miércoles 11 de noviembre de 2009

Cuentos [vol.2]: El Tornillo


Muchas veces es un error juzgar el valor de una actividad, simplemente por el tiempo que lleva realizarla. Hoy nos han recordado un maravilloso cuento que ilustra a la perfección esta máxima. Es un cuento muy antiguo y seguramente todos lo conoceréis, pero nos ha parecido oportuno que quede aquí reflejado. Queridos niños y niñas... pasamos a reproducir el brevísimo cuento de "El tornillo".

Un buen día, un ingeniero fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja. Una computadora que valía 12 millones de euros y de cuyo buen funcionamiento dependía todo el trabajo de la empresa.

Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

- ¿Cuánto le debo? - preguntó
- Son mil euros, si me hace el favor - contestó el ingeniero
- ¿Mil euros? ¿Mil euros por unos momentos de trabajo? ¿Mil euros por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de euros, pero mil euros es una cantidad disparatada! Sólo le pagaré esa cantidad si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.

El ingeniero asintió con la cabeza y se fue. A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura. La leyó con cuidado. Sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto... sin rechistar.

La factura decía:

Detalle de los servicios prestados:

Apretar un tornillo .................................................... 1 €
Saber qué tornillo apretar ........................................ 999 €
Total ...................................................................... 1000 €


Moraleja 1: Se gana por lo que se sabe, no por lo que se hace.
Moraleja 2: El problema no está en los honorarios que cobran los Notarios o los Mecánicos de los talleres de coches. Siempre nos estamos quejando de ellos cada vez que vamos a una notaría o a un taller. Ese no es el verdadero problema. El problema es que nosotros, en nuestro día a día, no tenemos en cuenta la moraleja 1 y no cobramos por nuestros servicios lo que debiéramos cobrar. El problema no es de algunos... es nuestro.

Apliquémonos el cuento.

Entradas relacionadas: Cuentos [vol.1]: Ábracadabra

viernes 30 de octubre de 2009

No hay excusas para mantenerse al margen

El Círculo de Bellas Artes de Madrid y el equipo de Scalae.net están organizando una serie de sesiones informativas para las próximas elecciones a la presidencia del CSCAE, en un intento por acercar los programas y las intenciones de los candidatos al conjunto de los arquitectos. Una labor encomiable basada en el fomento de una participación activa, en la transparencia y en la difusión organizada y estructurada de la información.

Desde multiDO animamos a s los arquitectos a aprovechar la oportunidad que se nos brinda, para dejar de ser simples espectadores de este tipo de procesos (como suele suceder habitualmente), y convertirnos en parte activa del mismo.

Por un lado, en Scale.net podéis escuchar
5 podcasts en los que cada uno de los cinco candidatos a la presidencia del CSCAE exponen sus programas electorales.

Por otro lado, se ha habilitado un
buzón de participación al que podéis enviar vuestras consultas dirigidas a los candidatos. Las reglas del buzón de participación son el uso de la educación, el no anonimato, la pertinencia y el sentido de utilidad general, por lo que los comentarios deberán estar firmados con nombre y apellidos, ser pertinentes y guardar las formas. La dirección de envío es preguntas3NOVcirculobellasartes@scalae.net

Y por último, los candidatos, Francisco Camino, Alberto Combarros, Fernando de Andrés, Jaime Duró y Jordi Ludevid, se encontrarán el día 3 de noviembre a las 19:00 horas, en la Sala Zambrano del Círculo de Bellas Artes con ocasión de la grabación y simultánea emisión pública en internet del documento "Encuentro debate de candidatos a la presidencia del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España". Intervendrán como conductores del encuentro Juan Miguel Hernández de León, Presidente del Círculo de Bellas Artes y Félix Arranz, editor de scalae. Dado el aforo limitado de la sala, se ha habilitado una dirección de mail para que los interesados podáis enviar vuestras solicitudes de asistencia al encuentro. Enviad la solicitud a encuentro3NOVcirculobellasartes@scalae.net especificando vuestro nombre y apellidos, dni, profesión y cargo (si lo hubiere). Los que no podáis asistir podréis seguirlo en la emisora de Radio Círculo.

Es muy importante que cada uno disponga de toda la información para tomar una decisión personal con criterio e iniciativa propia, y hacérsela saber a nuestros representantes. Participa activamente en este proceso. Que nadie decida por ti.

Ahora, ya no hay excusas para mantenerse al margen...

No es fácil hoy en día encontrar iniciativas como estas, por lo que queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a Felix Arranz y a Scalae.

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Más información en Scalae.net y en los enlaces vinculados a este escrito.

jueves 29 de octubre de 2009

I was there



Gracias a todos los que el pasado 23 de Octubre os pasásteis por la manifestación para evitar la degradación del título de arquitecto. Muchas gracias, de verdad. Si hubiera más gente dispuesta a actuar a priori en vez de quejarse a posteriori, algunos de los problemas que tenemos las sociedades se verían atenuados. Muchas veces es más fácil (y sobre todo más cómodo) no abrir la boca y dejar que las cosas sigan su curso. Como dijimos en la entrada de la anterior manifestación, queremos mostrar nuestro más sincero agradecimiento hacia todos aquellos que saben decir NO y saben pelear por las cosas que quieren. Al menos, lo intentan.

Nosotros, una vez más, también estuvimos allí.

Y no dejaremos de gritar hasta que alguien quiera escucharnos.

Video realizado por CREARQ Consejo de Respresentantes de Estudiantes de Arquitectura)
Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

lunes 26 de octubre de 2009

Berlin Block Tetris



From Sergej Hein on Vimeo

Producto de la mente de Sergej Hein (estudiante de Bellas Artes) y su obsesión por los medios de construcción arquitectónicos propios de los regímenes socialistas y su afán de disminuir los costes de producción. Mas información aquí.

sábado 24 de octubre de 2009

Declaración CSCAE - SCALAE (parte 2)

Esta es la transcripción (no literal) de la declaración realizada a petición de Felix Arranz y el equipo de Scalae.net. La pregunta que Felix nos lanzó fue la siguiente: ¿Qué es lo que en este momento consideras importante para la arquitectura y los arquitectos en España?, y su intención era obtener respuestas dirigidas a quienes se disponen en un futuro inmediato a ocuparse de la representación profesional y académica de los arquitectos españoles. La declaración va dirigida, por tanto, a los candidatos a las elecciones para la presidencia del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España. Se nos pidió que no durase más de cuatro minutos, por lo que decidimos centrar la problemática en aquellos temas que dependen directamente de la labor de dicho Consejo y de los Colegios de Arquitectos, dejándo a un lado otros asuntos no menos importantes que derivan del propio trabajo de los arquitectos y de su relación con el cliente y con la sociedad de consumo.



Hola, soy Julen Asua, soy un arquitecto que trabaja actualmente en Madrid. Dedico aproximadamente el 50% de mi tiempo a trabajar por cuenta ajena para una oficina de arquitectura, y el resto de mi tiempo colaboro junto a Nieves Merayo en la formación de un sueño progresivo a largo plazo, que hemos llamado multiDO arquitectos.

No parece tan difícil mejorar las cosas. Es sólo cuestión de intentarlo.

La constante evolución de la sociedad de consumo exige la continua reconversión de los profesionales ofertantes para adaptarse a las nuevas necesidades requeridas por el mercado hacia el que van dirigidos. Los arquitectos, su trabajo y el desarrollo del mismo han ido evolucionando de manera progresiva acomodando sus ideas y sus recursos (tanto humanos como técnicos), a las nuevas estructuras de negocio que demanda dicho mercado. Aun así queda mucho camino por recorrer… y en ello estamos.

Toda esta evolución en los profesionales no se ha visto reflejada en el caso de sus organismos e instituciones. Los Colegios de Arquitectos se han convertido en plataformas estancadas y obsoletas que no han sabido (o no han querido) ir a la par de esta evolución de la profesión. Se han convertido, a nuestro juicio, en un estorbo. Su función ha quedado reducida a ser un órgano recaudatorio que, lejos de contribuir a agilizar un proceso ya de por sí complicado y excesivamente burocrático, lo ha conseguido ralentizar y encarecer todavía más. Un organismo que, a la hora de la verdad, no cumple con efectividad ninguna de las dos misiones que, en nuestra opinión, justifican su existencia: La representación y la defensa del colectivo de arquitectos.

Quiero insistir en este punto: La representación y la defensa de TODO el colectivo de arquitectos, atendiendo a TODAS sus necesidades y mirando por TODOS sus intereses.

Nos encontramos por otro lado, con una situación de mercado fácilmente resumible. Atendiendo al funcionamiento laboral, la profesión se divide claramente en dos sectores bien diferenciados, al margen de los matices que pudieran surgir dentro de cada uno:

1- Arquitectos que firman proyectos y trabajan por cuenta propia. En resumen, los arquitectos autónomos.

2- Arquitectos que no firman proyectos y trabajan por cuenta ajena. En resumen, los arquitectos asalariados.

La realidad es que el "sindicato vertical" del Colegio que pretende atribuirse la función de "defensa de la profesión", no representa a una gran parte de sus colegiados. Existe una diversificación del ejercicio profesional que ha ido progresando hasta lo que es hoy en día. Es decir, una minoría representada que visa proyectos y conforma el principal sustento económico de los Colegios, frente a una mayoría ignorada que trabaja por cuenta ajena y no visa proyectos, por lo que no aporta financiación alguna a las estructuras que teóricamente deberían representarles y defenderles. Para estos últimos, la colegiación sirve únicamente como una especie de carné de pertenencia a un club privado, simplemente por el orgullo de pertenecer y poco más, pero en la práctica carecen de una representación real y tangible.

Y ahora que la situación no es la misma que en los tiempos de bonanza, hemos llegado, por fin, a un punto de no retorno.

Por último, no queremos disimular nuestro malestar ante las acciones que se han llevado a cabo mientras todo el mundo miraba para otro lado. Nos gustaría destacar tres carencias importantes que hemos ido detectando en el funcionamiento del Consejo y de los Colegios de Arquitectos durante estos últimos años. Queremos nombrar las tres que nos parecen más significativas y que requieren una solución urgente:

1 - El empeño de los Colegios por el mantenimiento de sistemas recaudatorios forzosos como el visado obligatorio, que encarecen y complican el proceso sin otro cometido real que la autofinanciación y el sustento de sus propias estructuras.

2 - La ausencia total de interés en una regularización laboral de la profesión, amparando durante años la formación de estructuras empresariales basadas en la contratación como falsos autónomos de mano de obra barata y fácilmente prescindible en tiempos de crisis, que ha propiciado la existencia de miles de trabajadores que ahora se hallan en situación de total y absoluta indefensión.

3 - La pasividad del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España ante la entrada en vigor del Proceso de Bolonia, con la consecuente pérdida de la categoría académica del título de arquitecto, lo cual demuestra que no les ha importado lo más mínimo la defensa de un sistema educativo que garantice la formación de verdaderos profesionales.

En nuestra opinión no es tan difícil mejorar. Bastaría un cumplimiento mucho más estricto de un código verdadero de deontología profesional.

Un Consejo que aúne y estructure a todos los Colegios de Arquitectos. Un colegio para todos, con condiciones diferenciadas de representación y defensa para cada uno de los sectores laborales de la profesión. Sin excepciones. Que satisfaga las necesidades de sus colegiados. De todos sus colegiados. Un organismo que funcione como un mecanismo de control y de calidad orientado a conformar y a organizar un mercado laboral justo y compensado. Que trabajase como un sindicato apolítico que supiera mirar por los intereses reales de sus representados. Una entidad que, independientemente del espectro laboral en el que se situé cada profesional, sepa aportarle una unidad basada en el buen hacer y en la lucha por unos intereses comunes. Un verdadero Colegio donde todos y cada uno de nosotros tengamos un hueco y nos haga formar parte de una misma realidad profesional.

Como dije al principio de la declaración, no parece que la solución para mejorar ciertos de los problemas actuales, parezca muy complicada. Es algo bien sencillo, porque pasa porque nuestras instituciones cumplan las labores para las que fueron designadas.

Creemos que, al menos, merece la pena intentarlo.... por el bien de los arquitectos.... por el bien de la profesión.... por el bien de la Arquitectura.

Declaración realizada por Julen Asua y Nieves Merayo para Scalae.net
Entrada relacionada: Declaración CSCAE - SCALAE (parte 1)

jueves 22 de octubre de 2009

Declaración CSCAE - SCALAE (parte 1)


Hace unos días, Felix Arranz y el equipo de Scalae.net nos invitaron a participar en una ronda de declaraciones dirigidas a los candidatos a la presidencia del CSCAE. La pregunta que Felix nos realizaba fue la siguiente: ¿Qué es lo que en este momento consideras importante para la arquitectura y los arquitectos en España?, y su intención era obtener respuestas dirigidas a quienes se disponen en un futuro inmediato a ocuparse de la representación profesional y académica de los arquitectos españoles.

Podéis escuchar el podcast aquí

Es evidente que en 3 minutos es complicado exponer lo que a cada uno le parece importante para el futuro de la profesión, por lo que hicimos un esfuerzo de síntesis centrándonos en una serie de temas que, a nuestro juicio, tienen directamente que ver con la labor del Consejo y de los Colegios de Arquitectos. Por supuesto que se quedaron muchos temas en el tintero, pero al menos pudimos exponer los que nos parecen más importantes, o al menos los que consideramos más urgentes.

El resultado es más que curioso. Casi dos horas de declaraciones de un grupo de arquitectos que ejercen su profesión de manera diversa, que acaba ofreciéndonos un mosaico de opiniones y puntos de vista de algunas de las principales preocupaciones del panorama arquitectónico actual. Es sorprendente comprobar cómo existe una unanimidad general en muchos de los planteamientos expuestos. El acercamiento del discurso arquitectónico a la sociedad, el estancamiento de los Colegios de Arquitectos frente a la evolución de los profesionales, el visado, el CTE, la vergonzosa actuación del Consejo frente al Proceso de Bolonia, la educación en las escuelas, la falta de representación por parte de nuestros organismos, la desestabilización del mercado laboral mediante la contratación de arquitectos en situaciones irregulares de falsos autónomos, etc... fueron una muestra de los temas que más se repitieron en las declaraciones.

Desde aquí, nos unimos a la pregunta que ya se están haciendo muchos otros: Si coincidimos en tantas opiniones y estamos todos de acuerdo en señalar una serie de puntos problemáticos, ¿qué es lo que ocurre para que no sepamos, entre todos, mejorar la situación?

En la siguiente entrada de nuestro blog transcribiremos la declaración oral que hicimos para Scalae.net desde multi(DO) arquitectos.

Responden en el podcast de Scalae.net los arquitectos: César Ruiz-Larrea, Carlos Lamela, Carlos Ferrater, Miguel Villegas de Arquitextonica, Emilio Tuñón, Carlos Quintans, Ibon Salaberría, Basilio Tobías, Manuel Cerdá, Juli Capella, José María Echarte de n+1, Eva Llorca, Rafael de La-Hoz, José María Ezquiaga, Jesús Irisarri, Elisa Valero, Zuloark, Eva Luque, María Langarita, Margarita Jover, Enric Ruiz-Geli, Jerónimo Junquera, Enrique Sobejano, Juan Trias de Bes, José Luis Vallejo, Sol Madridejos, Julen Asua de multi(DO), Santiago Carroquino y Ana Puig-Pey.

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Declaraciones recopiladas por Felix Arranz para la sección de podcast de Scalae.net

lunes 19 de octubre de 2009

Arquitecto 360


Este viernes se realizará una nueva manifestación en Madrid para exigir que un título de arquitecto con categoría académica de Máster de 360 créditos. La manifestación está convocada a las 12:00 a.m. y el recorrido previsto es desde la Plaza de Cibeles hasta la Puerta del Sol.

Es INACEPTABLE que el título habilitante para el ejercicio de la profesión de Arquitecto en España sea devaluado al de Graduado en Arquitectura.

Es INACEPTABLE que no tenga la máxima categoría académica, Master, que sí se le ha reconocido al título habilitante para la profesión de Ingeniero.

Es INACEPTABLE que se limite la carga académica de nuestro título por debajo de los 360 créditos que podrán tener los Masters de Ingenieros.

ACUDE PARA DEFENDER TUS DERECHOS COMO ARQUITECTO Y PARA LUCHAR POR EL FUTURO DE LA ENSEÑANZA Y DE LA PROFESIÓN.

ACUDE PARA NEGOCIAR POR TI MISMO LO QUE NO HAN SABIDO NEGOCIAR DESDE LAS INSTITUCIONES QUE (SUPUESTAMENTE) NOS REPRESENTAN.

POR UN TÍTULO DE ARQUITECTO CON CATEGORÍA DE MASTER Y 360 CREDITOS.

RECUERDA: ESTE VIERNES DÍA 23 DE OCTUBRE DE 2009 A LAS 12:00 HORAS EN PLAZA DE CIBELES.

miércoles 14 de octubre de 2009

Maldita Burocracia

Durante miles de años ellos fueron quienes decidían nuestro modo de vivir y mientras fue cosa suya nuestras habitaciones fueron dignas. Podían resolver cómo se honraba a los dioses y levantaban templos, pero también cómo tenían que veranear los potentados y aparecían las villas palladianas. En la actualidad ya no deciden ellos sino las empresas constructoras. Los arquitectos ahora consumen dos tercios de su tiempo en discusiones con Colegios, abogados, seguros, funcionarios y otras especies que chupan de la raíz. A la arquitectura real le pueden dedicar, como mucho, una de cada tres horas perdidas en batallar contra la burocracia.

Fragmento de un texto de Felix de Azua llamado "Cuando hay arquitectos amables"
Fuente:
El Boomeran(g)

viernes 25 de septiembre de 2009

Indiana: Una ciudad entre los trópicos y entre las épocas



Muros encalados, azoteas a la catalana, con ese olor peculiar, ventanas enormes, tan grandes como puertas, enrejadas y llenas de macetas y de flores por las que respiran cuartos dignos en los que apetece echarse una siesta después de comer en el patio de la casa o bajo los árboles frutales que están plantados en cuadrículas en los jardines particulares, los mismos árboles que están plantados a su vez en hileras por las aceras blandas y de bordillos bajitos, aceras jalonadas por portalones de peinacería que dejan entrevistos zaguanes frescos, plazuelas y fuentecillas en muros de piedra y en esquinas reforzadasde piedra, con caños de los que manan chorros de agua limpia por aquí y por allá...

...calles de múltiples tamaños y anchuras, dispuestas como ortogonales entre sí, entre las que de vez en cuando hay alguna sabiamente torcida e inesperada, con su casa curiosa y su esquina para la cita, otras calles con pórticos de madera o de piedra o de ladrillo, otras con arquerías y otras con pérgolas y toldos, las de las tiendas ordenadas, y otras con canalillos, puentecillos, y hasta alguna con canales para barcas y transportes...

...y también hasta algún espacio amplio y sin pretensiones de ser nada más que espacio y de tener amplitud, y que lo sea sin que haya más que un buen suelo nivelado, empedrado, o de tierra prensada, o de hierba cortada cada cierto tiempo, hecho para las fiestas y para las reuniones numerosas, rodeado por sencillez y saber constructivo, con los muros de los jardines, amables; los edificios, cuidados; las sombras, donde tienen que estar; con lugares para sentarse, tumbarse y disfrutar a placer del que lo vive... una ciudad de nueva planta hecha para el crecimiento de lo común puesta entre los trópicos y entre las épocas.



Texto escrito por nuestro amigo y compañero Manuel Ignacio Estepa Duque

¿Imaginas que esto fuera la memoria de un proyecto? ¿Cómo describirías la belleza de una ciudad soñada? ¿Cómo se construye el mundo? ¿Con qué mecanismos se producen y se alteran las sensaciones humanas? ¿Cómo consigue emocionarnos, sin pretenderlo, todo aquello que nos rodea? ¿Cómo evolucionan la vida, nuestro entorno, nuestras circunstancias y los paisajes sobre los que nos desarrollamos? ¿Cuáles son los sistemas constructivos del universo? ¿Con qué materiales se elaboran las emociones? ¿Existe un Código Técnico para ponernos los pelos de punta? ¿Cuál es la licencia necesaria para sentir?

miércoles 23 de septiembre de 2009

Cuentos [vol.1] : Ábracadabra


Hace algún tiempo en una obra de rehabilitación para unas oficinas de cuyo nombre no quiero acordarme, la propiedad pretendía que la llamada Fase 6 se llevase a cabo sin interferir en el funcionamiento normal de la empresa. Es decir, que ejecutásemos una obra entera en una planta de un edificio de oficinas de Madrid, sin mover a los trabajadores de sus puestos para no perjudicar el ritmo de trabajo normal de la empresa. (LOL)

(Soy el Retículo Endoplasmático Liso de Oz)

Otro requisito que pusieron sobre la mesa en aquella reunión, fue que no se hiciera ruido mientras se llevaba a cabo la obra, pues los trabajadores allí presentes no podrían concentrarse en sus labores. También alegaban que además, si eso sucedía, los curritos iban a presentar quejas a la dirección a través del sindicato, por los dolores de cabeza y los diversos malestares generales producidos a consecuencia de las vibraciones excesivas de los forjados en horario laboral y de la exposición continua a un grado de decibelios superiores a los que tenían acordados en sus contratos. El problema era que había partes de la obra que incluían la demolición y levantamiento de muros (cuyos escombros por supuesto caerían inevitablemente encima de los trabajadores allí presentes), soldaduras, montaje y desmontaje de mamparas, sustitución de placas de falsos techos, sustitución de carpinterías, colocación de logotipos, pintura de paredes y demás historias, con lo que evitar el ruido se convertía en algo complicado de verdad. Ya sabéis que el ruido y las obras son dos conceptos inseparables. Y además había un handicap añadido por normativa interna de la empresa, y es que no se puede trabajar (ni siquiera unos obreros que no pertenecen a la plantilla) ni noches ni fines de semana, con lo que sólo podían entrar al tajo en horarios de oficina. (LOL)

(Soy el Ribosoma Enfermo y Podrido del puto Mago Merlín)

Además de esto (si es que aún os parece poco) se nos pedía que sustituyésemos la red eléctrica existente (que actualmente funcionaba derivando las tomas eléctricas, y las tomas de voz y de datos mediante unas falsas columnas que bajaban el cableado desde el falso techo a cada puesto de trabajo) por una red oculta que acometiese a cada puesto de trabajo a través de un suelo técnico, de manera que esas columnas electrificadas desaparecieran para hacer de la oficina un espacio diáfano.... Y todo ello, por supuesto, sin interrumpir a los trabajadores de dicha planta y sin moverles de sus puestos ni un solo día. (LOL y más LOL).

(Soy el Sistema Nervioso Simpático de Gandalf el Viejo)

Por otra parte, y siguiendo las directrices de un departamento de auditores paralelo a los departamentos en los que íbamos a intervenir, al finalizar la obra teníamos que garantizar el cumplimiento del CTE en cuestiones como Seguridad de Incendios (por citar un ejemplo) cuando el resto del edificio no cumple ni uno de los requerimientos del DB-SI ya que está construido antes de su entrada en vigor... con lo que cumplir este documento básico a rajatabla (necesario según ellos para garantizar que las auditorías internas de la empresa diesen el visto bueno a la obra) solamente podría lograrse haciendo una obra íntegra de rehabilitación de todo el inmueble. De lo contrario se podían hacer apaños, e incluso justificar dichos apaños... pero en ningún caso el edificio entero cumpliría esta normativa en todos sus puntos. (LOL)

(Soy las Trompas de Falopio Enredadas de Mary Poppins)

Y por último, querían que la obra empezase YA.... No querían esperar ni podían esperar... Porque las auditorías internacionales de dicha empresa comenzaban en dos meses y si no tenían solucionado todo lo que exigía el protocolo de dichos auditores, se arriesgaban a una sanción importante. Lo dicho... que querían que la obra empezase inmeditamente, pero a su vez necesitaban que solicitásemos a la Junta de Distrito las licencias de obras oportunas para llevar a cabo dicha intervención. En el Ayuntamiento nos dijeron que las licencias tardaban en aprobarlas una media de entre 3 y 4 meses (jajaja). Un dato añadido que conviene saber es que actualmente esta empresa tan "seria y tan organizada", que no puede seguir viviendo sin su maravilloso Departamento de Calidad, no tiene actualizada ni siquiera la licencia de actividad necesaria para seguir funcionando, con lo que os podeis imaginar el pitote que se montó en el Ayuntamiento ya que no pueden aprobar una licencia de obras para un edificio que ni siquiera cuenta con la licencia de actividad pertinente. Un lío. Eso sí... la obra tenía que empezar como fuera ya mismo, porque si no, entrábamos en el problema de las jodidas auditorias de calidad y medioambiente. (doble LOL)

(Soy el Clítoris Palpitante de Hermione Granger)

En ese momento... en aquella reunión... me quedé callado mirando atentamente a cada uno de los allí presentes... y se me ocurrio una sencilla solución para todo este problema. Me eché la mano al bolsillo de la chaqueta y les ofrecí a todos los jefes de cada uno de los departamentos afectados una Pócima Mágica dentro de un frasco humeante y de color verdoso que, siguiendo cuidadosamente las dosis prescritas durante unos 4 meses y administrada vía oral (y anal), les aseguraba que una bonita mañana primaveral... sin darse ni cuenta... llegasen a su oficina y se la encontrasen rehabilitada y reformada de un día para otro..... Como por arte de magia.... Sin interrumpirles en sus trabajos, sin alterar sus placidos días laborables con ruidos, polvos y humos, y cumpliendo todos y cada uno de los requisitos establecidos por el CTE.

Una pócima mágica que iba a resolver todos sus problemas y por la que solo me tendrían que pasar unos honorarios de medio millón de euros.

(Soy el Aparato de Golgi Sangrante de Harry Potter)

Julen Asua y Nieves Merayo (Arquitectos con varita mágica y escoba voladora)


Queridos niños y queridas niñas... existe un cuento muy parecido a esta anécdota (real) que acabamos de contar. Esta historia, que se ha ido transmitiendo de padres a hijos desde hace mucho tiempo, cuenta con varias moralejas, y seguro que es aplicable a vuestros respectivos trabajos y a vuestras vidas en general. Nos parece bastante bueno y tremendamente instructivo.... Y dice así:

El Mago del Método

Había una vez en un país muy muy lejano, un mago que aseguraba que uno podía conseguir cualquier cosa que quisiera, siguiendo un método secreto que sólo él conocía. El propio mago, a pesar de llevar una vida casi austera, parecía ser una persona tremendamente feliz y satisfecha, y muchos aseguraban que era uno de los grandes sabios de su tiempo.

Un día un joven señor fue a visitar al mago. Acudía de un torneo en el que había conocido a la bella hija del rey, y se había enamorado perdidamente de ella. “Mago, enséñame un método para encandilar a la princesa y te cubriré de oro”, le dijo. Y el mago aceptó el encargo.

“Bien”, comenzó el mago, “lo primero es pasar mucho tiempo con la princesa para irla conociendo. Ella adora montar a caballo, por lo que tendréis que empezar a cabalgar en los mismos bosques que ella”. El joven señor puso mala cara. “Ya me gustaría, pero es que mi caballerizo es un patán, tiene los caballos hechos una pena, llenos de mugre y heridas, y aunque he intentado por todos los medios que se tome su trabajo en serio no ha habido manera”.

El mago pareció sorprendido. “Bien, ¿Y por qué no despedís al caballerizo?”. “Oh, lo haría”, dijo el joven señor, “pero lleva mucho trabajando con nosotros. Lo contrató mi padre y no me gustaría enemistarme con él”. “Bueno”, continuó el mago, “es una contrariedad sin duda, pero podemos intentar seguir con el resto del método”.

“Lo que debéis hacer entonces”, prosiguió, “es mostaros lo más atractivo posible a la princesa. Llamad a vuestro sastre y que os prepare un traje fastuoso”. De nuevo, el joven señor puso cara de contrariedad. “Imposible, mago”, replicó, “mi sastre me sale por un ojo de la cara. Siempre comienza con ofertas muy baratas, pero el traje que me entrega es un desastre, y entonces empezamos con los arreglos: una puntadita por aquí, un botón por allá… Y claro, al final el traje sale tan caro que mi padre ya me ha suspendido el presupuesto para vestidos”.

El mago lo miró en silencio durante unos segundos. Meneó la cabeza y dijo “en fin… Intentemos otra cosa: mostradle a la princesa vuestras dotes de liderazgo. Haced que vuestros hombres organicen unas maniobras militares en las que vos os mostraréis como el gran estratega y guerrero que seguramente sois”. Una vez más, el joven señor parecía a punto de llorar. “No sabéis lo que decís… Mis hombres tienen una rutina muy marcada, y en el momento en el que se les pide algo más de lo que les toca empiezan a quejarse, a protestar, incluso a desobedecer las ordenes… Si empiezo a pedirles esfuerzos y que hagan cosas nuevas tendré problemas”.

El mago meditó de nuevo unos segundos. “Muy bien, tengo la solución”, dijo. “Todas las noches, antes de acostaros, haréis gárgaras con esta poción, por la que os cobraré mil monedas de oro. En un tiempo, la princesa acabará rendida a vuestros pies”. Por fin, el joven señor saltó loco de alegría. “¡Esto es lo que necesitaba! En verdad sois un gran mago, y si la poción finalmente funciona no solo ganaréis estas mil monedas, os cubriré de oro como os prometí”.

Esa misma noche el joven señor comenzó con las gargaras. Durante un mes, dos, tres, el señor hizo gárgaras y gárgaras y más gárgaras hasta que la gargante se le enrojeció y casi perdió el habla, pero la princesa no daba muestras de notar siquiera su presencia. Compró otra poción, y otra, y otra más. Pasó un año entero, y nada. Entonces, enfurecido, marchó donde el mago.

“¡Me has engañado!”, gritó al mago.

El mago le miró sonriendo. “Bueno, mi señor, no podéis culparme”, le respondió, “pensé que si el caballerizo, el sastre y vuestros hombres os tomaban por tonto, yo debería quizás probar suerte“.

Moraleja 1: El que algo quiere, algo le cuesta.
Moraleja 2: Algunos piden consejo y asesoramiento y lo que realmente están pidiendo son trucos mágicos.
Moraleja 3: La magia no funciona (casi nunca).
Moraleja 4: Sigue haciendo lo mismo de siempre y los resultados serán los mismos de siempre.

Texto inicial escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

viernes 11 de septiembre de 2009

Incredible India


El viaje por India y Kashmir ha sido indescriptible. Del todo indescriptible. Por mucho que digamos, contemos o escribamos no habría manera de poder concentrar lo que allí hemos vivido... Es una sensación muy parecida a lo que sentimos al regresar de Vietnam y Camboya.

Ya sabéis... "Asia agota... pero engancha". (Qué frase más acertada esta que nos dijeron el año pasado. Jamás se nos olvidará.)

Ha sido duro en algunos momentos, como cualquier viaje a Asia, pero todo eso se ve sumamente recompensado por la cantidad de experiencias sorprendentes e inimaginables que vives cada minuto. En un instante parece que todo se va a ir a tomar por el culo, y al minuto siguiente y de manera inexplicable todo ha resultado bien... pero al minuto siguiente de nuevo te vuelve a ocurrir algo todavía peor que lo anterior y todo vuelve a quedar pendiente de un hilo… mientras que sin darte cuenta algo asombroso vuelve a sucedery todo se queda de nuevo en una anécdota... y así todo el rato. Un caos. Una locura. Una demencia. Un sinsentido para los sentidos. En resumen: Asia.

Ha habido unos momentos en los que los acontecimientos te sobrepasaban y te superaban, y otros en los que dejarse llevar era la única opción que tenías, pues tratar de cambiar el rumbo y la deriva de las cosas era del todo imposible. Ha habido diarreas y algo de mal de altura, y ha habido cierto estrés generado por una sucesión de acontecimientos inconcebibles para nuestras occidentalizadas mentes. Pero también ha habido gente maravillosa que nos ha ayudado en el momento preciso. Ha habido lugares extraordinarios que no imaginas ni en tus sueños. Ha habido risas de esas de las que te acaba doliendo hasta el estómago. Ha habido situaciones desconcertantes. Ha habido ratas correteando por nuestros pies en los trenes, mientras compartíamos una conversación acompañada de un Masala Chai con un extraño, que sentía una curiosidad casi infantil hacia nosotros… y nosotros hacia él. Ha habido telas y saris que llenaban el país de color y de luz, contrastando con la inconfesable pobreza y la miseria extrema que nos rodeaba. Ha habido hindúes, musulmanes y budistas compartiendo mesa con nosotros, compartiendo la vida con nosotros más allá de cualquier religión y más allá de cualquier creencia, fe o credo. Ha habido Valles, como el gélido e inquietante valle de Zanskar, o el verde y húmedo valle de Srinagar. Ha habido Ríos, como el sagrado Ganges donde vivos y muertos comparten baños en la orilla, o el rápido Indus, que dio nombre al subcontinente en el que nos encontrábamos. Ha habido Nieves, como los perpetuos picos blancos que coronan por siempre el techo del mundo, y Desiertos, como el del Thar, desde donde se divisa Pakistan en los días claros. Ha habido Lagos, como el lago Dal de Srinagar, el lago Pichola de Udaipur y cómo no, el casi irreal Pangong Lake, cuyas aguas atraviesan fronteras y te hacen pensar que el mundo realmente tiene más colores y formas que cualquier cuadro o que cualquier imagen retocada por ordenador. Ha habido montañas y ciudades extraordinarias. Ha habido pasos a más de 5300 metros sobre el nivel del mar. También ha habido habitaciones, calles, carreteras, raíles, y cielos. Ha habido havelis, gompas, mezquitas, estupas, fuertes, murallas, palacios, chabolas, bases militares, bunkers, templos y santuarios. Ha habido Kalashnikovs apuntando sigilosamente a nuestras nucas. Ha habido colores, muchos colores, comidas picantes hasta decir basta, cervecitas a precio de oro, sitios de lujo y otros en los que parecía que te iban a comer los bichos. Ha habido ventiladores continuamente sobre nuestras cabezas, día y noche.

Ha habido gente que no tiene nada de nada, excepto una sonrisa perpetua que nunca se les borra de la cara. Y viendo esa sonrisa te das cuenta que lo tienen todo. O casi todo.

Ha habido miradas curiosas y apretones de mano cada dos metros. Nos hemos sacado una foto con al menos 3 millones de ciudadanos indios (al menos en esa cifra ya dejamos de contar). Ha habido Shiva, Buda, Ganesh, Vishnú, Brahma e infinidad de deidades de nombres irrepetibles. Ha habido calor... muchísimo calor... y frío... muchísimo frío... Increíblemente no ha habido lluvias... ninguna lluvia, y eso que íbamos bien equipados, después de lo que nos pasó el año pasado en Vietnam.

Ha habido también muchas ciudades. Ha habido algunas ciudades caóticas y sucias, como Delhi. Otras ciudades totalmente militarizadas, como Srinagar. Ciudades donde la muerte deja de ser un tabú y la fe se respira por cada uno de sus rincones, como Varanasi. Ciudades que se convertían en verdaderos e indescriptibles remansos de paz, como Udaipur. Ciudades construidas con roja piedra arenisca sobre desiertos infinitos, como Jaisalmer. Ciudades desde donde podías literalmente tocar el cielo con los dedos, como Leh. Ciudades plagadas de peregrinos, como Fatehpur Sikri. Ciudades que albergaban joyas irrepetibles edificadas majestuosamente sobre sus terrenos, como Agra. Ciudades volcadas a ríos, otras a lagos, otras al amparo de imponentes montañas, otras encajadas en verdes valles, y otras rodeadas de fuertes y murallas para protegerse de los ataques vecinos, en otros tiempos. Ciudades, cada una de ellas, que nos han hecho disfrutar recorriendo sus callejones y perdiéndonos por sus aleatorios entramados.

Ha habido vacas por todos los lugares, cerdos que se revolcaban por las sucias calles, ratas bajo nuestros pies y correteando entre la gente en los andenes de las estaciones, perros enfermos que nos miraban mal desde sus rincones, monos y más monos cada vez que alzabas la vista hacia los tejados o hacia los árboles, elefantes por las carreteras a los que adelantábamos (cómo no) por la derecha, camellos por el desierto con esa mirada de mala leche que tienen, cobras que bailaban esclavizadas al ritmo de una flauta mal tocada, como bufones para el turismo de foto fácil y propina, cabras por las ciudades y por las montañas, jaks rumiando plácidamente en los valles del Himalaya, y águilas que surcaban el cielo majestuosamente, dejándonos con la boca abierta mientras observábamos la belleza de su vuelo. Ha habido noches en vela y otras en las que hemos entrado literalmente en coma durante 12 horas debido al cansancio extremo. Ha habido gente maravillosa y lugares también maravillosos, cada vez que cruzabas una calle o girabas en una esquina. Y ha habido, sobre todo, un país que realmente (al igual que Vietnam y Camboya) merece la pena conocer y recorrer... y al que seguro volveremos...

Como leímos en un bar de Jaisalmer: "Lo importante no es el destino, es el viaje en sí mismo".

Y como decimos siempre... nos gustaría conocer todos los rincones de la Tierra… y en eso andamos...

Incredible India¡¡¡


Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo) en relación al viaje realizado por el norte de India y la región de Jammu & Kashmir en agosto de 2009

viernes 31 de julio de 2009

Námaste


En una semana partimos para India.

Vamos a conocer uno de los lugares más extraordinarios de la Tierra y allí nos fundiremos con los más de 1200 millones de personas que habitan este país. Vamos a conocer parte de uno de los territorios más soprendentes y de una de las sociedades más singulares de todo el mundo.

Probablemente veremos y viviremos situaciones que agitarán nuestras almas de una manera que no podemos ni imaginar. Probablemente regresaremos siendo unas personas diferentes. Probablemente nos haga relativizar ciertas cosas de nuestras vidas cotidianas. Probablemente nos pondrá del revés el espíritu y nos revolverá lo más profundo de nuestras mentes. Y probablemente todo esto, como pasa cada vez que te mueves por el mundo, acabe siendo muy positivo.

En un principio, nuestra intención es echarnos la mochila a la espalda y realizar un recorrido muy personal en el que se mezclan áreas más turísticas (aunque casi imprescindibles sobre todo para la primera vez que se visita India) con zonas mucho menos concurridas (debido a sus conflictos políticos, religiosos y territoriales) pero cargadas de una belleza indescriptible. Como hacemos siempre, hemos planteado una estructura general de viaje que se irá adaptando y modificando durante el transcurso del recorrido, debido a las diversas circunstancias, las preferencias y el azar. El viaje se compone básicamente de 2 zonas completamente diferentes (por un lado el desierto y por otra las montañas) y de una ciudad exenta a estas dos zonas (Ciudad Santa del hinduismo), pero que ella misma de por sí constituye una experiencia única. Durante el viaje, intentaremos movernos en diferentes medios de transporte en función del lugar y de las distancias recorridas con el fin de optimizar los tiempos. Por tanto, nuestra intención es: volar en avión para las distancias largas entre las distintas áreas y reducir al máximo los tiempos de enlace, movernos en tren por el desierto para vivir una de las experiencias más desconcertantes y curiosas del viaje a India, y alquilar un coche-jeep para la zona de las altas montañas, donde es completamente imposible desplazarse mediante otro medio de transporte.

En resumen, esta nueva andadura se podría resumir de la siguiente manera:

1. La Ciudad de Varanasi: Ciudad Santa del Hinduismo. Situada a orillas del río Ganges y fundada por el dios Shivá a principios de la era de Kali (3.100 a. de C.). Es una ciudad de peregrinación y según el hinduismo, todo aquel que muera en Benarés-Varanasi quedará liberado del ciclo de las reencarnaciones, por lo que mucha gente viene a morir aquí para ser incinerada en el rio Ganges o para darse baños purificadores en este mismo río.

2. El Desierto de Rajasthan: El Triángulo de Oro. Recorreremos en tren algunas de las ciudades que componen el mayor de los estados del noroeste de India. Jaipur, Udaipur, Jaisalmer, Agra, Pushkar, Jodhpur. El inicio y final de este recorrido se producirá desde Delhi. Aquí es donde el viaje se desarrollará en función de lo que nos vayamos encontrando, porque tratar de prever el funcionamiento de la red ferroviaria de India es una labor imposible. Por supuesto, y siguiendo con nuestra tradición de buscar y rebuscar las catástrofes naturales, viajamos en época de los monzones. Nos dijeron el otro día que viajar por tren en India es literalmente "Un viaje dentro del propio viaje por India". Desconocemos si esto es algo bueno... o malo...

3. Las Montañas y los Valles de Cachemira: El Cielo en la Tierra. Así llaman a esta zona. La belleza de este lugar no es comparable a nada en la Tierra. Es un paraíso natural de una perfección extrema. Nuestra primera idea de viaje era recorrer toda esta zona, pero lamentablemente su situación político-religiosa es muy inestable y desde los atentados de Bombay se han agudizado los problemas en toda Cachemira, por lo que el ejército procede sin previo aviso al corte de carreteras durante semanas enteras. Así que era un riesgo concentrar en esta zona todo el desarrollo del viaje y preferimos diversificarlo un poco. Utilizaremos dos ciudades como puntos de referencia: Leh-Ladakh (ciudad budista) y Srinagar (ciudad musulmana). Dos ciudades muy diferentes rodeadas de lugares únicos en el mundo. Hemos hecho coincidir la llegada a Srinagar con el Ramadán, para poder ver cómo se celebra esta festividad en esta ciudad musulmana.

El año pasado recorrimos Vietnam y Camboya durante un mes y la experiencia fue irrepetible. Y despúes de un año regresamos a este continente para comenzar una aventura muy parecida en otro país notablemente diferente a los anteriores. Como dijimos en su día “Asia agota... pero engancha”. Y viajar y conocer, en nuestra opinión, es una de las cosas más gratificantes en esta vida. A ver si más o menos cumplimos la estructura general de viaje que tenemos planteada y sale aproximadamente según lo previsto... porque sinceramente, si algo tiene Asia, es que es totalmente imprevisible.

En la cultura India, hay una ley espiritual muy conocida. Se trata de la ley del karma, la cual señala que así como cada acción tiene una causa, éstas también traen sus consecuencias. De acuerdo con varias religiones dármicas, el karma sería una energía metafísica (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. De acuerdo con las leyes del karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores. Es una creencia central en las doctrinas del ayyavazhi, el budismo, el hinduismo y el jainismo. Puede que aprehendamos un poco mejor ciertos matices de esta ley espiritual, y podamos, a nuestro regreso, dar unas cuantas conferencias (gratuitas) en ciertos estudios de arquitectura ,que nunca han sabido muy bien cómo funciona aquello de "causa-acción-consecuencia" y que ahora muchos están comprendiendo a marchas forzadas (y cómo no, a base de "denuncias forzadas" que es algo como mucho más occidental).


Esperamos descubrir India, y redescubrirnos a nosotros mismos. Esperamos conocer sus lugares y sus gentes, y auto-conocernos un poco más (y mejor). Esperamos alimentar y saborear cada rinconcito solitario y desconocido de nuestras almas. Esperamos seguir aprendiendo en cada viaje como si fuera el primero. Esperamos, como dijimos hace tiempo, que nuestra vida consista únicamente en aprender para jamás aplicar lo aprendido. En conocer como si fuera respirar. Sin más objetivo que mantenernos vivos.

Os deseamos a todos que paséis un verano irrepetible... que seguro que os lo habéis ganado a pulso. A la vuelta... contaremos la experiencia...

Námaste...
नमस्ते

Texto escrito por grupo multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Última entrada en el blog antes de partir rumbo a India.
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lunes 6 de julio de 2009

Escupiremos sobre vuestras tumbas


Recibimos una carta de la Decano del COAM, titulada "Legislación Laboral". Entre otras cosas, nos llama la atención el siguiente mensaje que nos lanzan:

(...) Respecto a la inspección laboral, nos hemos reunido (y mantenido conversaciones posteriores) con la Dirección de Inspección Laboral en Madrid, del Ministerio de Trabajo. Insisten en que han detectado que gran número de estudios que incumplen la Ley en el tema de la laboralidad por lo que van a iniciar una serie de inspecciones programadas. (...) Desde el COAM entendemos que la vía de buscar soluciones pasa por la información, la conciliación, el dialogo y el cumplimiento de la Ley pero no por el fomento de las denuncias masivas ante la inspección de Trabajo que pueden significar el fin de nuestra profesión. (...)

Queda claro, no? Por si alguien nunca ha hecho el curso de la Escuela Oficial de Idiomas para aprender el lenguaje de "Cómo lavarse las manos y quedar de puta madre con todo el mundo", vamos a proceder a la traducción que hemos hecho nosotros gracias a nuestro diccionario COAM-ARQUITECTOS/ARQUITECTOS-COAM. Vendría a ser más o menos así:

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Interpretación de la Carta del COAM sobre Legislación Laboral

Chicos... la hemos cagado pero bien cagada. Qué mala suerte estamos teniendo. A este paso, los enanos de nuestro circo el año que viene jugarán con Gasol en la NBA. Resulta que se han dado cuenta (o más bien han querido darse cuenta ahora) de cómo funcionaba nuestro tinglado, y quieren cortarnos el negocio por lo sano, haciendo inspecciones laborales a diestro y siniestro para cerrar los chiringuitos-empresariales que se saltan a la torera los mínimos exigibles por el mercado laboral serio. Resumiendo: quieren que al fin y al cabo, paguen el pato los estafadores que han estado esclavizando durante años. Sorprendente, ¿verdad? Si es que no hay justicia.

No dejéis que eso pase, chicos. Daos cuenta que si seguís poniendo denuncias contra vuestros amos, seréis directamente responsables del fallecimiento de la arquitectura... e imaginamos que no es eso lo que queréis... No querréis morder la mano del que os da de comer... No querréis pasar a la historia como los que se cargaron toda una profesión... No querréis ser los que le dais el tiro de gracia a la arquitectura... ¿No es así, queridos arquitectos colaboradores? Que no se os olvide que sois mano de obra explotable y explotada, cual bloque de Autocad. No queráis llegar a ser lo que no sois. Siempre hubo clases.

Sabemos que la situación actual es mala. Sí. Siendo sinceros, creemos que es hora de hablar claro, señalar con el dedo y asumir las culpas. E
sta situación ha ocurrido gracias a varios motivos:

1. Gracias a la infinita condescendencia de vosotros, los arquitectos colaboradores, que habéis sido capaces de tirar por el suelo vuestra dignidad y vuestros derechos, y habéis estado dispuestos a trabajar por cuatro míseros duros como autónomos (falsos) sin exigir ni un mínimo de consideración hacia el trabajo que ibais a desarrollar. Las putas de Montera (con todos los respetos) tienen un trabajo más regulado y más estable que el vuestro. Sois arquitectos educados en un sistema que premiaba las noches sin dormir y el sacrificio gratuito e ilimitado, como una de las partes más importantes de la enseñanza. Arquitectos formados con la idea de que hay empresas perversas que odian a la arquitectura (ayuntamientos, constructoras, estudios de medio pelo, ingenierías...), y otras empresas buenas y dignas, dirigidas por todos esos santos que salen en las revistas, para las que es un orgullo trabajar, aunque sea gratis, sin vacaciones, sin fines de semana, sin derecho a paro o a cualquier otro tipo de cobertura laboral. ¿A cuántos de vosotros os han echado en Navidad o en la víspera del verano, para luego volveros a llamar finalizadas esas vacaciones (sin pagároslas, claro)? ¿A cuántos de vosotros os han despedido de la noche a la mañana sin ninguna compensación, después de haber estado sirviéndoles fielmente durante 3 o 4 años sin faltar un solo día? ¿A cuántos de vosotros os han descontado del sueldo una semana que no habéis ido a trabajar por tener gripe o estar enfermo? ¿A cuántos os han dejado de pagar horas de trabajo de noches y fines de semana de entregas, con la excusa de que "se hace así en todos los estudios de arquitectura"? ¿A cuántos?. Vosotros sois CULPABLES por aceptarlo.

2. Pero también todo esto ha sido gracias a esos empresarios de medio pelo que han creido que era posible montar un negocio de andar por casa cuando había beneficios, pero que no han sido capaces de asumir su responsabilidad moral para con sus empleados cuando empezó a haber pérdidas por la crisis en el sector de la construcción. Todos aquellos que creyeron que todo el monte es "Turégano" y comenzaron a contratar mano de obra que no podían pagar. Gentuza conocida por todos y adorada por muchos, que daban conferencias sobre su "impecable manera de hacer arquitectura y su privilegiada mente para sacar adelante grandes y complejos proyectos", pero que luego se descubrían como los estafadores que en realidad eran, cuando publicaban ofertas laborales en los que literalmente decían: "Se necesitan esclavos para estudio de arquitectura". Esos sinvergüenzas que han aprovechado el potencial ajeno bajo la mentira de que "trabajar para nosotros es un orgullo para tu currículum, por lo que no te vamos a pagar lo que mereces, ya que nuestro pago es haberte elegido como esclavo concretamente a ti". Vosotros también sois CULPABLES por fomentarlo.

3. Y por último, por qué no decirlo, todo esto también ha sido gracias a nosotros, el COAM. Un organismo oficial meramente recaudatorio que hemos aprovechado el boom de la construcción para llenarnos los bolsillos, chupar del bote, consentir y fomentar los abusos, y publicitar a una serie de arquitectos de élite organizándoles exposiciones, ensalzando sus proyectos y sus trabajos, y publicándoles a diestro y siniestro en cualquier revista del corazón. Nosotros, que hemos cobrado por todo sin dar palo al agua, no hemos sabido defender a nuestro colectivo ante las amenazas que poco a poco se iban situando sobre nuestras cabezas. Nosotros, que ahora nos erigimos como los defensores de las causas perdidas, no hemos movido un solo dedo para arreglar nada durante años y años de ver ante nuestras narices la verguenza en la que se estaba convirtiendo el mundo laboral de los arquitectos. Nosotros, que mientras entraba dinerito en la hucha y los que importaban estaban contentos y felices, nos hemos puesto la venda en los ojos y hemos tirado para adelante sin calibrar las consecuencias. Nosotros, ahora, os mandamos cartas y manifiestos, convirtiéndonos en el Che Guevara de la Arquitectura. Nosotros, por supuesto que sin ninguna duda somos CULPABLES por consentirlo.

Dicho esto, y señalados los culpables en todos los bandos. Pasamos a ofreceros nuestro briconsejo ante lo que se avecina. Es el siguiente: Entendemos que la vía de buscar soluciones pasa por la información, la conciliación, el dialogo y el cumplimiento de la Ley pero no por el fomento de las denuncias masivas ante la inspección de Trabajo que pueden significar el fin de nuestra profesión.

O dicho de otro modo: Que por favor... sabemos que habéis estado bien jodidos... sabemos que ha sido duro... somos conscientes de que habéis tenido que tragar más que Lucía Lapiedra... entendemos que estéis cabreados por el trato que os han dado desde hace años... Pero por lo que más queráis... no sigáis poniendo más denuncias, a pesar de tener todo el derecho y toda la razón de vuestro lado para hacerlo. Dejad de interponer más y más denuncias aunque estéis en la puta calle y sin un duro, porque os vais a cargar el tinglado de star-studios que tantos y tantos años nos ha costado crear. Vosotros (y no otros) vais a acabar con nuestra profesión en última instancia. Tened un poco de compasión. Lo que nos beneficie a nosotros y a las estrellas, seguramente os acabará beneficiando a vosotros. No tiréis piedras contra vuestras propias cubiertas transitables.

Piedad, hermanos. Tened piedad. Acudimos ahora a vosotros, el último eslabón de la cadena, para pediros un poco de compasión. Apiadaros de los estudios explotadores y no seáis tan duros con ellos. Poned la otra mejilla como haría nuestro Creador. Y si os golpean en la otra mejilla pedid a gritos que os propinen fuertes patadas en los testículos hasta que no podáis respirar... hasta que no podáis más del dolor. Sed los Mártires de la profesión. Debéis sufrir, padecer y morir por ella si hace falta, para salvarla. Ahora está en vuestra mano.

Un fuerte abrazo a todos... (bueno, a unos más que a otros...)

Paloma Sobrini Sagaseta de Ilúrdoz. Decano del COAM.

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Esta es, a grandes rasgos, nuestra interpretación de este fragmento de carta del COAM.

Y yo os digo: Ni puto caso. Pedir lo que es de uno no es una injusticia. Reclamar los derechos que se nos han negado durante tantos años no está fuera de lugar. Exigir responsabilidades a los que hace unos añitos se llenaban los bolsillos no es inmoral. Que se jodan todos, igual que nos jodimos nosotros, que también somos arquitectos. Que no se le olvide esto a nadie.

¿Cómo pueden tener la desvergüenza de volcar sobre nosotros la responsabilidad moral del fin de una profesión? ¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza cuando ahora salen a la palestra a pedirnos que dialoguemos en vez de actuar, mientras todos estos años de indecencias han estado callados como putas?

Lo dijimos hace tiempo en un post titulado Los arquitectos al sol. ¿Recordáis? Era algo así como: "Ahora la situación os permite jugar a este vergonzoso y peligroso juego. Pero ya veremos lo que ocurre cuando la gente tenga tiempo y decida actuar contra vosotros. A partir de ahora temblad, explotadores sin escrúpulos, porque seguramente habrá muchos más "arquitectos al sol" de los que os gustaría tener.... con muchísimo tiempo para pensar..... y con muchísimo tiempo para actuar....Temblad malditos....."

Muchísimo tiempo para pensar. Muchísimo tiempo para actuar. Parece ser que ahora sí le empezáis a ver las orejas al lobo. Pues solo podemos deciros una cosa: Vosotros os lo habéis buscado. JODEROS. Pero joderos todos de verdad. Escupiremos sobre vuestras tumbas y sobre las fosas comunes de todos vuestros estudios de pacotilla. Porque cuando la gente se junta y actúa, son capaces de destronar reyes y conquistar fortalezas.

Este no va a ser, como augura nuestro amado Colegio, el fin de esta profesión. Lo que sí va a ser el fin de una mentira que ya llevaba operativa demasiado tiempo. Va a ser el fin de una parte de la profesión que ha hecho un daño irreparable a todo un colectivo. Va a ser el fin de los que se creían que aquí todo cristo podía tener una empresa, sin asumir ningún riesgo. Va a ser el fin de la mierda contaminante de nuestra profesión.

Va a ser el fin de todos los hijos de puta que han devaluado poco a poco una carrera, mientras se ensalzaban a sí mismos como los Únicos y Verdaderos Arquitectos.

Desde aquí animamos a todos a seguir denunciando sin piedad los abusos y las irregularidades cometidas... y a llevarlas hasta las últimas consecuencias.

La profesión no desaparecerá por las denuncias, sino por todas las irregularidades anteriores. Lo que ocurrirá probablemente es que la profesión se verá liberada de parte de su escoria. Allá os pudráis todos en vuestras fosas comunes. Nosotros escupiremos sobre ellas mientras os estén enterrando. A mí no me dan ninguna pena vuestros lloriqueos de última hora. Tendréis exactamente lo que os merecéis.

"Perseguís a la gente de quien dependéis. Preparamos vuestras comidas, recogemos vuestras basuras, conectamos vuestras llamadas, conducimos vuestras ambulancias y os protegemos mientras estáis durmiendo. . . Así que no te metas con nosotros."
(Tyler Durden)

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Imagen: Boris Vian (1920-1959), extraída del libro Escupiré sobre vuestra tumba ((J'irai cracher sur vos tombes, 1946)
Somos la venganza autosatisfecha de Jack

martes 16 de junio de 2009

BIOHAZARD: GEHDYP‏




"Pareciera, en efecto, que las masas se equivocan y los individuos siempre tienen razón."
Boris Vian, prologo L'ecume des jours (La espuma de los días) p. 7, Ediciones de la Flor, 1974


- Asunto: Pandemia Ideológica. Virus Mental.
- Riesgo Biológico: Tipo A / Mortalidad = 0% / Alteraciones neuronales = 100%
- Nombre del Virus: GEHDYP
- Riesgo de contagio: Muy alto
- Medio de trasmisión: A través de las ondas cerebrales y los medios de comunicación de masas. Se transmite de sociedad a sociedad afectando a la casi totalidad de los individuos que las conforman.
- Situación actual: Metástasis Mundial. Hemos superado el punto de no retorno
- Tratamiento antiviral: Aplicación del sentido común. En el hombre, hasta ahora, es el menos común de los sentidos. Se están buscando tratamientos neuronales alternativos más eficaces como por ejemplo la destrucción global de la raza humana sin distinción de raza, condición social, religión ni sexo.
- Defense Condition: 2


1. Los populares ganan las elecciones europeas, y lo hacen holgadamente en Valencia, que fue la comunidad más participativa, y en Madrid: Parece que el hecho de que el pueblo llano salga a aplaudir y a vitorear a sus dirigentes corruptos, mientras la policía se les lleva esposados, ya no es algo que ocurra solamente en pequeños reductos como Marbella o en ciertos sectores mafiosos de la costa levantina, sino que es una corriente ideológica que se extiende a las grandes capitales del estado.

2. El público francés del torneo Rolland Garros aplaude efusivamente la derrota de Nadal ante Soderling: Los franceses prefieren que Federer gane su primer Roland Garros contra un adversario que no le ponga demasiados problemas, en vez de conseguirlo frente a su principal adversario y número uno del mundo, Rafa Nadal. Es decir, que prefieren ver una final de Roland Garros coñazo, antes que una final épica digna de pasar a la historia del deporte. Suponemos que hubiera dado lo mismo que Federer ganase o perdiese aquella final, porque lo que estaba claro era que iba a acabar lloriqueando de cualquier manera.

3. El principal partido italiano de centro-derecha, el Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi, fue el más votado en Italia en las pasadas elecciones europeas, aunque obtuvo un resultado menor del esperado: Vamos, que la corrupción y la manipulación del Señor de las Mama-Chicho ofrece una confianza plena entre los votantes de este engendro de la política y el humor.


Conclusión: Españoles, franceses e italianos afianzan sus posiciones en la cúspide evolutiva de la estupidez humana. Pero esto no acaba aquí porque si miramos el panorama de una manera un poco más global (es decir, acorde a los tiempos que corren) veremos que:

4. Europa apoya masivamente a la derecha liberal y conservadora, que esta presente en 21 de los 27 gobiernos de la Unión Europea: La derecha liberal ha sido la gran vencedora de las elecciones europeas de 2009, habiendo obtenido 350 escaños y situándose a un paso de la mayoría absoluta. Es decir, que confiamos que nos salven de esta crisis mundial, los mismos que nos metieron de cabeza en ella. Cojonudo. Eso es lo que yo llamo un "voto crítico".

Y luego resulta que nos ponemos nerviosos porque se extienda por el mundo una gripe que nos han pegado nuestros primos-hermanos, los cerdos. Luego cunde el pánico entre la población por un leve resfriado-porcino, que será resuelto convenientemente por las "vacunas infalibles" que nos "venderán" y nos "administrarán por vía oral, rectal e intravenosa", las grandes industrias de los laboratorios farmacéuticos (que tanto se preocupan por nuestra salud mientras extienden cheques por valores incalculables), en colaboración con los gobiernos que las sustentan.

Y luego resulta que tenemos miedo por la Gripe A.

Hay pandemias ideológicas como la que nos está afectando desde hace años, que son mucho más peligrosas, virulentas, y que se propagan a una velocidad que pone los pelos de punta. Y no hay vacunas ni anti-retrovirales que pongan freno a su propagación. No sé cómo luego nos sorprendemos de que nuestra profesión esté sumida en una profunda crisis ideológica y de identidad... ya que es el común denominador del caldo de cultivo que nos rodea.

El virus se propaga a velocidades vertiginosas por todo el planeta transmitiéndose de sociedad a sociedad. Imparable. Incluso lleva a algunos individuos a elaborar pensamientos filosóficos casi más cerca de lo divino que de lo humano, como este que reproducimos a continuación:

“¿Por qué voy a tener que condenar yo el franquismo si hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad? En mi tierra vasca hubo unos mitos infinitos. Fue mucho peor la guerra que el franquismo. Algunos dicen que las persecuciones en los pueblos vascos fueron terribles, pero no debieron serlo tanto cuando todos los guardias civiles gallegos pedían ir al País Vasco. Era una situación de extraordinaria placidez.”

(Jaime Mayor Oreja)
Fuente: La voz de Galicia


La humanidad corre un grave peligro, y está cada día más expuesta al virus de la GEHDYP (Gripe de la Estupidez Humana Delirante y Progresiva).

El virus se ha descontrolado y se extiende inexorablemente por el planeta.

Temblad, humanos.....

¡¡¡PASEMOS A DEFCON 2¡¡¡

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

viernes 12 de junio de 2009

Castillos en el Aire


Viene de la entrada: El Club de los Grandes Cómicos de la Arquitectura

De los que nunca participaron en el equipo de efectos especiales de.... MATRIX....

De los que no supieron valorar el insuperable trabajo interpretativo de la maravillosa actriz Megan Fox en TRANSFORMERS....

De los que propusieron que WAR OF THE WORLDS se hiciera con maquetas a escala 1:1.... para darle más realismo a la cosa....

De los que no dirigieron (ni digirieron).... 2001 A SPACE ODYSSEY....

De los que criticaron a CUBE por ser una estructura demasiado racionalista y muy poco arriesgada....

De los que pensaron que X-MEN era una película porno gay....

De los que cuando vieron MINORITY REPORT vaticinaron que en poco tiempo saldría al mercado ese nuevo plug-in para el 3DStudio Max con licencia gratuita de Creative Commons....

De los que imaginaron que la nave nodriza de INDEPENDENCE DAY podría ser uno de los proyectos ganadores para la Ciudad de la Justicia de Madrid (por supuesto sería de los que no pueden construirse con tan solo 2.500 €/m2, claro está)....

De los profesionales y aficionados a la Ciencia Ficción y al Mundo Fantástico....

De la mano de todos ellos.... Los que no trabajan con nuestras aburridas realidades.... Los Señores de los Efectos Especiales.... Ese pequeño grupúsculo de elegidos a los que no les afecta la Ley de la Gravitación Universal.... Los que han sido tocados por el dedo de Dios eliminando de sus vidas cualquier problema técnico o constructivo.... Los que han adquirido un Poder Sobrehumano que les permite edificar lo imposible....

Llega a nuestras pantallas lo más novedoso en Edificaciones Fantásticas.... El último aullido en Espacios Imposibles.... La nueva y espeluznante entrega de la Liga de los Arquitectos Extraordinarios....

Bienvenidos seáis todos, simples mortales, al:

XVII CERTAMEN DE ARQUITECTURA FANTÁSTICA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE CASTILLOS EN EL AIRE

Ya está aquí la Nueva Era. La Generación de SuperArquitectos es ya un hecho. El rigor, la honestidad y la profesionalidad han pasado a mejor vida.... lo importante ahora es el fuego artificial, la irrealidad elevada a la enésima potencia y el insulto barato a todo un colectivo. Disfrutad todos de la calidad de las propuestas presentadas. Dadle a la rueda del ratón para deleitaros con estas maravillas dignas de estudio. Merece la pena de verdad. Seguramente os sentiréis abrumados ante un despliegue de calidad de estas características. Es la arquitectura en su estado puro.

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Ya hablamos largo y tendido sobre este concurso-broma en una entrada anterior. Tenemos que matizar, que por supuesto que nos gusta que se asuma cierto riesgo en las propuestas, o que haya una dosis lógica de espectacularidad en algunos concursos. Pero esta chaladura de parque temático (malo) no tiene nombre. Esta oda a la imaginería sin pensamiento ha tocado unos límites que rayan en el absurdo. Hay edificios que incluso están literalmente volando. Pongamos a Walt Disney a fuego lento para que se descongele y vea esto, que seguro que lo flipa.

¿Por qué nos empeñamos en ser de todo, menos arquitectos? ¿Qué hay de malo en proponer arquitectura para un concurso de arquitectura? ¿Acaso se nos queda pequeña nuestra profesión? ¿Es que todo cristo quiere convertir a la arquitectura en una jodida broma de mal gusto?

Sinceramente, se nos cae el alma a los pies al ver esto. Y luego nos quejaremos de que nos hayamos convertido en el bicho raro de la patética sociedad contemporánea. Luego echaremos pestes diciendo que nuestra profesión se devalúa. Pero cómo no se va a devaluar si cada día hay menos gente que realmente trate de hacer bien su trabajo. Unos por ser demasiado cutres y otros por pretender ser cosas que no son. Desde aquí reivindicamos el término medio que por narices tiene que existir, entre el arquitecto tipo Pocero de Seseña con el palillo en la boca y el arquitecto tipo Dolce & Gabanna con la WallPaper bajo el brazo.

Un amigo nuestro, decidió un buen día dejar de trabajar para estudios de arquitectura al uso, porque lo que realmente le gustaba era diseñar entornos y escenarios digitales dentro del equipo de desarrollo de una empresa de videojuegos. Su meta a largo plazo era trabajar para Pixar en el ámbito de las animaciones cinematográficas. Ciudades imposibles, plataformas móviles, entornos históricos, templos imaginarios, maquinarias increíbles, macroestructuras voladoras, interiores espectaculares de todo tipo... En este tipo de empresas requieren el trabajo de arquitectos, y por supuesto los condicionantes para el desarrollo de estos escenarios virtuales no son precisamente un presupuesto por metro cuadrado, ni las acciones a viento, ni siquiera el cumplimiento del Código Técnico. Nos parece que es una alternativa muy válida para dar salida a la imaginación de una manera más libre y por supuesto, más ética. Lo que no nos parece normal es que en un concurso de arquitectura, los participantes demuestren con sus propuestas que no tienen ni pajolera idea de ser arquitectos, ya que están ofreciendo un producto que no tiene relación con el mercado al que va dirigido. Están proponiendo sus proyectos en el sector equivocado, por lo que sus productos podrían perfectamente catalogarse como una broma de mal gusto o mejor dicho, solo podemos definirlos (como diría un amigo) como basura ofensiva.

Lo que nos diferencia de los creativos publicitarios y de los diseñadores gráficos es que nosotros somos arquitectos y ellos no. Y sinceramente, no tiene nada que ver una cosa con la otra. Si tratamos de ofrecer al público exactamente lo mismo que ofrecen ellos (y lo hacen mucho mejor que nosotros, por cierto) estamos cavando nuestra propia tumba laboral. Somos arquitectos y lo que hacemos no lo puede hacer cualquiera que tenga un buen ordenador y sepa utilizar el Photoshop y un programa de tres dimensiones. Pero con propuestas de este tipo estamos admitiendo precisamente lo contrario... que lo que hacemos lo hace cualquiera con un mínimo de mano izquierda con programas de diseño. Somos arquitectos joder... que nadie se confunda. Las herramientas gráficas son instrumentos que utilizamos, pero no son un fin en sí mismo. Construir un edificio tiene una complejidad mucho mayor que diseñar un logotipo... y me parece a mi que la inversión económica también es algo superior. Y nosotros, se pongan como se pongan algunos, pensamos y diseñamos edificios que se construirán. No deberíamos hacer solo cartelería, si esta no tiene detrás una voluntad técnica que justifique una intervención.

Nos gustaría saber qué opina
Lebbeus Woods de todo esto. Al menos su utopía tenía sentido y sí estaba enfocada correctamente dentro del mercado al que estaba dirigida, y sus dibujos tenían un rigor y un carácter de experimentación arquitectónica, que va mucho más allá de la mera representación gráfica y de la imagen publicitaria facilona maquillada por Photoshop.

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Espacio patrocinado por ThyssenKrupp, Pixar y Bromas Reunidas Inc.

lunes 1 de junio de 2009

Mini-festación o El Pasotismo Ilustrado


Hay cosas en esta vida que sobrepasan la capacidad del raciocinio humano. Cosas que directamente y por mucho que tratemos de buscarles una explicación, esta no aparece por ningún lado. Da igual la perspectiva desde la que se analicen los hechos... sencillamente tenemos que admitir que está fuera de nuestro alcance.

Y dentro de este rango de cosas, está el tema del apoyo que obtuvo la
manifestación que se convocó el viernes pasado en Madrid, con el motivo de exigir para los arquitectos un título de 360 créditos con nivel de máster que se equipare con los nuevos títulos de ingenierías superiores que se aprobarán con la entrada en vigor del proceso de Bolonia.

La nota de prensa del COAM tras la mini-festación del pasado viernes decía lo siguiente:

Madrid, 29 mayo 2009. Una delegación de decanos de Colegios de Arquitectos de varias comunidades autónomas pidieron sin éxito entrevistarse con el ministro de Educación. Un grupo de 30.000 arquitectos reclamaron al Gobierno en Madrid la consideración del título de Arquitectura como máster. La protesta convocada por el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), a la que se sumaron distintas instituciones de ámbito profesional y universitario de distintos puntos del país, discurrió por el centro de Madrid durante casi tres horas.

Por si se os ha pasado por alto, nos gustaría remarcar (escribiéndolo con palabras) el dato de que la manifestación reunió a treinta mil arquitectos. Treinta mil.

Antes de continuar nos gustaría decir que nosotros estuvimos allí con convicción de causa, formando parte de esa incontrolable marea humana que recorrió triunfante la inmensa distancia que separa la plaza de Cibeles del Ministerio de Educación y Ciencia (es decir, unos 300 metros), entonando el cántico victorioso de "La arquitectura no se tira a la basura". Allí estuvimos, junto a muchos compañeros.

Bueno, pues parece ser que éramos unas 30.000 personas... Madre mía...

Según el GoogleMaps, y siendo bastante optimistas, hemos calculado que la manifestación se inscribía en un área aproximada de unos 68 metros en la dirección longitudinal de la calle Alcalá, por unos 25 metros en la dirección transversal de dicha calle. Esto nos da una superficie de ocupación estimada de 1.700 m2. Utilizando una sencilla operación matemática (que seguro que la estudiamos en Cálculo de primero), el viernes estuvimos allí casi 18 personas por cada metro cuadrado.... Lo que se dice bien apretaditos, vamos... Así que yo decía.... "Joder qué calor hace aquí... me va a dar una lipotimia".

Conclusión inmediata: Cuánto daño a hecho el comando multicopy-paste a nuestra profesión.

Siguiendo el juego de números que normalmente se dan en cualquier tipo de manifestación, seguramente según la policía allí hubo congregadas un total de unas... 3 personas.... y uno de ellos era un turista francés que quería sacar una foto al edificio del Ministerio de Educación y Ciencia y se paró allí un momento junto a los otros dos... Para ser rigurosos, nos gustaría decir que quedamos sorprendentemente decepcionados por la escasísima participación de los integrantes de nuestro sector. Desilusionados. Abatidos. Alucinados. Que no dábamos crédito vamos... como los bancos. Si por un casual la policía nacional hubiera tenido que cargar contra los manifestantes (que no fue el caso), algunos de ellos se hubieran tenido que pasar a nuestro bando para "igualar un poco las cosas", porque casi había más presencia policial que gente manifestándose.

Exageraciones a parte, ahora vamos a hablar en serio. Sin andar con rodeos: fue patético ver el número de personas que acudieron. Somos conscientes de que hay mucha gente que estuvo allí que quedó muy satisfecha con el apoyo obtenido, pero a nosotros nos parece del todo insuficiente que se juntasen unas 3.000 personas (esto es un cálculo a ojo) para exigir algo tan simple como tener la misma categoría profesional que la que tendrán los ingenieros.

No lo entendemos. No nos cabe en la cabeza que hubiera tan poco apoyo. Sí. Era una mala fecha para celebrarla ya que en la escuela estaban con exámenes parciales. Sí. Hubo mucha gente que a esas horas están/estamos trabajando y nuestros jefes por regla general no tienen muy asumido que sus trabajadores tengan el derecho a manifestación. Sí. Hacía demasiado calor. Sí. Era un día laborable y lectivo. Sí. Júpiter y Venus no estaban alineados y las fuerzas cósmicas no estaban en su mejor día. Sí. Todo eso influye para que fuera menos gente... pero no es excusa para que la participación fuera tan ridículamente escasa, en comparación con el volumen de nuestro colectivo en Madrid.

Entendemos que el tema de los exámenes, al menos, pueda influir para que la manifestación tuviera menos apoyo del esperado. Pero teniendo en cuenta que en la ETSAM hay unos 5.000 alumnos, no nos cuadra que todos ellos tuvieran examen ese mismo día. Lo que pasó el viernes es una falta de interés absoluto unida a una descoordinación entre los organismos profesional y docente. ¿Acaso no podrían haberse puesto de acuerdo la ETSAM y el COAM para llevar a cabo una acción conjunta independientemente de quien figurase como organismo convocante? Y no sólo, como hemos dicho antes, supone una falta de interés, sino también una falta de respeto ante la gente que vino desde lejos (que fueron casi la mayoría) a manifestarse.

No es cuestión de que haya gente que no pudiese ir... lo cual es totalmente comprensible, e incluso pasa en las manifestaciones que reúnen a un millón de personas.... no es ese el problema....

Nos hacemos unas preguntas muy sencillas:

¿Dónde estaba el star system? ¿Dónde estaban los profesores de la escuela? ¿Y los alumnos que no tenían examen ese día? ¿Dónde estaban los jefes de los grandes estudios de arquitectura, tanto los jóvenes como los menos jóvenes? ¿Y dónde estaban sus colaboradores? ¿Dónde estaba toda nuestra promoción en bloque? ¿Dónde estaba todo el mundo que está actualmente en el paro? ¿Dónde estaban todos aquellos que están siempre en primera linea cuando se trata de presentarse a concursos masivamente sin cobrar, por supuesto, nada? ¿Dónde estaban los artistas y dónde estaban los técnicos? ¿Dónde estaban los nombres importantes del panorama mediático-arquitectónico? ¿Dónde estaban los que ejercen su profesión día a día en sus propios estudios o trabajando para otros? ¿Dónde estaban todos esos colectivos que siempre están ahí cuando se trata de dar apretones de manos, lamer culos a diestro y siniestro y poner sus nombres bien grandes con luces de neón (perdón, ahora con leds)? ¿Dónde estaba toda la representación de ese "pasotismo ilustrado" que últimamente lo contamina todo? ¿Dónde estaban todos los devoradores compulsivos de canapés? ¿Dónde estaban "los de siempre"... los que nunca fallan?

¿Dónde estaban? A mi, no me salen los cálculos.

Algunos estarían, y no les vimos. No lo dudo. Tampoco pretendemos señalar con el dedo a nadie. Pero repetimos... no nos salen las cuentas. Si contamos con que vinieron grupos de arquitectos y estudiantes desde Palma de Mallorca, Granada y Sevilla... ¿qué representación hubo por parte del colectivo de Madrid? Pues, lamentablemente y muy a nuestro pesar, una "representación muy poco representativa".

Es triste ver que no nos ponemos de acuerdo ni para luchar contra un sistema que ya está bastante podrido y desestructurado de por sí.

Quizá si se hubiese organizado una fiesta o una exposición (con el consiguiente flyer de diseño) habría tenido mayor poder de convocatoria.... porque a estos actos, las estrellas, y sus inseparables lametraseros.... no fallan, ni aunque para ese día esté prevista la colisión de un asteroide con el planeta tierra.

Una verdadera pena.

Queremos dejar constancia de nuestro agradecimiento, tanto a la gente que SÍ estuvo el viernes en la manifestación, como a todos aquellos que NO pudieron acudir por una causa real (que los hubo y muchos) o a los que NO acudieron por convicción propia. A los que NO acudieron por simple pasotismo no les agradecemos nada, porque su actitud no tiene justificación. Queremos también manifestar nuestra más sincera admiración por los grupos de arquitectos que vinieron desde otras partes del país para luchar por sus derechos. Y por último nos gustaría expresar también que, a pesar de nuestra decepción, estamos muy contentos de haber acudido, y creemos que pese a todo, se deberían seguir organizando actos de este tipo. Eso sí, más coordinados (entre organismos representantes de profesionales y docentes) y mejor estructurados. Y si es posible... y no es mucho pedir... con un mayor apoyo.

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Fotografía sacada por Javier Moreno

martes 26 de mayo de 2009

La descomposición de la Universidad

Este viernes 29 de Mayo a las 12:00 horas está convocada una Manifestación en Madrid desde la Plaza de Cibeles al Ministerio de Educación, con motivo de reclamar que el título habilitante para ejercer la profesión de arquitecto una vez se ponga en marcha el Proceso de Bolonia, tenga la categoría de Máster y una carga académica de 360 créditos.

A pesar de ver con buenos ojos cualquier tipo de movilización con respecto a este tema, creemos que es tarde para organizar manifestaciones. Demasiado tarde. Este tipo de actos de defensa de la profesión deberían haberse organizado cuando el proceso aún estaba en trámites de negociación y se podía luchar por algo. Y no estamos hablando de que esto fuese hace un mes, sino que debería haber sido al menos hace un par de años. Además, esta manifestación parece a todas luces, más un acto de campaña política que un acto en defensa de la profesión, ya que las elecciones para la Junta de Representantes del COAM se llevaron a cabo la semana pasada, y para entonces la manifestación estaba ya más que convocada, publicitada a bombo y platillo en diversos formatos, y difundida por todos los medios con ojo clínico. La convocatoria, lleva siempre adjunta de manera inseparable la firma de la decana del COAM. Parece, por tanto que les importa más que quede bien clarito de donde viene esta noble iniciativa, que el hecho de la reivindicación en sí misma. Tampoco hubiera estado de más haberla convocado en unas fechas más adecuadas, ya que ahora mismo los estudiantes de arquitectura de las diferentes universidades están metidos hasta el cuello en los exámenes parciales. En definitiva, no parece el mejor momento de cara conseguir una presencia masiva. No sé... no somos expertos en temas de convocatorias de manifestaciones, pero a simple vista suenta un poco ridículo que con todo el tiempo (años) que hemos tenido para salir a la calle masivamente a protestar, lo tengamos que hacer cuando al colectivo de estudiantes (que son de manera directa los primeros afectados) les viene, no mal, sino fatal. Pero no pasa nada, lo importante para algunos al margen de estas cosas, es la coincidencia en las fechas del anuncio de la manifestación, con la campaña pseudopolítica de nuestros representantes en el Colegio de Arquitectos de Madrid. Pero seamos optimistas. Dejando de lado nuestras sospechas, esperamos sinceramente que al final todo esto sirva para algo. Pensaremos en positivo a pesar de nuestras dudas sobre la intencionalidad de la convocatoria.

En referencia al Proceso de Bolonia, y sin particularizar en el caso concreto de la profesión de arquitecto, queremos reproducir en esta entrada otro texto firmado por José Luis Pardo, que sería la continuación argumental lógica del anterior texto del mismo autor que ya colgamos en este blog hace unos días llamado:
El conocimiento líquido: Sobre la reforma de las universidades públicas. Recomendamos la lectura de esta entrada anterior, para comprender de lleno la visión de su autor sobre el tema de las reformas educativas y sobre la manipulación del conocimiento humano.

Este escrito lleva por título "La descomposición de la Universidad", y se centra en las posibles causas y consecuencias del llamado Proceso de Bolonia, desde el punto de vista de José Luis Pardo. Insistimos en que no está centrado en la profesión del arquitecto, sino que ofrece una lectura más global del proceso de cambios en la enseñanza universitaria, dentro de nuestra sociedad del (des)conocimiento. Para nosotros, su lectura y comprensión es crucial para que luego cada cual saque sus propias conclusiones al respecto.

La descomposición de la Universidad

Como sucede a menudo en política, la manera más segura de acallar toda resistencia contra un proceso regresivo y empobrecedor es exhibirlo ante la opinión pública de acuerdo con la demagógica estrategia que consiste en decirle a la gente, a propósito de tal proceso, exclusivamente lo que le agradará escuchar. Así, en el caso que nos ocupa, las autoridades encargadas de gestionar la reforma de las universidades que se está culminando en nuestro país -sea cual sea su lugar en el espectro político parlamentario- han presentado sistemáticamente este asunto como una saludable evolución al final de la cual se habrá conseguido que la práctica totalidad de los titulados superiores encuentren un empleo cualificado al acabar sus estudios, que los estudiantes puedan moverse libremente de una universidad europea a otra y que los diplomas expedidos por estas instituciones tengan la misma validez en todo el territorio de la Unión.

Una vez establecido propagandísticamente que el llamado "proceso de Bolonia" consiste en esto y solamente en esto, nada resulta más sencillo que estigmatizar a quienes tenemos reservas críticas contra ese proceso como una caterva de locos irresponsables que, ya sea por defender anacrónicos privilegios corporativistas o por pertenecer a las huestes antisistema del Doctor Maligno, quieren que siga aumentando el paro entre los licenciados y rechazan la homologación de títulos y las becas en el extranjero por pura perfidia burocrática. Vaya, pues, por adelantado que el autor de estas líneas también encuentra deseables esos objetivos así proclamados, y que si se tratase de ellos nada tendría que oponer a la presente transformación de los estudios superiores.

Sin embargo, lo que las autoridades políticas no dicen -y, seguramente, tampoco la opinión pública se muere por saberlo- es que bajo ese nombre pomposo se desarrolla en España una operación a la vez más simple y más compleja de reconversión cultural destinada a reducir drásticamente el tamaño de las universidades -y ello no por razones científicas, lo que acaso estuviera plenamente justificado, sino únicamente por motivos contables- y a someter enteramente su régimen de funcionamiento a las necesidades del mercado y a las exigencias de las empresas, futuras empleadoras de sus titulados; una operación que, por lo demás, se encuadra en el contexto generalizado de descomposición de las instituciones características del Estado social de derecho y que concuerda con otros ejemplos financieramente sangrantes de subordinación de las arcas públicas al beneficio privado a que estamos asistiendo últimamente.

Habrá muchos para quienes estas tres cosas (la disminución del espacio universitario, la desaparición de la autonomía académica frente al mercado y la liquidación del Estado social) resulten harto convenientes, pero es preferible llamar a las cosas por su nombre y no presentar como una "revolución pedagógica" o un radical y beneficioso "cambio de paradigma" lo que sólo es un ajuste duro y un zarpazo mortal para las estructuras de la enseñanza pública, así como tomar plena conciencia de las consecuencias que implican las decisiones que en este sentido se están tomando. De estas consecuencias querría destacar al menos las tres que siguen.

1. La "sociedad del conocimiento". Este sintagma, casi convertido en una marca publicitaria que designa el puerto en el que han de desembarcar las actuales reformas, esconde en su interior, por una parte, la sustitución de los contenidos cognoscitivos por sus contenedores, ya que se confunde -en un ejercicio de papanatismo simpar- la instalación de dispositivos tecnológicos de informática aplicada en todas las instituciones educativas con el progreso mismo de la ciencia, como si los ordenadores generasen espontáneamente sabiduría y no fuesen perfectamente compatibles con la estupidez, la falsedad y la mendacidad; y, por otra parte, el "conocimiento" así invocado, que ha perdido todo apellido que pudiera cualificarlo o concretarlo -como lo perdieron en su día las artes, oficios y profesiones para convertirse en lo que Marx llamaba "una gelatina de trabajo humano totalmente indiferenciado", calculable en dinero por unidad de tiempo-, es el dramático resultado de la destrucción de las articulaciones teóricas y doctrinales de la investigación científica para convertirlas en habilidades y destrezas cotizables en el mercado empresarial. La reciente adscripción de las universidades al ministerio de las empresas tecnológicas no anuncia únicamente la sustitución de la lógica del saber científico por la del beneficio empresarial en la distribución de conocimientos, sino la renuncia de los poderes públicos a dar prioridad a una enseñanza de calidad capaz de contrarrestar las consecuencias políticas de las desigualdades socioeconómicas.

2. El nuevo mercado del saber. Cuando los defensores de la "sociedad del conocimiento" (con Anthony Giddens a la cabeza) afirman que el mercado laboral del futuro requerirá una mayoría de trabajadores con educación superior, no están refiriéndose a un aumento de cualificación científica sino más bien a lo contrario, a la necesidad de rebajar la cualificación de la enseñanza superior para adaptarla a las cambiantes necesidades mercantiles; que se exija la descomposición de los saberes científicos que antes configuraban la enseñanza superior y su reducción a las competencias requeridas en cada caso por el mercado de trabajo, y que además se destine a los individuos a proseguir esta "educación superior" a lo largo de toda su vida laboral es algo ya de por sí suficientemente expresivo: solamente una mano de obra (o de "conocimiento") completamente descualificada necesita una permanente recualificación, y sólo ella es apta -es decir, lo suficientemente inepta- para recibirla. Acaso por ello la nueva enseñanza universitaria empieza ya a denominarse "educación postsecundaria", es decir, una continuación indefinida de la enseñanza media (cosa especialmente preocupante en este país, en donde la reforma universitaria está siguiendo los mismos principios seudopedagógicos que han hecho de la educación secundaria el conocido desastre en que hoy está convertida): como confiesa el propio Giddens, la enseñanza superior va perdiendo, como profesión, el atractivo que en otro tiempo tuvo para algunos jóvenes de su generación, frente a otros empleos en la industria o la banca; y lo va perdiendo en la medida en que el profesorado universitario se va convirtiendo en un subsector de la "producción de conocimientos" para la industria y la banca.

3. El ocaso de los estudios superiores. No es de extrañar, por ello, que el "proceso" -de un modo genuinamente autóctono que ya no puede escudarse en instancias "europeas"- culmine en el atentado contra la profesión de profesor de bachillerato que denunciaba el pasado 3 de noviembre el Manifiesto publicado en este mismo periódico: reconociendo implícitamente el fracaso antes incluso de su implantación, la administración educativa admite que los nuevos títulos no capacitan a los egresados para la docencia, salida profesional casi exclusiva de los estudiantes de humanidades; pero, en lugar de complementarlos mediante unos conocimientos avanzados que paliarían el déficit de los contenidos científicos recortados, sustituye estos por un curso de orientación psicopedagógica que condena a los profesores y alumnos de secundaria a la indigencia intelectual y supone la desaparición a medio plazo de los estudios universitarios superiores en humanidades, ya que quienes necesitarían cursarlos se verán empujados por la necesidad a renunciar a ellos a favor del cursillo pedagógico.

Todos los que trabajamos en ella sabemos que la universidad española necesita urgentemente una reforma que ataje sus muchos males, pero no es eso lo que ahora estamos haciendo, entre otras cosas porque nadie se ha molestado en hacer de ellos un verdadero diagnóstico. Lo único que por ahora estamos haciendo, bajo una vaga e incontrastable promesa de competitividad futura, es destruir, abaratar y desmontar lo que había, introducir en la universidad el mismo malestar y desánimo que reinan en los institutos de secundaria, y ello sin ninguna idea rectora de cuál pueda ser el modelo al que nos estamos desplazando, porque seguramente no hay tal cosa, a menos que la pobreza cultural y la degradación del conocimiento en mercancía sean para alguien un modelo a imitar.

- Texto escrito por José Luis Pardo, profesor titular de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Autor de "La regla del juego", "Sobre la dificultad de aprender filosofía" y "Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas".
- Introducción escrita por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
- Viene de la entrada del día 5/06/2009:
El conocimiento líquido

lunes 18 de mayo de 2009

[Despedida, entre paréntesis]


[...Me encontré con él en el camino hace ya unos 12 años...

Para entonces yo ya había descubierto la poesía y me había dejado llevar por ese mar de sensaciones que el cuerpo experimenta al navegar sobre sus páginas. A veces era un suave movimiento, casi imperceptible, casi inexistente, y otras en cambio era un terrible huracán en mitad del océano, con vientos capaces de modificar el pulso de los latidos de todos los corazones, de todos los hombres de la tierra. En esa época ya había sentido sus ritmos y había escuchado sus músicas en mi mente.

Una tarde en el África, escuché a un poeta que no conocía en aquel momento. Fue un ciclo en el que invitaban a poetas para que simplemente leyesen sus textos ante un público joven que venía de todos los Colegios Mayores de Ciudad Universitaria. No había ni charlas ni coloquios... sólo poesía...

...Allí le escuché....

...Allí cambió todo...

Entendí en un segundo hasta dónde podían llevarte aquellas corrientes. Entendí en un instante cómo se debería sentir un naufrago flotando en la inmensidad del mar, mientras éste le desplaza a su antojo hacia un destino incierto y confuso. Entendí en ese momento cómo mi corazón cambiaba también su ritmo y su cadencia, junto al del resto de los hombres de la tierra. Sentí el mundo entero junto a mí y quise asediarlo a escaramuzas... desmenuzarlo con las uñas... extinguirlo con el resuello... desmantelarlo a mordiscones... hacerlo trizas con la mirada... dar cuenta de él con el amor....estrangularlo.

...Lo entendí todo... Lo sentí todo... Lo quise hacer todo...

Nunca hasta ese instante había "escuchado" poesía. Siempre había sentido su eco sordo en mi interior, pero nunca había oído uno de aquellos textos mágicos directamente de la voz del poeta que los compuso. Y he de decir que fue algo fascinante. Algo único.

Gracias a
Mario Benedetti, con su mirada tranquila, logré descubrir cosas tan complicadamente obvias como que el olvido está tan lleno de memoria que a veces no caben las remembranzas y hay que tirar rencores por la borda...

Logré descubrir también que la vida sólo es ese paréntesis... y hoy... querido amigo... tras 88 años de paréntesis,
has cerrado el tuyo...

...Espero que hayas cerrado los ojos en voz baja....

...Pero tranquilo... que nadie te lo dirá, cuando despiertes...

Gracias por todo, Mario... gracias de verdad por haber hecho este paréntesis.]


No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.

No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.

Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces

no te quedes conmigo

Texto escrito por Julen Asua
Poesía de
Mario Benedetti (14/09/1920 Paso de los Toros - 17/05/2009 Montevideo)

miércoles 13 de mayo de 2009

Tercer Misterio: El Visado (parte 2)

Ante la pregunta que nos planteaba un compañero en los comentarios de la entrada anterior, hemos preferido publicar nuestra respuesta directamente en el blog como una entrada nueva, debido a la extensión de la misma. No podemos ser sintéticos en nuestras respuestas ya que hay muchos matices que no queremos que queden en el aire.

La pregunta:

Queda muy clara tu posición respecto del visado y de los colegios, pero dado que el visado es lo que hasta ahora ha sustentado los colegios, y que es una capacitación delegada de la administración pública... dos cuestiones: ¿Cómo imaginas unos colegios, o sindicatos como dices, sin visado? y... ¿Cómo imaginas la devolución de esta capacitación a la administración pública? Por la lógica de tu reflexión imagino que lo ves de igual o peor manera para el caso de otros colegios o de profesiones como notarios, registradores... si?

La respuesta:

Hola, gracias por tu comentario, Felix. Trataremos de responder:

No creemos que nos corresponda a nosotros solucionar los problemas de financiación de una entidad cuya labor actual estamos poniendo en duda. Nuestra opinión es que si éstos no pueden subsistir sin un impuesto revolucionario desproporcionado que no aporta nada ni al cliente ni al arquitecto, pues habrá que buscar un nuevo modelo de representación alternativo de defensa y representación del colectivo, que realmente nos ofrezca algo a los que pagamos. Reivindicación de derechos y cumplimiento de deberes. Actualmente no hacen ni una cosa ni la otra. Simplemente nos ofrecen un asesoramiento en ciertos temas documentales, legales y judiciales (faltaría más), pero aparte de eso, nada más. De los temas importantes nos vamos olvidando. Hay una cosa muy simple: "Si pagamos, queremos un buen servicio a cambio", y lo que nos ofrecen actualmente los colegios (no solo es mi opinión sino también la de todos los arquitectos con empresa propia que conozco, desde los de 40 años hasta algunos de casi 80) no es ni de lejos acorde. Si al menos no fuera un trámite obligatorio podríamos elegir o nuestros clientes podrían escoger si quieren, además de la licencia, contar con el aval y la seguridad del visado colegial. Es como si fuera obligatorio tener implantado en cada estudio el sistema de garantía de calidad ISO 9000.

En cuanto a la "representación y lucha por los derechos de la profesión", (el tema del sindicato) tampoco vemos que sea hoy en día su labor. Por contra, los colegios de ingenieros sí han sabido mirar por los intereses del colectivo al que representan y lo han conseguido (véase Bolonia), mientras el COAM no ha hecho ni siquiera una labor de información detallada de todo el Proceso hacia sus colegiados. Somos conscientes de que el COAM no tenía capacidad directa de negociación con los políticos, pero si se hubieran hecho las cosas bien y se hubieran tomado cartas en el asunto a tiempo, la presión que hubieran realizado hacia el CSCAE y hacia el Ministerio de Educación, habría sido de vital importancia. Se limitaron a pedir disculpas cuando estábamos en un punto de no retorno. Nada más. Solo actuaron cuando fueron conscientes que, lo que en un principio parecía algo que sólo iba a afectar a estudiantes y a futuros arquitectos, al final se convirtió en algo que afectará a todo el conjunto de nuestra profesión (incluyéndose por supuesto, a ellos mismos). Y ya era demasiado tarde.

Así que la labor sindical no la desarrollan por ningún lado. No hay más que ver cómo (de nuevo) los colegios de ingenieros luchan por evitar en su colectivo condiciones laborales irregulares, y cuando un ingeniero acaba su carrera y va a buscar trabajo lucha por unos honorarios y exige unas condiciones laborales (apoyado por su colegio) que distan mucho de las que nosotros demandamos en la misma situación. Por tanto, si funcionasen como modelo de sindicato me parecería perfecto (ya que ahora mismo no tenemos ninguno), pero ni ahora lo son, ni cuando han tenido la oportunidad de actuar como tal, lo han hecho.

En cuanto a los tres puntos que explican en la carta tratando de justificar lo que la mayoría de sus representados considera un sinsentido, seguimos sin entender los motivos reales de la obligatoriedad de visado, tal y como explicamos en la entrada del blog (parte 1), ya que la única labor real que llevan a cabo es la de la comprobación de la integridad documental del proyecto presentado. Nada más. Y como consecuencia, algo que no sirve para nada y vale dinero, lo consideramos del todo evitable.

En cuanto al traspaso de las competencias hacia la administración pública, en nuestra opinión pasa porque los ayuntamientos tengan unas delegaciones que realicen la labor de control de cumplimiento de normativas urbanísticas y de acreditación de que el arquitecto firmante realmente lo es, y además no se encuentra inhabilitado. Es decir, tratar de que la tramitación de lo que ahora mismo se conoce como la licencia urbanística, tenga en cuenta también estos factores (aunque algunos ya los contempla, porque te pueden denegar una licencia si incumples la normativa urbanística o te pasas en la edificabilidad). Si eliminásemos el trámite inútil del visado, y centralizásemos el pago en un único y efectivo mecanismo de control y certificación regulado por la administración, sería todo bastante más operativo. Hay que tener en cuenta que el visado del colegio no te exime luego de que el técnico del ayuntamiento de turno te mande una carta con miles de requeridos (algunos negociables, explicables o interpretables, y otros no) y que si no se subsanan esos errores no hay licencia que valga. Pues como este trámite no lo vamos a eliminar, centralicemos en él todos los controles. Es decir, que haya un único trámite necesario, pero también suficiente.

Y por último, en cuanto al funcionamiento del resto de colegios profesionales, la verdad es que desconocemos el modus operandi de cada uno. Si funcionan como el nuestro por supuesto que tampoco estaríamos de acuerdo. Aunque como hemos dicho, los colegios de algunas ingenierías han sabido gestionar correctamente su labor ante ciertas situaciones, por lo que no todos funcionan igual. Y otra cosa, por ejemplo: yo voy a un médico privado, me diagnostica, y me receta un medicamento, y no tiene la obligación de pagar a su colegio para presentarme un documento adjunto a la receta en la que dicho colegio de médicos me asegura a mí, como paciente, que he sido diagnosticado por un verdadero médico y no está inhabilitado para recetarme tal medicamento. Vamos, es que si ocurriese esto nos parecería un chiste y el sistema sanitario se colapsaría.

A pesar de la falta de síntesis en nuestra respuesta, esperamos haber contestado a las preguntas planteadas. Un saludo y de nuevo gracias por el comentario.

Respuesta escrita por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
V
iene de la entrada anterior: Tercer Misterio: El Visado (parte 1)

lunes 11 de mayo de 2009

El Club de los Grandes Cómicos de la Arquitectura


Bienvenidos a este nuevo apartado de arquitectura y humor patrocinado por Thyssenkrupp. Hoy va a haber risas aseguradas y si no, les devolvemos el dinero. Hablamos concretamente del fallo del ThyssenKrupp Elevator Architecture Award 2008-2009, que ha salido publicado hace unos días y que este año centraba sus chascarrillos en la ciudad de Dubai. Hay ocasiones en las que la ambigüedad del significado de algunas palabras no podría ser más consecuente con la realidad que tratan de expresar. En este caso, la palabra "fallo" vuelve a ser perfecta para definir el chiste en el que se están convirtiendo las resoluciones de ciertos concursos de arquitectura. El fallo en Matrix no es un deja vu, sino concursos como este.

Os aconsejamos que echéis un vistazo a los ganadores del concurso en cuestión. Podrían incluso servir de tema para elaborar una tesis doctoral o si lo preferís podrían servir para amenizar una tarde familiar con un poco de humor. Para ver los paneles, pinchad en el enlace de propia página de la organización: Enlace aquí.

No me hagáis reir, que tengo el labio partido.

Antes de nada, y para que no haya ningún malentendido, hemos de matizar que nos hemos leído las bases y os aseguramos que esto era un concurso de arquitectura. De verdad. No os preocupéis porque entendemos vuestro desconcierto. Al ver las propuestas ganadoras fuera de contexto nosotros también pensamos que quizá fuera un concurso para elegir el equipo de desarrollo de los efectos especiales del último trabajo de Pixar. Decimos esto, más que nada, porque a simple vista es complicado comprender que estos trabajos hayan sido pensados, elaborados, desarrollados por arquitectos. Ni son conceptos innovadores, ni están pensados más allá de la imagen absurda y simplona, ni tienen en cuenta aspectos tan "superficiales" como por ejemplo la Ley de la Gravitación Universal o los efectos de las acciones horizontales de viento, ni siquiera somos capaces de encontrar un mínimo atractivo en los planteamientos básicos de cada proyecto (siendo ligeramente optimistas y dando por hecho que existe algún planteamiento arquitectónico detrás de esto).

Los arquitectos no hacemos monólogos. Somos algo más sutiles e irónicos con nuestras bromas pesadas. Nos basta con inventarnos edificios enormes que se sujetan sobre un mástil a 350 metros de altura, macroestructuras transparentes que hacen que el edificio desaparezca como si fuéramos David Copperfield, o porterías gigantescas con una sección estructural que desafía las leyes más básicas de la física. Somos así de cachondos.

Pero la responsabilidad de esta broma no es en nuestra opinión de los autores. Los verdaderos responsables de estos chistes malos no son ninguno de los arquitectos que han resultado agraciados, sino el jurado que ha otorgado galardones a semejantes bromas. Alguno de los miembros del jurado seguro que os suena de algo. Veamos: Jaume Duró y Pifarre, Rafael de la Hoz Castanys, Dalila Elkerdany, Nabil Gholam, Zaha Hadid, Imad Hassan, Josep Lluis Mateo, Tarek Naga, Antonio Ortíz García, Alfonso Vegara y Cino Zucchi.

Unos amigos nuestros se presentaron a este concurso. Desarrollaron una buena propuesta basada en planteamientos arquitectónicos apoyados en una tecnología constructiva que actualmente se utiliza en el mundo de la ingeniería, presentando un resultado con una variedad programática, escalar y espacial de una calidad muy elevada. Viendo las propuestas (bromas) ganadoras, han quedado tan decepcionados con los concursos de ¿arquitectura? que se les han quitado las ganas hasta de tener ganas. Esta frustración, no viene tanto por el hecho de no resultar ganador de un concurso al que te has presentado (ya que la mayoría de nosotros nos presentamos sabiendo que es algo muy complicado que suceda, teniendo presente la cantidad de equipos que actualmente se presentan a los concursos), sino que es producto de ver la nula calidad de los trabajos que un jurado ¿profesional? ha seleccionado.

Pero bueno, al menos hay veces que la broma tiene su gracia como es el caso de esta otra propuesta presentada. Como decía una amiga, este proyecto no ha resultado ganador porque le falta el "mirador de escala cercana".

Con resultados como estos, que parecen sacados directamente de Barrio Sésamo, difícilmente vamos a convencer a una sociedad de la importancia de nuestra profesión y de la necesidad real de un buen producto arquitectónico. Ya nos echaremos todos las manos a la cabeza cuando, como siempre, sea demasiado tarde.

Enhorabuena a los premiados. Enhoramalísima a los jueces.

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

jueves 7 de mayo de 2009

Tercer Misterio: El Visado (parte 1)


El texto que reproducimos a continuación, es un fragmento de una carta difundida hoy por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid entre sus colegiados, para explicar la existencia del visado de los proyectos de arquitectura. La carta lleva por título "Visado útil" y sinceramente, no comprendemos a santo de qué viene esa necesidad de explicar en este momento lo que nunca ha tenido explicación. Seguramente influirá el hecho de que, en estos tiempos de crisis, entre la gente han empezado a surgir preguntas incómodas de difícil respuesta, y ha comenzado a cuestionarse por parte de ciertos sectores, la legalidad y la necesidad de ciertos elementos del proceso, cuya única finalidad real es la recaudación indiscriminada, cual tributo del campesino al señor feudal. Será que empiezan a verle las orejas al lobo. Pues señores, bienvenidos al club.

Para nosotros, el Visado ha sido y es en estos momentos, uno de los mayores Misterios con los que nos topamos en nuestra profesión. Veamos a continuación si resuelven nuestras dudas de este gran desconocido que hemos llamado el Tercer Misterio. He aquí parte de la carta firmada la Señora Paloma Sobrini, Decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid:

"Queridos compañeros:

La obligatoriedad del visado, y por ello la exigencia del COAM, viene determinada por la Ley Estatal de Colegios Profesionales de 1974 y por la autonómica Ley de Colegios Profesionales de 1997, además de por los Estatutos del COAM.

El visado de los trabajos de los arquitectos aporta a nuestros clientes, y por tanto a la sociedad, lo siguiente:

Punto 1 - El arquitecto que firma el trabajo profesional tiene la titulación necesaria para hacerlo. Evita el intrusismo.

Punto 2 - El arquitecto que firma el trabajo profesional está habilitado en esa fecha para hacerlo pues no está inhabilitado por sentencia judicial ni por sentencia deontológica para firmar trabajos de arquitectura.

Punto 3 - En caso de proyectos de edificación se certifica que éstos no contienen infracciones urbanísticas graves y manifiestas según lo indicado en el artículo 46 del reglamento de disciplina urbanística de la ley del suelo.

La responsabilidad del visado del COAM viene determinada por la Ley de Colegios Profesionales de 1974. Los Colegios de Arquitectos tienen la competencia delegada de la Administración para visar estos proyectos."



Analicemos un rato:

- Según el punto 1 de la citada carta, nos hacen pagar un impuesto (además de pagar religiosamente nuestra cuota de colegiación), debido a que es la única manera de certificar que somos arquitectos. Será que la mierda de título firmada y sellada por el Rey Juan Carlos I que tengo en mi casa, y que me ha costado años de esfuerzos intelectuales y económicos, no vale para nada. Ese papel es como tener enmarcada una etiqueta de Anís del Mono. Es una especie de broma. Vaya hombre, a los médicos les funciona.

Ahora simplifiquemos el contenido de este punto para que todos nos aclaremos un poco: Esto quiere decir que yo NO soy arquitecto mientras el COAM no certifique (previo paso por caja) que realmente lo soy. Entendido. Es decir, que cada vez que un arquitecto firma un proyecto, tiene que demostrar que tiene un título que le permite hacer ese trabajo, pagando un canon. Además, inexplicablemente este canon es directamente proporcional al volumen de la obra que se vaya a llevar a cabo, esto es, que es más complicado, laborioso y caro para el Colegio dar fe de que un arquitecto posee un título, si va a construir un edificio de 10.000 m2 que si va a contruir una casita de 100 m2. Paradójico. No deja de sorprendernos que haya que pagar para que un organismo que no es público (aunque funciona como tal), diga que sí que puedes ejercer porque eres quien dices ser. Básicamente es pagar por estar en una lista, ya que certificar que tienes un título universitario y que por tanto puedes dedicarte a ejercer tu profesión es un derecho que adquieres al realizar y aprobar una carrera universitaria, obteniendo el consiguiente diploma.

- Según el punto 2, nos hacen pagar un impuesto con el fin de que el cliente esté seguro de que ese arquitecto que ha contratado está en condiciones legales de ejercer su profesión, pues no tiene causas pendientes con la justicia ni está inhabilitado para realizar proyectos de edificación. Para entendernos, esto significa que el arquitecto no tiene el derecho de presunción de inocencia si no paga un tributo. Todos somos culpables hasta que demostremos lo contrario. Cada vez que uno firma un proyecto tiene la obligación de demostrar su inocencia, pagando. A partir de ahora cada vez que pida un taxi, vaya al médico o contrate los servicios de un abogado, debería exigirles un documento firmado ante notario que acredite que son quienes dicen ser y que además no hayan cometido delito alguno que les impida ejercer sus respectivas profesiones. Cada vez que actuen, tendrán que pagar para que otro nos diga a los demás que son hombres de bien.

Y yo, iluso de mí, creía que lo que realmente tenía que ser demostrado era la culpabilidad en lugar de la inocencia. ¿No es esto intrusismo hacia los notarios y vulnera además un derecho fundamental del hombre?. Insistimos, una vez más toda esta patraña absurda vuelve a llevarnos a la misma conclusión: Hay que pagar por pertenecer a una lista de nombres.

- Según el punto 3, nos obligan (de nuevo) a pagar un impuesto para certificar que el proyecto presentado cumple la normativa urbanística pertinente. Esto ya es lo que me faltaba para rematar la faena. Volvemos a lo mismo por tercera vez. Pase lo que pase, la cuestión es soltar la pasta por cada gilipollez que se le ocurre a los que van a recibir esos pagos. Ya puestos, podrían también pedirnos el pago de un canon para certificar que somos seres humanos y no alienígenas, o para demostrar que no tenemos encerrado a ningún familiar en el sótano de nuestra casa mientras le sometemos a todo tipo de torturas y vejaciones constantes, o parar cualquier locura que se le ocurra al caradura de turno. Si el proyecto no cumple la normativa jamás podremos (se supone) conseguir la licencia (el permiso) para construir. Si realmente el Colegio de Arquitectos fuera el encargado (previo pago) de asegurar que un edificio cumple las normativas, e incluso los Documentos Básicos del CTE, entonces debería tener parte de responsabilidad cuando da luz verde a proyectos que, una vez construidos, se demuestra que han incumplido ciertos puntos.

Si el arquitecto es (por ley) responsable de los fallos de un proyecto por tener la autoría, entonces los que permiten (gracias a su mágico visado) que esos proyectos se construyan, los que avalan su veracidad, deberían tener también cierta responsabilidad sobre dichos fallos. Pero eso no ocurre, porque es mentira. Porque no se revisan los proyectos en los Colegios, sino que lo único que se mira es que la documentación que hay que entregar esté completa. Nada más. Otra vez, pagamos por nada más que por pertenecer a una lista de nombres que sueltan la pasta sin rechistar.


Analizados los tres puntos, señores representantes de los Colegios de Arquitectos, tenemos que decir que seguimos sin comprender nada. No nos han aclarado nuestras dudas. Ustedes deberían ser nuestra voz y nuestra defensa, y está visto que ni hablan por nosotros ni nos defienden de nada. Ustedes deberían ser nuestro sindicato (por llamarlo de alguna manera) y los encargados de hablar y reclamar los derechos de nuestro colectivo, y ni siquiera han sabido gestionar correctamente el inevitable Proceso de Bolonia. Ustedes deberían ser los encargados de que la profesión mantenga un alto nivel de profesionalidad para que la calidad de nuestros servicios nos avale ante la sociedad, y no hacen más que encarecer y obstaculizar un proceso que ya de por sí es caro y engorroso. Ustedes no tienen credibilidad, porque no se la han ganado y porque no conocemos ni un solo arquitecto que defienda su existencia ni su labor (los habrá, pero no hemos tenido el gusto).

Eso sí, dentro de unas semanas son las elecciones para la Junta de Representantes del COAM y ahora sí que están movilizándose y poniendo en marcha toda su maquinaria. Ahora sí que limpian su imagen a base de de frotar y frotar toda la mierda que tienen incrustada en su organismo. Ahora sí que les vemos mandándonos mensajitos al móvil, al mail y al correo ordinario, reclamando nuestro apoyo y nuestro voto. Ahora sí que vemos a sus emisarios llamando a la puerta de los estudios de arquitectura para llevarse (esto es verídico e inexplicable) los sobres con los votos para su grupo, como si de un sistema caciquista se tratase. Ahora sí que les aflora el el político que llevan dentro porque es una bestia que no puede ser domesticada. Ahora sí que se acuerdan incluso del colectivo de arquitectos colaboradores a los que nunca han defendido porque no eran de los que llenaban sus arcas.

Pues ahora no, señores míos. Ahora no tendrán nuestro apoyo. Y si esto mismo no lo hiciéramos solo nosotros, sino todos los colegiados que se sienten estafados por su labor y su gestión, las cosas seguro que comenzaban a cambiar un poco. Ahora es el momento de salir de este absurdo sistema feudal del pago de tributos por demostrar lo que todos tenemos ya bastante demostrado, y comiencen a dedicarse a otros menesteres más productivos. Quizá a corto plazo esto no les reporte tantos beneficios, pero probablemente a la larga todo el conjunto de la profesión (incluidos ustedes) salgan beneficiados. Se lo aseguramos.

Por nosotros, de momento, la revista (que es lo único que obtenemos de ustedes hasta el momento) se la pueden meter por donde la espalda pierde su nombre.... que en casa, a nosotros.... cada mes..... nos llega por partida doble.

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Textos anteriores de la serie Misterios: Primer Misterio: El Bidet y Segundo Misterio: Los Falsos Techos

martes 5 de mayo de 2009

El conocimiento líquido: Sobre la reforma de las universidades públicas

Reproducimos íntegramente un texto escrito por José Luis Pardo, en el que nos ofrece un análisis exhaustivo de las progresivas reformas que han tenido y están teniendo lugar en las Universidades Públicas, las posibles motivaciones de dichos cambios en los modelos educativos y sus inevitables consecuencias en un futuro no tan lejano. Creemos que es una aproximación muy acertada a las interminables revisiones en la educación universitaria, basadas en la manipulación del conocimiento humano en pro de un beneficio empresarial y económico y en detrimento de la formación de personas. Un texto totalmente recomendable, que sirve como introducción perfecta para otros análisis del mismo autor que publicaremos más adelante, centrados específicamente en la última herramienta conocida de esta serie progresiva de perversas reformas: el inevitable e inminente Proceso de Bolonia.

Jose Luis Pardo es profesor titular de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Autor de "La regla del juego", "Sobre la dificultad de aprender filosofía" y "Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas".


“En Moscú, hubo una época en que el deseo de no conservar moneda alguna, ni siquiera durante un período mínimo de tiempo, alcanzó una intensidad increíble. Si un tendero vendía una libra de queso, tomaba los rublos que acababa de recibir y corría al Mercado Central tan rápido como le permitían sus pies para reconstituir su stock cambiando sus rublos por queso, si es que le daba tiempo a llegar antes de que hubiesen perdido su valor”.

John Maynard Keynes

Empezó la cosa por un cambio terminológico en apariencia simplemente técnico: en lugar de tener asignaturas, las carreras universitarias empezaron a tener créditos. Como esto ocurrió en un momento en el cual el propio crédito bancario gozaba de un enorme prestigio social –el endeudamiento se había convertido en el símbolo más deslumbrante de la riqueza–, la analogía financiera no solamente no fue recibida con sospecha, sino que incluso causó la impresión de que el muy desacreditado territorio de la enseñanza adquiría de ese modo un esplendor de modernidad que parecía perdido desde hacía décadas: mientras que cursar una “asignatura”, una “materia” o una “disciplina” sonaba a algo rancio y pasado de moda, tener un crédito de antropología o siete créditos de química orgánica se presentaba –al igual que tener concedida una hipoteca para financiar un chalet adosado– como un inequívoco signo de progreso. Y no por casualidad. En el siglo XIX, Marx había escrito que “hubo un gran progreso” cuando Adam Smith alumbró la categoría de “trabajo en general” –un concepto cuyo carácter históricamente revolucionario nos pasa desapercibido debido a la evidencia con la que se ha impuesto–, es decir, no trabajo de esta o de aquella clase, de ebanistería o de albañilería, sino simple y mondo trabajo, abstracción hecha de cualquier determinación o cualificación que pudiera precisarlo. Ciertamente, este logro teórico vino precedido por el logro práctico de la proletarización del conjunto de la fuerza de trabajo: “La indiferencia respecto del trabajo determinado corresponde a una forma de sociedad en la cual los individuos pueden pasar con facilidad de un trabajo a otro y en donde el género determinado del trabajo es fortuito y, por consiguiente, les es indiferente”, decía el autor de El Capital. El progreso en cuestión se debía, naturalmente, a que la actividad productiva, así concebida como “una gelatina de trabajo humano indiferenciado” (según otra expresión de Marx), se deja perfectamente traducir en términos de dinero por unidad de tiempo; en consecuencia, de lo que se hace abstracción por este camino no es solamente de las determinaciones concretas del trabajo –que adquiere por ello la misma homogeneidad y vacuidad que el dinero– y de las peculiaridades del tiempo –que queda identificado con un contenedor universal absolutamente liberado de todo contenido diferenciado–, sino también de la inmensa cantidad de sufrimiento que ese despojo tuvo que suponer para los hombres que se vieron sometidos a tal proceso, y que igualmente hemos olvidado.

De un modo semejante, al introducir en el orden del saber el aparato bancario de medida, como por arte de magia se tornaron equivalentes dominios que antes no parecían poder serlo de ningún modo, como la arqueología maya y la biología molecular, pongamos por caso, puesto que tanto la una como la otra se dejaban traducir a un número de créditos, es decir, de horas contantes y sonantes y, por tanto, de dinero por unidad de tiempo: había nacido el “conocimiento en general”, sin distinción de contenidos, y por ello se impuso – no sólo sin resistencia alguna, sino con manifiesto entusiasmo a izquierda y derecha– el eslogan de la sociedad del conocimiento, otra idea completamente revolucionaria que arrasa toda la arquitectura del saber cualificado y organizado en disciplinas y especialidades, en beneficio de lo que no sería exagerado llamar “una gelatina de conocimiento humano indiferenciado”, de tal manera que podría traducirse en estos términos el “progreso” alabado por Marx: “La indiferencia respecto del conocimiento determinado corresponde a una forma de sociedad en la cual los individuos pueden pasar con facilidad de un conocimiento a otro y en donde el género determinado del conocimiento es fortuito y, por consiguiente, les es indiferente”.

La investigación licuefacta

La rigidez propia de la tarea científica –lo que se suele denominar rigor– depende en lo esencial de una distribución de áreas, disciplinas y especialidades que, al menos desde que Aristóteles acuñase la expresión “ciencia teórica” (referida a la Física y a la Matemática), no debe su organigrama ni su estructura a las veleidades más o menos variables de la imaginación subjetiva de los científicos, ni siquiera a los diferentes propósitos que se pretendan lograr mediante la investigación, sino a la cosa misma de la cual se trata en cada una de las ciencias, que es la que verdaderamente ordena y organiza el conocimiento en segmentos catalogados y labores específicas. El carácter acumulativo de la investigación así diseñada no impide, naturalmente, que en función de los avances y descubrimientos (y, por tanto, una vez más en función de la cosa misma de la cual se trata en cada caso) se produzcan correcciones e innovaciones que afectan a la propia estructuración del saber, tanto en sus aspectos teóricos como en los empíricos, y esta estructura, junto con sus cambios y modificaciones históricas, es la que se refleja en la distribución de las facultades en las Ciudades Universitarias públicas desde el siglo XVIII, así como en los Departamentos constituidos en cada una de ellas. Aunque las realizaciones materiales siempre son deficitarias con respecto a los esquemas ideales, este es sin duda el modelo de organización social del conocimiento científico que Europa siguió y extendió desde los tiempos de la Ilustración. Como tantas otras cosas, la investigación científica necesita dinero, y el carácter eminentemente público de la investigación en las sociedades ilustradas y democráticas exige que el Estado dedique una porción del contenido de sus arcas a sufragar esa tarea, dejando a los científicos e investigadores la labor de distribuir esa cantidad grande o pequeña en función de las necesidades de la propia ciencia en cada momento y, sin duda alguna, también en función de la necesidad de saberes cualificados y profesionales experimentada por la propia sociedad.

Y la relación de este modelo con la Ilustración no es en absoluto contingente: la ilustración es un combate contra la ignorancia y la superstición, que concibe el saber como un instrumento de emancipación de toda clase de “tutores” deseosos de impedir a los hombres pensar por sí mismos; por tanto, no puede abrirse camino si no es invocando una fuerza superior a la de las cadenas que ligan a los hombres a sus prejuicios, que no son solamente las cadenas con que los amos pretenden sujetar al pueblo –como decía Spinoza, igual que se sujeta a un caballo con ayuda del freno–, sino también las de la minoría de edad culpable a la que se refería Kant, es decir, las de la voluntad de servidumbre que prefiere obedecer y obtener a cambio seguridades y bienestar –aunque se trate de seguridades ilusorias y de bienestar pasajero– mejor que atreverse a saber, puesto que la verdad no suele ser demasiado complaciente con las expectativas de los hombres. Esta “fuerza superior” no es más que el poder público de la verdad, es decir, el modo como en verdad son las cosas, modo que se resiste obstinadamente a la voluntad de los tiranos tanto como a la de los siervos, a menudo dispuestos unos y otros a conformarse con una mentira conveniente. Sin contar con esta “fuerza”, la ilustración del género humano pierde su principal apoyo y corre el peligro de reducirse a una contienda desnuda por el poder, y por eso es decisivo garantizar la igualdad del derecho de todos los ciudadanos a la mejor instrucción pública posible, ya que si esto no elimina por sí solo las desigualdades socioeconómicas, es el medio más seguro de contrarrestar sus consecuencias políticas.

Ahora bien, en la “sociedad del conocimiento” –que, como el lector puede suponer, es una invención mucho menos reciente que esta etiqueta que ahora lleva– el saber ve amenazado su rigor: en vez de ligarse ante todo, en su planteamiento y en su desarrollo, a la recién mencionada estructura de las ciencias y a sus concreciones académicas, así como a la necesidad de ilustración de una sociedad democrática, la investigación empieza a depender en mayor o en menor medida de la obtención de financiación preferiblemente externa (externa al sector público, es decir, privada) y, en lugar de articularse de acuerdo con las áreas y disciplinas académicamente cristalizadas o con las necesidades públicas, adquiere la forma de una multitud heterogénea de proyectos de investigación vinculados a la demanda empresarial; una forma necesariamente flexible y difusa (es decir, carente de rigor científico, por no hablar del moral), porque la propia demanda empresarial depende de las variables condiciones del mercado (que nada sabe de estructuras académicas, exigencias teórico-experimentales o disciplinas especializadas, por no hablar de moral), al ritmo de cuyas urgencias y colapsos nacen y mueren (a veces con una rapidez vertiginosa) los desdichados “proyectos de investigación”, sometidos a las mutaciones dictadas desde el exterior y condenados a una caducidad acelerada, caducidad que comporta a menudo la disolución de los equipos de investigación, cada vez más constituidos por personal contratado exclusivamente para cada proyecto. En una proporción nada desdeñable, ya hace mucho tiempo que, especialmente en las áreas científico-técnicas, las universidades funcionan de facto según este paradigma empresarial, aunque como concesión se mantenga aún de iure la obsolescencia de la división en Departamentos, cátedras, facultades o secciones, una división que a duras penas puede disimular su liquidación efectiva, pues su rigidez es del todo incompatible con la penetración por todos sus poros de ese fluido indiscernible y corrosivo llamado eufemísticamente “conocimiento”. Bajo esta fachada, pues, el modelo financiero-empresarial domina las universidades públicas produciendo un efecto de privatización que va mucho más lejos que el cambio jurídico de titularidad: los síncopes y desmayos del mercado actúan aquí –a través de los flujos financieros que se inscriben o se retiran de los “proyectos” según las alzas y las bajas del interés mercantil– como los fluctuantes tipos del mibor y el euribor que hacen subir o bajar el crédito del “conocimiento” y que deciden por este medio su crecimiento, su disminución, su liquidación o su nacimiento de acuerdo con revisiones periódicas a corto plazo. Y esto nada tiene que ver con la participación del sector privado en la financiación de proyectos públicos, cuya posibilidad nadie ha excluido, ni con la homologación de títulos académicos en toda la Unión Europea, de cuyas ventajas y virtudes nadie ha dudado.

Las ciencias blandas

Es cierto que este esquema, aplicable a las llamadas ciencias duras (que por este camino tienden a perder toda su dureza y a desentenderse cada vez más de la llamada “investigación fundamental”), a las técnicas y a las ciencias sociales, no funciona exactamente igual en el terreno de las “humanidades” y las “artes”, en el cual la imposibilidad de traducir el saber en términos de rentabilidad empresarial inmediata no afecta solamente –como en las ciencias "duras" y en las "sociales"– a parcelas específicas (que es fácil considerar como áreas "a extinguir"), sino a la totalidad de su quehacer (1). Así que en este punto se opera con otro principio sólo en apariencia distinto del anterior, el principio de la “rentabilidad social” (y el de la consiguiente “demanda social”), un principio que no guarda parentesco alguno con las recién mencionadas necesidades de ilustración de una sociedad democrática. Aunque la expresión más cruda de este criterio se ha visto perfectamente en algunas universidades de las cuales han desaparecido todos los departamentos de literatura salvo los dedicados a lenguas “socialmente rentables” (es decir, a idiomas cuyo aprendizaje supone una habilidad demandada por los empleadores), si bien reducidos éstos exclusivamente a la enseñanza de la lectoescritura en dichas lenguas, el asunto tiene mucho más calado. En estas áreas como en las demás, la supervivencia depende de la financiación de “proyectos de investigación”, pero como en ellas las empresas privadas no están dispuestas a arriesgar un céntimo y la poética barata de la “investigación + desarrollo + innovación” se viene abajo con toda su pompa, son las instituciones oficiales las encargadas de definir las áreas prioritarias, o sea aquellas en donde los gobiernos sí están dispuestos a repartir caridades financieras con fondos públicos. El criterio para repartir o negar estas limosnas tampoco tiene en este caso nada que ver con la estructura objetiva de las filologías o las condiciones propias de la investigación historiográfica ni con sus articulaciones académico-científicas, sino únicamente con unas presuntas necesidades sociales previamente detectadas por las autoridades políticas (y a menudo más ligadas a los intereses propagandísticos de los partidos gobernantes que a las carencias reales de la ciudadanía) y con las alarmas sociales inducidas por los medios de comunicación. Lo cual significa, de entrada, la condena a la indigencia o a la desaparición (sólo frenada por el voluntarismo de los afectados) de un número importante de sectores de la investigación. Y aunque la lista de áreas prioritarias es bastante pintoresca y varía de un territorio a otro, si excluimos la ambigua categoría de “conservación del patrimonio” (cuya justificación en principio parece intachable), una prioridad se yergue destacadamente sobre todas las demás: la integración social, con especial atención a la población inmigrante.

Que ésta sea una preocupación prioritaria de las autoridades políticas es loable, pero cuando la Conferencia de Rectores de Universidades de España señala que la integración social es la gran potencialidad oculta de la universidad y su factor estelar de rentabilidad social –en las carreras de letras, se sobreentiende, pues en las de ciencias no creo que ya pueda esgrimirse esta razón para admitir a un alumno en un programa de doctorado, si aún quedan tales programas–, está confesando sin mucho disimulo que las aulas de estas facultades de artes y humanidades se van a convertir en una prolongación apenas discernible de las bulliciosas y animadísimas clases del bachillerato LOGSE-LOE, cuyos éxitos en materia de integración social son tan notorios como sus triunfos en lengua y matemáticas, con el consiguiente y elevadísimo grado de satisfacción de estudiantes, padres de alumnos y profesores. Podría perfectamente repetirse, a propósito de la nueva enseñanza universitaria, lo que en 1991 escribía Tomás Pollán acerca de la LOGSE: “busca explícitamente que no le interese (al alumnado) lo que aprende o investiga, en caso de que a alguno se le pudiese ocurrir interesarse por algo concreto. A partir de este presupuesto creo que se entiende perfectamente todo el conjunto de pesada legislación al respecto” (2). Y el lector comprenderá fácilmente que hablar de “investigación” en este contexto resulta, cuando menos, ridículo. ¿A qué se dedica entonces la financiación que desarrolla “proyectos de investigación” en estas áreas prioritarias? Pues, además de a la pura y dura publicidad ideológica, a la promoción de aquella materia que don Pedro Laín Entralgo intentó sin éxito introducir en los planes de estudios superiores, la cultura general, en el bien entendido de que ahora no se precisa llamarla “general” sino únicamente cultura, y de que, puesto que vivimos en sociedades multiculturales, ello supondrá la paulatina sustitución de todas las disciplinas de este sector humanitario por los “estudios culturales” (multiculturales, para ser más precisos), al modo como ya ha empezado a suceder con numerosas asignaturas de la enseñanza secundaria –precisamente la geografía, la historia, la lengua o la literatura, es decir, las “artes” y las “humanidades”–, que tienden a ser empleadas por los caudillos y caciques locales para educar a los súbditos en el patriotismo nacional o regional correspondiente.

Y ello por la pura, simple e implacable razón de que no es posible justificar una actividad en virtud de la “demanda social” que la requiere sin privarla de cualquier índole propia que pudiese tener para conseguir con ello dar a sus demandantes exactamente lo que piden, que en este caso es identidad, esa forma nueva –y sin embargo tan antigua– de pobreza que caracteriza la penuria de nuestras sociedades avanzadas y prósperas. También aquí las fluctuaciones de la demanda decidirán qué nuevas asignaturas han de nacer para alimentar a estos nuevos pobres, a cuáles hay que cortar el crédito (pues serían incapaces de devolverlo en porcentajes de rentabilidad social) y a cuáles hay que irrigarlo generosamente en forma de oleadas de “conocimiento”. Y como hace tiempo que, al menos entre nosotros, el estado de deterioro de la cultura hace que uno pueda perfectamente publicar un artículo, un libro o un suplemento cultural plagado de memeces, errores, mentiras y papanatismo y que no pase absolutamente nada (o incluso sea elevado por ello a los cielos), o bien publicar un artículo, un libro o un suplemento cultural pleno de inteligencia, aciertos, verdad y originalidad y tampoco pase absolutamente nada (o incluso sea por ello condenado a los infiernos), que uno puede lanzar al mundo un texto neofascista y ser consagrado como la quintaesencia del progresismo, llenar su bibliografía de tópicos y pasar por el colmo del refinamiento exquisito, y que también puede suceder lo contrario, porque la falta de criterio en asuntos de cultura, a fuerza de reinar entre nosotros, impera de manera absoluta e ilimitada, hay que reconocer que es difícil que alguien llegue a notar las consecuencias de este invento; y, en el caso de que tal notificación se produjese, considerando el lugar tan modesto que la cultura ocupa en nuestro país, y en comparación con parecidos grados de deterioro alcanzados en otros terrenos como la política o las finanzas, es un problema muy inferior que nadie con mando en plaza tiene en su agenda.

Uno de los grandes propagandistas de la “sociedad del conocimiento”, Anhony Giddens, afirmaba no hace mucho (“Mejorar las universidades europeas”, El País de 10 de Abril de 2006) que “en las actuales economías avanzadas, más del 80% de la mano de obra trabaja en los sectores de producción de conocimientos”. Obviamente, no quería decir con ello que ese porcentaje de los empleados esté constituido por científicos o por lo que aún hoy llamaríamos licenciados, doctores o titulados superiores; más bien indicaba el doble fenómeno de una depreciación real del conocimiento –gracias al prestigio de la informática se ha pasado a llamar “conocimiento” a lo que antes sólo podría haberse considerado trabajo manual o rutina administrativa– y de un alza puramente nominal (eufemística) en la designación de la actividad a la que se dedica el proletariado de nuestro tiempo. Por eso es una contradicción de su argumento el sostener que esta situación supone el ocaso de la mano de obra no cualificada y el advenimiento de una clase trabajadora con conocimientos “superiores”. Que se exija la descualificación de las ciencias y la descomposición de los saberes científicos que antes configuraban la enseñanza superior en las competencias requeridas en cada caso por el mercado de trabajo, y que además se destine a los individuos a proseguir esta “educación superior” a lo largo de toda su vida laboral (lifelong education), es algo ya de por sí suficientemente expresivo: solamente una mano de obra (o de “conocimiento”) completamente descualificada necesita una permanente recualificación, y sólo ella es apta –es decir, lo suficientemente inepta– para recibirla. Y nada tiene que ver esta recualificación permanente con la necesaria actualización científica de las disciplinas, pues este conocimiento es solamente un flujo descualificado (y su apología trata solamente de eso, de que fluya sin barreras ni cortapisas de “especialidades” o de organización disciplinar, es decir, sin apego a cualidad alguna) en el que vienen a disolverse como en una caldera todas las ciencias y todos los saberes más o menos sistemáticos impartidos en las universidades y en las escuelas y hoy desarbolados y como estallados en “competencias” y “habilidades” que campan libremente y sin constricción alguna que no sea la de la medida de su valor en “créditos”, como lo certifica el hecho de que el organismo estatal encargado de administrar la instrucción pública en el país en donde profesa Giddens dejase de llamarse “Ministerio de Educación y Ciencia” para denominarse “Ministerio de Educación y Habilidades (skills)”.

Acaso por ello Giddens llama sintomáticamente a la nueva enseñanza universitaria “educación post-secundiaria”, es decir, una continuación indefinida de la enseñanza media: como confiesa él mismo, “muchos [profesores jóvenes] se sienten hoy atraídos por trabajos –como los de la industria y de la banca– que en mi generación (con nuestros esnobismos) ni siquiera nos habríamos planteado”, lo que es un modo de admitir que no es la súbita desaparición del “esnobismo juvenil” lo que ha despojado a la enseñanza superior de su atractivo frente a la industria y la banca, sino que más bien es tal “esnobismo” (es decir, la superioridad de la enseñanza superior y la autonomía e independencia de criterio de las universidades) el que no ha tenido más remedio que volatilizarse en la medida en que el profesorado universitario se ha convertido en un subsector de la “producción de conocimientos” para la industria y la banca. La reciente separación administrativa española de las Universidades (o sea, la investigación y el desarrollo, una cosa retóricamente mucho más moderna) y la Educación (una cosa nada empresarial y objetivamente mucho más cutre), si bien tiene la virtud de dejar al descubierto la intención de poner la universidad al servicio de la empresa y de poner a la educación en su sitio, que son las redes de beneficencia para la ciudadanía desintegrada, y la de completar la destrucción definitiva de la figura del profesor de universidad pública (pues una enseñanza desconectada de la investigación sólo puede ser calderilla ideológica, y una investigación que no se transmite en la enseñanza sino que se aplica a la industria no es investigación científica, es tecnología mercantil), no debe ocultarnos que se trata de uno sólo y el mismo conocimiento a ambos lados de la barrera. Cuando en la recién reconquistada democracia se puso en marcha en España una “Ley de autonomía universitaria”, la autonomía en cuestión se decía tal con respecto al control político ejercido sobre la universidad desde el gobierno durante el anterior régimen totalitario; ahora, la “independencia” de la universidad no sólo se piensa únicamente como independencia económica, sino que ésta, a su vez, es concebida en términos empresariales de vinculación al modelo del beneficio privado.

Bendita descualificación

Era, pues, una simple cuestión de tiempo que los créditos estudiantiles se realizasen efectivamente en el mercado financiero convirtiéndose en préstamos al alumnado que éste deberá devolver a un tipo de interés variable cuando el mero conocimiento así adquirido se convierta en mero trabajo y, por tanto, en puro dinero, desplazando a las viejas y obsoletas becas, ligadas a criterios tan poco cuantificables como el mérito, el esfuerzo o la calidad del trabajo intelectual. En ese momento descubrirán los estudiantes cuál es el valor real de lo que han estudiado; y los que se hayan equivocado en su elección pagarán su error al verse lastrados por una deuda de larga duración y de alto interés en comparación con sus salarios. Esta operación se ha consumado al tiempo que los créditos han adoptado un apellido que ha vuelto a aumentar su prestigio y han pasado a llamarse créditos europeos (palabra que, debido a los años de autarquía franquista, conserva en nuestro país una reputación comparable a la que el adjetivo americano añadía en las décadas de 1940 y 1950 a todo lo inequívocamente moderno, ya se tratase de chaquetas, de barreños de plástico o de trituradores de basura), que cuentan las horas efectivas de trabajo de los estudiantes, pues los expertos están convencidos de que los profesores, demasiado distraídos por sus propias labores de investigación, no vigilan con el debido denuedo a sus pupilos, y estos se escaquean ladinamente, con el consiguiente despilfarro de unos dineros cuya dilapidación podía consentirse mientras eran públicos, pero que ahora que son privados hay que contabilizar y aquilatar al céntimo (y, por lo tanto, al segundo de trabajo). Puesto que ahora –ahora que Educación y Universidad operan en frentes separados– quienes enseñen ya no tendrán que investigar, no habrá motivo para que se distraigan y podrán dedicar todo su tiempo a tutorizar a sus alumnos (en línea con la exaltación de la figura del tutor que denostó la Ilustración, restauró la LOGSE y consagró la LOE).

Muchos recordarán cómo, precisamente debido a que el trabajo había unido su destino al del dinero y se había elevado por encima de cualquier determinación o contenido, la llegada de la actual y divertida época de los tipos de cambio fluctuantes y de las operaciones financieras a corto plazo y de alto riesgo –con inmensos beneficios y bancarrotas sangrantes– se encargó de convertir en un sueño la sola idea de “empleo estable” (una reivindicación histórica de las clases trabajadoras conquistada y consagrada en los países desarrollados tras la segunda guerra mundial) y de carrera laboral o profesional progresiva y acumulativa, en beneficio de lo que la termodinámica llama “una sucesión de inestabilidades y de fluctuaciones amplificadas”. Y en cuanto el propio “conocimiento” se adhirió a ese mismo destino, un proceso idéntico ha terminado por laminar la noción de carrera escolar o universitaria –con lo que esta idea tenía de trayecto finito (con un comienzo y un final) jalonado por escalones de mérito acumulativo– en beneficio de los nuevos perfiles académicos de alta indefinición, caracterizados únicamente por un número de créditos de la nueva gelatina untuosa, el “conocimiento”, que se pueden combinar, alargar o reducir según las fluidas y rápidamente cambiantes condiciones del mercado. Pues ésta es precisamente la cuestión: mientras que las grandes crisis económicas del pasado se caracterizaron por una devaluación tan acelerada del dinero que todos los agentes económicos se apresuraban a cambiarlo por alimentos o por cualquier otra mercancía antes de que sufriese una nueva depreciación, en nuestro tiempo de globalización financiera ocurre exactamente al revés: el dinero es lo único que vale y que sube de precio, y por ello es preciso desprenderse de cualesquiera bienes y cambiarlos por dinero, simple dinero, cuanto más virtual, crediticio y ficticio, cuanto más inmaterial y prospectivo mejor. En la medida en que el mercado de trabajo sigue de cerca las transformaciones del mercado del dinero, sucede en él lo mismo: si antiguamente tener una profesión bien definida o un oficio bien aprendido era una ventaja selectiva para obtener un buen empleo, actualmente ocurre que, dado que las empresas están obligadas –por las cambiantes condiciones del mercado (perdonen por la reiteración, pero es algo que es preciso recordar hora tras hora, hasta que terminemos por considerarlo como una evidencia inamovible y quede grabado en nuestras almas como un dogma)– a quebrar, remodelarse, reconfigurarse, redimensionarse, externalizarse, emigrar o cambiar de sector continuamente, un empleado fijado a un puesto de trabajo, engastado en una profesión bien determinada o experimentado en un oficio concreto resulta un lastre para su empresa y para sí mismo; y la habilidad verdaderamente competitiva en nuestro tiempo es la labilidad, es decir, la capacidad para cambiar de capacidad, de empleo, de profesión, de puesto de trabajo, de ciudad, de país, de empresa y de sector, una habilidad tanto más apreciada cuanto más rápida sea su potencialidad de mutación. Esto explica la aparente paradoja de que el “conocimiento” que de esta manera se busca y se aprecia sea exactamente conocimiento de nada (de nada en particular y de todo en general), un fluido amorfo capaz de adaptarse a cualquier molde y de modularse según las –recuerden– variabilísimas condiciones del mercado.

De tal manera que, con la misma velocidad con que aquel tendero moscovita se afanaba en cambiar por queso los fajos de billetes con que le pagaban sus clientes para evitar que la inflación galopante convirtiese sus ganancias en calderilla en un santiamén, se afanan hoy los empleados del mercado de trabajo flexible en perder el lastre de las cualificaciones laborales y profesionales que pudieran haber aprendido –que resultan desventajas selectivas en la lucha por la supervivencia en el mercado de trabajo– y en cambiarlas por ese tipo de descualificación fluctuante e inestable que evitará que se conviertan en clases pasivas, prejubilados, desempleados estables, carne de beneficencia, carga social y obstáculo para el progreso y el crecimiento económico; es decir, se afanan en cambiarlas por “conocimiento”. Al proporcionarles esta descualificación de forma permanente, las universidades evitarán la necesidad de que exista un Estado social de Derecho, pues una de sus principales justificaciones es precisamente la de proteger a los menos favorecidos contra los giros inesperados de la fortuna, es decir, contra las crisis económicas y contra –llevo ya un rato sin decirlo– las cambiantes condiciones del mercado. Son estas condiciones las que harán que los empleables necesiten de tanto en tanto volver a pedir un “préstamo de conocimiento” para readaptarse a la situación, con lo cual, si bien la nueva materia prima –el conocimiento flexible– puede aparecer como carente de calidad (pues, en efecto, cualquier cualidad que se le quiera imponer resbalará sobre su escurridiza piel como el lápiz de quien pretende escribir en el agua), lleva sin embargo en su frente la marca fundamental del prestigio contemporáneo: la carestía, pues su precio (no susceptible de ser fijado en una cantidad numérica exacta) es tan alto que nunca terminará de pagarse por él.

Por la misma razón, del otro lado de la tarima, las carreras académicas del profesorado público comienzan a no estar ya definidas por una trayectoria ascendente articulada en etapas consecutivas, sino simple-mente vinculadas al reciclaje (definido en términos de habilidades elementales para la integración social en el caso de la enseñanza primaria y secundaria y de las carreras de letras) o a los “proyectos de investigación” (para el caso de la enseñanza superior, sobre todo en el área científico-técnica), en donde “investigación” no designa ya una tarea ligada a la estructura científica de las disciplinas constituidas como saberes superiores, sino el desarrollo de “conocimiento” (sin apellidos) susceptible de ser aplicado inmediatamente a las demandas empresariales y de antemano financiado por dichas empresas para asegurar su convertibilidad en destrezas fácilmente desechables. Nótese, por tanto, que las consignas frecuentemente aducidas para justificar este estado de cosas, tales como la indispensable conexión entre la universidad y la sociedad civil (fórmula en la cual la “sociedad civil” designa sencillamente el tejido empresarial) o la necesaria rendición de cuentas de la universidad a la sociedad (con el mismo sentido) no remiten al piadoso deseo de los legisladores de salvar a los futuros trabajadores del fantasma siempre amenazador del desempleo, sino al hecho de que, en este sistema, la universidad sólo puede “funcionar” si se encuentra por principio rendida a las necesidades “sociales” de riqueza empresarial y de pobreza identitaria, de tal manera que dicha rendición no es un objetivo político a medio plazo, sino una condición estructural de la propia “sociedad del conocimiento”. Más que a la finalidad de asegurar un empleo estable –expresión obsoleta y desacreditada– a sus clientes, este régimen se dirige hacia la meta de difuminar la distinción entre empleo y desempleo, fomentando una situación borrosa de empleo–inestable-permanente-sucesivo o de desempleoestable-de-por-vida (que mitigará la obligación estatal de atender los gravosos subsidios de desempleo y los atávicos sistemas de pensiones) que habría que calificar mejor como “post-desempleo”, “neo-desempleo”, “micro-desempleo”, “empleo rápido” o “empleo-basura”. Quienes tantas veces hemos protestado contra el horrible símil deportivo-militar de las “carreras” universitarias o docentes, jalonadas por obstáculos-batallas que había que superar con enormes dosis de esfuerzo y preparación (los exámenes y las oposiciones), tenemos así nuestro merecido escarmiento en la “sociedad del conocimiento”, que nos muestra un día sí y otro también que el desbaratamiento de semejantes “carreras” lleva aparejado un infierno de la fluidez que convertirá en ridículo y doméstico aquel otro tormento de la rigidez y la severidad académica que tanto criticábamos.

Pues si hay un punto en el cual la enseñanza (tanto la inferior como la superior) se mantiene en una splendid isolation con respecto a la sociedad, consiste precisamente en la ignorancia en la que ésta vive con respecto a los nuevos métodos que se vienen imponiendo para garantizar la calidad de la docencia y de la investigación. Los que se suelen considerar como los “males endémicos” de los funcionarios docentes e investigadores, y que por otra parte no son distintos de los que pudieran detectarse en cualquier otro sector de la administración –la holgazanería burocratizada, el fomento de la mediocridad y el apoltronamiento, y la proliferación de reinos de taifas corporativos– se utilizan habitualmente como punta de lanza para atacar a la “universidad tradicional” y defender “la sociedad del conocimiento”. Pero el público debe saber que los mayoristas de la mentada sociedad no han presentado ninguna estrategia para curar tales enfermedades; y que estas son perfectamente compatibles con el nuevo modelo empresarial-asistencial, que incluso puede multiplicarlas y encubrirlas con nuevos oropeles. Por ejemplo, la tan cacareada “calidad” que viene asociada a la sociedad del conocimiento tiende a reducirse, en el caso de las enseñanzas medias (aunque lo mismo ocurre en buena parte de los títulos universitarios de letras), al reciclaje de la “fuerza de conocimiento” en una colección de dudosos cursillos de informática, dinámica de grupos y seudo-actualización que no son planificados ni impartidos desde las universidades (en donde se supone que debería residir el criterio científico para semejante actualización) sino desde los propios centros de secundaria – en los cuales los profesores socializan de esta manera sus posibles o reales ignorancias y se las transmiten recíprocamente en un ciclo sin fin–, y que sólo subsisten debido a que una parte del salario que cobra el profesorado depende directamente de la acreditación de su asistencia a tales cursillos. Y, en cuanto a la “calidad de la investigación” universitaria, ésta se ha “externalizado” y puesto en manos de una serie de agencias públicas o privadas que, una vez más, no utilizan en sus procedimientos de evaluación las articulaciones científicas de las diferentes disciplinas, sino una táctica directamente calcada del mercado cultural: así como en este último, según es de sobra sabido, la “calidad” de una novela, una obra plástica o un ensayo no se mide de acuerdo con el valor de su contenido, sino por el número de veces que su título, su portada o su imagen aparece en los medios de difusión encargados de registrar su impacto, abstracción hecha de cualquier cosa relativa a su realidad intelectual o artística, así también la calidad de la investigación superior se evalúa sin necesidad de tomar en cuenta el contenido de los libros, artículos o ponencias publicados por los investigadores (pues éstos no han de presentar a estos concursos nada más que la primera y la última página de sus trabajos en el mejor de los casos, y en la mayoría basta con la referencia bibliográfica), sino únicamente el número de impactos (es decir, de veces que ha aparecido su título) en ciertas revistas especializadas en la catalogación de estos índices de impacto, revistas que, por supuesto, deben su existencia únicamente a la competición establecida entre los sufridos investigadores (que a menudo se traduce en pagos en dinero o en especie a esas revistas a cambio de la publicación de trabajos) para que sus artículos aparezcan en ellas, pues de estas apariciones depende una parte significativa de su retribución anual.

Pedagogía perversa

Con todo, a quienes llevamos toda nuestra vida en el mercado laboral no nos resulta nada extraño este tipo de humillación que consiste en que, de cuando en cuando, llega a la empresa o la institución en la que trabajamos un jefe de personal más o menos mentecato y decreta que las condiciones económicas se han endurecido, que la labor que realizábamos hasta ese momento ha dejado de ser rentable y que hemos de aceptar con resignación nuestro despido, acostumbrarnos a cobrar menos, a trabajar peor o a hacer cosas aún más vergonzosas para poder seguir ganándonos la vida. Si alguien se hubiera limitado a decirnos que los institutos de bachillerato o las universidades son demasiado caros, que la ilustración como instrumento de emancipación y de justicia social ya no resulta rentable y que hay que acometer su reconversión para transformar los antiguos establecimientos de enseñanza y de investigación en modernas expendedurías de “conocimiento-rápido” o “conocimiento-basura” al estilo de las empresas de trabajo temporal y precario, esto nos habría resultado muy penoso desde el punto de vista profesional y personal, pero también muy conocido si tenemos alguna experiencia y alguna memoria de clase trabajadora. Lo verdaderamente deshonroso es que esta humillación se ha envuelto en los ropajes de una “revolución del conocimiento” sin precedentes que llevará a nuestros países a alcanzar altas cotas de progreso y puestos de cabeza en el hit parade internacional de la innovación científica. En El País del 22 de Abril de 2006 (“Juan Pablo II”), Rafael Sánchez Ferlosio recordaba una vez más que “la apología positiva del ‘trabajo’ en sí mismo y por sí mismo surgió con el capitalismo y su necesidad de mano de obra, y fue enseguida recogida sin rechistar por el marxismo; la exaltación del trabajo –sin determinación de contenido– como virtud moral se desarrolló como la más perversa pedagogía para obreros”. Nosotros tendríamos ahora que decir que “la apología positiva del ‘conocimiento’ en sí mismo y por sí mismo” surgió con la derecha ultraliberal y su necesidad de empleados inestables, y fue enseguida recogida sin rechistar por la izquierda aerodinámica; y que “la exaltación del conocimiento –sin determinación de contenido– como virtud moral” se ha desarrollado al modo de “la más perversa pedagogía” para obreros del saber descualificado.

La “perversión” ha resultado en este caso muy fácil de imponer: sin duda, debió hacer falta dar un gran giro teológico para mudar la naturaleza del trabajo desde su originaria condición de castigo divino a la de vía regia para la redención, la salvación e incluso la revolución, mientras que resulta casi imposible señalar un solo signo de resistencia frente a la monumental sandez, hoy aceptada como dogma, de que el dominio universal de la comunicación social por parte de las empresas privadas del sector de las nuevas tecnologías (completamente imposible de someter a cualquier instancia jurídica, política, científica o de cualquier orden ajeno a la lógica del propio mercado) es un salto cualitativo en la evolución cultural de la especie; de que las descargas de pornografía por Internet, la exaltación ilimitada del yo mediante la página web y el blog o la transmisión de mensajes mediante teléfonos móviles representan una opinión pública mundial que amplía y profundiza la democracia hasta niveles nunca conocidos; o de que el floreciente negocio que para los fabricantes de hardware y de software ha supuesto el imperativo indiscutido de colonizar todas las instituciones educativas con sus productos (productos que no dejan de ser “contenedores” que nada dicen acerca de la calidad de lo contenido en ellos o de su capacidad para contener los saberes que suponemos propios de tales instituciones), identificando sin el menor esfuerzo argumental la ciencia con la instalación de ordenadores y de banda ancha, portátiles, wi-fi y cañones de proyección para power point –perfectamente compatibles, por lo que sabemos, con la más completa ignorancia y la estupidez más generalizada, además de con la cruda maldad–, es una garantía del acceso mundial a la verdad. Este “conocimiento” no puede ser otra cosa más que ese flujo continuo y uniforme de contenidos indiferentes producidos exclusivamente como relleno superfluo y siempre sustituible para empastar tan ilimitadamente vacíos y tecnológicamente deslumbrantes envases (3).

Así pues, no es casualidad que en España la reforma universitaria que –para curar a nuestros estudiantes del defecto que hoy les impide insertarse en el mercado laboral, la sobrecualificación (ya nos parecía a todos que los chicos salían demasiado preparados de las universidades y que por eso tardaban tanto en encontrar trabajo)– reducirá la mayor parte de las antiguas licenciaturas de cinco años a grados de tres años efectivos de docencia no especializada (o sea, de “conocimiento” a granel) se haya visto rematada por el Anexo a la Orden ECI/3858/2007 de 27 de diciembre (BOE, 29-XII-2007), que establece los estudios que debe cursar quien quiera ser profesor de enseñanza secundaria y bachillerato. Uno –conservando una ingenuidad casi kafkiana– podría haber esperado que, conscientes de la rebaja de la formación académico-científica que supone la mencionada reducción de los estudios de grado, las autoridades educativas considerasen necesaria una formación ulterior en forma de master especializado en la materia que el futuro profesor habrá de impartir en la enseñanza media. Pues bien: no solamente esto no es así, sino que lo que se exige al profesor de secundaria para llegar a serlo es... ¡un master de contenido psicopedagógico!

La sustitución de la formación académico-científica por la “psicopedagogía perversa” es un ataque al principio de igualdad de oportunidades (pues el Estado renuncia expresamente a ofrecer a todos los ciudadanos la mejor instrucción posible), un falso diagnóstico de los problemas del sistema educativo (cuya índole política, social y económica no solucionará esta hipertrofia del malhadado “Certificado de Aptitud Pedagógica”, cuyo escandaloso fracaso es conocido por todos los enseñantes), y una condena a muerte de las posibilidades de las facultades de artes y humanidades (para cuyos graduados la enseñanza secundaria es la principal salida profesional) (4). Imaginen el caso de un estudiante que se gradúa en una materia humanística según el nuevo sistema, en el cual se le abren dos posibilidades. Una: si quiere completar su formación hasta el punto que suponían los cinco años de la antigua licenciatura, tendrá que matricularse en un master de estudios avanzados en su disciplina, pues sólo esta preparación le capacitará para entrar en un programa de doctorado con posibilidades de realizar una investigación de calidad científica; pero si opta por esta vía, se cerrará toda salida profesional (pues estos estudios no habilitan para ser profesor de bachillerato), y por tanto se trata de una vía reservada a aquellos pocos cuyas posibilidades económicas les permitan posponer para más adelante la penosa obligación de buscar trabajo; Dos: si necesita trabajar, tendrá que matricularse en el master psicopedagógico, único que le permitirá aspirar a un puesto de profesor de secundaria, y que al carecer casi por completo de contenido científico relativo a su disciplina, además de hacerle más ignorante le facultará para transmitir esa ignorancia a los estudiantes de bachillerato, tan necesitados de ella; y esa elección le apartará de la posibilidad de adquirir las competencias necesarias para la investigación en su materia. Y como no hay que ser un genio de la prospectiva para adivinar que la mayoría de los estudiantes, presionados por la necesidad de encontrar un empleo, se verán obligados a elegir esta segunda opción, no solamente quedará garantizada la rebaja de la calidad de la enseñanza media en esa disciplina, sino también abortada la posibilidad de impartir cursos avanzados de la misma, pues la clientela potencial de los mismos se verá forzosamente y en su generalidad orientada hacia la psicopedagogía perversa de los nuevos obreros del “conocimiento” si es que quiere sobrevivir.

He aquí la “perversa pedagogía” para obreros del conocimiento, de la cual Tomás Pollán decía lo siguiente en el artículo antes citado:

“si de lo que se trata es de que a nadie le interese en cuanto tal nada de lo que aprende o investiga, es natural que en esas condiciones nazca, como en la tierra más apta para su monstruoso crecimiento, el temible y numerosísimo batallón estatal de pedagogos y psicólogos, cuyo objetivo es conseguir que los estudiantes se interesen, por razones extrínsecas, por lo que en sí mismo no les interesa. Por eso, como el contenido mismo no interesa, la tarea del pedagogo-psicólogo es motivar o –por utilizar otra expresión horrorosa– incentivar para que el joven compita con sus compañeros en el aprendizaje de lo que no le importa”.

No es, por tanto, que los legisladores hayan reparado súbitamente en que los discentes tienen psiquismo y en que éste necesita ser incentivado y motivado, sino que es la expulsión del campo de la enseñanza de todo contenido científico determinado (en beneficio, eso sí, de un continente tecnológicamente rutilante) lo que ha obligado a rellenar ese vacío con contenidos educativos y a sustituir al profesor por el educador, es decir, por la nodriza (educatrix) y el “conductor” (Duce, führer, leader, caudillo, tutor: aquel de quien la Ilustración se proponía liberarnos) empresarial, moral, religioso o ideológico (5). ¿Quién puede extrañarse de que, en estas condiciones, la principal disputa sociopolítica que atraviesa y desgarra la enseñanza española no tenga la menor relación con las graves deficiencias y enormes problemas que realmente la aquejan, sino con una asignatura maría con un peso casi nulo en el curriculum y con la cuestión de la religión y el adoctrinamiento?

El descrédito

Lástima que toda esta gran revolución del conocimiento, envuelta en la retórica del crédito y en la simulación del sistema financiero, esté llegando entre nosotros a su culminación precisamente en el momento en el cual la crisis de las “hipotecas-basura” ha desacreditado ese sistema y ha apagado el brillo de dicha retórica, cambiando su anterior signo positivo por la galaxia semántica de la estrechez y la inopia de quienes son incapaces de liquidar su deuda con el banco y pierden su casa debido al ascenso de los tipos de interés. Casi se puede ver, a través de esta triste figura, el amargo porvenir de un sistema de enseñanza superior cuyos usuarios (pletóricos todos ellos de créditos docentes y discentes y de proyectos de investigación e impactos), ante la imposibilidad de reembolsar a la “sociedad” la inversión que ésta ha hecho en ellos y de ofrecerle rentabilidad económica y política suficiente, tendrán que declararse insolventes y ceder su casa –la universidad en quiebra– a sus acreedores, para que éstos puedan al menos obtener un resarcimiento simbólico subastándola en el mercado del conocimiento. Considerando lo difícil que va a resultar embellecer este siniestro panorama, puede afirmarse que al menos a los poetas del crédito cognitivo les esperan días gloriosos de pleno empleo.

Notas:

(1) Hay, naturalmente, un modo sibilino de encubrir como “investigación humanística” lo que en realidad es trabajo técnico-empresarial, que consiste en sobrepujar los aspectos instrumentales de dichas investigaciones cuando éstos son susceptibles de producir rendimientos tecnoeconómicos, lo que implica en la práctica la devaluación del elemento sustantivo de la investigación y su subordinación a lo accesorio o, lo que es lo mismo, que la investigación no prosperará –si prospera– por su propio interés, sino por el uso del utillaje técnico que lleva asociado. Algo de esto parece adivinarse en las palabras de la actual ministra española del ramo, Cristina Garmendia, en la entrevista que con ella publica Berna González (“Los apuntes van a desaparecer”, El País, 7 de Junio de 2008): “Pero las humanidades tienen que implicarse mucho más de lo que están en el campo científico y tecnológico. Y esto implica un cambio de actitud: en este ministerio encontrarán la puerta abierta para analizar aquellos proyectos que nos presenten”. Y el mismo planteamiento subyace al “reportaje” de Isabel Pedrote que abría expresivamente la sección de Vida & artes del mismo periódico el día 6 de Junio (“Hagamos de la universidad un negocio”), en donde se cita a un “portavoz del Ministerio” que, como ejemplo de “aplicabilidad” del modelo a las humanidades, nombra a la empresa “Nerea Arqueología Subacuática, una spin-off de la Facultad de Geografía e Historia de Málaga (…). Cuenta con 15 trabajadores estables (ha llegado a tener hasta 45) y se centra en investigaciones sobre el patrimonio arqueológico sumergido. La empresa obtiene unos resultados económicos bastante favorables. ‘Estamos en un sector de mercado sin explotar y muy primitivo’, reconoce Javier Noriega, socio de Nerea, que ahora está desarrollando un sistema de vigilancia de pecios arqueológicos por satélite con Decasat, otra spin-off de robótica, para evitar el expolio de los cazatesoros. El proyecto, denominado Wypasat, ha pasado varios test de viabilidad técnica. Noriega cree que las humanidades necesitan de mucha tecnología e innovación, criterio que comparte Héctor García, miembro de Geografía Aplicada, SL, spin-off de la Universidad de Sevilla, que ofrece soluciones informáticas basadas en los sistemas de información geográfica (SIG) para el control de elementos móviles en el espacio”. Todo un horizonte de expectativas para la investigación sobre la poesía homérica, sin duda.

(2) Tomás Pollán, Aprender para nada, en Archipiélago nº 6, Barcelona, 1991, pp. 33-36.

(3) Por si esto fuera poco, la prensa ha servido en los últimos meses de amplificadora inconsciente de una verdadera campaña dirigida a desprestigiar a las universidades públicas “Muchos trabajadores con formación universitaria están sobrecualificados para los empleos que consiguen. Estamos malgastando esfuerzos en la universidad que no se adecuan a la demanda de puestos de trabajo”, declaraba a El País el Consejero de Formación Profesional y Aprendizaje Permanente del País Vasco el 28 de Mayo de 2008; en el mismo periódico, el 2 de Junio, el experto pedagogo Spencer Kagan denunciaba en Valencia que “la universidad está muy atrasada: sus profesores están enseñando en la forma en que aprendieron a hacerlo; están enseñando para otra época”; Luis Daniel Izpizua aseguraba el día 5 de Junio en el mismo medio que “las facultades se han convertido en colegios, en una extensión de los institutos”; el día, 6 Joan B. Cullá y Clara afirmaba que la Universidad se ha convertido en “el refugio de los anti-sistema”, y en El País del día 7 del mismo mes Pablo Salvador Codech escribía que “la Universidad española es una de las tres o cuatro instituciones más conservadoras, pacatas y anquilosadas del país”. Esta alarmante “denuncia” tiende, por tanto, a legitimar la salvífica transformación que, sin siquiera proponérselo, resolverá de un golpe todos los problemas: “La universidad está dando respuesta real a las necesidades de la vida económica”, señalaba Antonio Abril Abadín, secretario general del grupo de moda Inditex, en El País del 20 de Mayo de 2008; desde la Universidad del País Vasco informaban el día 28 de Mayo de la apertura en Internet de un “portal” universitario en los siguientes términos: “El portal permite acceder a los principales proyectos puestos en marcha por el Consejo Social para ‘vender la universidad pública, mostrar a las empresas y a la sociedad los servicios que presta y que puede prestar’”, en información de June Fernández desde Vigo; en el ya citado “Hagamos de la Universidad un negocio”, uno de los negociantes decía orgulloso: “Nosotros sólo financiamos proyectos empresariales, no repartimos dinero, no patrocinamos nada. Nuestro objetivo no es dar dinero para que se haga investigación, es financiar proyectos que sean económicamente viables”, eclipsando la advertencia de un catedrático de economía aplicada que señalaba a propósito del negocio que “En la práctica, significa que cuando se evalúen las titulaciones se dé prioridad a las que más financiación tienen”, así como la grave pregunta con la que acababa Timothy Garton Ash su artículo “El reto de Oxford” en El País del 1 de Junio, referido a la adaptación de la universidad británica al modelo estadounidense: “¿podemos tener en Europa justicia social en la enseñanza superior y al mismo tiempo unas universidades investigadoras de primera categoría? ¿O hay que elegir?”. Véase, a este respecto, la iniciativa de un grupo de profesores universitarios de Cataluña, en http://repositori.wordpress.com/manifiesto/.

(4) Me limito aquí a glosar los argumentos que pueden encontrarse en el Manifiesto suscrito por la Junta de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, que puede leerse íntegro en http://fs-morente.filos.ucm.es/manifiesto/index.htm.

(5) Cometeríamos, sin duda, un grave error si identificásemos apresuradamente a todos los que se ocupan de pedagogía con ese batallón de motivadores avispados. Como muestra de la conciencia crítica que, dentro de la propia pedagogía, existe con respecto a este problema, véase la definición de la pedagogía “pos-disciplinaria” y del modelo del management en el excelente Alteraciones pedagógicas, de Francisco Jódar, publicado en la colección que dirigen M.L. Rodríguez y J. Larrosa en la Editorial Laertes, Barcelona, 2007.


Texto escrito por José Luis Pardo y extraido de "El conocimiento líquido: Sobre la reforma de las universidades públicas" publicado en Claves de Razón Práctica nº XX.

viernes 24 de abril de 2009

Segundo Misterio: Los Falsos Techos


Un hombre sabio nos dijo una vez que en arquitectura o en construcción no debería jamás haber nada que se pudiera calificar como "falso". Tenía razón. Lo falso quiere decir engañoso, fingido, simulado, falto de ley, de realidad o de veracidad. Lo falso es algo contrario a la verdad. Y llamar falso a un elemento que forma parte de un proceso constructivo es algo que no conseguimos comprender del todo. Y tampoco nos entra en la cabeza cómo es posible que nosotros, los arquitectos, los que llamamos "huecos" a lo que el resto de los mortales llaman ventanas, "paramentos verticales" a los tabiques, y "piel o membrana" a la fachada, sigamos llamando "falsos techos" a los falsos techos o cielorrasos (que también se las trae esta palabreja) a pesar de ser una pésima calificación para este elemento tan útil y tan necesario.

En una producción cinematográfica la gran mayoría de los elementos que intervienen son falsos, precisamente porque se trata de representar una ficción como si fuera real, por lo que se necesita un grado de engaño que haga verosímil la simulación. En este caso la falsedad y el engaño no implican una carga peyorativa, ya que la finalidad última de una película es precisamente que dicha ficción genere en el espectador sentimientos similares a los que le provocaría una realidad así. Al cine vamos a creernos mentiras e ilusiones magníficamente contadas y perfectamente reproducidas que recrean sensaciones reales en nosotros. Así, podríamos llamar "falsa luz" a la iluminación, "falsas pieles" a los maquillajes, "falsos sonidos" a los efectos sonoros e incluso "falsos actores" a los especialistas y a los dobles. Pero en arquitectura (y en construcción) no creamos ficciones sino realidades... a pesar de que a muchos arquitectos moderns les gusten en exceso los juegos con balas de fogueo y efectos especiales y cuando tratan de jugar con cosas de verdad les sale el tiro por la culata.

No hay trampa ni cartón. No hay nada falso en una edificación ni queremos que se catalogue de falto de realidad a ninguno de sus componentes. Ni siquiera podríamos calificar como "falsos" ciertos elementos decorativos u ornamentales que aparecen cada dos por tres en muchos edificios. Ni tampoco nos gustaría que se definiese como engañosa la arquitectura de la cosmética, que trata de maquillar realidades para mitigar el efecto cutre derivado de la vergonzosa chapuza en la que se ha convertido la obra gruesa.

¿A alguien se le ocurriría acusar de Falso Suelo a un Suelo Técnico? ¿Quién de vosotros osa a catalogar a una Fachada Ventilada con el apelativo de Falsa Fachada? ¿Y en este último caso, cual es la "Fachada Real de Verdad de la Buena", la piel exterior o la que hace las funciones de aislamiento y acondicionamiento? ¿Son los elementos de compartimentación interior que no trabajan estructuralmente (es decir, la tabiquería) unos farsantes o unos timadores del espacio, simplemente porque solo distribuyen y no reciben cargas? ¿Son éstos, por tanto, los Falsos Muros?

Proponemos dos nombres para los actuales Falsos Techos, que derivan del uso para el que estén colocados:

1. Techo Técnico (TT)

El mal llamado Falso Techo debería pasar a llamarse "Techo Técnico" a partir de este momento. Creemos que es nombre verdaderamente apropiado para este elemento porque realmente cumple el mismo cometido que un suelo técnico, es decir, permite poder distribuir horizontalmente ciertas instalaciones como las de climatización, electricidad e iluminación, megafonía, redes de detección y extinción de incendios y en algunos casos los colectores horizontales de la red de saneamiento. En un edificio de oficinas, por ejemplo, el paquete compuesto por los techos técnicos+forjados+suelos técnicos, constituyen una parte fundamental del correcto funcionamiento de los sistemas técnicos del edificio, ocupando en ocasiones un espesor total de más de 1.20 metros por planta en el desarrollo vertical del edificio (que no es para nada despreciable).

2. Techo de Corrección de Alturas y Proporciones (TCAP)

Este sería otro nombre adecuado (aunque quizá demasiado largo y pedante) que de ajustaría más a otra de las funciones que cumple. Ya que incluso en el supuesto caso (también muy común, por supuesto) que la finalidad de este doble techo no fuese generar un espacio técnico para la distribución de instalaciones, sino simplemente acomodar o modificar la proporción del espacio interior en función del uso de cada punto del edificio para que las alturas de las estancias no queden condicionadas por la altura de los forjados o las losas... Incluso en este caso, decíamos, estarían realizando una labor muy importante que no conviene subestimar catalogándolo de "elemento de mentira".

Reclamamos por tanto, el rebautizamiento inmediato de los falsos techos para que dejen de ser, de una vez por todas, los grandes farsantes del mundo de la construcción, y reivindiquen así la importancia de su labor dentro las edificaciones y de la arquitectura en general.

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Texto anterior de la serie Misterios: Primer Misterio: El Bidet

lunes 13 de abril de 2009

Sólo soy un carpintero que dice la verdad


El Premio Pritzker del año 2009 es para Peter Zumthor.

"Mi meta es hacer edificios bonitos que duren"


Un buen arquitecto. De los de verdad (hasta donde podemos saber, claro). Un arquitecto descendiente de una familia de carpinteros, con una obra bastante reducida, relativamente poco mediática (ya que no le interesa publicar sino construir), de una altísima calidad teniendo en cuenta los tiempos de crisis "ideológica" que corren en nuestro sector y en el mundo en general, con una manera casi artesanal de desarrollar sus ideas y sus trabajos, con gran seriedad en la elaboración del detalle y en el estudio del entorno, con un profundo respeto a cada material y a la importancia del espacio, y todo ello seriamente apoyado y avalado por un discurso y una metodología de pensamiento realmente sincera y honesta.

Un arquitecto que, según sus palabras, se considera un carpintero que dice la verdad y que construye desde la experiencia del mundo.

“Crecí en un ambiente dedicado a la fabricación de cosas, no a su venta o su consumo.”

En un viaje que hicimos en autocaravana en el año 2003 por el este de Francia, Austria y Suiza, tuvimos la ocasión de visitar varias obras de Peter Zumthor entre las que destacaron la cubrición de unas ruinas romanas en Chur-Welschdörfli (1996), las famosas Termas De Vals (1996), y el Museo de arte de Bregenz (1997). A pesar de que en aquel viaje también visitamos otras obras emblemáticas de Le Corubusier como el Convento Sainte Marie de la Tourette (1957-1960) o la Iglesia de Ronchamp (1950-1954), así como una gra parte de la obra construida de unos jovencísimos Herzog y de Meuron, nos ocurrió algo que creo que jamás nos ha vuelto a suceder en ningún otro viaje. Fue un detalle insignificante que con el tiempo nos ha parecido muy importante: En aquella pequeña aventura viajábamos 10 estudiantes de arquitectura y dedicamos un día entero a relajarnos y disfrutar de las Termas de Vals, pero no lo hicimos como arquitectos sino simplemente como unos usuarios más de dicho edificio. Más de 7 horas estuvimos utilizando aquel edificio y ninguno de nosotros (inexplicablemente) sacó ni una sóla fotografía. El único recuerdo gráfico que conservamos (además, claro está, del recuerdo mental de la maravillosa experiencia) fue un folleto/guía que te daban a la entrada para que localizases las diferentes piscinas, saunas, baños turcos y termas. Nada más. No sacamos ni siquiera una foto. Esto, que puede parecer algo circunstancial, es un dato importante que nos lleva a pensar con el tiempo que aquel día, y de manera inconsciente, dejamos a un lado la visión de arquitecto por unas horas para disfrutar de cada rincón de aquel edificio. Y en eso Zumthor tuvo mucho que ver. Esa naturalidad y esa honestidad implícita en sus obras es la que nos hace alegrarnos de que por fin un premio tenga un justo destinatario.

“Las cosas reales son las que de verdad importan, las que nos incumben a todos, tanto a ti como a mi madre: el espacio y los materiales, la luz y la calidad del sonido, el tacto y las sensaciones. Lo demás, las teorías, las historias virtuales que gustan tanto a los jóvenes, sirven para distraer, pero no son arquitectura. ”

Nos alegramos profundamente de que triunfe un arquitecto que trabaja más como un artesano, que como una corporación globalizada repleta de merchandisings, juntas de accionistas e imágenes de marca.

Nos alegramos de que triunfe el valor humano frente al valor de mercado, y que la sensibilidad y la honestidad le gane el pulso a la falsa cosmética y al dinero sucio.

Gracias por tus lugares y por tus contextos.

Escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

Frases entrecomilladas de Peter Zumthor

domingo 15 de marzo de 2009

Bolonia: Preguntas y Respuestas

Reproducimos a continuación una conversación vía mail sobre el proceso de Bolonia, en la que un alumno plantea una pregunta a José María García del Monte, Doctor Arquitecto y profesor asociado del Departamento de Proyectos de la ETSAM. Nos parece que resuelve muchas dudas importantes acerca de las posibles consecuencias de la aceptación de este cambio en la profesión, y hemos decidido publicarlo tanto por el interés de la pregunta (que tanta gente se ha planteado), como por la claridad y la transparencia de la respuesta.

Pregunta

Te escribo para hacerte una pregunta el Proceso de Bolonia. La verdad es que nos hemos quedado todos acojonados, y agradezco mucho que nos hayas explicado con tanto detalle la gravedad del asunto, porque creo que parte del inmovilismo que estamos teniendo los estudiantes de arquitectura se debe a un profundo desconocimiento del tema. Sí, me dirás que todo el mundo habla de Bolonia, que se han hecho reuniones, manifestaciones, pero nunca nos habían juntado en clase y nos habían explicado las cosas así. No sé por qué, pero como tú comentaste el otro día, la sensación general es de que Bolonia es una basura pero que los perjudicados van a ser otros.

El caso es que hoy, después de clase, ya en casa, cenando con mis compañeras de piso, que por cierto son ingenieras, ha salido el tema. Y la cosa acabó en discusión, porque una de ellas, que es ingeniero de caminos, dice que a ellos les van a permitir firmar las estructuras de los proyectos de arquitectura, de tal manera que nosotros ya no seamos responsables de ellas. Me dijo que era lo lógico: que para qué queríamos tener esas responsabilidades si la mayor parte de los arquitectos encargamos las estructuras de nuestros edificios a unos ingenieros para que nos las calculen. Yo le contesté que me parecía fatal y que estaba en contra de eso, pero ella insistió: ¿para qué quieres una responsabilidad de algo que no haces tú?. Me defendí como pude, pero me parece obvio que la cuestión tiene trampa, ¿por qué querrían ellos entonces comerse ese marrón? ¿por qué queremos nosotros? En fin, en ese momento, me acordé de la película de Amélie, cuando el narrador explica cómo todos, cuando creemos que lo que defendemos es justo, desearíamos a veces tener un apuntador escondido en algún sitio que nos chivara lo que tenemos que decir. Desgraciadamente no estabas tú allí escondido para contestarla. ¿Qué le puedo contestar? ¿Por qué no nos interesa a los arquitectos que nos firmen las estructuras ingenieros? Moraleja: ya veo que me tengo que poner las pilas con este tema porque los ingenieros nos van a comer con patatas fritas.

Pregunta planteada por un alumno de la ETSAM acerca de sus dudas sobre el Proceso de Bolonia.

Respuesta

Ahora mismo YA se puede optar por que la estructura sea firmada por un técnico independiente del arquitecto proyectista, incluso puedes pactar que la dirección de obra de la estructura te la lleve otra persona. El problema por tanto no es ese.

El problema es que la tentación es que SEA OBLIGATORIO que los ingenieros de caminos sean los que pueden firmar la estructura... Quizá en este aspecto no es demasiado peligroso, porque al fin y al cabo los arquitectos llevan haciendo estructuras e instalaciones de siempre (yo mismo me he calculado las estructuras de todos mis proyectos hasta hace poco, y ahora se las encargo a un especialista... que también es arquitecto; del mismo modo que las instalaciones siempre las he sacado fuera, pero encargándoselas a arquitectos y no a ingenieros... esos arquitectos viven de ser especialistas en esos temas, que hay que tener en cuenta que es una salida profesional muy interesante también); el problema viene por otro lado...

Cuando se redactó por primera vez el código técnico, se planteó en su redacción la desaparición del concepto global de proyecto arquitectónico; todo pasaba a ser una suma de “el proyecto de cimentación”, “el proyecto de estructuras”, “el proyecto de electricidad”, “el proyecto de climatización”... cada uno de los cuales iría firmado por un técnico especializado... la trampa estaba en que igual que ahora mismo “el proyecto de telecomunicaciones” lo tiene que firmar un teleco o teleco técnico (a pesar de ser una tontería de cuatro tubos y poco más), era cuestión de tiempo que los ingenieros fueran arrogándose la condición exclusiva de “especialistas” en tales áreas, dejando al arquitecto relegado a una posición de supuesto controlador, pero sin reconocerle su capacidad técnica, que es mucha. Si esto lo pones en un escenario como el que se está planteando, donde de momento ya ellos son master y nosotros no, es fácil inferir que en menos que canta un gallo, una nueva ley de atribuciones (que está ahora mismo en la mesa del ministro) acabaría por darnos la puntilla reconociendo la competencia específica de cada uno de estos proyectos a ingenieros varios.

La conclusión sería que sí, claro, tendríamos el control global, pero obligados a pasar por caja para externalizarlo todo, a pesar de que sabemos hacer y responsabilizarnos de todo eso; curioso, porque mientras que los ingenieros alegan que “también saben hacer lo que nosotros hacemos”, era un proceso para que nosotros no pudiéramos hacer “lo que también sabemos hacer”.

Me dirás que todo esto es ciencia ficción, que estoy aventurando futuribles... pero hasta ahora todos los futuribles se han ido cumpliendo (empezando por el más fuerte, la condición superior del ingeniero como máster, frente al arquitecto como graduado) y por otro lado no hay más que mirar al extranjero para saber que son procesos que en otros países ya se han dado. Un ejemplo muy cercano: en Portugal un arquitecto no puede firmar la estructura de sus edificios. NO PUEDE, no es que no quiera.

Afortunadamente, aquello se paró y se reconstruyó la unidad del proyecto arquitectónico (o mejor dicho, no se perdió). Pero la condición de Master de los ingenieros ya es otra vez el primer paso para un ataque por otro lado, conducente a conseguir lo mismo de otro modo.

Creo que nosotros no debemos plantear que no puedan otros firmar una parte de nuestro proyecto SI NOSOTROS QUEREMOS, pero hay que tener mucho cuidado con la real ambición y tentación que hay detrás, que es convertir a otros en peaje obligatorio de nuestros proyectos. Como te decía, yo mismo me he diseñado y calculado las estructuras de mis proyectos durante muchos años... En esos tiempos, calcularme yo la estructura implicaba entre otras cosas permitir la rentabilidad de mi trabajo, pues si hubiera debido pagar a terceros esos cálculos, en más de una vez no habría ganado dinero con mi trabajo... y si no gano dinero, no tengo más remedio que dejar de hacer lo que hago, para poder ganarme la vida trabajando para otros.

Por cierto, se han construido esas estructuras... y no se han caído... porque nos han enseñado muy bien estructuras en la Escuela... a pesar de que por miedo o por ineptitud no quieran tantos reconocerlo y digan esa gilipollez de que acabamos la carrera sin saber nada... SABEMOS MUCHO, sólo que en los primeros años de ejercicio profesional acabamos aprendiendo tanto o más que en toda la carrera... pero eso es algo normal y lógico... ¿O es que se creen que los ingenieros al acabar su carrera saben de lo suyo más que nosotros de lo nuestro? Ni mucho menos, están igual de perdidos y son igual de pardillos, porque ésa es la condición natural de todo recién graduado. Sólo la experiencia nos va haciendo más sabios. Pero la experiencia es tiempo y si se quiere terminar la carrera sabiendo tanto, no habría más remedio que trabajar cinco años antes de que nos den el título. ¿A que eso no mola? Pues seamos coherentes, coño.

Estamos en un proceso de derrocamiento del arquitecto de un sector que en estos años ha dado mucho dinero y ha movido la economía del país. En realidad quien se ha forrado no ha sido el arquitecto, ha sido fundamentalmente el especulador (y especuladores han sido todos los que se han dedicado a comprar pisos sobre plano y venderlos al doble al terminar la obra; lo han sido todos aquellos que decían comprar un piso “para invertir”, queriendo decir para especular, y la sociedad no les ha recriminado su actitud, sino que aquí todo el que estafaba a otro vendiéndole un piso por mucho más que lo que le había costado un años antes era tratado como un listo y no como un parásito); y a pesar de eso, si en algo se beneficiaba la profesión, que era en una actividad constructiva muy potente, pues ahora nos lo quieren quitar en tanto que exclusividad.

Cierto es que muchos de quienes más se han lucrado con eso no han entendido nunca la arquitectura como una cuestión cultura, sino como un negocio, y por eso mismo mucha pena no me dan ahora. Pero en un entorno en que la arquitectura la hacen los arquitectos, también hay hueco para quien intenta hacer las cosas bien... aunque ése siempre esté en crisis... pero es el precio que se paga por entender las cosas de otro modo. Ahora bien, en un entorno en que la arquitectura no sea cosa de los arquitectos... desengañémonos, ni hay lugar para unos ni hay lugar para otros (y veamos Italia, donde apenas un mínimo porcentaje de lo que se construye lo hacen arquitectos... ¿para qué, si me puedo fiar más de un ingeniero, que me mola el término y además es menos peligroso por no preocuparle tanto como a nosotros lo intangible?).

Después de todo este panorama tan peligroso (que no pretendo mostrar para sembrar desconsuelo, sino ganas de batalla), me queda una última duda acerca de si no deberíamos atacar por otro lado:

Si los ingenieros “saben” hacer casas en virtud de sus conocimientos técnicos y por tanto quieren poder hacer lo mismo que los arquitectos, entonces proclamo que en virtud de nuestra educación, carácter, conocimientos y capacidad de entendimiento de los problemas técnicos, nosotros “sabemos” hacer puentes, presas, caminos, carreteras, helipuertos, aeropuertos, puertos, instalaciones eléctricas, instalaciones hidráulicas, instalaciones de telecomunicaciones, mediciones, control de ejecución de obra, por lo que reclamo competencias en todos esos campos... es decir, pidamos poder hacer TAMBIÉN lo que ahora sólo pueden hacer ingenieros de caminos, industriales, de teleco, aparejadores... ¿A que a la inversa no quieren?... Pues a lo mejor es una manera de ganar la batalla.

Explicación escrita por José María García del Monte. (Doctor arquitecto y profesor asociado del Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la ETSAM)

jueves 12 de marzo de 2009

Ahora lloramos como artistas, lo que no hemos sabido defender como técnicos

Tenemos la boca sin saliva de tanto hablar de Bolonia y prever sus fatídicas consecuencias para con la profesión. Nos duelen los dedos de tanto teclear palabras y palabras que intercambiamos con nuestros compañeros a través del mails, del Facebook, del Msn, del Twiter y de cualquier plataforma que permita un intercambio inmediato de ideas y de opiniones. Cadenas interminables de correos electrónicos de gente que se interesa por los temas que le afectan y le preocupan, y toma posiciones al respecto, intercambia informaciones y moviliza las mínimas cosas que están a su alcance para hacerse oir o al menos tomar parte. Sin quedarse indiferentes. Sin mirar para otro lado.

Y después de todo esto... después de ver cómo, por un puñado de decisiones políticas y económicas, una gran parte de nuestro esfuerzo y nuestro sacrificio pueden ser completamente en vano... Después de observar cómo un puñado de hijosdeputa a los que no les importa una puta mierda la cantidad de noches sin dormir que tuvimos que pasar para aprobar cada una de las asignaturas, están en sus despachos jugando al parchís con nuestro futuro mientras miran ansiosos el reloj para ver cuando acaba la maldita reunión y así poder ir a llenarse la panza o a meterla en caliente (pagando por supuesto con dinero del contribuyente)... Después de tener que asumir todo esto en nuestro interior y estar preocupados por ello... entramos en uno de los blogs de ¿arquitectura? escritos en castellano más visitados de internet y nos encontramos con la siguiente noticia:

"El día de hoy a las 20.00, recuerda sintonizar el 100,4 en madrid o entrar en la web de Radio Circulo de Bellas Artes. Nuestra pandilla radiofónica favorita (Ivan Lopez Munuera, Manuel Ocaña, Jacobo García-Germán, Carlos Puente, Inma E. Maluenda y Enrique Encabo) tendrán como invitado especial a Carlos Arroyo, y hablarán de: Vivienda y participación, José Tomás y el Monumento al 11M"

Seguido de esta bomba informativa (que revolucionará el mundo de la cultura y la arquitectura), vemos otra entrada en la que Edgar Gonzalez habla del Proceso de Bolonia. Nos hemos quedado absortos mirando con qué desidia, desinterés, desinformación y pasotismo se trata este tema. Es desmoralizante observar cómo, alguien que se supone debería al menos tratar de reflejar en su púlpito virtual algo de crucial importancia para nuestra profesión, es capaz de demostrar unos niveles de ignorancia y ausencia de criterio tan alarmantes.

Queremos decir varias cosas al respecto:

1. Libertad: Sí / Mínima responsabilidad moral: También

Cada uno en su espacio web, hace lo que quiere, dice lo que le da la gana, se interesa por unos temas o por otros y decide lo que tiene cabida y lo que no. Faltaría más. Nosotros hablamos de lo que queremos y cuando queremos/podemos en nuestro humilde blog que nadie lee. Pero claro, hay un límite de responsabilidad moral que no conviene obviar. Hay cosas que claman al cielo. Y tu blog no es precisamente como el nuestro (con unos 20 escritos al año y con apenas nadie que lo siga). Tú, compañero, por mucho que te pese, tienes una mínima responsabilidad moral con nuestra profesión, y en nuestra opinión (a pesar de que el respeto a tu libertad está garantizado) no estaría de más posicionarse (de vez en cuando) sobre los temas objetivamente transcendentes y dar a cada cosa el valor que se merece en cada instante.

Ejemplo: "Blog personal de economía de Fulanito de Tal: En este blog se habla de cómo le gustan a Fulanito las graficas que salen en los paneles de las Bolsas de todo el mundo, y qué guays son los numeritos de colores de leds que van marcando cifras chulis y que varían cada día gracias a un sistema incomprensible pero divertido. Mola cantidad". Esto está muy bien. Pero, amigo mío, lamento comunicarle que el blog de Fulanito NO es de economía. Ahora bien, que si un blog es una "Oblonga disrupción visual y una panóptica tangencial a la arquitectura y el diseño", pues entonces me puede hablar de todo lo que se le ocurra, porque ni dios sabe qué demonios significa eso. ¿Esta justificada esta actitud, al margen de que nadie duda que la libertad está ahí y es para todos? Creemos que este tipo de actitudes son respetables pero no dicen mucho de una plataforma. No está justicado ese pasotismo y esa falta de interés.

2. Bad choice, my friend

En un momento como este, en el que está en juego el papel del arquitecto dentro de un mercado laboral, y se quiere posicionar a la arquitectura en un segundo plano del que será muy difícil escapar, nos encontramos con que uno de los blogs de referencia nacional dice cosas como:

"La discusión acerca de los ya muy machacados tratados de bolonia, sigue su curso. (...) Personalmente me declaro un completo ignorante, no me valen los mails mailintencionados ni las pancartas de procesiones de gente que tiene aun menor idea que yo. Existe una desinformación tremenda al día de hoy no he econtrado a nadie (que yo respete) que me sepa explicar precisamente de qué se trata. (...) He intentado en varias ocasiones investigar por mi propia cuenta, pero me da una pereza increible, así que paso. (...) Mi tendencia natural es de tener una mentalidad muy liberal, con lo cual no estoy muy deacuerdo en oponerse a la susodicha nueva titulación, el liberalismo económico y la libre competencia es uno de los sistemas menos malos, la competencia estimula la innovación obliga a la superación y genera en general un estado de bienestar, el que no sea competente no logrará sobrevivir, selección natural."

Hay cuatro caminos lógicos que pueden tomarse, en función de lo que nosotros entendemos como lo correcto, en un caso así:

1. O no dices nada: porque lo único que te interesa son las exposiciones artísticas, las nuevas tipologías de fuentes que han salido y que Manuel Ocaña hable de José Tomás... y todo lo demás te toca un pie. Perfectamente respetable.
2. O dices que estás en contra de Bolonia: y lo argumentas. Perfectamente respetable.
3. O dices que estás a favor de Bolonia: y lo argumentas. Perfectamente respetable.
4. O no dices nada y te quedas en un terreno menos peligroso y menos abrupto (menos oblongo si quieres), limitándote a informar objetivamente del proceso añadiendo unos cuantos links y que luego cada uno saque sus conclusiones: vamos... lo que viene a ser un blog de difusión sin quedar ni bien ni mal con nadie. Perfectamente respetable también.

Pero tú has elegido el camino que no se esperaba nadie. Quizá es que eres un genio. Es increíble presenciar, como uno de los blogs de ¿arquitectura? en español más visitados, demuestra una actitud de tal pasotismo e indiferencia (además de total desinterés y desconocimiento) hacia uno de los temas que ahora mismo puede definir el futuro de nuestra profesión. Es lamentablemente increíble. Es como si en el blog de economía del tal Fulanito del que antes hablábamos se siguiese divagando acerca de los colorines de los numeritos y de las gráficas molonas, mientras el mundo capitalista tal y como lo conocemos se desmorona ante tus ojos.

Posible: Si. Absurdo: También.

2. Ante la desinformación, puede que la solución sea tratar de informarse.
(Este es un consejo gratuito patrocinado por multiDO. Sabemos que es difícil llevarlo a cabo. Ánimo.)

Todo el mundo puede estar confundido. Incluso puede ser que los que dosifican la información nos estén engañando. Pero yo no estoy sentado en un despacho con la Ministra de Educación para saber exactamente cuáles son las condiciones y cuáles serán las consecuencias. Las lagunas que puedo tener, las relleno compartiendo y contrastando mis informaciones y mis conclusiones con otras muchas personas. Es mi única arma ya que hace poco perdí mi teléfono móvil y con él perdí también el número de Mercedes Cabrera.

Creo que se puede estar confundidos, o que las cosas no acaben siendo tan malas como algunos las pintan, pero estar al margen de los temas importantes (o influyentes) es una de las actitudes en esta vida que no entiendo y nunca entenderé muy bien. El argumento del desconocimiento pasivo, el de aquel que dice "no sé de qué va el asunto pero tampoco me importa una mierda", es muy peligroso. Cuesta mucho más encontrar información acerca de miles de gadgets tecnológicos rarísimos que ni siquiera somos capaces de encontrar en el mercado, que leerse los cuatro documentos que hacen falta para entender en qué consiste el cambio que se quiere realizar en el sistema educativo y profesional en la arquitectura española. El criterio que saque luego cada uno es otra cosa. Pero joder, al menos que haya un criterio.

3. El mundo al revés o "Hay gente para todo en esta vida"

Dice Edgar en su blog: "A mí me la pela Bolonia. No conozco a nadie que de verdad controle o sepa exactamente lo que pasa con Bolonia". Es curioso, yo no conozco seguramente ni a la mitad de gente que tú, y te aseguro que todos ellos saben lo que puede pasar con Bolonia. Puede que tengan sus dudas con ciertos puntos (evidentemente dependemos de la información pública), pero tienen un conocimiento amplio del tema porque se han informado y se han molestado en verificar las cosas.

Lo que nos deja helados es cómo una actitud de pasotismo como esta puede tener seguidores e incluso admiradores, que recriminan la actitud de los que opinamos que hay que tomar parte y "mojarse un poco", sobre todo si tienes una plataforma tan visitada como este blog. La cuestión aquí no es opinar o debatir o contrastar, sino mandar a la hoguera al que está posicionándose sobre un tema importante (que no es que suceda todos los días) mientras se sigue defendiendo el derecho ya conocido por todos que se resume en "Yo hago lo que quiero y hablo de lo que quiero". Defender lo indefendible. Es el mundo al revés y demuestra que en este mundo hay gente para todo.

Repetimos para los sordos: Aquí cualquiera puede decir lo que le de la realísima gana en su blog, pero los demás tenemos todo el derecho a sorprendernos y a cuestionarlo. Y en ocasiones como esta, en la que tomando como base argumentos políticos y económicos, se está jugando con nuestro futuro como profesionales, tendiendo a una progresiva depreciación del trabajo como arquitecto, es completamente injustificable que la actitud de "a mí me la pela" tenga tantos defensores.

4. Lo banal y lo esencial

Hay gente que está tan acostumbrada a la banalidad, que cuando tiene que pensar un poco acaba ingresada en el Gregorio Marañón con convulsiones, espasmos y fiebres hemorrágicas altísimas. Utilizar el cerebro para algo más que para ver cuál es el "último grito" en colores para la fibra bituminosa de plásticos sintéticos deformables (500€/m2) que ha utilizado nosequién en un proyecto utópico, puede llegar a ser perjudicial para la salud de muchas mentes del mañana.

Yo soy banal a veces. Por supuesto. También me gustan las mierdas de vez en cuando. No soy ningún intelectual ni presumo de eso. Pero de vez en cuando te cruzas en el camino con cosas por las que el alma te grita desde allá donde esté que necesita interesarse de verdad. Y creo, amigos fanáticos seguidores de las últimas tendencias, que éste era un buen caso práctico para demostrar que el corazón también os late por algo más que por una moda pasajera. Para demostrar que vuestro criterio funciona igual para lo banal que para lo esencial.

Pero bueno, como en todo en esta vida, siempre hubo profesionales y gente con criterio... y luego están las masas de coléricos fanáticos que siguen a sus líderes y a sus tendencias hasta la muerte hagan lo que hagan. Siempre hubo gente que piensa y se define así mismo (es decir, que toma parte activa cuando hay que tomarla y que sabe trivializar cuando toca) y gente que se mueve por impulsos eléctricos como las medusas, desplazándose por el océano con el único objetivo de dejarse llevar... plácidamente...

Nos alegramos infinitamente que, hasta este momento, nuestros amigos (los de verdad, los cercanos, nuestra cuadrilla, nuestra gente) hayan demostrado que pertenecen al primer grupo.


- Actualización 13/03/2009: Edgar Gonzalez ha incluido en su web la Carta redactada por el COAM donde se informa de la situación. Rectificar es de sabios y nos parece bien. Algo es algo y menos es nada. No entendemos como se puede pasar en 24 horas de un "Me la pela Bolonia" a un "Me parece importante darle promoción a esta iniciativa desde esta plataforma". A mi me dá que pensar. Quizá todo lo que se publicó ayer por parte de algunos blogs como n+1 le ha hecho reflexionar un poco. O quizá es que esta mañana al mirarse al espejo se ha asustado al ver que no tenía cara, porque se le había caido debido a la vergüenza.


- Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
- No incorporamos ningún enlace al citado blog. Es ya suficientemente conocido.
- En posteriores entradas, publicaremos las diferentes opiniones internas vía mail que hemos estado intercambiando entre los amigos estas semanas acerca del tema del Proceso de Bolonia.

sábado 21 de febrero de 2009

Primer Misterio: El Bidet




La Wikipedia se ha convertido en una de las mayores resoluciones de apuestas entre los seres humanos. Inmediatamente después de que uno le diga al otro "¿Cuánto te apuestas?" y se acuerde un valor justo adoptado de mutuo acuerdo por ambas partes, se acude a Google (es decir, "la verdad absoluta irrefutable") y en la gran mayoría de los casos pinchamos en el enlace de la Wikipedia, sobre todo si el motivo de la discusión es de índole semántico o histórico.

Podremos dudar de las palabras de un catedrático doctor "honoris causa" que se ha graduado "summa cum laude" por la Universidad de Columbia, pero nunca dudaremos ni un instante sobre lo que los algoritmos de Google nos ofrecen en menos de 0,23 segundos de búsqueda por las infinitas webs de la World Wide Web. Google es la verdad. Dios no ha muerto, sólo ha sido reemplazado. Google es Dios.

Pues bien, acudiendo a esta gran Wiki-jueza Virtual que utilizamos todos como nuestro Salomón de cabecera, leemos las siguiente definición de un objeto que nunca dejará de sorprendernos, el bidé o bidet:

"Un bidé o bidet (del francés bidet, caballito, en alusión a la postura que se emplea durante su uso) es un recipiente bajo con
agua corriente y desagüe, generalmente fabricado de porcelana o loza, ideado para limpiarse los órganos genitales externos y el ano. Es útil también para baños de asiento en personas que padecen hemorroides. Es un elemento habitual del cuarto de baño de muchos países, y prácticamente desconocido en otros; así es accesorio de cuarto de baño muy común en algunos países europeos (especialmente Grecia, Italia, España y Portugal), América latina (especialmente Argentina y Uruguay; allí se encuentran en el aproximadamente 90% de casas), de Oriente Medio y de algunas partes de Asia (particularmente en Japón). Pueden ser instalados en hogares y hoteles privados. En Japón, los bidés son tan comunes que están a menudo presentes en instalaciones de lavabos públicos.

Antiguamente podían tener una ducha perineal, pero actualmente están prohibidas en muchos países por problemas sanitarios: si hubiera un corte del suministro de agua con la válvula abierta, el agua se reintroduciría en la red, por vasos comunicantes, contaminado la red con aguas sucias. Por la misma razón también está prohibida la tradicional alimentación perimetral que actualmente debe de hacerse con un grifo, cuyo chorro debe de estar situado al menos 20 mm por encima del punto más alto que puedan alcanzar las aguas.

Su uso es muy variable también entre las personas. Hay gente que lo utiliza habitualmente y otra que no lo ha usado nunca. Es creencia común que lo utilizan más las mujeres que los hombres." (Extraído de Wikipedia)

Para empezar queremos decir que no entendemos la frase "Su uso es muy variable también entre las personas". Si alguien tiene alguna teoría acerca del significado de esta frase, nos gustaría conocerla de verdad. A mí me ha quitado el sueño.

Por otro lado nos gustaría hacer una pequeña reflexión acerca de este magnífico e inmortal sanitario. Se lo merece. Es un elemento que aguanta el paso del tiempo como ningún otro, a pesar de su aparente carencia de utilidad en el seno de la sociedad en la que vivimos. Resiste generación tras generación como pocos aparatos lo han hecho. Es increíble ver, cómo en una época en la que gente como nosotros jubilamos hace unos cuantos años nuestros Disc-Man en perfecto estado (sin ningún remordimiento) para sustituirlos por los primeros Ipods... y en una sociedad que actualmente hace lo mismo con estos Ipods (a pesar de que cumplen su cometido a la perfección) para cambiarlos por otros de nueva generación que nos ofrecen similares prestaciones... decíamos pues, que es increíble ver como este aparato sigue colocándose en muchas de las actuales promociones de viviendas a pesar de que su uso ha descendido de manera exponencial.

Es como si siguiera habiendo serenos por la calle, a pesar de que ahora existen los porteros automáticos. Como si se siguieran proyectando
fresqueras en las viviendas a pesar de que los frigoríficos de ahora incluso tienen conexión a internet y nos hacen la compra en función de nuestros hábitos de consumo. Es un elemento que si no está se echa en falta, y si está ahí la gente no sabe muy bien por qué está consumiendo parte de los metros cuadrados pagados con el sudor de sus frentes.

¿Alguien entiende por qué este elemento aguanta el paso del tiempo con esta naturalidad, frente a la extinción de algunos de sus hermanos? ¿Alguno de vosotros puede explicarnos cómo es posible que en esta sociedad del culto a la ducha diaria, en la que se cataloga como cerdo a todo aquel que no pase su cuerpo por debajo del grifo todas las mañanas sin excepción, pueda sobrevivir un aparato como éste? ¿Alguien puede tratar de que entendamos cómo es posible que vivamos en este mismo instante la extinción progresiva de la bañera en beneficio de la ducha (ya que bañarse no es ecosostenible... en cambio el coche que no nos lo toquen que lo usamos a diario y el aceite de la freidora lo tiramos por el fregadero que eso da igual) pero persista en muchos baños el bidet de manera constante? ¿Cómo es posible que, teniendo en cuenta del precio del metro cuadrado, exista todavía un elemento como este que ocupa espacio, que no podemos "guardar en el trastero" porque no es un mueble, y que tiene un uso muy reducido o prácticamente nulo?

Dejamos esta profunda reflexión en el aire, para que cada uno extraiga sus concusiones. Que la arquitectura no es únicamente el-material-pijito-de-200-euros/m2-que-queda-muy-bien-en-las-fotos. Si la gente se ducha a diario o en su defecto se hace un "baño polaco" (lavarse la cara, el culo y el sobaco) también debería ser objeto de estudio por parte de esas oficinas contemporáneas que estudian aspectos sociológicos de dudosa fiabilidad, para trazar la línea de acción de sus proyectos. El problema es que quizá eso no queda bien contarlo en una memoria ni en una revista. No queda muy cool que digamos.

Por contra a lo anterior, el otro día leímos esta descripción del bidet, que nos pareció mucho más acertada que la de la Wikipedia (¡¡Blasfemia¡¡). Al menos mucho más propia de estos tiempos. Decía algo así como:

Bidet: Antiguo aparato sanitario situado en al menos uno de los baños de las viviendas, que actualmente cumple las siguientes funciones:

- Revistero
- Bebedero para el perro (en caso de tenerlo)
- Cesta de la ropa sucia

Deseamos una larga vida a este maravilloso devorador de metros cuadrados creado por y para el hombre. Un elemento poco comprensible desde la actualidad del ciudadano medio que se ducha a diario, pero que no desaparece de "al menos uno" de los baños de las promociones de viviendas actuales. Una máquina cara si tenemos en cuenta la baja frecuencia de uso de la que goza, y más cara aún si elegimos uno de los fantásticos diseños de Philip Starck para Duravit, que siempre otorgan ese toque de categoría que todo hombre que se precie necesita para nuestros majestuosos baños de 6 metros cuadrados. Hasta para lavarse los bajos hay que tener estilo.

Sale caro hoy en día lavarse el culete.

Que viva el bidet por muchos años más. God save the bidet.

Texto escrito por mutiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

jueves 12 de febrero de 2009

Igualdad

A continuación ofrecemos una explicación breve y sencilla para aquellos ingenuos que no comprenden el por qué de los concursos de arquitectura en dos fases. Es aplicable también a muchos otros concursos desarrollados en una sola fase, es decir, sin equipos de arquitectos invitados, pero con equipos de arquitectos mejor posicionados para conseguir sacar tajada del asunto. Es un pensamiento muy extendido entre aquellos seres que se encuentran en posiciones privilegiadas, por lo que también es válida para otros aspectos de la vida humana. Está extraida del libro Rebelión en la Granja de George Orwel y casualmente es una frase pronunciada por los cerdos. Esperemos que aclare las dudas de los que no comprenden el funcionamiento de ciertas cosas:

"Todos los animales somos iguales, pero algunos animales somos más iguales que otros."

Extraido de Rebelión en la granja de George Orwell

miércoles 28 de enero de 2009

Arquitectos como marca de consumo

La marca personal es la última frontera del posicionamiento de los individuos como productos de consumo en esta era de la cultura digital. En un mundo crecientemente competitivo está siendo cada vez más importante establecer quienes te conocen y como te conocen. Por ello, muchos arquitectos buscadores de prestigio mediático construyen aplicadamente su marca personal. Analizan concienzudamente cuales son sus valores irreproductibles para exponerlos con eficacia y, también, como pueden ser percibidos por sus posibles clientes a lo largo y ancho del planeta.

Philip Johnson, el primer branding moderno

Un precursor de estas cuestiones fue el arquitecto americano, Philip Johnson, un auténtico especialista en la difusión de su propia persona como marca arquitectónica identificable en el competitivo universo corporativo de la ciudad de Nueva York y, por extensión, los Estados Unidos de América. Siempre cultivó un aura de arquitecto comprometido con la causa de la alta cultura, llegando a ser uno de los patronos más significados del Museo de Arte Moderno de aquella ciudad. En los inicios de su relación con esa institución, epítome del arte moderno occidental, organizó en 1932 de una manera espectacular -es decir, con pompa extrema y entretenimiento- la conocidísima exposición The Internacional Style, que catapultó a la fama en aquel país a los que luego se convertirían en iconos de la arquitectura del siglo XX, Le Corbusier, Mies van der Rohe y tantos otros.

Pero las aportaciones de Philip Johnson a la arquitectura contemporánea son más que discutibles y su papel en la historia concreta de la arquitectura norteamericana se ha engrandecido exageradamente. Lo que si es cierto es que fue magnifico en las relaciones públicas, aprovechando todas las oportunidades que se le presentaron para apuntalar una fama creciente como arquitecto de referencia. Se dice que trabajando en el despacho de Mies, ya exiliado en América, llegó a piratearle la idea de la conocidísima Farnsworth House, para construir con antelación su famosa casa de cristal en su inmensa propiedad particular de New Canaan.

Uno de sus mayores éxitos mediáticos consistió en aparecer en la portada de la revista Time, en 1979, elegantemente vestido portando una maqueta del conocido edificio neoyorkino que ejemplificaba su abjuración del Estilo Internacional y el Movimiento Moderno en el justo momento del resplandeciente despegue del Postmodernismo arquitectónico. Pero sus piruetas y oportunismos en arquitectura tuvieron muchos otros episodios como el apadrinamiento de la exposición sobre el Deconstructivismo que también presentó esa nueva moda arquitectónica al universo cultural americano.

Philip Johnson construyó una marca de arquitecto claramente identificable en la cresta de la ola con esmero durante toda su vida, lo cual le reportó innumerables beneficios y un prestigio dudoso como arquitecto de referencia en la historia de la arquitectura americana del siglo XX. Un ejemplo de mercadotecnia personal que luego han seguido muchos otros de una manera entusiasta.

Las Marcas

Según Vincent Grimaldi, una marca es una combinación de atributos, transmitidos a través de un nombre o de un símbolo que influencia el pensamiento de un público determinado y crea valor para su propietario.

Las marcas no crean directamente un prestigio o una reputación determinada pero sí contribuyen a presentar edulcoradamente una cuestión a la manera publicitaria con objetivos claramente económicos. La relación entre marca y reputación se establece a través del posicionamiento, dicen los expertos en mercadotecnia. Crudamente, consistiría en el análisis de los valores y defectos de un determinado producto, servicio o incluso persona, así como las características del mercado clientelar al que se quiere acceder para presentarlo de la manera más favorable posible y que sea cuanto más conocido mejor. Un aspecto básico en estas estrategias de marketing profesional consiste en la identificación de aquellos aspectos distintivos y peculiares que podrían expresar, de una manera fehaciente, la competencia y cualificación de los especialistas en edificación, en este caso. Lo cierto en el caso de los arquitectos, es que esto se ha transformado en un proceso para la generación de espectáculos teatrales, cada vez más alejado de la verdadera arquitectura.

El camino para la gestión de marca personal, lo han descubierto de una manera evidente las celebridades de todo tipo, estrellas de Hollywood, jugadores profesionales, etc. Este grupo de actores contemporáneos trabajan denodadamente para mejorar la presencia de su nombre en todo tipo de medios y es que la reputación no depende directamente del esfuerzo propio sino de lo que los otros piensen de uno. Gracias a ello, el posicionamiento de la marca puede gestionarse favorablemente y con ello obtener resultados económicos personales muy sustanciosos.

Esta cuestión se trabaja intensamente también en el caso de los arquitectos estrella. Si bien los mecanismos para llegar al reconocimiento, primero profesional y luego mediático, son tortuosos y escasos en el entorno contemporáneo. Revistas profesionales, premios de arquitectura, cortejo a la crítica favorable y contacto privilegiado con la academia, incluso una apuesta directa por el cine como en el caso de Frank Gehry, son recursos por los que se está llegando cada vez más intensamente a un reconocimiento falseado de la arquitectura en la cultura de masas. Aquellos elementos para el conocimiento de los avances disciplinares que antes constituían una garantía de objetividad sobre la calidad de la arquitectura han pasado a ser parte interesada en su proceso de reconocimiento mediático, jugando un papel cada vez más confuso.

En tiempos recientes, algunos arquitectos muy reconocidos se han volcado fervientemente en el esfuerzo para la construcción de sus propias marcas profesionales como iconos identificables. Un caso muy sugerente en la esfera internacional es el del holandés, Rem Koolhaas y su agencia de Rotterdam, OMA o Office for Metropolitan Architecture.

OMA. Una marca bien gestionada.

Koolhaas ha llegado a reconocer que su práctica profesional se cimenta precisamente en su consideración como una marca arquitectónica que resuelve todo tipo de problemas urbanos y de arquitectura espectacular. Su base profesional, OMA, es una auténtica fábrica de soluciones destinadas en primera instancia a satisfacer las sinergias publicitarias de sus clientes, generando logos, esquemas, maquetas e imágenes sorprendentes que enfatizan el esfuerzo propagandístico muy por encima de la arquitectura construida.

El logo de OMA se ha identificado con la marca exclusiva donde trabaja Koolhaas a la manera que los modistas de prestigio generan sus modelos para casas famosas consolidadas, Dior, Chanel, Gucci, etc. Lo curioso es que Koolhaas ha inventado su marca paraguas en un tiempo record a la misma vez que se expandía como consultora internacional de arquitectura y de proyectación urbana para envidia de grupos de ingeniería muy consolidados.

El negro

Es sintomático que los arquitectos que tienen una poderosa ambición para construir una marca con repercusión en el universo de los medios tengan una tendencia irresistible a vestir rigurosamente de negro. De una manera voluntariamente asumida, parecería que pertenecieran a una congregación religiosa claramente identificable.

La cuestión del negro en el atuendo es posible que estuviera motivada en sus inicios por una voluntad de renuncia intelectual a las pulsiones estéticas ligadas al consumo y el derroche. Sin embargo, en este momento el negro de los arquitectos reconocidos podría identificarse con el esfuerzo por generar una imagen de marca claramente identificable en un mundo altamente competitivo, estableciendo una sinergia visual con colegas situados en una estrategia comercial similar. El atuendo en negro apoyado con trajes de marca reconocible es un recurso simple de apropiación de una supuesta elegancia que refuerza el carácter de marca sofisticada al que aspiran algunos arquitectos, como ha reconocido expresamente por ejemplo, Zaha Hadid en un rosario de entrevistas a revistas y periódicos de medio mundo.

Haciendo una prospección rápida sobre algunas referencias de arquitectos marca de nuestros días se constata este efecto. Es el caso de Norman Foster, Frank Gehry, Jacques Herzog, Zaha Hadid o Kazuyo Sejima que han abrazado el negro como atuendo identificador y otorgador de distinción. Otros profesionales, como Renzo Piano, Glenn Murcutt y el noruego Sverre Fehn, prefieren presentar una imagen más desenfada y colorista, en consonancia con su concepción artesanal de una arquitectura más comprometida con sus futuros usuarios. El poderoso efecto de marca es indefectiblemente menor en estos últimos.

El Pritzker

El premio Pritzker se ha convertido en el marchamo de entrada a este universo de la arquitectura espectacular en una ceremonia de reconocimiento internacional que tiene que ver principalmente con la visibilidad mediática de sus protagonistas. Es interesante constatar que Herzog y deMeuron lo obtienen a partir de la aparición del primero en la portada del New York Times Magazine en 1998. Momento en que es presentado como el icono definitivo de la elegancia en arquitectura, fotografiado delante de su emblemático edificio para las bodegas Dominus en Napa Valley, California. Algo similar le ocurriría en su momento a Phliip Johnson que obtiene este mismo galardón el año en que aparece en Time.

Enlaza lo anterior con otra fábula significativa que va construyendo un aura cultural sofisticada. Los arquitectos, que forman parte del universo de las estrellas internacionales, se precian de ser grandes conocedores de las distintas especialidades del vino que existen en el mundo. La viticultura de calidad se ha transformado en una seña de identificación de la alta cultura, un signo de clase rebuscado que reflejaría la supuesta acumulación individualizada de distinción. Apreciar el vino adecuado puede ser el elemento fundamental para la obtención de un encargo arquitectónico importante en los ritualizadas ceremonias contemporáneas de la cultura empresarial o política. Para las marcas arquitectónicas, las ventajas asociadas a los vinos exquisitos llegan al extremo de considerar la producción de caldos propios. Es el caso del español, Rafael Moneo, gran conocedor de vinos del mundo y, a la vez, poseedor de una bodega propia en su tierra de nacimiento, Navarra.

Anécdotas superficiales como éstas permitirían exponer alguna hipótesis arriesgada, cuanto más oscura y lujosa es la impedimenta del arquitecto más irreal e inconsecuente es la aportación de su portador al mundo de la arquitectura entendida como actividad intelectual más allá de la mercadotecnia personal.

Arquitectura-Espectáculo

Con este tipo de bombardeo mediático repetitivo hasta la saciedad se ha terminado por consolidar internacionalmente a algunos arquitectos como los iconos más representativos de una supuesta arquitectura de vanguardia que ha quedado ineluctablemente circunscrita a un aliento cultural discutible, adosados a la imposición de unos esquemas de poder económico y político insostenibles a largo plazo. Lo cierto es que esos edificios que se generan desde estas posiciones solo exponen gestos vacíos de contenido. Un griterío ensordecedor de gigantismos enfermizos, colores estridentes, transparencias forzadas, cáscaras y virutas retorcidas, plegamientos imposibles y toda una cadena sin fin de recursos espectaculares conducentes a la imposición de unos escenarios para la moda del espacio.

Arquitecturas que se consumen con una velocidad que se acelera en el tiempo y dejan de ser noticia inmediatamente para sustituirse por nuevos gestos más sorprendentes, si cabe. El carácter efímero de estos edificios incide en una durabilidad muy escasa apoyada en unas tramoyas apuntaladas con dificultad, que finalmente ocultan un despilfarro material y una insostenibilidad energética sin parangón en otros campos.

Como declararía Zaha Hadid en una entrevista: "Yo soy mi propia marca y ser distinta aumenta mi caché. He tenido que sacrificar mi vida personal ya que no tengo tiempo para nada más que lo que hago. En la era de las estrellas vivimos en una gran trampa, la gente quiere verte. Si no apareces, se enfadan y te vas metiendo en una espiral de aviones que van consumiéndote la vida."

Nada es perfecto. Ni siquiera ser una celebridad con éxito en la arquitectura. Su consumo también es exigente y acelerado. Como la moda.

Este artículo titulado "Los arquitectos como marca de consumo" firmado por Federico García Barba en su blog Islas y Territorio, nos ha parecido que tiene un gran interes por lo que hemos decidido reproducirlo en nuestro blog, con el permiso explícito de su autor, con el que nos hemos puesto en contacto para solicitar su aprobación. Escribiremos nuestra opinión personal sobre algunos de estos temas en futuras entradas.

miércoles 21 de enero de 2009

Delirious New York


Siguiendo a pies juntillas los consejos sobre ahorro, cautela y austeridad con los que nos machacan día tras día los más importantes analistas económicos del mundo y la práctica totalidad de los medios de comunicación, decidimos pasar este solsticio de invierno (también llamado Navidad entre todos los no-creyentes y los no-practicantes) con la Nochevieja incluida, en la ciudad que nunca duerme: New York City. No era la primera vez que visitábamos la ciudad entre todas las ciudades, pero siempre que uno pasea por sus calles descubre nuevas historias, nuevos rincones y nuevas dimensiones del concepto de lo urbano. Manhattan, como dijo Koolhaas en su Delirio, es una montaña de pruebas sin manifiesto. Es el paradigma vivo de la cultura de la congestión.

A continuación, ofrecemos (como siempre muy resumido) una relación de algunos temas puntuales (y totalmente inconexos) que nos llamaron la atención en nuestro viaje:

- Que NY realmente "it´s a city that never sleeps". Esto es una verdad like a temple. Es una ciudad con un ritmo que te deja atrás. Como correr una maratón sin haberse preparado antes. Frenéticamente contínua. Sin paradas. Sin descansos. Es realmente fascinante el dinamismo que desborda por cualquiera de los infinitos rincones perpendiculares de su cuadrícula.

- Que a los negros les queda bien cualquier cosa que se pongan. Esto es un hecho constatado en cada viaje a USA. Abrigo de pieles con playeras blancas o bisera de los Nicks con traje de Dolce&Gabanna... Toma ya... Sales a la calle así en Madrid y te cuelgan del mástil de la bandera de Colón por los piiiiiiii. (Puta censura)

- Que, al menos en Harlem, Obama es un auténtico ídolo. Existe un absoluto merchandising alrededor de su imagen que lo contamina todo. La figura del Presidente luce como si se tratase de un mesías al que el pueblo ha divinizado antes de que éste le demostrase que es quien dice ser realizando algún milagrito. Ni siquiera con Jesucristo se impuso una fe ciega como ésta por parte de los seguidores de su palabra. Oba-maría purísima, sin pecado concebido.

- Que puede ser que en general "Yes, they can", pero sinceramente creemos que "They don´t want". A ver si el señor Obama abre algunas mentes para producir el milagro.

- Que las Misas Gospel de Harlem se han convertido en un zoológico turístico y han perdido totalmente la veracidad del hecho litúrgico en sí mismo, para convertirse en un entretenimiento en el que se mezcla alguna verdad (ya que sigue siendo un acto religioso) con muchas mentiras (ya que es ridículo ver que únicamente un décimo de los asistentes son fieles metodistas residentes en Harlem). Un chiste para el turismo. Hace 9 años no eran así.

- Que la mujer nómada del Señor-Ito (Toyo Ito) ya no es un proyecto de predicción de comportamientos, sino de plasmación de realidades urbanas. El hombre se ha convertido en un periférico de los aparatos tecnológicos que utiliza. El hombre es un componente más donde los demás se enchufan. Ha pasado de ser el huésped a convertirse en el parásito, ya que no puede mantenerse en vida sin ellos. Ipods, NDSs, MacBooks, PDAs, PSPs, GPSs, Blackberrys, Iphones, etc... En NYC no es que veas humanos con alguno o varios de estos gadgets colgados del cuello (como ocurre en Madrid, Barcelona o Londres), sino que los llevan todos a la vez. Y nosotros no tenemos tiempo ni de jugar a la DS en nuestro trayecto Casa-Curro. ¿Cómo lo hacen? ¿Le sacan partido a tanta tecnología? ¿Estamos enchufados a la tecnología o ella lo está a nosotros? Are you connected to yourself?

- Que el Museo de Arte Contemporáneo de Kazuyo Sejima es muy chulo pero no hacía falta. Lo que allí se expone carece de interés y podría estar sin problema en cualquier Galería de Arte de las que exponen basura ofensiva para ricos aburridos que quieren hacer que saben de arte delante de sus demás amigos ricos. El museo es digno, curioso, blanco, con una planta de unas dimensiones ínfimas, impoluto, sencillo y con detalles interesantes. Lo mejor, la estructura, la sección con alturas diferentes en cada planta y la imagen exterior. Lo peor, el contenido que expone y que al lado del MoMa cualquier museo es prescindible.

- Que la Estatua de la Libertad es ridículamente pequeña, y el socabón del World Trace Center es terriblemente grande.

- Que tras 8 años desde que estuvimos la última vez, la gente sigue esperando más de 4 horas para visitar una Estatua a la que ya ni siquiera se puede subir. No se puede "coronar", nunca mejor dicho. Mientras tanto cerca de allí, el Ferry de Staten Island sigue saliendo cada media hora sin necesidad de esperar colas y totalmente gratis. Hay cosas que nunca cambian, sobre todo en el estúpido mal-humano. Amén.

- Que los bomberos tienen montado un verdadero Negocio del Morbo junto al solar donde se erigió una vez el WTC, todo ello perfectamente maquillado tras la frase "Ayuda para las Viudas del Departamento de Bomberos", para que ningún moralista deje de llenar la saca con billetes. Ya sea celebración o atentado, siempre hay alguien que saca tajada. Nunca los héroes cayeron tan bajo.

- Que el Empire State Building es un icono del siglo XX, sin necesidad de formalismos, ni florituras, ni disfraces, ni nada. Da gusto ver cómo hubo una época en que el arma de seducción de la arquitectura era la arquitectura en sí misma, y no el carnaval de complejidades innecesarias que se utilizan ahora como cortina de humo para desviar la atención de la sociedad, y que en vez de (ad)mirar el edificio, hagan lo propio con sus Creadores. King Kong supo elegir bien para mirarnos desde arriba. Qué ojo tuvo el macaco.

- Que el cuadro de Las Señoritas de Avignon es más grande de lo que imaginábamos. Es sorprendente la poca gente que había admirando este cuadro, sobre todo si lo comparamos con La Gioconda en el Louvre, iluminada continuamente por los flashes de los japoneses que se agolpan para obtener una foto que nunca mirarán. Creemos que cada obra del MoMa se podía disfrutar a pesar del gentío. Es un museo que realmente cumple su función a la perfección y tiene una escala perfecta.

- Que cualquier inmueble del Soho o del Village es el lugar perfecto para comprar un piso y montarlo a tu gusto. Es una pena que el mercado inmobiliario también se percatase del potencial de reconvertir aquellos antiguos almacenes y fábricas obsoletas en talleres, lofts y viviendas de lujo, y sean económicamente inalcanzables para todo aquel que no se apellide Trump. A nuestro juicio, ahí tenemos el modelo exacto de lo que entendemos como "la vivienda perfecta". Habrá que seguir jugando al Euromillón...

- Que el amigo Koolhaas, a pesar de que consideramos que será el único arquitecto contemporáneo que pasará a la historia para unirse a nombres como Lecorbu o Mies, también es capaz de hacer una castaña como la tienda de Prada en el Soho. Por un lado, impresiona más el propio local (que es magnífico) que la intervención de Rem (hubiera estado bien ese proyecto o cualquier otro, la verdad). Y por otro lado la obra está ejecutada que da pena. Una de dos, o el responsable en NY de OMA iba un poco dormido a la obra y no se fijó en la importancia del detalle en una intervención de esa escala, o es que querían darle un rollito desaliñado a la tienda. Y claro, tratándose de la firma Prada, la segunda opción queda desechada. Sinceramente, desmerece mucho ver unas botas de 1000€ expuestas sobre una tarima de madera astillada con los cantos irregulares, con unos encuentros que parecían desencuentros y con unas juntas que estaban de todo... menos juntas. No tenía ni color con Prada Tokyo de HdM, que nos dejó en su día con la boca abierta (de par en par). Esto es una crítica, pero para nosotros, Rem Koolhaas sigue siendo una figura única en la teoría y práctica de la arquitectura.

- Que el ascensor de mi trabajo tarda en subir hasta la tercera planta, prácticamente lo mismo que el ascensor del Rockefeller Center tarda en subir 70 plantas. Tres hurras por el señor Elisha Otis, que permitió con su ingenioso invento que los arquitectos pudiéramos soñar con tocar el cielo mediante nuestra imaginación. Lástima que este gran invento así no fuese ingeniado por un arquitecto... La verdad es que de haber sido así recuperaríamos la fe en nuestro gremio. Hubiera sido fantástico que frente al problema de "necesitamos subir más alto" se hubiera concebido la solución del ascensor por parte de un arquitecto, ¿verdad? Los argumentos que esgrimen muchos diciendo que si "esto de aquí es bonito" y "esto de allá es feo" son, por el contrario, conceptos que cada día nos dan más motivos para desconfiar.

- Que beber en la calle tapando la botella con una bolsa de papel, es realmente una metáfora des espíritu social norteamericano. Esto es
, "da igual que dentro haya matarratas, pero que la gente no lo vea desde fuera". Imágenes bellas para una sociedad de las apariencias. Por mucho que se critique a los gringos desde la vieja Europa, nuestra sociedad en breve sobrepasará sus niveles de hipocresía barata, al paso que va. Las Desperate Housewifes de la serie se quedan pequeñas en comparación con lo que ocurre en gran parte de la masa que nos rodea... Y no hace falta buscar en ningún pueblo atascado en el pasado, sino que puede perfectamente encontrar en Madrid, cuya sociedad trata de alcanzar unos niveles de fashionismos que le quedan grandes, mientras sigue criticando al prójimo con fariseísmo barato, fijándose más en lo que hace el de enfrente que en uno mismo.

- Que Central Park es el verdadero corazón, pulmón, riñón e hígado de la ciudad. Hace que esta palpite, respire, depure y metabolice. Y es de los pocos lugares en el mundo que, pese a su incalculable valor, sigue manteniéndose intacto y no sucumbe a la voracidad de especuladores y políticos que durante todo el siglo XX han luchado para que parte de su superficie se convirtiese en suelo edificable. Es un lugar verdaderamente único, y curiosamente toda la sociedad neoyorkina coincide en ello y lo disfrutan y lo utilizan y lo desgastan... incluso en el crudo invierno. Central Park es una de las decisiones paisajísticas o arquitectónicas más radicales llevadas a cabo en la historia moderna del mundo. Y ha salido pero que muy bien.

- Que el MoMa es probablemente el mejor museo de los que hemos visitado en nuestra vida. Tanto el continente como el contenido. El continente, el museo en sí, es de los pocos museos en los que realmente lo que importa es la exposición. Estaba de gente a rebosar y en ningún momento tuvimos problema para disfrutar de cada obra. Es un edificio agradable, que no desvía la atención del visitante, con una escala expositiva perfecta, y con una distribución de contenidos que invita a valorar y a sentir el objeto expuesto. El contenido, para qué hablar... es un placer poder recorrer las maravillas del arte moderno... cuando los artistas realmente necesitaban transmitir sensaciones y no tirarnos encima sus ficticias excentricidades de un millón de dólares.

- Que las campanadas son más divertidas que la famosa CountDown de TimesSquare.

- Que Abercrombie & Fitch es una marca famosísima que tiene colas que dan la vuelta a una de las manzanas de Manhattan porque los dependientes van por la tienda sin camiseta. Suponemos que las colas serían por eso, ya que es una tienda donde toda la ropa está tirada por todos los sitios más revuelta que un mercadillo, tiene un sólo espejo en todo el local (que es enorme), la luz es escasísima y casi no se distinguen los colores de la ropa, la música está tan alta que no puedes ni hablar con nadie, y los precios son notablemente más caros que muchas marcas del mismo estilo de ropa. Eso sí, todo el mundo quiere entrar para comprarse algo. Alguien debería estudiar el marketing de esta firma, porque realmente es alucinante que algo así funcione tan bien entre el público.

- Que NYC es una ciudad atemporal. si te abstraes, lo mismo puedes imaginarte que estás en los años 40, que en los años 60 que en la época actual. Quizá por eso sea el escenario base del cine del siglo XX... porque es capaz de reflejar este siglo en todos sus momentos.... únicamente cambiando los modelos de los coches y el vestuario de los figurantes. es una ciudad eterna. - Que el Museo de Historia Natural es magnífico. Un niño lo pasaría mejor allí que en un parque de atracciones. Bien contado, perfectamente expuesto y magníficamente reproducido. Didáctico, divertido y atractivo para cualquier visitante. Lástima no haber tenido más tiempo para disfrutarlo como realmente se merecía. Quizá la próxima vez.

- Que los americanos son únicos en cuestión de espectáculos. Fuimos a ver un musical a Broadway... no hay palabras en el mundo para describirlo.

- Que casi cualquier cosa es más barata en Manhattan que en Madrid, y no sólo porque el dólar este peor que el euro. Si un dólar fuese un euro, todo seguiría estando más barato. Desde un sombrero, hasta una hamburguesa (de las ricas, no de las de McDonalds). Desde un producto americano como Nike o Levi´s, hasta uno europeo como Armani. Desde un café del Starbucks hasta un zumo de naranja natural. Lo único caro allí para nosotros es Zara. Que alguien nos explique esto, por favor, porque no hay dios que lo entienda.

- Que Times Square es, a nuestro entender, un modelo único en el mundo de Plaza Dinámica. La plaza que lo es todo, excepto una plaza. Es un lugar realmente incómodo, que sorprendentemente se ha convertido en uno de los principales focos de actividad, atracción y dinamismo urbano del mundo. En ella sucede todo lo que es y lo que no es, y es el escenario en miniatura del mundo. La reproducción de la locura del hombre metida en el cruce de unas cuantas calles con otras tantas avenidas. Este pensamiento lo explicaremos y desarrollaremos mejor en un post futuro.


Y por útimo... que volveremos cuando podamos a visitar Manhattan, esa isla de la que alguien dijo una vez que era la piedra Roseta del siglo XX.

Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

miércoles 17 de diciembre de 2008

La hora de los valientes


«Se necesitan esclavos»

Con este anuncio reclutaba uno de los más prestigiosos estudios de arquitectura a sus becarios. Lo llamativo es que el reclamo atraía a miles de licenciados de todo el mundo. Jóvenes preparadísimos dispuestos a empuñar el tiralíneas de sol a sol, costearse la estancia con un préstamo o con el dinero de sus padres, con tal de poder exhibir en el currículum la experiencia de unos meses en el estudio londinense del español Alejandro Zaera Polo.

Extraído del suplemento EL SEMANAL Nº 944 (27nov2005-3dic2005)

En estos tiempos que corren, vemos en las noticias las pataletas de grandes superstars del mundo de la construcción y los arquilloriqueos avalados con argumentos tan sólidos y profesionales como: "Mamaaaa... a ese zeñó le dan más que a mi... jolines mamaaaa.... yo también quieroooooo.... pues ahora me pico y no respiro, ala".

En estos tiempos que corren, ciertos arquitectos suben peldaños en el escalafón de la fama, pasando de ser estrellas del rock a divinidades del Olimpo; y el conjunto de grupies que les adoran ciegamente persiguiéndoles de hotel a hotel y de conferencia a conferencia, dejan de ser simples fans para convertirse en fieles devotos de sus santidades, capaces de autolesionarse con sus cilicios cada vez que a su mente les vienen pensamientos sucios e impuros sobre algún detalle constructivo del Señor Todopoderoso y Eterno. La cosa ya está adquiriendo un aspecto demasiado sectario, demasiado ultrarreligioso, demasiado fanático. Más si cabe de lo que ya lo era hasta ahora.

En estos tiempos que corren, algunos privilegiados construyen y proyectan con un plus por caché, cual actor guaperas de Hollywood, cual excéntrico ídolo de masas. El honor no es para ellos cuando un ayuntamiento les encarga un proyecto y confía en su profesionalidad para llevarlo a cabo, sino que el verdadero honor... el verdadero placer... es para ese municipio que disfrutará del privilegio de poseer en sus calles una pieza única firmada por estos artistas ocupadísimos, y cada vez que sus ciudadanos pasen por delante y la admiren y la contemplen y la adoren, podrán mirar por encima del hombro a las comunidades vecinas, con un gesto de orgullo en sus caras que jamás podrá borrarse.

En estos tiempos que corren, los jets privados y los gestos de demostración de poder siguen valiendo más que las buenas ideas y el trabajo bien hecho, y sigue contando cada vez más lo que cada uno aparenta ser que lo que cada uno realmente es.

En estos tiempos que corren, decíamos... hemos creído adecuado recuperar esta noticia antigua que viene muy al caso. "Se necesitan esclavos". Así reclutaba en un anuncio el estudio de FOA a sus cazarecompensas del espacio y a sus mercenarios del starsystem. De esta manera, a modo de chiste según el propio estudio, realizaban la labor de captación. Con tres escuetas palabras, hacían una llamada a las hordas de fieles seguidores dispuestos a lo que sea con tal de restregarles a sus congéneres el Nombre del Dios que les ha reclutado en su Suprema Iglesia. Lo más increible no era el anuncio en sí, sino que tuviera esa respuesta abrumadora. Patético por ambas partes.

Se necesitan esclavos. Menudos cachondos estos de FOA. Si es que yo me parto de la risa.

Pues señor Zaera, usted necesitará esclavos pero el mundo necesita arquitectos, ingenieros, médicos, fontaneros, camareros, redactores, publicistas, amas de casa, bomberos, carpinteros, fruteros, transportistas, barrenderos, agricultores, diseñadores, maestros de escuelas y un infinito etcétera que se resume en una palabra que nos iguala a todos. El mundo necesita buenas personas y buenos profesionales. No se forma un equipo a base de esclavos, sino a base de buenas personas cualificadas.

Si quiso gastarnos una broma, sencillamente se equivocó de público.

En estos tiempos que corren, ha habido una noticia sobre la que no nos hemos pronunciado: El abandono de la obra del Instituto de Medicina Legal del Campus de la Justicia de Madrid por parte del estudio de arquitectura FOA. La
deserción, como la llamaron en los periódicos. Y no hemos emitido juicio alguno, porque no podemos expresarlo mejor que lo que lo hace Jose María Echarte en esta entrada del blog n+1. Sencillamente genial, desde todos los puntos de vista.

No queremos añadir más opiniones sobre la manera de entender los modificados por parte de administración, las constructoras y los arquitectos. Tampoco queremos comentar nuestro parecer acerca de las pataletas de las estrellas, ni acerca de lo que nos parece el caché de cada oficina, ni sobre la lucha de egos de ciertos arquitectos (a ver quién la tiene más grande) donde lo que importa no es el resultado sino el nombre, ni tampoco acerca de las adjudicaciones a dedo que destruyen un sistema que no funciona bien ni a patadas. No queremos añadir más sobre nada. Como ya hemos comentado en entradas antiguas, todo esto nos parece un circo por parte de todo el mundo.

Pero sí queremos decir una única cosa
: Es muy peligroso entrar en el juego del subasteo, porque puedes encontrarte con este tipo de sorpresas. Hay que pensárselo dos veces antes de lanzar los dados. Pero eso sí, una vez que lo asumes, lo toleras, participas y decides apostar (a la baja, por supuesto), hay que ser consecuente y lo que no vale luego es achantarse y echarse las manos a la cabeza. Y si de antemano se sabe que el negocio no sale rentable, no haber jugado la mano. Que no somos niños y todos sabemos dónde nos metemos.

También podrían haberle dicho al señor Zaera que todo esto se trataba de una broma, que es el humor típico de la administración. Un chascarrillo del tipo "Se necesitan esclavos". Si al fin y al cabo somos todos unos auténticos comediantes.

"No me hagáis reir más que tengo el labio partido.... por favor.... se me desencaja la mandíbula entre tanto chiste"

Quizás era éste el momento de apechugar con las decisiones que se tomaron, teniendo la dignidad suficiente para acabar de ejecutar un proyecto al que su oficina puso precio. Ser mayorcitos, ser profesionales, y dejar los lloriqueos para los patios de los colegios. Quizás era el momento de aceptar que salió mal la jugada y que ahora tocaba ser un poco "esclavo" de la administración que nos contrató por un precio ridículo. Quizá era el momento de meter el rabo entre las piernas y asumir que lo hicimos mal desde el principio, y ahora tocaba arrimar el hombro y aprender para la siguiente vez que hiciéramos una baja.

Quizás así, los responsables de FOA, hubieran entendido un poco mejor cómo se siente la gente cuando te quieren tratar como un esclavo. No está de más que de vez en cuando los grandes prueben parte del jarabe de palo que ellos suministran y distribuyen a los pequeños. No está de más que de vez en cuando los que quieren en esclavizar se conviertan por un momento en esclavos. No está de más ver como se acojonan los que intentan parecer dioses y se marchan por la puerta de servicio dando excusas que ni ellos mismos creen.

Lástima que esta vez, en vez de asumir las consecuencias, los grandes hayan preferido tomar las de Villadiego, por el camino más fácil.

Bienvenidos todos a la hora de los valientes.

Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

miércoles 3 de diciembre de 2008

Los Sven

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Luchemos contra los Sven. Hay muchos Sven en nuestras vidas. Demasiados quizá. Sobran Svens en el panorama actual.... No hace falta dar ningún nombre. Todos estamos en el ajo y sabemos perfectamente de qué pie cojea cada cual.

El otro día nos topamos con esta escena de un capítulo de la serie "How I met your mother", en el que Mosby se enfrenta en la presentación del proyecto de una torre para la sede de un importante banco, contra los odiados hermanos suecos Sven. La verdad es que tiene su gracia, sobre todo si sabéis ingles. (Aviso: peligro de spoilers)

Son curiosas las dos situaciones representadas en esta escena. Analicémoslas brevemente: Por una parte, Mosby aparece retratado de manera exageradamente tradicional. Llaman la atención de manera especial algunos tópicos como la mesa de dibujo de los años 20 y el tiralíneas, el edificio sacado de una mala crónica de arquitectura postmoderna, la imagen obsoleta del fotomontaje con el skyline de NY, y la presentación rancia y acuarelada que realiza el personaje para los clientes. "Do you see that one? That one right there? That´s mine".

Por otra parte están los Hipermods Hernanos Sven, con sus poses estudiadas frente al espejo durante horas y su espectáculo de fuegos de artificio con el que llevan a cabo su marketing emocional de convencimiento. Salen en las revistas más glamurosas del panorama nacional y probablemente están más preocupados de los modelitos que visten y de sus peinados perfectos, que de resolver los detalles constructivos de sus obras. Pero ahí están, presentando en sociedad su Cactus-Tyranosurius-Fálicus que escupe fuego por la boca. Ahí están. Como dioses para salvarnos de la oscura ingenuidad en la que vivimos. Y si a alguien le cabe alguna duda de su categoría, que eche un vistazo al precio de sus gafas de sol o a la firma de sus zapatos. Sí, amigos. Estos son "Los Sven". Más preocupados de demostrar que pertenecen a una clase de élite social donde el principal combustible es el consumo y la banalidad, que de explicar al cliente cómo funciona realmente el edificio en el que van a invertir cantidades ingentes de dinero. Más preocupados por aparentar que "son actuales y contemporáneos y muy muy de acuerdo con la moda" que de avalar su profesionalidad con hechos honestos.

¿Pero por qué será, que nos resulta mucho más creíble la situación de los Sven que la de Mosby?

Mientras a Mosby, el arquitecto que se supone que refleja la "normalidad", no le encontramos casi por ningún lado en el actual escenario arquitectónico, a los Hermanos Sven, los esperpéntos que hacen trucos de magia barata, les identificamos por todos los lados. Están hasta en la sopa. El personaje con el que los guionistas han pretendido aparentar reproducir la cotidianeidad de un arquitecto al uso... no lo es ni de lejos y no existe en ningún lado. En cambio, con los que han pretendido simular la exageración de la modernidad, son en la vida real el pan nuestro de cada día.

Paradójico, ¿verdad?.

Aquellos que comenzaron por desmarcarse de los demás para tratar de crear una nueva corriente, han visto como su supuesta originalidad nos sorprende menos que la más rancia y aburrida tradicionalidad. Forzaron convertirse en algo fresco y nuevo, y han acabado siendo la pantomima repetida tantas y tantas veces que acaba asociándose con algo completamente obsoleto. ¿Qué haran los moderns cuando sus estilos dejen de ser moderns? ¿Cómo lo solucionarán? Seguramente cambiarán el vestuario de sus armarios y la música de sus reproductores de MP3 para adaptarse a los nuevos tiempos.

"We are not a Company... We are a Collective"

La mayoría ni nos sentimos identificados con Mosby, ni nos sentimos identificados con los Sven. Y tampoco queremos sentirnos identificados con nadie porque no necesitamos ningún mito erótico para seguir sus pasos cual groupie que se arranca los pelos a tirones cada vez que han publicado un artículo de su ídolo de masas. Siempre habrá tendencias, estilos, corrientes y temas que estén más de moda que otros, pero creemos que nunca viene mal llenar de contenido real ciertas posiciones para que luego no se nos vuelvan en nuestra contra.

Porque las modas se pasan, que a nadie se le olvide. Porque lo que ayer era original, mañana puede dejar de serlo, y en menos de lo que canta un gallo podemos ser los mismos rancios de aquellos de los que en día intentamos escapar. Porque es muy fácil desenmascarar al farsante que no tiene nada real que ofrecer. Porque el tiempo, como dijo aquel, acaba poniendo a cada uno en su sitio.

Porque un buen trabajo, un trabajo honesto y sincero, un trabajo que nosotros mismos nos creamos.... nunca pasa de moda. Está muy por encima de todo eso.

Mientras tanto, dejemos que los Sven sigan haciendo su negocio... que sigan aprovechando el tiempo que les dure la representación. The show must go on.

Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Video extraído de la serie de TV "How I met your mother" (S04x08)

domingo 9 de noviembre de 2008

31.536.000 segundos (segundo arriba, segundo abajo)


Un martes, 6 de noviembre de 2007 escribíamos el primer texto de nuestro blog.

Se llamaba "Predicar en el desierto", y en él tratábamos de imaginar cuáles iban a ser los contenidos de este espacio. Todavía hoy no tenemos claro este punto y seguimos sin poder explicar qué es exactamente este blog, pero creemos que esa indeterminación es positiva ya que se parece un poco a cómo somos los seres humanos... difíciles de ajustarnos a una definición concreta.

Ha pasado ya más de un año... y continuamos todavía predicando en el desierto. Mientras tengamos cosas que decir, seguiremos predicando en todos los desiertos que nos vayamos encontrando por el camino.

Pero ante todo, queremos y necesitamos dar las gracias...

- Gracias a los pocos (pero buenos) que se han interesado por algunas de las ideas expresadas aquí.

- Gracias a los que habéis utilizado unos minutos de vuestras vidas en leer nuestros extensos textos. No es fácil encontrar gente que, en esta sociedad de "resultados inmediatos" en la que vivimos, muestre interes por textos compuestos por más de 30 o 40 palabras. Gracias.

- Gracias a los que teneis criterio propio y lo sabeis comunicar.

- Gracias a los que no os dejais sorprender por los espectáculos pirotécnicos del mundo y sabeis ver el fondo de las cosas, porque de vosotros depende la evolución y la revolución ideológica.

- Gracias a los que no teneis principios pero actuais con humildad y con buena fe en cada acto de vuestra vida. Gracias a los sinceros, a los de verdad, a los que no sois solo una hipócrita imagen de cara a la galería.

- Gracias a los que pierden el tiempo, porque no saben lo que están ganando.

- Gracias a los buenos profesionales y a sus obras sinceras.

- Gracias a los que sabeis vivir. Gracias a los que sabeis soñar. Gracias a los que no habéis perdido la capacidad de emocionar y emocionaros.

- Gracias a los que sois de verdad, aunque no seais aceptados. Porque es preferible ser algo real en el infierno que un decorado de cartón piedra en el cielo.

- Gracias a vosotros, amigos. Gracias de verdad.


Y por supuesto, muchas gracias (y muchas felicidades) a este Blog. De momento, la mejor definición que hemos encontrado para él, es aquella que escribimos en su día:


"Éste es el puzzle de nuestros contextos"


Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Mila esker ta Zorionak zure urtebetetze egunean...

miércoles 29 de octubre de 2008

¿Nos gusta la innovación? o Contra el Efecto Photocall



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¿Por qué nos cuesta tanto encajar lo nuevo? ¿Por qué somos tan conservadores en nuestros hábitos y estilos de vida? ¿Es lógico pensar que todo lo nuevo será irremediablemente peor?

Creemos que se le ha dado durante mucho tiempo un uso erróneo al concepto de innovar. Algo muy parecido a lo que ha pasado con otros conceptos abstractos como ecología, sostenibilidad o creatividad. Para algunos, innovar pasa simplemente por ser original, por ser diferente, por marcar las distancias, por llamar la atención para "parecer" distinto y por no aportar nada más que un disfraz de lo ya existe en el mercado. Hoy en día no hay que ser un buen profesional sino simplemente parecerlo.

Para una gran mayoría, el concepto de innovación va unido a lo estrambótico, a lo complejo y a lo indescifrable. Esto se resumiría en una máxima que suelen aplicar los mediocres para disfrazarse de intelectuales: "Si algo parece lo suficientemente complicado y nadie es capaz de comprenderlo, entonces creerán que es bueno". O mejor otra que aprendimos y aplicamos muy bien en la Escuela: "Si no puedes convencerles, confúndeles". Un concepto que choca frontalmente con la base de la mayor parte de las ideas realmente innovadoras que han tenido lugar a lo largo de la historia, que por regla general, han partido de preceptos relativamente sencillos.

Esta banalización de la innovación es, en nuestra opinión, una de las razones por las que por encima de las cabezas de todos los usuarios ronda siempre esa duda razonable en lo referente a los cambios. La innovación no es la originalidad por la originalidad. Alguien no innova por llamar más la atención sino por haber reflexionado sobre un problema y haber buscado una solución más óptima y más viable.

Casi cualquier producto nuevo que sale al mercado o cualquier empresa que quiere dar una imagen puntera, utiliza la palabra innovación en su vocabulario de marketing. Innovación en nuestra era se asemeja sospechosamente a la palabra sostenibilidad, ya que luce muy bien en las etiquetas de algunos productos/proyectos, así como en la cabecera del perfil empresarial de ciertas páginas webs corporativas, pero a la hora de la verdad se queda en pura palabrería. Cuando un profesional recurre a estas estrategias de marketing de la palabra y no ofrece resultados acordes a las descripciones que venden de su trabajo... algo falla...

Nosotros no hemos estudiado una carrera para acabar vendiendo "humo" caro. Nos hemos preparado para ser unos buenos técnicos y unos honestos profesionales.

Por supuesto, y debido a lo anteriormente expuesto, con el transcurrir de los años, los clientes se vuelven cada vez más reticentes a asumir estos adjetivos asociados a los productos como algo que realmente mejorará sus vidas. Y dudan. Y temen. Y sospechan.

El ser humano es conservador por naturaleza ya que tiende a creer que lo que tiene en cada momento es lo mejor y así poder reproducir una situación de ilusión de felicidad. "Si lo que nos rodea está bien, entonces nosotros estamos bien". Eso no quiere decir que no haya gente que arriesgue o que no tenga miedo al cambio, pero estos cambios suelen tener que ver más con el atrezzo de nuestras vidas que con nuestras vidas en sí mismas. El hombre, al fin y al cabo, suele asumir con naturalidad cambios asociados a la tecnología y a ciertos "periféricos" de su vida, pero es conservador en los hábitos y en las costumbres adquiridas. Nos cuesta asumir estas alteraciones. Es más fácil cambiar de televisión, de ordenador portátil o de calzado, que cambiar nuestros modos de vida, nuestros sistemas de costumbres o nuestros mecanismos de pensamiento.

Y nosotros, los arquitectos, tenemos un serio problema con esto, ya que en ciertas ocasiones nos invade la fea costumbre de intentar modificar de manera sustancial los "modos de vida" de nuestros clientes. Este problema tiene su punto álgido en el ámbito de lo doméstico, pues es en el "hogar" donde las personas se proyectan a sí mismas, y es en la casa donde reflejan el lado más profundo de su personalidad, sus costumbres más arraigadas y sus anhelos más íntimos. Y este, amigos, es un territorio muy peligroso.

Si ya resulta complicado innovar con productos tangibles (tal y como muestra con humor el video enlazado arriba) imaginemos por un momento lo difícil que resulta hacerlo con productos intangibles y caros como es nuestro caso. El cliente tiene delante a un desconocido que está diciéndole cómo tiene que vivir, cómo tiene que organizar su hogar y cómo debe moverse por sus estancias íntimas. Esto crea desconcierto y desconfianza. Pero nosotros seguimos empeñados en liarnos la manta a la cabeza y hablarles de protoespacios y metalugares. No todo se reduce a que no nos entiendan. Que a los médicos les haya funcionado no quiere decir que nos vaya a funcionar a nosotros.

En el caso concreto de lo doméstico como paradigma del lado más íntimo del hombre, nuestra pregunta es la siguiente: ¿Enfocamos nuestros esfuerzos intelectuales correctamente? ¿Dirigimos bien nuestro trabajo y calibramos correctamente nuestros objetivos? Hay muchísimos estudios de arquitectura que enfocan su innovación y su supuesta contemporaneidad en inducir y trabajar sobre nuevos métodos y sistemas del concepto de habitar.

Pero la cuestión es: ¿Estamos cargando las tintas en lo que realmente importa o queremos instruir al mundo con nuestra sabiduría y mostrarles el camino correcto? ¿Realmente conseguimos innovar en algo? ¿Tenemos esa capacidad?

Antiguamente (y no tenemos que remontarnos al Renacimiento) el arquitecto sí que ofrecia soluciones innovadoras y relativamente sencillas ante problemas espaciales, arquitectónicos y constructivos, mientras que ahora mismo cuesta encontrar un arquitecto que realmente esté más preocupado de sus edificios que de su propio ego como artista o pseudocientífico-técnico.

Encontramos más innovador y, por qué no decirlo, más artístico, un buen trabajo de un gran equipo de ingenieros que cualquier intento de investigación sociológica espacial de muchos arquitectos. No hay más que acudir a una exposición de arquitectura para impregnarse del ambiente que reina en estos eventos, y percibir con asombro cómo muchos están más pendientes del "Efecto Photocall" que de su propia obra.

Quizá todavía no sea tarde para reaccionar y demostrar a la sociedad que tenemos la capacidad de ofrecer productos de calidad, e incluso que de vez en cuando sí que tenemos ideas innovadoras que mejoren la calidad de vida de los usuarios hasta el punto de convertirse en parte de sus rutinas. Quizá no sea todavía tarde para demostrar que, detrás de los discursos y las ideas, existe una voluntad honesta de hacer las cosas bien. Quizá no sea todavía tarde para demostrar nuestra profesionalidad y mantener en pie nuestra labor en el mundo. Creemos que la arquitectura debería tener un componente innovador real para poder encajar con la sociedad para la que trabajamos. La arquitectura tiene una gran importancia, a pesar de el daño que están haciendo algunos charlatanes vendedores de egos.

Lo que está claro es que las ideas realmente buenas acaban formando parte de nuestras vidas, por mucho que nos cueste asumir en ellas cuestiones innovadoras que nos hacen tener que adaptarnos.

Seamos profesionales e innovemos de verdad. Sin disfraces. Sin maquillajes. Sin Photocalls.

Seguro que nos irá mucho mejor y... por mucho que cueste introducir ciertas mejoras... si de verdad lo son... seguro que al final la sociedad sabrá valorarlo y cuajará, pasando a formar parte de nuestras vidas.... como ha ocurrido otras tantas veces a lo largo de la historia del hombre.

Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

domingo 19 de octubre de 2008

"Soy la venganza autosatisfecha de Jack"


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Ante los despidos fáciles que están salpicando el panorama arquitectónico nacional, proponemos una solución poco ortodoxa (pero probablemente muy eficaz) para con nuestros jefes-clientes. Seguro que saldríamos ganando por una vez en la vida. Sólo hay que modificar levemente el discurso de Edward Norton en esta escena de El Club de la Lucha. Donde dice Ministerio de Transportes, poned Ministerio de Trabajo (o de Vivienda); y donde dice las cosas que él sabe de la empresa en cuestión, poned las condiciones irregulares en las que trabajamos, y la "profesionalidad y la seriedad" con la que muchos estudios de arquitectura trabajan en productos por los que el cliente va a estar pagando durante toda una vida.

Estaría bien pagarles con esta moneda... al fin y al cabo todo nuestro trabajo forma parte de un contrato verbal y no hay ninguna responsabilidad por parte de nadie estipulada en ningún papel. ¿Qué tenemos que perder?

"Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar"

- Tenemos que hablar
- Bien… ¿Por dónde empiezo? ¿Por sus constantes e inexplicables ausencias o quizá por su aspecto impresentable? ¿Quiere que le expediente?
- Diga lo que quiera… mi falta de sorpresa es absoluta.
- ¿Cómo?
- Finjamos por un momento que usted es un cargo del Ministerio de Transportes, ¿de acuerdo? . Uno de sus colaboradores le informa que una empresa instala guías para asientos delanteros que no han pasado las pruebas de colisión, zapatas de freno que fallan después de 1500 km e inyectores de combustible que explosionan quemando viva a la gente. ¿Qué ocurriría?
- ¿Está amenazándome?
- No
- ¡Salga de este despacho está despedido¡
- Tengo otra solución. Manténgame en la nómina como consejero externo, y a cambio de una buena remuneración mi trabajo consistirá en no decirle a la gente las cosas que yo sé. Ni siquiera tendría que venir al despacho haría ese trabajo desde mi casa.
- ¿Quién… quién coño se ha creído que es…? ¡Estúpido chiflado de mierda¡ …. (Descolgando el teléfono) ¡Seguridad¡

“Soy la venganza autosatisfecha de Jack” (Puñetazo. Cae de la silla)

- ¿Qué diablos está haciendo? (Puñetazo. Cae de espaldas sobre mesa de cristal)
- ¡Qué dolor…¡ (Incorporándose) ¿Por qué hace esto? … Oh, dios mío no… Pare por favor…. (Zarandeándose hacia los lados agarrado por el cuello de la camisa) ¡¡Qué está haciendo¡¡ ¡¡¡Nooooooooooo¡¡¡ ¡¡¡Oh dios no por favor¡¡¡ ¡¡¡NOOOOO…… (Imagen congelada mientras se lanza contra la estantería)

“Por alguna razón me acordé de mi primera pelea… con Tyler”

(Cae destrozando la estantería de cristal. Dos puñetazos en la cara. Ensangrentado, se dirige gateando hacia el jefe)

“Por debajo, por detrás y dentro de todo cuanto ese hombre daba por sentado, había crecido algo horrible”

(Mientras le agarra por las mangas de la camisa desde el suelo manchándole con su propia sangre)

- Oiga… sólo deme mi paga como le he pedido, y no volverá a verme nunca más...

“Y justo entonces, en el mejor momento que estábamos compartiendo…”

(Los de seguridad entrar en el despacho. Se quedan petrificados)
- ¡¡Dios, por favor no me pegue más¡¡ (Llorando de rodillas en el suelo)

“Teléfono, ordenador, 52 pagas semanales y 48 cupones de vuelo. Ya teníamos un patrocinador empresarial. Así es como Tyler y yo pudimos asistir al Club de la Lucha todas las noches de la semana”

Texto en verde escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Fragmento de video extraído de la película "Fight Club" (David Fincher - 1999)

viernes 26 de septiembre de 2008

Y tú... ¿Disfrutas copiando?

Suele haber dos recetas pero ambas tienen un ingrediente en común. Realmente hay alguna más, pero bueno, hay que ser reduccionista de vez en cuando.

Receta 1:

La verdad es que el método más extendido es tomar prestadas ideas, formas o conceptos de cuatro o cinco proyectos ajenos, y mezclarlas o batirlas bien para disimular sus fuentes originales. Aconsejamos si puede ser hacer esto silbando y mirando al cielo disimuladamente con las manos metidas en los bolsillos. Después, los respectivos robos se camuflan poco a poco en una base de diseño gráfico más o menos personal e identificativa, que acabe confundiéndolo todo lo suficiente. Conviene dejar a fuego lento esta confusión durante unos 45 minutos, hasta que ni los propios autores sepan distinguir la planta o la sección. Es aconsejable también, tener a cinco o seis esclavos que lo dibujen todo esto en plan moderno lleno de símbolos y colores que queden chulos en las publicaciones. También es básico crear un discurso paralelo ininteligible, donde se hable de todo menos de arquitectura, que pueda confundir al personal lo suficiente como para que lleguen a creer que somos inalcanzablemente complejos e inteligentes, y por ende, buenos arquitectos.

Receta 2:

Hay otros, los realmente buenos chefs del espacio (que los hay y muchos y gracias a ellos seguimos respirando), que evitan este discuso farragoso y pasado de vueltas, y simplifican todos los actos de ornamento y sobrecocción centrándose únicamente en que el resultado final sea "un buen manjar". Lo que hacen es simplemente es pensar y proponer un proyecto de arquitectura con el objetivo de hacer las cosas lo mejor posible, apoyándose lógicamente en las preexistencias que para eso están ahí. Todo esto se prepara sin fuegos artificiales y sin superegos autocomplacientes. Con honestidad y con humildad. Con pensamientos e ideas reales que responden al mundo de los vivos, no a una comunidad elitista donde se fije a los usuarios nuevas normas de conducta con el pretexto de que vivimos en una contemporaneidad imaginada. Estos son, al fin y al cabo, los que pueden llamarse arquitectos sin tener que ruborizarse después. Su cocina es un poco más casera pero supera con creces cualquier planteamiento alternativo precisamente por su ingrediente real y su nulo afán de protagonismo.

Pero al fin y al cabo hay una realidad que transciende a todas estas recetas, estilos, grupos y sistemas de trabajo. Incluso traspasa la barrera de las profesiones inundándolo todo. Un mecanismo que es inherente a nuestra época y que lo hacemos todos aún de manera inconsciente.

Estamos hablando de la copia. (Perdón... algo políticamente más correcto sería llamarlo la referencia o la fuente de inspiración... ha sido un lapsus)

Esto no es algo nuevo ni es algo de lo que avergonzarse. Esto se ha hecho toda la vida y estamos convencidos que hasta aquellos que en su época crearon estilos, marcaron tendencias y abrieron nuevos caminos en cualquier ámbito, se apoyaron en otros para ir poco a poco definiendo quiénes eran ellos mismos y qué parte de su trabajo les hacía verdaderamente especiales. Pero hoy, tanto la copia como la autocopia (perdón otra vez, la referencia y la inspiración o la autoreferencia y la autoinspiración) parecen palabras escritas en el libro "Lo que un buen arquitecto no debe decir jamás", que se ha convertido en la Biblia de muchos estudios en estos tiempos.

Repetid comigo: Yo copio, tú copias, él copia, nosotros copiamos, vosotros copiais, ellos copian. ¿Veis? ¿A que no ha sido tan dificil? Es simplemente cuestion de honestidad. Siempre ha habido gente mejor que uno mismo, ideas más inteligentes que las propias y soluciones más prácticas que las que adopta cada cual. Hay maneras de copiar, por supuesto. Y el que copia con inteligencia es alguien muy inteligente. Y no hablamos de "copiar por copiar" siempre y de forma indiscriminada, sin plantearse nada más que el propio acto del robo... Eso es simplemente absurdo. Además de bastante aburrido.

Todo esto viene a cuento porque hace unos días descubrimos con asombro la última entrada de un blog llamado Movimiento Disfrutista creado por David Archilla y Covadonga Martínez Peñalver en el que realizan una especie de "confesión arquitectónica" muy interesante. Admiten algo, que hasta ahora parecía motivo de herejía. Hace tiempo que creemos que hay que quitarse de encima muchos prejuicios a la hora de proponer y proyectar, y asumir que es lo que hace todo el mundo con mayor o menor acierto. Como vivimos en la época de la copia, de la piratería, del reciclaje, de la sostenibilidad, del ahorro energético y de la necesidad de resultados (éxitos o fracasos) inmediatos, qué mejor manera que con el sistema disfrutista del COPY-PASTE. (Recomendamos visitar el enlace antes de seguir leyendo. Por cierto, lo hemos colgado sin el permiso de los autores... vamos que es una vil copia).

Que quede claro que lo que nos parece genial no es el sistema en sí mismo, sino el hecho de que se reconozca públicamente sin prejuicios ni maquillajes (y sin avergonzarse). Además no es sólo un caso teórico sino que lo aplican sabiamente en un concurso de aquitectura. Bravo¡ Esto nos hace confiar un poco más en la arquitectura y en los arquitectos. En nuestra opinión la copia no supone ni un estancamiento arquitectónico ni tampoco un parón en la evolución de nuestras "sabias y privilegiadas mentes". Al contrario. Creemos que, independientemente del sistema que se utilice (más o menos complejo, más o menos rebuscado), éste no dejará de ser una mera herramienta más al servicio de cada uno, y como en todos los órdenes de la vida, siempre habrá gente dispuesta evolucionar y otros que no. Así que puestos a seguir el ritmo de velocidades y tiempos que nos marca nuestra era, nos parece una de las respuestas más inteligentes.

Mientras "otros" concursantes (no todos) se hacen pajas mentales que les llevan a soluciones muy vistosas pero con dudoso contenido real y cero eficiencia, David y Covadonga responden (según nuestro criterio), con una propuesta de arquitectura sencilla, directa y muy estudiada. Y además nos la explican con unos textos que da gusto leer, en los que cuentan el proyecto hablando de la planta, de la sección constructiva, del espacio, del por qué real de las decisiones adoptadas, en vez de contarnos cómo se inducen los protoespacios equivalentes de la antimateria de las células receptoras de rayos gamma, para generar no un edificio, sino un acto de iluminación divina que mejorará el mundo y nos hará a todos mejores personas.

En definitiva, que en nuestra opinión están transmitiendo arquitectura, tanto con los planos como con los textos que los complementan. Y eso, hoy en día, es importante dada la escasez de realidades creibles.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que si la evolución del pensamiento arquitectónico nos ha llevado a la situación actual del panorama nacional... nos quedamos sin duda con todo lo antiguo, donde lo bueno era realmente bueno y ahí ha quedado para dar fe de sí mismo.


Un aplauso sincero para esta propuesta, ya que después de mucha arquitectura camuflada como comida creativa de lujo solo al alcance de unos pocos, hemos tenido interés por detenernos a mirarla y a comprenderla. Nuestro sincero apoyo a la claridad de los conceptos y a la sinceridad en los planteamientos.


Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

Enlace al movimientodisfrutista de D. Archilla y C. Martínez-Peñalver

martes 16 de septiembre de 2008

Los arquitectos al sol


Hecho: Conversación imaginaria mantenida entre el Arquitecto Jefe y el Arquitecto Colaborador.
Lugar: Un estudio de arquitectura de los muchos que tienen esta manera de proceder.

- No sabes cómo sentimos tener que hacer esto. No queríamos llegar a esta situación pero no nos queda otro remedio porque la cosa se ha puesto peor de lo que esperábamos, así que estamos contra la espada y la pared y no tenemos otro remedio que pedirte, con mucho pesar, que este lunes ya no vengas a trabajar.

- ¿Cómo? ¿Éste lunes?.... Pero.... ¡¡¡si hoy es viernes¡¡¡

- Somos conscientes de ello, pero hemos intentado evitar que esto sucediera hasta el último momento, por eso no hemos podido avisarte antes. Creíamos que íbamos a ser capaces de salir adelante sin necesidad de tener que prescindir de algunos de vosotros, pero no ha sido así.

- Ah, en ese caso, os agradezco muchísimo que me hayáis avisado con tanta antelación... claro... así yo tengo tiempo para buscarme la vida... Ahora en serio. Comprendo la delicada situación que atraviesa el sector, pero sinceramente no me parece que las cosas se hagan así. Esta no es manera de actuar con alguien que lleva con vosotros el tiempo que llevo yo. Tengo una pregunta: ya que no habéis tenido ni siquiera la consideración de avisarme de esto con unos meses de antelación para que yo fuera haciendo mis planes (al igual que nos exigís a nosotros que hagamos cuando tenemos pensado cambiar de trabajo), y obviando absolutamente cualquier responsabilidad sobre nosotros... ¿Me vais a ofrecer algún tipo de indemnización para cubrir mínimamente la extorsión que este despido-express va a producir en mi vida?

- Lo sentimos de verdad. A nosotros nos duele hacer esto mucho más que a ti. Pero no tenemos opción. No podemos darte ninguna indemnización porque para hacer eso tendríamos que despedir a otro compañero tuyo... y claro... no querrás que tengamos que despedir a otra persona por tu culpa, ¿verdad?

- ¿Cómo que por mi culpa? Yo no tengo la culpa de la situación actual de la construcción, ni de las crisis inmobiliarias, ni de la mala gestión económica que hayáis podido tener en vuestra oficina. Yo trabajo para vosotros, nada más. Vosotros sois los empresarios. Vosotros sois, en última instancia, los responsables de todos y cada uno de los trabajadores con los que contáis. Así que no trates de echarme a mi la culpa de nada.

- No queremos que esto termine mal. Sólo podemos decirte que en ningún momento hemos querido tener que llegar a esto. Aunque te cueste creerlo, para nosotros esto es más duro que para ti.

- Muy bien. El hecho actual es el siguiente: Llevo trabajando en este estudio durante cuatro años sin fallaros ni una sola vez. Como sabéis, mi situación durante este período laboral ha sido absolutamente irregular y está basada únicamente en un contrato verbal de nula validez, por lo que he estado en una situación ilegal de falso autónomo que actualmente me impide obtener cualquier tipo de indemnización por despido improcedente, así como de los meses de paro correspondientes por los años trabajados aquí. Teniendo en cuenta el dineral que os habéis ahorrado conmigo en cotizaciones a la seguridad social y seguros varios, y teniendo también en cuenta que oficialmente (e ilógicamente) no habéis tenido ninguna responsabilidad sobre mi persona, espero al menos recibir una compensación por vuestra parte. Es lo mínimo que puedo exigir por los años que he dedicado a haceros ganar dinero.

- No podemos hacer eso. Además, ninguna ley nos obliga a tener que actuar como dices. Lo que sí tienes que estar seguro es que en el momento que la situación mejore estaríamos encantados de volver a contar contigo, ya que nos parece que eres un buen profesional y que desarrollas muy bien tu trabajo. Ah por cierto, después de esta conversación no queremos que te sientes delante de ningún ordenador. No es que desconfiemos de ti, que para nada es así, simplemente es por una cuestión de seguridad y confidencialidad de datos. ¿Te importaría pasar por el arco detector de proyectos de ejecución antes de salir del estudio? No queremos que te lleves ningún documento. No pongas esa cara... es el procedimiento estándar.

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Video de la película American Beauty donde vemos la paradoja que supone una entrevista de despido.

Esta conversación imaginada no es ficción, aunque lo parezca. Esto es, literalmente, lo que les está sucediendo a algunos (más bien muchos) compañeros nuestros en diferentes estudios de arquitectura para los que trabajan aquí en Madrid. Mejor dicho, para los que trabajaban. Este es el nivel moral de "calidad empresarial" que tienen los mal llamados empresarios-arquitectos de este país. Así funcionan las cosas y así se las hemos contado. Y luego querrán ser considerados "profesionales" del sector. Señores míos... a un profesional se le reconoce a kilómetros, y ustedes son unos chapuceros que se creen que tener un negocio o montar una empresa no conlleva ningún riesgo. Todos queremos ganar, pero nunca hay que ganar a costa de joder a los demás, machacar al prójimo, hundir al adversario ni vender por unos cuantos euros a las madres de nadie. Y viendo los actos de chantaje a los que someten a sus empleados, creo que sus madres hace tiempo que están siendo subastadas en e-Bay, con el precio de salida colgándoles en una etiqueta del dedo gordo del pie. No queremos generalizar, hay muchos verdaderos empresarios. Los que funcionan así saben perfectamente quiénes son. No necesitan ser señalados con el dedo.

Hay unos principios que cualquiera puede imaginar como lógicos sin necesidad de tener un amplio conocimiento empresarial:

- Una persona que tiene una empresa tiene una serie de responsabilidades para con las personas que trabajan para él ayudándole a acelerar los procesos de producción. Sin estas personas, jamás hubiera sacado adelante ningún proyecto.

- Una persona que tiene una empresa asume riesgos. El riesgo es un factor decisivo a la hora de emprender un negocio. El que no quiera arriesgar, que no mueva ficha.

- Una persona que tiene una empresa será la que más dinero gane cuando las cosas vayan bien o cuando su gestión sea la correcta.

- Una persona que tiene una empresa será la que más dinero pierda cuando las cosas vayan mal o cuando su gestión sea nefasta.

- Una persona que tiene una empresa deberá rodearse de buenos profesionales y pagarles como se merecen. Si alguien no te convence, es mejor prescindir de esa persona antes que pagarle menos. Quédate con los buenos. Pero trátales bien.

Todo esto nos parece vergonzoso. Como decía un amigo, el problema con las oficinas de arquitectura es que todo el mundo parece que quiere tener la suya a toda costa, pero muy poca gente es consciente de que hay millones de negocios que quiebran, o no funcionan como estaba esperado, o la calidad de los servicios y los productos que ofertan no son competitivos dentro del mercado establecido, o sencillamente no cuadran los números y cierran el negocio... Es evidente que nadie quiere llegar a esta situación, pero también es lógico pensar que son factores que todo empresario debe tener en cuenta a la hora de arriesgarse a montar una negocio. Si fuera tan fácil lo tendría todo el mundo, ¿no es así?

¿Empresarios? ¿Emprendedores? ¿Quiénes? ¿Gente que paga cifras ridículas y se sorprenden cuando rechazamos un trabajo alegando que "nos sale más caro el desplazamiento diario en metro y las commidas que lo que voy a cobrar"?. ¿Gente que no asume ningún riesgo y que no quiere tener ninguna responsabilidad sobre las personas que trabajan para ellos?. ¿Gente que no cotiza ni un euro por sus trabajadores manteniéndoles como autónomos, pero que les exige el cumplimiento de un horario y sueldo fijo?. ¿Gente que no te paga ni un solo día de vacaciones porque "si no trabajas, no cobras... que eres autónomo"?. ¿Gente que se ampara en que son "arquitectos de reconocido prestigio" simplemente por el hecho de salir junto a sus amiguetes en las resvistas del corazón de la prensa arquitectónica, para pagar menos a sus empleados alegando al enorme honor que supone trabajar para ellos?. ¿Gente que, ante los problemas derivados de su nefasta gestión, optan por pasar el problema a sus trabajadores haciendo que ellos paguen el pato de sus incompetencias?. ¿Gente que pone de patitas en la calle a un tío que ha estado currando para ellos durante años, sin ofrecerle ninguna alternativa ni compensación? ¿Gente que se escuda en que un trabajador "vive con sus padres" para ofrecerle unos honorarios muy por debajo de la media? No señores.... califíquense a ustedes mismos como les venga en gana, pero no como "empresarios". No lo son y jamás lo serán.

Nosotros somos muy culpables de estas situaciones porque hemos dicho que sí con los ojos cerrados a cualquier método de explotación, por ridículo que este fuese. Así nos lo han enseñado en la Escuela de Arquitectura los propios profesores-arquitectos que luego iban a retroalimentarse de las criaturas incansables que estaban creando. Ahora nos echamos las manos a la cabeza, pero el sistema estaba muerto desde hace ya bastante tiempo, el problema es que hace unos años si te echaban de esta manera de una oficina podías estar perfectamente trabajando para otra en un plazo muy breve. Y ahora eso no está tan claro.

Ahora que la situación está complicada es cuando salen a relucir las bajezas morales de muchos individuos. Pero no son conscientes de que todo eso tendrá un precio, porque nadie puede vivir infinitamente de la extorsión y la mentira. Vuestros días de engaños acabarán porque el sistema es defectuoso pero a largo plazo suele pasar factura. Y esta factura, señores, no entiende de contratos de colaboración ni de regímenes de autónomos. Esta factura, queridos "empresarios", no desgrava a hacienda.

¿Cuántos arquitectos colaboradores tienen que ser despedidos de esta manera para que alguien con capacidad para cambiar las cosas haga algo al respecto? ¿Cuántos han de pasar de nuevo por esta humillación tan próxima a regímenes de esclavismo supuestamente ya abolidos? ¿Cuántos abogados laboralistas tendrán que intervenir con toda su fuerza y con la ley en la mano para que la moral empresarial salga a relucir? ¿Cuántas inspecciones de trabajo tendremos que promover? ¿Cuántos estudios y oficinas deberán precintar? ¿Cuántos? ...

Ahora la situación os permite jugar a este vergonzoso y peligroso juego. Pero ya veremos lo que ocurre cuando la gente tenga tiempo y decida actuar contra vosotros. A partir de ahora temblad, explotadores sin escrúpulos, porque seguramente habrá muchos más "arquitectos al sol" de los que os gustaría tener.... con muuuuchísismo tiempo para pensar..... y con muuuuchísismo tiempo para actuar....

Temblad malditos.....

Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

lunes 15 de septiembre de 2008

Casa y obra de arte



La casa tiene que gustar a todos. A diferencia de la obra de arte, que no tiene que gustar a nadie. La obra de arte es asunto privado del artista. La casa no lo es. La obra de arte se introduce en el mundo sin que exista necesidad para ello. La casa cumple una necesidad. La obra de arte no debe rendir cuentas a nadie, la casa a cualquiera. La obra de arte quiere arrancar a las personas de su comodidad. La casa tiene que servir a la comodidad. La obra de arte es revolucionaria, la casa es conservadora. La obra de arte enseña nuevos caminos a la humanidad y piensa en el futuro. La casa piensa en el presente. La persona ama todo lo que sirve para su comodidad. Odia todo lo que quiera arrancarle de su posición acostumbrada y asegurada y le abrume. Y por ello ama la casa y odia el arte.

Extraído de "Escritos II (1910-1931)" de Adolf Loos
Fuente: Sinergias

sábado 23 de agosto de 2008

Saigón... shit. I'm still only in Saigon.

Estamos en la antigua Saigón, actualmente llamada Ho Chi Minh City.

Personalmente nos atrae mucho más el nombre antiguo de Saigón, y esta opinión no tiene nada que ver con cuestiones políticas ni territoriales. Únicamente es por estética lingüística. El viaje avanza con pasos cada vez más rápidos y no queremos ni pensar que todo lo que tiene un comienzo tiene un final. Es preferible vivir el día a día y no pensar en nada más. Y aquí el día a día da para mucho.

Tras haber sobrepasado con creces el ecuador del viaje y haber respirado este maravilloso país durante un tiempo suficientemente amplio, tenemos ciertas ideas más claras sobre las cosas que hemos visto y que estamos viendo. Nuestras mentes se han ido adaptando poquito a poco al "estilo de vida asiático".

Como dijo hace ya unos cuantos días un amigo que conocimos por aquí: "Asia agota... pero engancha". Nos parece que esta sabia frase es el perfecto resumen de este viaje.

Saigón no tiene el encanto de Hanoi y no se come tan bien como en Hue o Hoi An, la calidad de casi todos los servicios baja un poco con respecto al resto de destinos, y en todas las guías te dicen que es la única ciudad vietnamita donde puedes encontrarte con algún problemilla de robos... aunque la verdad es que nosotros no hemos notado nada de inseguridad. Saigón no tiene tanto gancho como otras ciudades-mercado, pero a nosotros nos ha parecido genial pasear un par de días por sus históricos rincones. Lo mejor de Saigón no es la ciudad en sí misma sino su ubicación. A una distancia relativamente corta, se extiende implacable la interminable lengua de la desembocadura del río más largo del sudeste asiático, el Mekong. Sólo el delta del Mekong se extiende a lo largo y ancho de 40.000km2 con las nueve lenguas en las que se divide el río y sus más de 3.200km de canales navegables, desembocando todo su caudal en el cálido Mar de la China Meridional. Hemos navegado por sus aguas durante 3 días viendo multitud de mercados flotantes y pueblos también flotantes (floating villages) y conociendo parte de las minorías étnicas que habitan sus orillas plagadas de mosquitos. Una gran experiencia.

En breve volaremos hacia Siem Reap en Camboya. En principio teníamos pensado realizar este trayecto remontando en barco el río Mekong hasta Phnom Penh y de ahí continuar en autobús hasta Siem Reap pero tras los días de retraso que sufrimos por el incidente con el tifón Kammuri, decidimos ir a lo seguro y volar directamente a Siem Reap desde Saigón para poder ver los templos de Angkor disponiendo del tiempo suficiente.

Esto es maravilloso. La vivencia es única. Asia es directamente otro jodido planeta.

"Saigon... shit; I'm still only in Saigon... Every time I think I'm gonna wake up back in the jungle. When I was home after my first tour, it was worse. I'd wake up and there'd be nothing. I hardly said a word to my wife, until I said "yes" to a divorce. When I was here, I wanted to be there; when I was there, all I could think of was getting back into the jungle. I'm here a week now... waiting for a mission... getting softer; every minute I stay in this room, I get weaker, and every minute Charlie squats in the bush, he gets stronger. Each time I looked around, the walls moved in a little tighter. "

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo) desde la ciudad de Saigón
Reproducción del correo electrónico enviado a amigos y familia desde Vietnam
Fragmento extraído de la película Apocalypse Now Redux

lunes 18 de agosto de 2008

Hoi An y DMZ

Después de la tormenta siempre llega la calma. Eso dicen y así ha sido.

Ahora estamos en Hoi An y llevamos ya unos días en la zona centro del país. Sigue lloviendo a ratos por las noches pero no importa mientras sólo sea lluvia y no un tifón. De hecho viene muy bien para rebajar mínimamente el calor axfisiante que hace aquí... En serio, este calor es indescriptible.

Aquí todo es mucho mas tranquilo que en la capital... y aunque nos encantan las ciudades y estas suelen ser el eje principal de muchos de nuestros viajes, se ha agradecido abandonar por unos dias el estruendoso caos absoluto de Hanoi, para estar sumidos en pequenos poblados con casas bajitas, calles sin asfaltar y buena comida vietnamita. A pesar de los imprevistos de los primeros días la verdad es que nos esta encantando el viaje. De momento es lo más diferente que hemos conocido hasta ahora. Quizá es porque es el país mas pobre de los que hemos visitado. Japón nos dejaba con la boca abierta por unas razones, pero esto nos deja igual de boquiabiertos por otras. Este es un viaje más de vivirlo y sentirlo que de ver y ver constantemente cosas. La planificación aquí es muy complicada porque las cosas se te pueden torcer muy fácilmente. Barcos que se quedan sin motor en mitad de un río inmenso, atascos interminables en la carretera porque ha volcado un camión, trenes que se quedan atrapados por el agua y los desprendimientos, tormentas repentinas que hacen que no puedas ni dar un paso.... Así que no tiene nada que ver con los viajes que habíamos hecho hasta ahora en los que más o menos teniamos planificado todo. Aquí la improvisacion y el dejarse llevar por las situaciones están a la orden del día.

Una cosa que nos ha impresionado muchísimo han sido los deplazamientos (en tren, en bus o en barco) a los diferentes lugares que hemos visitado. Tiene una grandeza natural indescriptible. Y es acojonante estar en montañas y valles donde ha muerto tanta y tanta gente en una de las primeras guerras mediáticas que vivió el mundo hace no tanto tiempo. Se te congela la sangre cuando visitas por ejemplo la Zona Desmilitarizada (DMZ) y atraviesas el famoso paralelo 17 marcado geográficamente por el río Ben Hai, que fue frontera durante muchísimos años entre los dos Vietnam. Ya no se huele el Napalm paseando por el lugar donde se asentó la base de
Khe Sanh, pero mirando a las montañas que rodean este sitio todavía uno puede observar los efectos de su devastación... Los árboles que hay en toda esta zona están todavía siendo repoblados y el contraste es evidente.

Los vietnamitas son de lo que más alucinados nos esta dejando. No hay manera de entenderse con ellos ni aunque hablen en inglés... Son tan diferentes. Tenemos esquemas de pensamiento tan diferentes que hay veces que uno acaba dando por imposible el llegar a un mínimo entendimiento. Solamente para pedir una cerveza en un restaurante (señalándosela y diciendo con los dedos "UNA") lo normal es que antes de traertela te den cuatro o cinco cosas que no has pedido.... No se enteran de nada... ¿O seremos nosotros?. Y los gestos que hacen no se corresponden con lo que dicen lo cual hace que el sistema internacional de gestos quede inutilizado. Eso sí... es gente maravillos que nunca te niegan una sonrisa y son muy abiertos a la hora de compartir momentos y conversaciones en cualquier esquina de cada ciudad. Hay mucha gente que da mucha pena por las condiciones en las que viven. Es muy duro ver ciertas cosas la verdad. Ya os especificaremos cosas a la vuelta porque es muy complejo explicar aqui lo que estamos viviendo.

De momento hemos visto ciudades maravillosas, hemos conocido a viajeros extraordinarios, hemos atravesado carreteras llenas de barro y lodo, hemos cogido trenes que han llegado a su destino y otros que no lo han hecho (jeje), hemos estado en las montañas de la Zona Desmilitarizada viendo lo poco que queda de las bases norteamericanas destruidas, hemos paseado por los túneles donde vivieron cientos de vietnamitas durante 6 años, hemos comprado en los infinitos mercados que acaban conformando las ciudades y los pueblos, hemos comido en sitios donde era mejor cerrar los ojos y solo saborear la comida, hemos saboreado perro, rata, cocodrilo, serpiente y otros manjares, y hemos hecho tantas y tantas cosas que es imposible resumirlas aquí. De momento todo esto sin malaria, sin indigestiones, sin diarreas, sin cólera, sin fiebres tifoideas, sin hepatitis y sin dengue... somos chicos fuertotes del norte.

Asi que todo muy bien. De momento el planning se ha reorganizado y sigue adelante. Mañana volamos a Saigón para visitar una ciudad que sufrió las consecuencias directas de la Ofensiva del Tet y que acabó siendo tomada por el Vietcong frente a las cámaras de televisión de todo el mundo.

Un beso muy grande a todos. Si podemos mandar algún correo más lo haremos. Esto es siempre una completa incertidumbre. Nunca sabes que es lo siguiente con lo que te vas a encontrar.

Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo) desde la ciudad de Hoi An
Reproducción del correo electrónico enviado a amigos y familia desde Vietnam

martes 12 de agosto de 2008

Kammuri

Hemos estado 3 días en la zona norte de Vietnam mientras veíamos cómo subía el agua a nuestro alrededor... Poco a poco, lentamente y sin manera de detenerla...

Nuestro tren nocturno que se dirigía a Lao Cai y Sapa, se quedo atrapado junto con otros dos trenes a eso de las 2:00 a.m, en una ciudad llamada Yen Bai que se encuentra a mitad de camino entre Hanoi y Lao Cai. Estabamos entre los tres trenes unas 500 personas, casi todos turistas y la mayor parte en grupos organizados con guía. Tras muchas horas de confusión sobre si había que salir del tren o no, empezaron a evacuarnos con barcas de la gente de la aldea porque el tren se empezaba a cubrir de agua y no paraba de llover. La evacuación fue dantesca... me averguenzo de la raza humana en momentos como este. Con las mochilas a la espalda, fuimos caminando por el agua roja hasta donde estaban las barcas, y comenzaron a sacarnos a través de las calles de un pueblo, en el que el agua cubría ya a la gente hasta la cabeza... Nosotros viajabamos solos... y esto se convirtio en un serio problema. Como íbamos sin guía, nadie se responsabilizaba de sacarnos de allí, porque al no viajar con una agencia no tenian asegurado que luego les cubrieran los costes. Así es como funciona este mundo... todo se mueve por dinero hasta en situaciones de emergencia... Allí no hubo ayudas por parte de nadie. Allí hubo gente que sacó su buena tajada. Al final, buscando y rebuscando por todo el tren durante las 13 horas que estuvimos parados dentro sin saber qué teniamos que hacer, encontramos a dos chicos (Natalia y Jaime) que iban con un guía vietnamita (Ricardo) y se ofrecieron a prestarnos ayuda para sacarnos de allí y conseguirnos un lugar donde poder pasar la noche.

Te sientes muy indefenso ante situaciones como estas... Es increible lo vulnerables que somos....

Ha sido una experiencia imposible de explicar con palabras.... Cuando volvamos ya os explicaremos todo mejor y con detalle... Por aquí hay gente (turistas y no turistas) que lo ha pasado muy pero que muy mal... y se ha visto metida en situaciones muy dificiles...

No es ninguna broma ni niguna exageración. Hemos estado muy jodidos.... sin saber cuánto tiempo tendríamos que estar allí porque era imposible salir del pueblo ya que estaba TODO alrededor inundado. Y con la incertidumbre añadida de no saber si el agua iba a continuar subiendo. En nuestra zona ha muerto bastante gente. Al norte mas gente aún. Las agencias en Hanoi tienen turistas en Sapa desaparecidos y otros a los que no pueden traer de vuelta. Desprendimientos de tierra... Torrentes de agua que se llevaban a la gente... Ha sido jodido.

Aun así la gran suerte es que nuestro tren no siguiera subiendo hacia Lao Cai, que era nuestra ciudad de destino. El tren no pudo continuar por culpa de los desprendimientos sobre las vías y por el descarrilamiento de un tren de mercancias... Y menos mal... porque si hubiéramos llegado a Lao Cai ahora mismo si que podriamos estar muertos. Más al norte la situacion no me la quiero ni imaginar como ha sido.

Hacía 40 años que no pasaba esto en Vietnam.... Vaya mala suerte.

Al principio cuando el tren se paro lo que nos jodía era no llegar a Sapa para verlo tal y como lo teniamos planeado. Se nos habia jodido el plan. Luego la preocupación derivó a salir de un tren-ratonera, que estaba situado junto al río justo en la peor zona de todo el pueblo y que encima tenía candados en todas las puertas. La gente y los guías estuvieron 13 horas diciéndonos que no saliésemos del tren. Yo estuve las 13 horas pensando cómo salir de ese tren-trampa. Con el paso de las horas las preocupaciones derivaron a cómo salir de la zona de las inundaciones, ya que era muy complicado salir del pueblo porque se había convertido en un pueblo-isla. Teníamos que salir cuanto antes porque las previsiones decían que venían más lluvias y ese no era un lugar muy seguro para contemplarlas. Nunca antes había sentido esa sensación de no saber que hacer. Cualquier decisión, quedarse o irse, era mala.

Las embajadas de todos los países estaban dando instrucciones e información a sus gentes sobre cuál era la situación y sobre lo que tenían que hacer. La embajada de españa sólo funcionaba de lunes a viernes y había un mensaje que te decía que llamases dentro de su horario... Cojonudo.... es de agradecer que en los momentos difíciles te hablen de horarios laborales.

Al menos hemos conocido gente estupenda con la que hemos compartido esta situación... y nos hemos ayudado unos a otros. Se ha hecho mucho más llevadero el estar atrapados con gente buena.

Ahora ya estamos seguros aquí... en Hanoi.... y vamos a seguir bajando hacia el sur.

Esperemos que no pase nada más...

A la vuelta os contaremos en detalle porque hay tema, ya que este tifon nos pilló también en una isla cerca de la Bahía de Halong dos días antes de las inundaciones.... Parece que vamos persiguiendo las catastrofes naturales.

Un beso a todos y gracias por preocuparos por nosotros.

Texto escrito por multi(DO) arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo) desde la ciudad de Hanoi
Reproducción del correo electrónico enviado a amigos y familia tras el paso del tifón
Kammuri

martes 5 de agosto de 2008

Desde Hanoi (sin enes ni tildes)

Desde Hanoi.... la ciudad de las motos y el caos mas absoluto (y ordenado) en el que nos hemos visto nunca... la ciudad de la gente buena que ha pasado por muchas guerras, pobreza y calvarios.... la ciudad donde descansa momificado el libertador Ho Chi Minh, observando la evolucion de su pueblo con sus ojos de cera y cristal.... desde aqui os saludamos... camaradas.

Esto es para verlo. No hay palabras para describir esta ciudad. Maravillosa, caotica, sucia pero con mucho encanto si sabes mirar a traves del humo de los coches y las millones de motos.

Hemos tomado Bia Hoi (cerveza) sentados en unos taburetes en mitad de una calle con los coches pasando junto a nosotros y los vietnamitas de la mesita de al lado brindando con nosotros mientras nos gritaban sonrientes "Tram Phan Tram". Ni les entendemos ni nos entienden... y eso que todos tratamos de hablar en ingles... pero es imposible. Eso si... con esta gente maravillosa da gusto que todavia nos quede tanto que recorrer.

Manana partimos para Halong y en tres dias para Sapa y en otros tes dias volveremos a tomar cerveza en esta ciudad loca... Despues de eso, seguiremos hacia el sur (todavia no sabemos como) y por ultimo Camboya y de nuevo Bangkok.

Seguiremos informando siempre que encontremos un teclado a la vista....

Un abrazo para todos.... donde quiera que andeis cada uno.

Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo) desde la ciudad de Hanoi

jueves 24 de julio de 2008

Monstruos Muertos - Munstro Hilak


Si algo tiene Bilbao es que es una ciudad muy fotogénica. Lo ha sido siempre, y a pesar del empeño de los políticos por cambiar el carácter urbano de Bilbao y tratar de suavizar su imagen, sigue siendo igual de fotogénica. Antes lo era por su industria viva y ahora lo es por su industria muerta. Ahora es un bodegón de chimeneas sin aliento. Es un cementerio de monstruos muertos que descansan en determinados puntos del territorio, como si de un escenario pintoresquista se tratase.

Bilbao es una buena top model. Tiene infinitos rincones que parece que estén posando, mientras esperan que alguien que pase por allí los inmortalice con su objetivo. Sabe seducir a la cámara sacando más partido de su fuerte y marcada personalidad, que de su contradictorio y polémico físico. ¿Es bella? ¿Es atractiva? ¿Es guapa? No a todo el mundo le gusta el físico de esta ciudad. Hay que saber encontrar su escurridizo lado bueno. No es una modelo con ese tipo belleza que convence a toda la crítica fácilmente y de manera unánime. Bilbao tiene una belleza que es tan particular y tan especial que solamente la pueden apreciar unos pocos ojos. Unas pocas miradas.

¿Será la posición de los párpados al perderse por sus calles? ¿Será que hay que mirar en la dirección correcta? ¿Será que depende de cómo la luz del sol resbale por las fachadas de sus edificios? ¿Será que hay que correr y correr por sus calles hasta que logremos capturar ese maldito "lado bueno" que siempre trata de escapar de nosotros? ¿O será que estamos tan acostumbrados a un tipo de belleza basada en la perfección y en la irrealidad, que nos hace pensar que todo lo que no encaje dentro de ese canon de parque temático, es que carece de atractivo?

Pero lo bueno de Bilbao es que no tiene complejos. Su personalidad hace que no se avergüence de nada. No sólo no se molesta en ocultar sus heridas y sus cicatrices, sino que hace de ellas el estandarte de su imagen, las dá la vuelta y las convierte en las marcas que definen su carácter.

Toda mi vida me ha pasado. Donde la gente veía suciedad, mugre, hierros doblados y chimeneas que vomitaban sin parar óxido seco y humo negro, yo veía un asombroso paisaje tan bello que me apetecía cada vez más vivir dentro de esa pintura. Formar parte de ese territorio. Para mí era tan hermoso que me producía una emoción a veces casi inconfesable. Bilbao es el paradigma del un movimiento inexistente que, en mi imaginación, sólo se me ocurre definir como "pintoresquismo industrializado".


"El Pintoresquismo, al restar importancia aparente al control, cercena cualquier relación obvia entre los medios y los fines. Al ocultar los recursos, pone en entredicho toda conclusión sobre las apariencias, y es este esfuerzo el que se asemeja artificial comparado con el esfuerzo franco que asociamos a lo natural" (Sidney K. Robinson, Inquiry Into the Picturesque)


En esta ciudad, esa belleza tan ansiada está más próxima a la estética de la perfección de las máquinas que a la de la perfección de la propia naturaleza. En cada rincón encontramos reflejado este concepto de belleza como una belleza artificial conseguida sin planificación previa, como si de un paisaje de natural se tratase.


....Industrias abandonadas... en los huesos... ruinas de acero que recuerdan una época no tan lejana...
....Astilleros y buques en construcción...
....Esas aves zancudas gigantescas que picotean por los muelles... las grúas... (me encantan las grúas, son una debilidad desde pequeñito)...
....Los Altos Hornos... esos monstruos muertos (munstro hilak).... esos gigantes durmientes convertidos ya en el icono de la desindustrialización de finales del siglo XX....

....El Abra... La infinita Mar... El Puente Colgante... Los neumáticos colgados de los muelles... Los hierros oxidados...


Bilbao puede ser una de las pocas ciudades que luce mucho más elegante y más guapa en días nublados y grises que en días soleados y luminosos. Puede ser porque con la luz de los días tristes, destaca más su traje de asfalto y de titanio manchado, así como sus joyas de verdín que acumula en las quillas de los botes y en las sogas que amarran a los buques. Es una ciudad que no necesita ningún maquillaje para resaltar su belleza. Está guapa como está, al natural, con la cara lavada por esa lluvia característica, que antaño era constante y hoy en día es mucho menos frecuente.

Bilbao, la ciudad donde un cartel medio arrancado de una pared de las siete calles, un bote carcomido por el salitre junto a un muelle, o la suciedad típica de las ciudades portuarias, no deslucen. Al contrario. Son esos detalles los que conforman su estampa y los que acentúan esa belleza. Son esos elementos que en cualquier otro lugar pasarían desapercibidos (o serían rápidamente arreglados y reformados), los que en Bilbao marcan su carácter y conforman una metrópoli que se sale de los convencionalismos de lo que comúnmente es entendido como "bello".

Bilbao... mi querida ciudad nublada...
mi querida ciudad oxidada...
mi querida ciudad gris...
mi ciudad entre todas las ciudades...
Bilbao... mi querido bocho...

Texto escrito por multido Arquitectos (Julen Asua)
Fotografía de Darío Vigil (http://www.noresolution.com/)

jueves 17 de julio de 2008

Técnicas de Demolición


La constructora Kajima [en Japón] está demoliendo un par de edificios de 75 metros en Tokyo utilizando un método silencioso, limpio y un 20% más rápido que cualquier otro método. Van reemplazando las columnas de la primera planta por columnas de metal soportadas por un sistema hidráulico y controladas por ordenador, hacen bajar todo el edificio y vuelven a repetir el proceso una y otra vez. En método de ir demoliendo desde abajo está inspirado en un juego tradicional japones llamado “daruma otoshi” en el que hay que ir quitando la pieza de más abajo de un monigote sin destrozar el resto.

Podéis ver el video aqui.

Japón es un país donde las construcciones se ven como algo temporal, la vida media de las casas-edificios en Japón está entre 20 y 30 años. En Gran Bretaña la vida media de las casas-edificios está en torno a los 100 años. Ver edificios y casas desaparecer y volver a aparecer en las ciudades japonesas es de lo más normal, son como setas que aparecen y desaparecen.

Fuente: Kirai
Imagen: P&O Building in downtown London

jueves 10 de julio de 2008

I love the smell of Napalm in the morning


He visto horrores. Horrores que tú has visto. Pero no tienes derecho a llamarme asesino. Tienes derecho a matarme. Tienes el derecho a hacerlo... pero no tienes ningún derecho a juzgarme. Es imposible describir con palabras lo que esto significa, para los que no saben qué es el horror. Horror.... El horror tiene cara, y uno debe familiarizarse con él. El horror y el terror moral son tus amigos. De lo contrario se convierten en enemigos espantosos. En enemigos de verdad.

Me acuerdo cuando estaba en las Fuerzas Especiales. Parece que hayan pasado mil siglos. Fuimos a un campamento a vacunar a unos niños. Dejamos el campamento después de vacunarlos a todos contra la Polio. Un viejo vino corriendo tras nosotros llorando, sin decir nada. Volvimos atrás. Ellos habían vuelto y habían cortado los brazos vacunados. Allí había una enorme pila de pequeños brazos. Y recuerdo también que yo lloré como un niño…. sí… como un niño. Quería arrancarme los dientes. No se lo que quería hacer. Y me esfuerzo por recordarlo. No quiero olvidarlo nunca. No quiero olvidar. Y entonces lo vi claro, como si me hubiesen disparado con un diamante, con una bala de diamante en la frente. Y pensé: “Dios mío... qué genialidad”. El genio. La voluntad de hacer eso. Perfecto, genuino, cristalino, completo, puro. Y entonces me dí cuenta de que ellos eran más fuertes que nosotros porque lo soportaban. No eran monstruos. Eran hombres... pelotones entrenados. Estos hombres que luchan con corazón, que tienen familia, hijos, que están llenos de amor... han tenido la fuerza... la fuerza... de hacer eso. Si contara con diez divisiones de aquellos hombres, nuestros problemas quedarían resueltos en el acto. Se precisan hombres con moral, y que al mismo tiempo sepan utilizar sus instintos primordiales para matar… sin sentimientos... sin pasión... sin juicio... sin ningún juicio. Porque es el juicio lo que nos derrota.

Me preocupa que mi hijo no comprenda lo que he tratado de ser. Y si me mataran, Willard, me gustaría contar con alguien que fuera a mi casa que le explicara todo a mi hijo. Lo que hice, lo que vio. Porque no hay nada que deteste más que la peste de las mentiras. Y si me comprende Willard, hará esto por mi.


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Hace un par de días volvimos a ver la película "Apocalypse Now (Redux)" y la verdad es que es una de las que más nos ha impresionado del "Ciclo Interno de Peliculas sobre la Guerra de Vietnam" que iniciamos hace más o menos un mes, gracias al cual hemos visto (o revisado) algunos de los títulos más importantes de la historia del cine acerca de este conflicto bélico. Además de esta, hemos visto El cazador, La Chaqueta Metálica, Platoon, El Americano Impasible, La Colina de la hamburguesa (esta no es de Vietnam), El olor de la Papaya Verde, Indochina y Cyclo.

Hubo ocasiones, viendo el ambiente representado en la película Apocalypse Now, en las que costaba respirar. Olía a calor pegajoso y a malaria. Olía a cadáveres descompuestos en un rio de fango. Olía a Napalm. Olía a demencia y a sangre seca. Es una de las historias que más nos ha enganchado, a pesar de sus más de 210 minutos de duración. El discurso que pronuncia el Coronel Kurtz (arriba reproducido) entre las penumbras de su santuario camboyano, nos pareció una de las escenas más interesantes de la película.

Nosotros estamos ultimando los preparativos para un viaje en el que vamos a recorrer Vietnam de norte a sur. La fecha de partida es el día 30 de julio de 2008. El viaje tiene una duración prevista de un mes. Además de la República de Vietnam, aprovecharemos para visitar unos cuantos días la ciudad de Bangkok (Thailandia), y otros tantos días Phnom Phen y Angkok Bat (Camboya). A medida que te vas haciendo mayor, cada vez es más complicado prolongar en el tiempo los momentos que te hacen sentir emociones. Los momentos de felicidad cada vez tienden a ser más cortos y más escasos. Los que manejan el cotarro tienen bien calculado el hecho de que si los buenos momentos de la gran masa aumentan, automaticamente ellos van a a ver cómo los suyos disminuyen proporcionalmente. Y eso es algo inadmisible para ellos. Pero este año al menos, hemos conseguido estirar al máximo este momento y vamos a irnos a conocer la península de Inochina durante un período de un mes. Hace mucho que no nos íbamos de viaje durante tanto tiempo y, lamentablemente tal y como funciona el mundo, puede que pase mucho tiempo hasta que esto pueda volver a repetirse. Vamos a recorrer durante un mes este maravilloso país, que tanto sufrió a manos de los señores que siempre organizan las guerras en beneficio de sus propios bolsillos, que tanto lucho para preservar su identidad y sus derechos intactos, y que ha logrado sobrevivir pese a las desgracias como un pueblo que, por lo que nos han dicho, emana felicidad, humildad y amor por todos los poros de la piel de cada uno de sus habitantes.

Esperamos que a nosotros también nos sobren huevos para hacer surf en las playas de Vietnam, al igual que gritaba el Coronel Kilgore (Robert Duvall) mientras los norvietnamitas le disparaban.

Bangkok-Hanoi-Halong-Sapa-Hue-Hoi An-Myson-Ho Chi Minh-Mekong-Phnom Phen-Siem Reap-Angkor Bat-Bangkok. Estos son los puntos clave sobre los que trataremos de apoyarnos durante ese mes. Veremos allí lo que ocurre. Cómo se adapta y cómo se moldea por el azar y la casualidad.

Calor... Vamos a pasar mucho calor... Pero da igual. Viviremos allí durante un mes. Eso es lo único que importa ahora.

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"He visto un caracol deslizarse por el filo de una navaja. Ese es mi sueño, Esa es mi pesadilla. Arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja... afilada... y sobrevivir."

"Entrenamos jóvenes para matar. Pero sus oficiales no les dejan poner la palabra “joder” en los aviones porque es una obscenidad."

Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)
Fragmentos extraídos de la película "Apocalypse Now (Redux)" y pronunciados por el Coronel Kurtz (Marlon Brando) en un lugar indeterminado de la selva de Camboya, en la frontera con Vietnam.

lunes 30 de junio de 2008

Una de piratas (2): Eufemismos

La primera de estas mentiras es el propio nombre: "piratería". Es algo habitual en los medios de comunicación jugar con el lenguaje. Ustedes lo habrán visto, utilizan eufemismos para suavizar ciertos problemas graves, y utilizan también exageraciones para convertir en problemas graves lo que son realidades para nosotros inofensivas.

Por ejemplo, en cuanto a los eufemismos, es habitual que ya no existan las guerras sino las intervenciones militares donde hay efectos colaterales, que son esos que saltan por los aires sin saber de qué va la cosa cada vez que hay una incursión aérea. ¿Es casi poético, eh? ¡Una incursión aérea!Ya no hay paro en el paradisíaco mundo del eufemismo, sino que hay tasa natural de desempleo. Ya no hay pobres, sino carentes, ya no hay ricos, sino que los hay pudientes. Políticamente correcto es como se llama al lenguaje que utilizan en los medios de comunicación. Es como se llama en realidad al disfraz que usan las palabras para salir en televisión.

En cuanto a esto de los eufemismos, es curioso porque cada vez que leo los periódicos me siento mucho menos preocupado por mis problemas, porque ahora sé que mi economía no se va al garete como pensaba, sino que simplemente está experimentando un crecimiento negativo. Es decir que crece, pero que crece para abajo, crece en la dirección incorrecta. Y los ricos que me roban por el camino para que eso sea así, no son ladrones, sino que son cleptómanos, que se enriquecieron por un golpe de suerte, que es como decir que se enriquecieron como por arte de magia.

En cuanto a las exageraciones ocurre igual y tiene el mismo objeto, que es cambiar la percepción que tenemos de la realidad, y es ahí donde aparece en escena la palabra piratería. El hecho de que se establezca una equivalencia moral entre las personas que se descargan discos de música en internet y las personas que asaltaban los barcos, mataban a la tripulación, la asesinaban, la saqueaban, la violaban algunos, los más viciosos... Eso, obviamente, no es una casualidad sino que lo que se pretende es que una palabra así, piratería, con tantas connotaciones negativas, ya te esté dando una pista de lo que debes pensar, porque es complicado enunciar una frase como "Yo estoy a favor de la piratería" sin que suene a demencia senil....

Extraído del album de rap "Un tipo cualquiera" (Boa Music, 2006) de
Tote King (Sevilla, 13-12-1978). Septimo corte. Título del tema: "Interludio OSR"
Texto escrito por
David Bravo (Sevilla, 10-02-1978)

miércoles 25 de junio de 2008

Una de Piratas (1): Piratas del Espacio



"Quince hombres sobre el cofre del muerto, jajaja,
la botella de ron.
La bebida y el diablo se llevaron el resto, jajaja,
la botella de ron."

Estamos hartos de oír a músicos y cantantes hablar de la piratería. Nosotros, los arquitectos, también tenemos, en la gran mayoría de los casos, un parche en un ojo y una bandera calavérica ondeando en las ventanas de muchos de nuestros estudios. Nos reconoceréis por nuestro garfio y nuestros tatuajes, por nuestros modales y nuestro aliento a ron seco. Somos malos. Muy malos. Somos peligrosos y estamos armados. Nuestras caras deberían salir en los carteles de SE BUSCA junto a los más temidos criminales. De hecho, no sé si se habrán percatado de que la actual crisis en la economía mundial viene provocada, en parte, por estos actos hostiles de piratería.

Nunca nos habíamos planteado seriamente en qué medida este sector también afecta directamente a la arquitectura, ya que nuestra profesión tiene un índice de piratería de software de más del 70%. Curioseando y valorando algunas opiniones acerca de este tema por la red, nos encontramos con bastantes reacciones que atacan a los arquitectos de manera muy cruda. Y lo peor es que estos ataques no vienen precisamente de ninguna compañía del tipo BSA (Business Software Alliance) ni nada por el estilo, sino que las realizan usuarios independientes que, en muchos de los casos, defienden la utilización libre de los datos, películas y videos, a pesar de manifestarse claramente en contra de la piratería de software.

Extraemos aquí dos ejemplos que nos llamaron la atención:

OPINIÓN 1: "Yo, desde luego, si dos arquitectos me cobran más o menos lo mismo, pero uno tiene el AutoCAD pirata, que se lo meta por el culo, así de claro"

OBSERVACIÓN 1: Se observa en este primer caso, que no se está hablando de la profesionalidad de los dos arquitectos sino de lo que cada uno va a cobrar. No le importa quién le ofrezca un mejor producto sino quién le ofrece un producto más barato. La calidad arquitectónica vuelve a ser una preocupación secundaria y el precio sigue ocupando el primer lugar. El principal problema de todo esto es que si todos los arquitectos trabajásemos pagando las licencias de los programas que utilizamos, es bastante lógico pensar que esto afectaría al mercado, elevando los precios que cobramos por nuestro trabajo, con lo cual se vería alterada directamente al alza, la primera de las preocupaciones de muchos de nuestros clientes: los honorarios. El dinero que se le paga a un profesional viene derivado de la suma de los costes de producción que se generan para la creación de un producto, más un beneficio industrial (es decir, los honorarios reales) que se lleva este profesional por la realización de su trabajo. Por tanto, el aumento de los costes de producción supondría automáticamente un aumento proporcional del precio final que paga el cliente por dicho producto. No podríamos en ningún caso disminuir los beneficios directos de los arquitectos teniendo en cuenta que actualmente están ajustados a unos mínimos que rozan el peligro de la bancarrota empresarial. Lo que está claro que no vamos a hacer es pagar por trabajar... faltaría más. Y que nadie piense que somos como las constructoras ya que nuestros márgenes de beneficio están en un universo bien diferente. Esa imagen del arquitecto rico, clasista, que mira a la gente de clase media por encima del hombro mientras se sube en su lujoso coche, hace tiempo que pasó a mejor vida, a pesar de ser lo que nos siguen vendiendo las series de televisión de nuestro país a diario. Viendo esta nueva situación lógica derivada de esta sencilla ecuación, no creo que la persona que hizo este comentario estuviera muy satisfecha con los consiguientes desembolsos provocados por esta "legalidad". Seguramente en el momento que a este cliente se le ofreciese un presupuesto detallado, indicándole qué cantidad de la que nos paga irá derivada a asumir los gastos por licencias de programas informáticos utilizados, se convertiría en un defensor a ultranza de la mal llamada piratería.

OPINIÓN 2: "Eso es como si mi padre, que tiene una empresa de puertas metálicas “pirateara” las maquinas. Aquí lo que hay es una competencia desleal no ya sólo con la gente de tu gremio, sino también con cualquier persona que se gane la vida y tenga una empresa. ¿Si mi padre tiene que pagar por sus herramientas de trabajo porque no lo va a hacer un fotógrafo o un arquitecto? Existen versiones para estudiantes y cosas así, que aunque no siempre se ajustan a nuestras necesidades es interesante si queremos mantenernos dentro de la legalidad"

OBSERVACIÓN 2: Se observa en esta segunda intervención, que esta persona confunde una herramienta de trabajo como es un software de dibujo en 2D o 3D asistido por ordenador, con una maquinaria industrial que "fabrica" un producto de catálogo totalmente estandarizado, dentro de un proceso automatizado y perfectamente seriado. Los arquitectos, en cambio, NO hacemos productos en serie. Los arquitectos NO metemos nuestras ideas en una máquina que se encarga de materializarlas físicamente. No existe un catálogo cerrado de productos completos. Esta persona está seriamente confundida. Probablemente será de los que piensan que nosotros nos ponemos delante del AutoCad y le decimos lo que queremos y el programa se encarga de dibujarlo y ofrecernos las soluciones. El AutoCad trabaja toda una noche para que esté todo listo para el día siguiente mientras el arquitecto se va a dormir plácidamente. Este tipo de conclusiones son más que habituales entre muchos clientes. Si esto fuera así, gustosamente pagaríamos los 4.500 € que valen las licencias (para un número de equipos limitados). También nos ha llamado la atención la alternativa que nos ofrece basada en el uso de las versiones de software para estudiantes. No queremos negar su buena fe al tratar de ayudarnos a solucionar nuestro problema con el pirateo, pero esto sólo puede ocurrírsele a alguien que jamás ha tenido que redactar un proyecto de ejecución en unos plazos extremadamente ajustados, con un programa de dibujo al que le faltan la mitad de herramientas con las que trabajamos (véase el famoso AutoCad LT). Nada de esto cambiará hasta que el público no se dé cuenta que si la gente piratea o comparte (tanto productos acabados como software) no es por deporte, sino por una total desproporción entre salarios y precios de consumo, que obligan a ciertas pequeñas y medianas empresas o a consumidores independientes a buscar alternativas frente a gastos no asumibles.

ALGUNAS CONCLUSIONES: Parece ser que, según ciertos clientes, deberíamos tener todos las copias legales de todos los programas que utilizamos y repercutir el coste en el cliente, imponiendo unos beneficios mínimos en todo el sector, tipificando los programas que hemos utilizado y el coste que ha supuesto para tu empresa este uso.

Lanzamos al aire algunas preguntas: ¿Todas estas personas tienen el Office (por ejemplo) comprado legalmente? ¿Y el Acrobat? ¿Y su antivirus? ¿Qué hay del Nero o el WinZip? ¿También los han adquirido en una tienda pagando su importe? Y qué ocurre con los abogados, notarios y todo este colectivo de profesionales.... ¿también han adquirido de manera legal todos los programas de tratamiento de texto? Es evidente que no estoy hablando del bufete Harris & Moure o de Davis Polk & Wardwell Lawyers, sino del empresario pequeño o mediano que tiene un despacho modesto y una cantidad limitada de clientes.

Lo que ocurre es que es muy bonito hablar de temas empresariales cómodamente sentado en el salón de nuestra casa sin molestarse siquiera en entender el funcionamiento de cada sector profesional, así como el funcionamiento interno de las empresas que desarrollan cada software. Todavía hay ilusos que creen que las empresas creadoras de estos programas realmente sufren pérdidas con los pirateos que lleva a cabo el pequeño y mediano sector. Insistimos en que no nos referimos a Skidmore, Owings y Merril, sino a los estudios de escala abarcable.

No se crea una industria pirata basada en un pequeño mercado que recurre a ella por instinto. Esta industria se basa en cómo está montado el propio sistema empresarial. Primero se genera por parte de cada compañía una necesidad y una dependencia, aceptando e incluso promoviendo el uso "pirata" de cada software por parte de la masa global de los usuarios. Después, se persigue este mismo uso pirata, cuando algunos de estos usuarios ha creado una pequeña empresa.

Primero nos enseñan a trabajar a todos con Autocad, Photoshop, 3DStudio, etc... monopolizando el mercado de cada tipo se software (dibujo 2D, modelado y renderizado en 3D, tratamiento de imagen) y asegurándose de que "aquel que aprende un programa en la época de formación, tiene un alto porcentaje de probabilidades de seguir utilizándolo de por vida". Después nos obligan a pagarles cantidades totalmente desproporcionadas por el uso de cada programa, sin que este pago sea, al menos, proporcional al beneficio que nosotros obtenemos con su explotación. Por no hablar de la limitación de equipos por cada software original, y la limitación temporal que te obliga a estar toda tu vida pagando un impuesto revolucionario cada vez que a los programadores se les ocurre añadir un icono (que no te sirve para nada) o cambiar el aspecto del logo del programa.

Parece que de momento el Colegio de Arquitectos ha movido ficha y quiere promover el uso de otros programas de menor coste sin que esto conlleve trabajar con software de baja calidad. Aquí enlazamos la noticia que nos ha provocado las reflexiones anteriores.

Quizá un buen día nos veamos comprando la última versión de AutoCad en una manta en la calle Preciados. O al ritmo que van las cosas, puede ser que nos toque a nosotros venderlas, y salir corriendo cuando veamos llegar a los municipales a lo lejos.

El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Texto escrito por multiDO arquitectos (Julen Asua y Nieves Merayo)

miércoles 18 de junio de 2008

Para todos vosotros: Esclavos (Parte 3: Made in Mundo)

Texto escrito por Ignacio Prieto (Ctrl+T Arquitectos) acerca de la noticia de la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales, recién aprobada por los Ministros de Trabajo de la Unión Europea. Publicado con el consentimiento de su autor.

¿Nunca os habéis preguntado por qué antes por una prenda de marca "made in Italy" pagabamos un precio elevado y ahora por la misma prenda, de la misma marca, pero "made in China" pagamos un precio aún más elevado? El concepto de "exclusivo" según avanza el tiempo, se va tornando más irrisorio.

¡Qué tiempos aquellos en los que las etiquetas de Nike "made in Vietnam" estaban mal vistas! Ahora ya nadie se queja de la explotación laboral a menores. Supongo que como lo hacen todos, no interesa alzar la voz.

SEPU tenía mejor calidad textil y de confección que primeras marcas actuales y paradójicamente el consumidor español lo llevo a la quiebra, ya que le parecía cutre vestirse con prendas "made in Spain" y prefería irse a las marcas "exóticas", "made in U.S.A., Italy, France, U.K."...

Qué difícil predecir el mercado futuro y qué ironía tan grande. Ahora, lo "made in Spain" es casi inexistente. No sólo nos hemos conformado con menor calidad que la anterior, como ya he dicho, además la pagamos más cara y lo que es peor, hemos acabado con nuestra propia industria textil (sí bueno... me diréis que Inditex es fuerte... Pero no me refiero a eso. Sólo hay que mirar las etiquetas). Poco a poco nos hemos ido quedando sin cadenas de producción nacionales en casi todo. ¿Para qué necesitamos invertir más dinero en I+D, si al final esos desarrollos que creamos se tienen que vender a otros países por ausencia de cadenas o medios de producción? La ironía como veis, no hace más que crecer.

Cerramos astilleros, fabricas de automóviles, minería, etc... ¡Ojo! Que cerrar todo esto estaría de puta madre si tuviésemos unas alternativas a estos "agentes contaminantes y tan poco ecológicos que no cumplen Kioto", pero es que no las tenemos y se las tenemos que comprar a otros. Lo que jode realmente, es que además, en ciertos momentos, aunque las cosas parecieran estar chungas se habría tirado para adelante. Algún loco (que los hay, y muchos) con la cabeza bien amueblada en este país habría sacado un motor competitivo y poco contaminante, alguien habría desarrollado un plan para la reactivación de los astilleros (viendo las barcas con las que se sale a faenar, ¿nadie se planteó hacer un plan renove?), etc... Cuanto más lo pienso, más claro tengo que a este país le ha pasado lo mismo que a su infraestructura de carreteras... Ahora tenemos unas autopistas con muchos carriles que nos permiten ir a muchos lugares en menos tiempo, hay menos muertos por accidentes y las distancias se han reducido... pero el trayecto se ha convertido en tiempo (cambiar el cómo por el cuánto), las entradas a las ciudades ya no son más que una "puerta de atrás" y el viaje simplemente, no es lo mismo. Pero en cualquier momento (cuando hablamos de la red de carreteras), podemos tomar la secundaria y ver qué es lo que se nos ha olvidado. Probablemente nos daremos cuenta de que la carretera se transforma en la calle principal del pueblo, que existe un paisaje entre pueblo y pueblo, que hay arboles y gente y que la escala, la pura proporción de las cosas que vemos por ella, es mucho más agradable, más humana... aunque desde la autopista todos estos matices ni se vean. Con las partes desestructuradas que permanecen, nos podemos imaginar aún como habría sido el viaje si la autopista jamás hubiera existido o si al menos hubieran convivido ambas con algo más de armonía.

En los procesos de macroeconomía y globalización, ya va a ser imposible tomar la carretera secundaria, ni aún queriendo. ¡¡¡Esto es de cajón!!! Si se ha perdido la formación de oficios, en pro de una mayoría joven universitaria, académicos todos, jóvenes muchos y guapos algunos, la generación que se autovendió (que no es lo mismo que se autoproclamó) como JASP, ahora se ve como NTJASI. No Tan Jóvenes Aunque Sobradamente Innecesarios. Irónico también resulta, que ya bastante antes de ponerse las cosas un poquillo serias, nuestra generación fuera la que iba echando de los puestos de trabajo a la de nuestros padres, ya que era previsible que al no haber puestos de trabajo de titulación académica para todos, los sobradamente preparados (temporalmente) fueran despachando a los sobradamente experimentados... No quiero recordaros la progresión acelerada con la que avanzan las cosas, pero está claro que la próxima generación JASP nos alcanzará tan rápido, que ni nos dará tiempo a alcanzar unos puestos decentes en una empresa (algo que al menos si que llegó a hacer la generación VASE, Viejuna Aunque Sobradamente Experimentada).

Para unas risas, juzgar a toro pasado
esta campaña de publicidad que no tiene desperdicio...

Mil duros de los de antes para el que se sienta identificado. Y eso que por franja de edad nos tocaría ser el "target" del anuncio. Lo único que se nos ocurre pensar ahora es que la del anuncio o tenía enchufe o se la había enchufado el canoso. Después, si lo analizamos más en frío (y despojándonos de pensamientos envidiosos y/o machistas), podemos empezar a pensar que el anuncio tiene aún vigencia si a lo que se dedica la tía es a copiar CDs para luego distribuirlos en las redes de los "Top Manta", de esta manera quedaría justificada la abultada compra de equipos informáticos baratos y la desafortunada elección del automóvil.

Ya no se puede redibujar el panorama ni aún queriendo. Todos al sector terciario y a depender de los demás para resolver una crisis. Joder... pero que ni siquiera es una crisis seria, si es un soplido y ya nos deja en la esquina, en posición fetal y con sudores fríos, VAYA PANORAMA DE MIERDA OIGAN.

¿Qué diseñará para esta situación el diseñador gráfico?
¿Y el programador? ¿Qué programará?
¿Y la gestoría... qué gestionará?
¿Y la inmobiliaria... qué inmobiliarizará?

Qué incógnitas tan pérfidas plantea el devenir de los tiempos...

Texto escrito por Ignacio Prieto (Ctrl+T Arquitectos) acerca de la noticia de la ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales