miércoles, 9 de enero de 2013

#LSP: Sin orden ni concierto


Leonard Bernstein

A estas alturas se ha hablado mucho del ya conocido borrador de Ley de Servicios Profesionales (LSP) presentado por el Ministerio de Economía hace poco más de una semana, en el que se contempla la posibilidad de que los ingenieros puedan desarrollar la misma labor profesional que los arquitectos.

Han sido muchas las voces críticas que se han escuchado al respecto ofreciendo argumentos firmes y sólidos para mostrar su desacuerdo hacia este despropósito que quieren llevar a cabo desde las altas esferas políticas y resulta difícil añadir opiniones nuevas sin caer en la redundancia. Pero la gravedad de la situación nos obliga a ofrecer nuestra particular visión del último ataque que está sufriendo nuestra profesión y que comenzó hace unos años con esa mercantilización de las universidades que se impuso gracias al Proceso de Bolonia, el cual finalmente, y como todos ya advertimos en su día, no ha servido para otra cosa más que para devaluar nuestra titulación hasta un punto tan dantesco que a día de hoy ningún arquitecto sabe exactamente que equivalencia académica tiene a nivel europeo.
La cuestión es siempre la misma: en lugar de simplificar las cosas para intentar que funcionen mejor, todo consiste en añadir más variables a una ecuación que ya está saturada de por sí desde hace demasiado tiempo.

Como decíamos antes, vamos a exponer nuestra opinión sobre las cosas que más nos han llamado la atención de lo sucedido estos días y trataremos por todos los medios de no repetir lo que otros ya han expresado mucho mejor que nosotros.

Antes de comenzar, nos gustaría aclarar un par de puntos de partida muy importantes: 



1- No tenemos absolutamente nada en contra de los ingenieros. Todo lo contrario. Tenemos una gran cantidad de amigos ingenieros en diferentes especialidades a los que apreciamos y admiramos no sólo como personas sino también como profesionales. Sobra decir además que desde el primer día en que comenzamos a desarrollar nuestra actividad laboral como arquitectos hemos trabajado codo con codo con multitud de ingenierías y gracias a esta estrecha colaboración ha sido posible llevar a buen puerto cada uno de los complejos proyectos con los que nos ha tocado lidiar. Hemos disfrutado y hemos aprendido día tras día de ellos y tenemos un enorme respeto por su profesión, por sus conocimientos y por su papel crucial dentro del proceso constructivo. No nos engañemos. Esto no tiene nada que ver con la típica guerra entre profesiones ya que ingeniería y arquitectura forman desde hace ya mucho tiempo un tándem muy importante en el ámbito profesional que nos ocupa. No podemos caer en el error de enfrentarnos entre nosotros entrando en discusiones de patio de colegio porque eso es precisamente lo que ciertas instituciones están intentando desde sus rancios despachos decimonónicos con la única intención de llevar hasta su extremo aquel famoso dicho de “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

2- Han existido y existen arquitectos nefastos, por supuesto. Se ha hecho mucha arquitectura de una calidad muy baja o prácticamente nula. Eso es así y nadie puede negar la evidencia. Pero por más que nos esforzamos no podemos entender que este sea uno de los argumentos utilizados para desprestigiar a todo un colectivo profesional. Hay malos arquitectos al igual que hay malos ingenieros, malos periodistas, malos jueces, malos abogados, economistas, auditores, constructores, neurocirujanos, barrenderos, dependientes, camareros, programadores, policías y amas de casa. Malos profesionales han existido, existen y existirán en todos los sectores, pero no tiene sentido abrir un debate acerca de las capacidades profesionales de los componentes individuales de cada gremio porque no nos llevaría a ningún lado. Miremos donde miremos, siempre habrá profesionales mejores y peores, y entrar en ese tipo de cuestiones es abrir la puerta a un callejón sin salida. Y no estamos para desperdiciar fuerzas, ni saliva, ni tiempo.



Una vez aclarados estos dos puntos previos, continuamos explicando nuestros argumentos. Tenemos muchas más cosas que decir que las que aquí vamos a exponer, pero nos vemos obligados a tratar de abordar ahora únicamente los hechos que nos parecen cruciales en primera instancia:
#1. Arquitectura e Ingeniería son profesiones diferentes.



Complementarias en muchas fases del proceso constructivo e incluso proyectual, pero diferentes. Me niego a entrar en el absurdo juego de tener que justificar y razonar un axioma como este. Aquellos que intentan por todos los medios hacernos creer que arquitectura e ingeniería son lo mismo, lo hacen únicamente con el objetivo de ampliar competencias a la desesperada. Caiga quien caiga y a costa de lo que sea. O eso, o bien no tienen ni la más remota idea de lo que significa “hacer arquitectura”, lo cual nos parece todavía mucho más grave teniendo en cuenta que quizá se acaben dedicando profesionalmente a eso en un futuro no tan lejano. 



#2. Sobre la importancia de la composición, la ejecución y la interpretación. 



La arquitectura no es sólo la construcción de un edificio. El trabajo de un arquitecto va mucho más allá de la mera disposición ordenada y lógica de unas cuantas técnicas constructivas repetidas a lo largo de la historia hasta la saciedad. Un arquitecto no es aquel que produce edificios y simplificar así un oficio tan complejo como el nuestro es un error de base que muchos están cometiendo para defender sus posiciones a toda costa.

Pongamos un ejemplo muy ilustrativo: La música.
Saber tocar una sucesión de notas o acordes en un instrumento no te convierte en un buen músico. Saber colocar una sucesión de notas musicales en un pentagrama siguiendo paso por paso unas básicas y sencillas reglas de armonía y composición, no te convierte en un buen compositor. El mejor violinista del mundo puede ser totalmente incapaz de componer una buena Sinfonía y por contra, Ludwig van Beethoven, que fue uno de los mejores compositores del la historia de la música, no logró ser ni de lejos el pianista más virtuoso que ha existido en el mundo.
Una orquesta sinfónica es una agrupación musical compuesta por un número de músicos diferentes que oscila entre 80 y 120, organizados y dispuestos en función de los cuatro grupos instrumentales: viento madera, viento metal, percusión y cuerda. Flautines, flautas, oboes, clarinetes, fagots, trompetas, trombones, tubas, timbales, violines, violas, chelos, contrabajos, arpas y pianos se agrupan ordenadamente frente a la figura del director de orquesta. La dirección orquestal es una especialidad muy compleja que requiere de muchos años de estudio y un gran oficio. El director de una orquesta sinfónica es una persona que no sólo mantiene el tiempo de la pieza y da las entradas de los instrumentos para que la ejecución de la misma sea coherente, sino que debe “interpretar” la partitura. Un director sinfónico no tiene que saber tocar todos los instrumentos que componen una orquesta, pero es indispensable que conozca las características y posibilidades de cada uno de ellos. Su labor más importante no es marcar el ritmo, sino dotar de alma a una pieza musical, organizando y cohesionando a todas las partes ejecutoras. Él es el elemento encargado de la dar proporción, personalidad y un carácter unitario a la obra. 
Una orquesta formada por los mejores músicos del mundo podría llegar a ejecutar una pieza sin director, pero jamás lograría interpretarla. Y es precisamente ahí, en la interpretación, donde radica ese misterioso y maravilloso poder de lograr que una misma pieza musical pueda pasar completamente desapercibida o por el contrario, te llegue a rozar en lo más profundo del alma.



El arquitecto es un compositor. El arquitecto es un director de orquesta. Y por favor, no nos malinterpreten: No queremos dar a entender con esto que esté por encima de nadie ni que sea mejor que cualquiera del resto de los músicos que hacen posible que una Sinfonía cobre vida. El papel que desempeña cada uno de los elementos del conjunto es clave. El mejor compositor del mundo necesita que sus piezas sean interpretadas por los mejores músicos del mundo. El mejor director de orquesta de la historia, lo es precisamente porque cada uno de los integrantes de la orquesta sinfónica que dirige, son únicos en lo que hacen. 
Hace tiempo que el virtuosismo pasó a ser una cualidad colectiva. Los genios lo son porque trabajan codo a codo con otros genios. La lucha por la excelencia no es, como ocurría en tiempos del Renacimiento, una cuestión individual. La calidad y el virtuosismo de cada una de las partes tiene una importancia vital dentro del sistema para lograr el efecto deseado. Nadie es menos que nadie y cuando actúan todos juntos no sólo se suman entre ellos sino que se multiplican. 



Siguiendo con esta analogía, lo que está intentando hacer la nueva ordenación de la LSP es pretender que, independientemente de su formación, sus capacidades, sus años de experiencia y sus cualidades, cualquiera pueda componer una Sinfonía, cualquier pueda tocar el instrumento que decida cada día y cualquiera pueda dirigir una orquesta filarmónica. Pretende convertirnos a todos en meros ejecutores eliminando de raíz la importancia de la composición y la grandeza de la interpretación. Y lamentablemente lo único que ocurrirá si todo esto sale adelante es que no sólo se perderán a los mejores compositores y directores, sino que también anularemos por completo a los violinistas más virtuosos y a los pianistas más brillantes.



El resultado final es más que previsible a todas luces: no habrá ni orden, ni concierto. No nos engañemos. En esta batalla no habrá vencedores ni vencidos. En esta lucha todos salimos perdiendo.



#3. Yo no puedo pilotar un Boeing 747 en una ruta comercial transoceánica con 267 pasajeros a bordo. ¡Acabemos con el monopolio de los pilotos! 



Desde ciertas instituciones colegiales del ámbito de la ingeniería se está tratando de enviar otro mensaje más absurdo si cabe que explicábamos en el punto #1. Según sus propias palabras, su intención es acabar con el monopolio que los arquitectos han venido ejerciendo durante todos estos años sobre la arquitectura. Repetimos la frase para que quede bien registrada: “El monopolio que los arquitectos ejercemos sobre la arquitectura”. 



Esto no deja de ser otra incongruencia más para añadir a la lista de argumentos sin sentido que algunos se empeñan en vender como verdades. Es como si el Colegio de Farmacéuticos cargase contra Movistar por gozar de ciertos monopolios sobre las redes de telefonía en España. Es todo tan ridículo que uno se avergüenza de tener que explicar ciertas cosas.



#4. Sobre la sutil diferencia entre “poder hacer cosas” y “estar plenamente capacitado para hacer cosas bien hechas”.

Para tratar este tema, nos gustaría plantear dos preguntas concretas y a simple vista muy parecidas en la forma: 



Pregunta (A): ¿Puede un ingeniero industrial proyectar y dirigir la construcción de una edificación? La respuesta es . En nuestra opinión sí que podría hacerlo, por supuesto. No tenemos ninguna duda al respecto. Y añado algo más: dependiendo de la complejidad de la edificación, no sólo los ingenieros podrían hacerlo sino también mucha otra gente con profesiones que nada tienen que ver con el ámbito de la construcción. Vivimos en un país en el que todo el mundo es médico, economista, ingeniero, abogado, constructor, entrenador de fútbol, juez y político, por lo que no dudamos ni por un instante que cualquiera puede jugar también a ser arquitecto.
Pregunta (B): ¿Está profesionalmente capacitado un ingeniero industrial para proyectar y dirigir la construcción de una obra arquitectónica y hacerlo bien? La respuesta es NO. No lo está porque no tiene la formación adecuada para realizar correctamente ese trabajo. No lo está, sencillamente, porque no es arquitecto (véanse los puntos #1 y #2). Y siendo realistas podemos asegurar de manera categórica que los únicos profesionales capacitados y con la formación necesaria (aunque quizá nunca suficiente) para hacer Arquitectura, son los Arquitectos.



¿Puedo yo asistir a una mujer durante el parto? Por supuesto que puedo. Si las circunstancias me obligan a hacerlo y recibo las instrucciones adecuadas y necesarias para llevarlo a cabo, yo mismo podría asistir a una mujer que este a punto de dar a luz. Ahora bien, en condiciones normales, ¿soy yo el profesional indicado y mejor capacitado para desarrollar ese tipo de asistencia? Pues evidentemente no lo soy y no lo haría jamás salvo que no me quedase otro remedio debido a alguna situación extrema y no muy común fuera de las películas. Es de una obviedad tan aplastante que todo esto resulta de Perogrullo.



Pero toda esta fórmula es perfectamente reversible. Funciona en las dos direcciones. Si nos hicieran la pregunta a la inversa la respuesta sería exactamente la misma. Seguramente un arquitecto también podría realizar muchos de los trabajos específicos de un ingeniero, pero no es el profesional indicado ni el mejor capacitado para llevar a cabo esa tarea y seguramente a la larga acabaría generando más problemas que soluciones.



Poder hacer algo no significa estar capacitado profesionalmente para hacerlo. Y aunque desde ciertas instituciones se quiera vender la idea contraria, podemos asegurar que sólo está realmente capacitado para ejercer con criterio una determinada profesión aquel que se ha formado para ese propósito y ha acumulado una experiencia y un conocimiento suficiente para asegurar una determinada calidad. Repetimos, por tanto, que los únicos profesionales capaces de realizar un proyecto de Arquitectura (con mayúsculas) son los arquitectos. Le pese a quien le pese.

#5. La arquitectura son un montón de cables y tubitos metidos en una caja muy grande. 



Esta es la definición de arquitectura que ha hecho el Colegio de Ingenieros Industriales de Galicia. Acabáramos de una vez por todas, señores. Seis años de carrera y nueve años ejerciendo la profesión de arquitecto y gracias a este organismo nos enteramos hoy que la Arquitectura es nada más y nada menos que “la caja”. Si lo llegamos a saber antes nos hubiéramos ahorrado muchísimos años de esfuerzo, aprendizaje y dedicación.

Sinceramente y ahora hablando en serio, todo esto nos da vergüenza ajena y miedo: Vergüenza ajena por tener que escuchar semejantes barbaridades propias de un desconocimiento que raya en la ineptitud y miedo por pensar que la Arquitectura podría caer en un futuro en las manos de gente con ese tipo de criterio. Si esto llegase a suceder alguna vez, la Arquitectura acabará siendo literalmente “esa caja” de la que hablaba el señor decano, pero el problema es que la caja será de pino, estará a dos metros bajo tierra y llevará colgada una corona de flores con la frase “te recordaremos siempre”.



Nos permitimos darles un sencillo consejo: Traten a nuestra profesión con el mismo respeto con el que la mayor parte de los arquitectos tratan a la profesión que ustedes representan. Quizá para ustedes todo esto no sea más que un juego para reactivar una caja registradora que hace tiempo dejó de funcionar como antaño, pero para nosotros, para los arquitectos, no lo es en absoluto. La Arquitectura no es ninguna moneda de cambio con la que cubrir sus intereses recaudatorios. 
Con la Arquitectura no se juega.
#6. Autocrítica, despedida y cierre. 



Los arquitectos somos los primeros culpables de lo que está aconteciendo. Hemos denigrado nuestra propia profesión hasta dejarla en estado crítico. La hemos contaminado con nuestros actos hasta hacerla enfermar gravemente. Y deberíamos asumir nuestra responsabilidad, aprender de todo lo que hemos hecho mal y tratar por todos los medios de sanarla, antes de que sea demasiado tarde. Es nuestra obligación como profesionales volver a generar un valor real en los servicios que ofrecemos para que la Arquitectura recupere su posición en el mercado y de cara a la sociedad. No podemos confiar esa tarea a los organismos que se supone que deberían representarnos pues hace tiempo que dejaron de preocuparse por defender la profesión. Somos nosotros, cada uno de nosotros, quienes debemos demostrar con nuestros trabajos la importancia de lo que hacemos.
Todo esto que está pasando no es más que una cuestión de números. Como todo en esta vida, esto es una cuestión de dinero. Ni más ni menos. El proceso de Bolonia no tenía nada que ver con la educación sino que tan solo se trataba de mercantilizar el conocimiento y este borrador sobre la Ley de Servicios Profesionales tampoco vela por la calidad ni la libre competencia sino por los intereses de ciertas instituciones con conexiones políticas, cuyo único objetivo es seguir haciendo caja. Da igual cómo queramos pintar el problema y los infinitos frentes de debate que abramos. Esto no es una guerra entre ingenieros y arquitectos y me niego a convertirme en un guerrillero más al servicio de quienes lanzan la ley y esconden la mano.  
Nuestra profesión es muy importante. Nuestra profesión es digna de orgullo y merecedora de todo el respeto del mundo. Nuestra profesión es preciosa.
Los arquitectos no somos perfectos. Muchas veces nos equivocaremos, cometeremos errores o fallaremos estrepitosamente. Nos hemos formado para tratar de proponer nuevos escenarios y resolver situaciones muy diversas y complejas. No siempre hay reglas matemáticas para hacer bien las cosas, sino que somos nosotros los que debemos escribir esas reglas, inventar y disponer modelos, proponer nuevos sistemas y lenguajes para transformar la realidad e intentar anticiparnos a problemas inesperados que van mucho más allá de la técnica o el criterio constructivo.

Los arquitectos no somos infalibles, pero ponemos pasión, ilusión, valentía y profesionalidad en cada uno de los proyectos en los que trabajamos. Nos dejamos la piel intentando mejorar cada día. Nos hemos formado duramente para ello y seguiremos aprendiendo, con nuestros errores y nuestros aciertos, durante toda la vida. Y si todavía hoy continuamos adelante es simplemente gracias a la necesidad de seguir haciendo posible la buena Arquitectura.

Porque eso es precisamente lo que hacemos nosotros, los arquitectos. Hacemos posible la Arquitectura. Y eso es lo que seguiremos haciendo, mientras nos dejen.

#NOalaLSP

lunes, 31 de diciembre de 2012

♪♫♪ Shalakabula Chachicomula bidibi badibi bú ♪♫♪

Llegó por fin ese tradicional momento del año en el que toca realizar los rituales establecidos que aprendimos de nuestros ancestros. A saber, llevar ropa interior roja, comernos las doce uvas, pedir un deseo, echar un anillo de oro dentro de nuestras copas, sonreír muy fuerte, mirar a los ojos a nuestros familiares y seres queridos, brindar con un champán que seguramente está por encima de nuestras posibilidades y por supuesto desearnos todos un feliz año nuevo. 

“¡Feliz y próspero año nuevo!”

Pronunciamos mecánicamente esas palabras como si se tratase de un conjuro mágico, como si formasen parte de un ritual de brujería, como si por el simple hecho de decirlas bien fuerte y con convicción nos asegurásemos felicidad y prosperidad a raudales durante los siguientes doce meses.

¡Feliz y Próspero Año Nuevo!
¡Abracadabra Patadecabra!
¡Shalakabula Chachicomula bibidi badibi bú!

Pero se nos olvida que hace ya demasiado tiempo que quemaron en las hogueras a la mayor parte de las brujas de todos los Akelarres, que Harry Potter perdió su licencia de mago por conducir su escoba voladora con una tasa de alcohol en sangre superior a la permitida y que los hechizos mágicos del Mago Merlín no son lo que eran desde que decidió sustituir su varita mágica por un negocio mucho más rentable asociándose con un tal Leroy. Hace mucho tiempo que las palabras, los conjuros y los hechizos dejaron de ser efectivos para que se produzca la magia esperada.

Los buenos deseos no son suficientes. Las hadas y los magos han dejado de ser útiles. Las palabras mágicas ya no sirven de nada si no las acompañamos con hechos.

2013 no será un año feliz y próspero por arte de magia. Os aseguro que tendremos que luchar mucho si queremos mantener intactas nuestras sonrisas.

En el mundo globalizado y neoliberal en el que estamos inmersos, la felicidad cotiza en bolsa y el precio de una sonrisa fluctúa al alza de manera directamente proporcional al precio del barril de Brent. Los países ya no son países, sino marcas. Las personas hace tiempo que dejaron de ser personas para convertirse en mercancías. Hemos sustituido los valores por los intereses. La libertad y los derechos más básicos ya no son activos rentables para los que manejan el Tinglado. Los que más dinero están ganando con la situación actual son precisamente los encargados de sacarnos del agujero en el que estamos metidos. La gente ha dejado de creer en la gente.

Me resulta todo muy curioso, la verdad. Es curioso cómo la caprichosa realidad ha decidido no ajustarse a las expectativas de nuestros dirigentes políticos, y estos la han tomado como excusa perfecta para hacer y deshacer a su antojo, sirviendo únicamente a los intereses de Los Von Siempre y desahuciando sin piedad la vida, la ilusión y la esperanza de las personas. Es curioso cómo las reglas de juego han dejado de ser válidas de un día para otro y los eufemismos han pasado a convertirse en el pan nuestro de cada día. Es curioso cómo desde hace ya bastantes años nadie quiere hablar de crisis, sino de una época de severa desaceleración. Curioso que los recortes y tijeretazos a los derechos humanos más básicos hayan pasado a ser ajustes, optimizaciones y reformas, las subidas de impuestos sean cambios en la ponderación fiscal y la recesión sea hoy una tasa de crecimiento negativo. Curioso que los rescates no sean realmente rescates sino préstamos en condiciones extremadamente favorables. Es tremendamente curioso también saber que los jóvenes españoles no están emigrando masivamente en un éxodo profesional sin preferentes sino que sólo están tratando de saciar sus inquietos espíritus aventureros. Curioso cómo nos piden que rememos todos juntos en la misma dirección cuando hace ya demasiado tiempo que nos quitaron hasta los remos. Curioso cómo privatizan los beneficios, socializan las pérdidas, aniquilan nuestros derechos más básicos, esclavizan a las personas, masacran nuestras esperanzas hasta límites insospechados, y mientras tanto nos piden muy educadamente que arrimemos el hombro y asumamos nuestra parte de culpa. Es muy curioso, la verdad.

Pero lo más curioso de todo es que nosotros, la sociedad, seguimos deseándonos Feliz Año Nuevo cada año por estas fechas. Seguimos sonriendo ingenuamente como si todo lo que está ocurriendo no fuera más que un drama pasajero que va a desaparecer cuando alguien le dé un pequeño toque con su varita mágica y pronuncie las palabras adecuadas para poner en marcha el hechizo. Seguimos brindando con champán y seguimos manteniendo una fe ciega en un sistema que nos va matando poco a poco, silenciosamente, como por arte de magia. Seguimos confiando en las directrices que nos marcan aquellos que hemos decidido denominar anónimamente como Los Mercados. Seguimos repitiéndonos a nosotros mismos esa plácida mentira piadosa de pensar que todo mejorará por sí solo, que tarde o temprano todo se equilibrará de alguna manera y el mundo volverá a funcionar bien para casi todos. Seguimos pensando que tan sólo por el mero hecho de pedir un deseo con todas nuestras fuerzas al final de cada año, se acabará cumpliendo. Es curioso, como decíamos antes, observar cómo nos hemos acostumbrado tanto a interpretar el papel de dóciles y obedientes esclavos, que hemos acabado por asumirlo sin rechistar, sin elevar la voz, sin quejarnos ni tan siquiera un poco. Que hayan logrado eso, queridos amigos, es lo más curioso de todo.

Y quizá lo hayan logrado, entre otras cosas, porque las sociedades actuales tenemos una especial predilección por no armar mucho ruido y regocijarnos viviendo inmersos en un optimismo mal entendido. Podemos estar bien jodidos, pero tenemos demasiados miedos que nos impiden actuar con determinación, con criterio, con valentía y de una manera conjunta. Podemos estar totalmente desesperados, pero el marketing social es poderoso y no hay más que poner en la tele un anuncio de Campofrío para que a todos se nos caiga la lagrimita y sigamos aceptando lo que nos echen encima sin rechistar. Ser optimista no es sonreír mientras esperas que llegue tu turno para entrar al matadero. Me niego rotundamente a creer que esa actitud nos va a sacar del agujero. Me niego a aceptar ese optimismo conformista, sin carga crítica, sin fundamento y sin un exigente activismo social detrás, ya que ese tipo de actitudes sólo contribuyen a adoctrinar aún más, si cabe, a una sociedad condescendiente, autómata y esclava. 


Lamentamos tener que decir esto un día como hoy pero 2013 no será un año próspero ni feliz si cada uno de nosotros no trabajamos para que así sea. La felicidad, la libertad y la prosperidad se consiguen luchando por ellas cada uno de los días del año. Las palabras no son más que palabras. Ya no hay pócimas secretas, ni conjuros maravillosos, ni varitas mágicas, ni conejos que aparecen de la nada al agitar una chistera vacía. Somos los únicos responsables de nuestro futuro y debemos exigir a diario que el mundo no aniquile la bondad de las personas. Esa y no otra es nuestra verdadera responsabilidad y ese debería ser nuestro único propósito para los años venideros. Si seguimos confiando en la inacción, en la pasividad y en la cómoda sumisión en la que hemos estado viviendo hasta ahora, os aseguro que las cosas no van a cambiar para mejor.

2013 será un año difícil pero lo será aún más si no despertamos y seguimos actuando (o mejor dicho, no actuando) como hasta ahora.

A estas alturas, prácticamente nadie tiene fe en la clase política, ni en España, ni tan siquiera en el mundo. No perdamos al menos la fe en nosotros mismos, porque tenemos mucho más poder del que pensamos para tratar de cambiar las cosas.

Eso es todo. Hasta aquí ha dado de sí el año 2012. Tan sólo nos queda una cosa más antes de dar por terminado este ciclo de 365 días.

A los amigos que se quedan, a los que se han ido, a los que se irán: A todos vosotros, queridos amigos, este año no os queremos desear simplemente un próspero y feliz año nuevo. Este año queremos animaros a todos a luchar, a no tirar la toalla, a no conformarse con lo que nos venden, a seguir siempre en la brecha, a tirar siempre hacia adelante cueste lo que cueste, a demostrarles día tras día que somos mejores que ellos en todo, que somos más fuertes y que no nos vamos a dar por vencidos, a seguir vivos por dentro y por fuera, a saber exigirles lo mismo que nos exigen a nosotros, a no dejar de ilusionar ni de ilusionarnos, a no dejar de emocionar ni de emocionarnos, a no tener miedo a nada, a tratar de cambiar lo que no nos guste, a intentar hacer las cosas lo mejor que podamos y a seguir siendo unas personas tan jodidamente maravillosas.

Somos conscientes de que esto no es fácil. Esto cuesta trabajo. No es tan sencillo como decir “Shalakabula Chachicomula bidibi badibi bú” y esperar a que los magos hagan la magia. Pero creemos que al final, si cada uno de nosotros lo sigue intentando, merecerá la pena.

Que nadie os quite la sonrisa ni las ganas de luchar por lo que creéis. Mientras tanto, seguiremos recorriendo caminos que no sabemos hacia dónde se dirigen.  

Nos vemos en 2013, compañeros.  

jueves, 6 de diciembre de 2012

Oscar Niemeyer (1907-2012)

Hasta la vista, maestro.

"La vida es un soplo. Todo acaba. Me dicen que después que yo muera, otras personas verán mi obra. Pero esas personas también morirán. Y vendrán otras, que también se irán. La inmortalidad es una fantasía, una manera de olvidar la realidad. Lo que importa, mientras estamos aquí, es la vida, la gente. Abrazar a los amigos, vivir feliz. Cambiar el mundo. Y nada más.” 

Hoy la ciudad de Brasilia es una ciudad huérfana.

Tras un mes hospitalizado, Oscar Niemeyer falleció ayer en Río de Janeiro a los 104 años de edad. Con él se marcha el último maestro de la arquitectura del siglo XX que quedaba entre nosotros. Con él acaba una saga de genios ilustres que fueron capaces de revolucionar el mundo con sus ideas y sus pasiones. Con él finaliza una estirpe de arquitectos que supieron materializar sus sueños en espacios de una manera sublime, con una elegancia épica, con una honestidad digna de admiración y respeto. Con él, en definitiva, se cierra un capítulo de la historia de lo que una vez, hace no demasiado tiempo, significó ser arquitecto. 

Oscar Niemeyer ha dejado de dibujar para siempre pero sus trazos de excelencia permanecerán en nuestras memorias y en nuestros corazones.

"La gente tiene que soñar, porque de lo contrario no se realizan las cosas”, decía Niemeyer.

Nosotros seguiremos soñando mientras podamos, porque eso es lo único que no nos puede arrebatar nadie.

Gracias por todo, Maestro. 

Muchas gracias por habernos hecho partícipes de tus sueños.

domingo, 2 de diciembre de 2012

No es país para viejos, ni para jóvenes, ni para nadie.


Carta dirigida a Marina del Corral, Secretaria General de Inmigración y Emigración del Gobierno de España.

Estimada señora del Corral:

No voy a dedicar más tiempo del necesario a escribir estas líneas, porque creo sinceramente que usted no lo merece. Así que seré muy breve.

Llevo casi dos años en Shanghai. Más de un año sin abrazar a mis padres. En mi caso personal, salir fuera de España no fue una decisión producto de la crisis ya que en aquel momento tenía trabajo. Lo hice porque quería emigrar antes de que emigrar se convirtiera en mi último recurso.

A día de hoy, aunque quisiera volver a España, no podría.


sábado, 24 de noviembre de 2012

jueves, 22 de noviembre de 2012

Pequeño homenaje a los músicos

Una vez, hace unos cuantos años, me crucé con Bebo Valdés por la calle. Fue en Madrid, concretamente en la calle San Bernardo, cerca de la Gran Vía. Nunca hago cosas así, pero me acerqué a saludarle y charlamos durante unos minutos. Le comenté que le había visto tocar en varias ocasiones en los Veranos de la Villa del Conde Duque y le agradecí aquellos maravillosos momentos que nos brindó sobre el escenario. 

Me estrechó la mano mientras me daba las gracias y sin dejar de sonreír me preguntó: 

 ¿Tú eres músico?

domingo, 5 de agosto de 2012

15 recetas para los arquitectos que han decidido emigrar

Antes de comenzar este artículo nos gustaría hacer una matización: Emigrar fuera de España nos parece una opción más, pero no la única. La cosa está cada vez peor y con el paso del tiempo nos parece más difícil encontrar alternativas, pero cada persona tiene que encontrar su propio camino y estamos seguros que existen otras muchas sendas posibles. A pesar de esto hay que ser realistas y no se puede dar la espalda al hecho de que muchos profesionales (entre ellos, muchos arquitectos) están tomando la decisión de emigrar y probar suerte en otros países. Este éxodo masivo de profesionales supone, en nuestra opinión y formando parte de ese amplio grupo de expatriados, un auténtico drama cuyas consecuencias no queremos (ni podemos) imaginar.

Nosotros nos fuimos de España hace ahora un año y medio. No lo hicimos por necesidad. Lo hicimos porque queríamos probar la experiencia de trabajar en el extranjero para adquirir experiencia internacional y experimentar otras maneras de trabajar. De hecho, llevábamos varios años hablando de hacer las maletas pero, por diferentes razones, nunca nos habíamos animado a dar el paso. Evidentemente la situación del país fue el combustible que nos hacía falta para lanzarnos ya que, a pesar de que ambos teníamos trabajo, vimos que el tema podía llegar a ponerse verdaderamente feo en un futuro próximo, como lamentablemente ha acabado ocurriendo.

El caso es que nos ha parecido adecuado dejar por escrito un listado de las recetas que a nosotros nos ayudaron bastante a la hora de dar un paso así, por si alguna de ellas le pudiera servir a los arquitectos que estén pensando en emigrar fuera de España a buscarse la vida sin un contrato laboral previo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Entrevista con los Vampiros

Hace demasiado que no publicamos nada en el blog y os aseguro que no es por falta de cosas que contar sino por sobreacumulación de las mismas. Además de esto, no disponemos de mucho tiempo material para organizar bien las ideas y poder escribir un texto en condiciones, pero prometemos que esto va a cambiar en breve y vamos a intentar darle al blog una estructura más dinámica basada en artículos cortos que intenten, en conjunto, ir desgranando nuestras visiones y experiencias sobre este complejo y desconcertante planeta en el que llevamos viviendo y trabajando durante un año y medio.

Mientras tanto vamos calentando motores, me gustaría publicar una experiencia laboral que tenía guardada en la recámara. Fue una anécdota surrealista que viví en primera persona hace unos cuantos años y que nunca me había animado a plasmar por escrito. Soy consciente de que, tal y como están las cosas hoy en día en España, cualquier tipo de experiencia laboral (ya sea absurda o no) suena a ciencia ficción, pero me apetecía dejar constancia de aquello que me ocurrió ya que creo que es un fiel reflejo de cómo funcionaban las cosas cuando todavía la crisis no había terminado de machacar el desastroso mercado laboral en el que se había sumido nuestra profesión en los últimos años.

Lo que ocurrió fue más o menos así:

sábado, 3 de marzo de 2012

Wang Shu: El mordisco de la Pulga en el lomo del Dragón

El Premio Pritzker o La Supremacía de los Expertos

Si hay una cosa que nos maravilla del mundo son los expertos. Hay expertos en todos los órdenes de la vida y en todos los campos del conocimiento. Ellos rigen el rumbo de los acontecimientos y marcan con tiza en el suelo la delgada línea que separa lo bueno de lo malo, lo sublime de lo patético, lo genial de lo mediocre. Ellos son el tamiz que selecciona la pepita de oro entre un montón de piedras sin valor. Ellos saben extraer el diamante en bruto de una caja llena de brillantes de bisutería. Etiquetan el mundo y nos dicen a los demás cómo tenemos que ser si queremos triunfar o fracasar. Ellos toman las decisiones para que nosotros, pobres y simples mortales, las acatemos y seamos más felices. Piensan por la sociedad y con sus expertas opiniones definen cuál es el camino correcto. Por nuestro bien. Por nuestra seguridad. Por nuestra libertad. Por nosotros.

domingo, 19 de febrero de 2012

What´s next?

Hoy podemos decir orgullosos que somos unos bebés chinitos de tan solo un año de edad. 

Aterrizamos en Shanghai un día 20 de Febrero del año 2011. No íbamos demasiado cargados, pero jamás nos ha pesado tanto un equipaje como aquel día. Tan solo llevábamos con nosotros un par de maletas viejas, cargadas cada una de ellas con 23 kilos de miedos, preguntas e incertidumbres. Recuerdo que atravesamos el control de pasaportes del aeropuerto sin dirigirnos la palabra el uno al otro. Ni siquiera queríamos mirarnos entre nosotros porque sabíamos que si lo hacíamos, podríamos ver el temor reflejado en los ojos de la otra persona. 


Sonreíamos, eso sí. Pero no era una sonrisa común. Era más bien una de esas sonrisas que uno dibuja en su rostro cuando no tiene preparada una expresión adecuada para una situación desconocida hasta ese momento… y como uno no sabe qué hacer, ni qué cara poner, ni qué palabras decir, adopta de manera involuntaria esa sonrisa rígida, artificial, automática e inexpresiva. Como si fuera una máscara burlesca de un carnaval que trata de disimular el verdadero rostro que uno esconde debajo de ella. Atravesamos las puertas automáticas de las puertas de salida del aeropuerto y soltamos durante un instante las pesadas maletas. Alzamos la vista y nos quedamos allí parados. Inmóviles. Respiramos suavemente sin saber muy bien hacia dónde dirigir nuestros pasos, mientras echábamos un vistazo a nuestro alrededor sin fijar nuestras miradas en ningún lugar concreto.

viernes, 13 de enero de 2012

Trabajar como arquitecto en el extranjero

Hace un par de meses, nuestros amigos y compañeros de Arquitextónica nos hicieron una interesantísima entrevista que publicaron en su fantástico blog bajo el título de "Trabajar como arquitecto en el extranjero. Experiencias personales: MultiDO. Nieves Merayo y Julen Asua". 

Más que una entrevista como tal, fue un diálogo en el que conversamos acerca de las motivaciones de nuestra decisión de finalizar temporalmente nuestra etapa laboral en Madrid para emprender la aventura de ir a trabajar a Shanghái, los pasos que fuimos recorriendo para poner en marcha este importante cambio en nuestras vidas y las situaciones personales y profesionales que estamos viviendo desde nuestra llegada a China.

Sin más, reproducimos a continuación la fantástica conversación que mantuvimos con Lourdes y Miguel, a los que estamos muy agradecidos por haber pensado en nosotros para iniciar esta serie de diálogos que mantendrán con diversos arquitectos que actualmente se encuentran desarrollando su labor profesional en un país extranjero.

domingo, 1 de enero de 2012

2012

En Shanghai ya han entrado en el 2012. Aquí, en España, todavía nos quedan unas pocas horas.

Durante este año pasado han ocurrido muchas cosas. Demasiadas cosas. Tantas, que incluso nos ha sido materialmente imposible sacar tiempo para describirlas con palabras en este blog. Ha sido un año repleto de retos, de cambios, de aventuras, incertidumbres y desafíos. Un año muy intenso. Un año que, psicológicamente, ha parecido que duraba muchísimo más que 365 días. 

En unas horas entraremos en otro nuevo número. 2012. 

Y antes de que eso suceda, nos gustaría dar las gracias, como siempre, a la gente. A nuestra gente. A nuestros amigos y a nuestras familias.

domingo, 2 de octubre de 2011

El ladrillo español se refugia en China

Hace unas semanas se puso en contacto con nosotros Zigor Aldama, periodista y corresponsal del grupo Vocento en Asia, que cubre diferentes noticias por todo Extremo Oriente desde hace más de 11 años. Nos comentó que estaba realizando una serie de entrevistas a diferentes perfiles de arquitectos que actualmente se encuentran desarrollando su actividad profesional en China y quería que le diésemos nuestra visión particular. Fuimos a cenar con él un domingo y estuvimos conversando acerca de diferentes cuestiones de nuestra experiencia personal y profesional en Shanghai. 

¿Por qué decidimos a dar el paso de venirnos a trabajar a China? ¿Cómo llevamos a cabo el proceso? ¿Cuáles fueron nuestras motivaciones, nuestras inquietudes, nuestras expectativas, nuestros miedos? ¿Cómo fue el proceso de adaptación al nuevo medio, tanto a nivel personal como profesional? ¿Qué diferencias principales encontramos entre la situación profesional en España y en China? ¿Cómo vemos el futuro de los arquitectos y de la arquitectura a nivel nacional e internacional?

sábado, 6 de agosto de 2011

Decálogos

Decálogo de Lisa Hanawalt

Esta es una lista de consejos que escribió hace un año la ilustradora Lisa Hanawalt. Es una especie de decálogo de ideas para ejercitar y mantener una mente y un espíritu creativo. Tras escribirla, colgó la lista en su estudio para tenerla siempre presente en su día a día. Nos parecen actitudes muy aplicables a nuestra profesión y creemos que muchas de ellas son también extrapolables a cualquier tipo de trabajo.

viernes, 5 de agosto de 2011

¿Cuándo dejasteis vosotros de dibujar?




Gracias a nuestros amigos de Arquitextonica hemos descubierto esta magnífica conferencia de un ilustrador llamado Puño. La conferencia tuvo lugar en la sexta edición de MAD2011 que organiza eventos y ponencias sobre diseño y creatividad. Podéis ver parte del trabajo de este ilustrador en su web: www.kokekoko.com

viernes, 8 de julio de 2011

50 cosas que indican que llevas demasiado tiempo viviendo en China

1. Cuando en verano bebes agua caliente pese a los 40º a la sombra.
2. Cuando no dejas salir a la gente del vagón y ya estás metiendo el codo para entrar.
3. Cuando te dejas crecer la uña del dedo meñique.
4. Cuando sales a la calle en pijama.
5. Cuando tu pijama es de felpa y de Hello Kitty.
6. Cuando vas al supermercado y ves sapos y tortugas vivas y te planteas comprar uno para prepararte una rica sopa.
7. Cuando vas al baño, ves que hay taza y te sorprendes. Y ocurre lo mismo cuando hay papel.
8. Cuando te da por ponerte a escupir en la calle haciendo competición con los viandantes.
9. Cuando conduces y no respetas el semáforo rojo al girar a la derecha.
10. Cuando comes arroz blanco sólo sin estar enfermo.

jueves, 7 de julio de 2011

50 cosas que indican que eres un novato en China

1. No acabas de creer que tengas que tirar el papel higiénico usado en una pequeña papelera que tienes al lado.
2. Te aterroriza cruzar la calle, incluso cuando tu semáforo está en verde y hay una multitud de chinos cruzando al otro lado.
3. Nunca has oido hablar del VPN y tus amigos de Facebook creen que has muerto en China.
4. Al menos cinco veces cada día vives un momento "This is China".
5. Compras un “jīn” de cualquier cosa que te pongan delante.
6. Todavía te crees los índices de contaminación que oyes en las noticias.
7. Compras películas a través del iTunes Store, en vez de comprarlas en las tiendas locales de DVDs.
8. Crees que el canal CCTV es simplemente una versión china de la CNN.
9. Te has quedado atascado en el capítulo 1 del libro de Conversación Práctica de Chino.
10. Dices continuamente “xiè xie” a todo el mundo y lo utilizas para todo tipo de situaciones.

viernes, 10 de junio de 2011

Seoul: Design City

Fotografía: Julen Asua

Corea del Sur es una isla que está unida a un continente. Limita al este con el Mar de Japón, al sur con el estrecho de Corea que lo separa de su vecino nipón, al oeste con el Mar Amarillo y al norte con un muro impenetrable de acero... sin puertas, ni ventanas, ni accesos, ni grietas, ni fisuras, ni imperfecciones. Corea debería funcionar como una península, pero la realidad política existente con su homónimo norteño hacen que se comporte como un territorio insular condenado a no poder despegarse jamás de ese muro ciego que resulta tan infranqueable o más que cualquiera de los océanos y mares de la tierra.

Llevábamos mucho tiempo queriendo descubrir este país pero no imaginábamos que nos iba a sorprender tanto. Llegamos a Seoul con una idea de ciudad en la cabeza muy diferente a la realidad que nos encontramos una vez allí. Es curioso cómo imaginamos los lugares que no conocemos. Involuntariamente, uno no puede evitar dibujar en su mente bocetos borrosos e imperfectos de esa ciudad a la que todavía no tiene el gusto de conocer personalmente. Y según uno va recorriéndola, esos apuntes mentales van completándose y corrigiéndose poco a poco. Van tomando forma. Van dibujándose solos... como por arte de magia.


jueves, 2 de junio de 2011

Rumbo a Seoul

Imagen nocturna del centro de Seoul

El día 5 del mes 5 del calendario lunar chino es "Duan Wu". Este día se celebra en todo el país el Festival del Barco del Dragón. A este día también se le llama la Fiesta del Doble Cinco porque corresponde al día cinco del quinto mes del calendario lunar chino. Pero este año el Duan Wu Festival, más conocido como el Dragon Boat Festival, se celebra el día 6 de Junio. No me preguntéis por qué. Así que el próximo lunes 6 de Junio es fiesta en China.

Hay varias historias sobre el origen de esta festividad, pero la más aceptada tiene que ver con Qu Yuan, el primer poeta conocido de la literatura china. Qu Yuan nació en el año 340 aC. y creó un nuevo estilo de poesía que se hizo conocida por todo el reino como Chu Ci. Fue ministro del emperador Zhou durante la época de los Estados Guerreros (475-221 aC.) en el Período de los Reinos Combatientes. Siete estados lucharon entre ellos para unificar China y de esos siete reinos, el de Qin era el más fuerte y el de Chu el más grande.


jueves, 26 de mayo de 2011

Sleepless City




Aquí vivimos. Aquí soñamos.

En la otra ciudad que nunca duerme.

En la Ciudad de la Magia. En la Metrópolis de las Ilusiones.

En la infinita e incombustible Shanghai.

上 海

sábado, 21 de mayo de 2011

The Wall

Viernes. 20 de Mayo de 2011. Puerta del Sol. Madrid

Más que un cartel publicitario parece el muro de The Wall de Pink Floyd.

Estamos lejos, compañeros, pero estamos con vosotros.

他们声称这是民主但这不是

miércoles, 4 de mayo de 2011

Se vende voto: Razón aquí



Se acercan las elecciones en España y los políticos nos miran a los ojos poniendo cara de buenos, suplicándonos que les ofrezcamos desinteresadamente nuestro voto. Comienza esa época carnavalesca en la que todos estos lobos sacan del armario sus disfraces de cordero para exigirnos con buenas palabras que les apoyemos para conseguir la victoria. Llegó el momento en que les interesa demostrar a toda costa que su única prioridad somos los ciudadanos. De la noche a la mañana se convierten en nuestros fieles y serviles escuderos. Nos preguntan acerca de las cosas que necesitamos y simulan escucharnos con interés. Nos consultan y se interesan por nuestras opiniones y durante unos cuantos días descienden de sus confortables sillones de oro para pasear amigablemente por nuestras calles, sacarse fotos con nuestros hijos y ofrecernos un fuerte y cordial apretón de manos mientras lucen una de las mejores sonrisas que guardan en su maleta de las hipocresías. Quieren demostrar que ellos son los defensores de nuestros derechos y que pueden transformar todas nuestras exigencias en realidades como por arte de magia. Ya no son simplemente nuestros dirigentes sino que se autoproclaman nuestros amigos.

Llegó la época de los corderitos. Llegó la era de la nueva hipocresía barata. Llegó instante en el que nos necesitan. El único período de sus vidas en que dependen de nuestras decisiones. El único momento en que miran hacia abajo rogando y suplicando nuestro apoyo.

martes, 26 de abril de 2011

Shakiras versus Fulanitos

Una vez más, como viene siendo habitual últimamente, los medios de comunicación vuelven a hacerse eco acerca de temas de actualidad referidos a nuestra profesión. Jamás habían difundido tantas noticias sobre arquitectura como en los últimos tiempos. Nunca antes se habían molestado lo más mínimo en tratar de retratar el día a día de un arquitecto de a pie, ya que por entonces preferían centrarse únicamente en los peces gordos y en las superestrellas del momento. Parece que los periodistas sólo están presentes cuando hay verdadera carnaza con la que poder rellenar páginas y artículos de todo tipo y condición.

Cuando las cosas iban bien sólo veíamos retratados en los periódicos a los magnates del star-system arquitectónico. Nos sorprendían con su estilo y sus buenos modales... y nos daban clases magistrales sobre sus exquisitas y refinadas excentricidades artísticas. Eran los elegidos. Eran los dioses. Eran los sabios. Eran únicos. Eran populares. Eran el reflejo del éxito. Y eran, como no, ricos.

Entonces no había lugar para compositores desconocidos que emocionan de verdad cuando uno les escucha tocar, pero que jamás darían un concierto en en Royal Albert Hall y a los que Sony Music no les haría un contrato discográfico ni en sueños.

En esos tiempos sólo había espacio para las Shakiras de turno.

domingo, 24 de abril de 2011

Facebook contra el Dragón

En China, como la mayoría de la gente sabe, internet no es libre. La censura afecta a infinidad de plataformas, páginas webs, portales, blogs, periódicos digitales, redes sociales, sistemas P2P y páginas de descarga directa para compartir archivos entre usuarios. No puedes acceder a Twitter, ni a Facebook, ni a Myspace. Tampoco a Youtube, ni a cualquier blog de la plataforma Blogger. No puedes utilizar Rapidshare o Megaupload. No funciona Emule ni cualquiera de los programas Torrent, y ni siquiera puedes utilizar Dropbox. Por supuesto, además de todas estas plataformas y redes sociales, existen un número elevadísimo de páginas webs a las que tampoco se puede tener acceso si uno está conectándose desde suelo chino: páginas webs de contenido político, subversivo o crítico con el partido comunista, páginas con contenido pornográfico (sólo en noviembre de 2010 se clausuraron más de 60.000 sitios webs de temática pornográfica), y webs en las que se pueda tener acceso a contenidos prohibidos en el país como son por ejemplo una gran cantidad de libros y películas.

viernes, 22 de abril de 2011

Torres de Babel

Cada día entramos en nuestra pequeña Torre de Babel particular.

La composición de nuestro micromundo universitario es la siguiente: Ana, que es una chica gallega majísima. Nadia, que nació en España, donde llegaron sus padres hace muchos años desde Rusia. Takahashi Kiyoshi es un señor japonés de 61 años que no habla inglés pero escribe unos caracteres chinos preciosos. Malí es una animadísima señora venezolana que ha venido a Shanghai a vivir con sus hijos, porque ellos llevan bastantes años por estas tierras y tienen su vida hecha aquí. Laurien, una chica holandesa que vive con una familia china de au-pair. Fran, un chico argentino único e irreproducible, hijo de emigrantes koreanos, que ha venido a Shanghai para aprender chino. De Indonesia son Nicky y Arline, que viven en la isla de Java y Yessie que es de Bali. Dan es de Dinamarca, habla un inglés totalmente americano y vive cerca de Copenhague. Dana es de Kazajstán. Luego están el trío calavera compuesto por tres chicos japoneses con nombres que no puedo reproducir aquí, que tampoco saben inglés y con los que nos tenemos que comunicar gracias al poco chino que sabemos unos y otros. Alí es de Turquía, vive cerca de Ankara y no sabe ningún otro idioma aparte del turco, un poquito de chino y cuatro palabras malsonantes que le hemos enseñado en español. Dario es un chaval alemán que lleva tres años en Shanghai pero no ha aprendido chino y por eso se apuntó a la universidad. Y si no me dejo a nadie la clase se completa con tres chicas y un chico, todos ellos de Korea del Sur.

domingo, 17 de abril de 2011

Resurrecciones

El Sindicato de Arquitectos (SArq) ha realizado el primer estudio global sobre las condiciones laborales de los profesionales del sector mediante una encuesta a 1.800 de ellos que, por primera vez, recoge también a los arquitectos no colegiados:

- La crisis hace mella en la arquitectura española: 32,4% de sus profesionales están en paro, de los cuales tan sólo un 3,1% cobra el subsidio de desempleo. Además, un 32,87% de estos parados lleva entre uno y tres años en dicha situación.

- La crisis ha enviado al paro sin subsidio a los falsos autónomos: de un 60% de falsos autónomos que existía en 2008 se ha pasado a tan sólo un 25,76% como resultado del alto porcentaje de desempleo.

- El 30,7% del total de los arquitectos cobra entre los 6.600 y los 15.000 euros brutos anuales y tres de cada cuatro encuestados en activo (73%) no llegan al mínimo que establece el convenio nacional existente para oficios equiparables al de Arquitecto.

- Sólo el 41% de los arquitectos que trabaja por cuenta ajena tienen un contrato laboral legal.

- La crisis ha impulsado a un 18% de los arquitectos jóvenes a comenzar la actividad como profesional independiente o empresario.