sábado, 3 de marzo de 2012

Wang Shu: El mordisco de la Pulga en el lomo del Dragón

El Premio Pritzker o La Supremacía de los Expertos

Si hay una cosa que nos maravilla del mundo son los expertos. Hay expertos en todos los órdenes de la vida y en todos los campos del conocimiento. Ellos rigen el rumbo de los acontecimientos y marcan con tiza en el suelo la delgada línea que separa lo bueno de lo malo, lo sublime de lo patético, lo genial de lo mediocre. Ellos son el tamiz que selecciona la pepita de oro entre un montón de piedras sin valor. Ellos saben extraer el diamante en bruto de una caja llena de brillantes de bisutería. Etiquetan el mundo y nos dicen a los demás cómo tenemos que ser si queremos triunfar o fracasar. Ellos toman las decisiones para que nosotros, pobres y simples mortales, las acatemos y seamos más felices. Piensan por la sociedad y con sus expertas opiniones definen cuál es el camino correcto. Por nuestro bien. Por nuestra seguridad. Por nuestra libertad. Por nosotros.

Se escudan bajo el calificativo de expertos y a partir de ahí todo vale. Sus decisiones son consideradas Palabra de Dios y sus sagradas acciones se acatan sin rechistar hasta las últimas consecuencias. Estamos rodeados de expertos. Hubo expertos en el desastre de Fukusima. Fueron expertos aquellos que, no sólo fueron incapaces de prever la devastadora crisis económica que se nos venía encima, sino que contribuyeron con sus decisiones a gestarla, promoverla y amamantarla. Proliferan los expertos en bolsa que trabajan a comisión para grandes corporaciones y manejan a su antojo el devenir de la economía a escala planetaria. Expertos en medicina que siguen a rajatabla los dictados de una industria farmacéutica que les da de comer. Expertos en esto, en lo otro y en lo de más allá. Incluso hay Agencias de Calificación formadas por expertos en diversas disciplinas que deciden qué países merecen estar comiendo mierda en el fondo del pozo y cuáles deben mantenerse cómodamente a flote en la superficie del océano. Y todo esto lo hacen en base a cosas que nosotros, los no-expertos, no entendemos.

Y cómo no podía ser de otra manera también tenemos expertos en nuestra profesión. Una cosa que hacen muy bien estos expertos es poner medallas a otros expertos como ellos para que todos los demás tengamos bien claro cuáles deben ser nuestros referentes, nuestros maestros y nuestros guías.

Esta semana, varios de estos expertos se juntaron en Beijing para decidir quién sería el galardonado con el Premio Pritzker del año 2012. Según algunos: El premio de más prestigio y más peso de los galardones otorgados a los arquitectos. Según la prensa: El Nobel de la Arquitectura. Según nosotros: Una medallita que unos elegidos le colocan a un arquitecto en la solapa. 

Como cada año, la cadena de hoteles Hyatt con el Barón Peter Palumbo a la cabeza, han decidido quién tendrá el honor de recibir esa codiciada medalla de bronce. Algo parecido a que Paris Hilton se pusiera a nombrar a una comisión de sabios para elegir al próximo Nobel de Física.

Globos de Oro, Óscars de Hollywood, Nobeles varios, Principes de Asturias, Pritzkers o el Premio de la revista Cuore a la famosa peor vestida del año. Todos los premios son la misma cosa. Todos tienen, para nosotros, la misma relevancia. Es decir, ninguna.

Este año los expertos determinaron que el ilustre galardonado con el Premio Pritzker 2012 debía ser el arquitecto chino de 48 años Wang Shu. Resulta gracioso ver a la Expertísima Señora Zaha Hadid hablando del valor de la artesanía, del respeto por el medio ambiente, de sostenibilidad, de la grandeza de una arquitectura vernácula, del gusto por la sencillez constructiva, de una arquitectura low-cost, de la honestidad de los materiales, de la importancia de tener en cuenta las necesidades locales y de la gran profundidad filosófica de la obra de Shu en la que conviven de forma armoniosa tradición y modernidad. Resulta tremendamente cómico, la verdad.

En el Siglo de la Hipocresía uno ya no se sorprende por nada. Simplemente esboza una sonrisa y mira para otro lado. Como si fuéramos todos parte de una gigantesca pantomima en la que nada tiene lógica, en la que nada tiene relevancia. Un teatro absurdo donde la mentira lo inunda todo y la incoherencia es el lenguaje del común de los mortales.

Y eso mismo es lo que supone para nosotros el Pritzker: Una fiesta para celebrar la Supremacía de los Expertos, creada por los Expertos y destinada a señalar con el dedo a aquellos Nuevos Expertos que formarán parte de su escogido, selecto y elitista club.

Wang Shu: La excepción que confirma la regla

Curiosamente fue hace poco más de un mes cuando escuchamos por primera vez su nombre. Fue en una especie de conferencia en la Universidad de Harvard en la que Wang Shu hablaba acerca del Museo de Historia de Ningbo. En ese video vimos un perfil de arquitecto poco (o mejor dicho, nada) frecuente en China. No es habitual en este país escuchar de boca de un arquitecto temas relacionados con el slow-build, la economía de materiales, la importancia de la reflexión y el tiempo, la sinceridad en la construcción, la artesanía, el reciclaje, el gusto por el detalle y la preocupación por la destrucción de la arquitectura tradicional china y por el imparable (y absolutamente devastador) desarrollo urbanístico del país.

Wang Shu era un arquitecto diferente. Para empezar, era un arquitecto crítico. Y no sólo era crítico con el trabajo irreflexivo y carente de cualquier tipo de pensamiento arquitectónico de la mayor parte de los arquitectos y urbanistas en China, sino que también lo era con muchas de las decisiones y actitudes de su propio Gobierno destinadas únicamente al fomento y amparo este proceso de especulación salvaje. Era un arquitecto que se mostraba contrario a las expropiaciones a golpe de maza que suele llevar a cabo el Gobierno Chino a la hora de promover los gigantescos planes urbanísticos que están convirtiendo a este país en un lugar carente de personalidad y de carácter. Expresó en multitud de ocasiones su absoluta oposición a la repetición y copia indiscriminada de modelos urbanos más orientados a las macro-operaciones económicas de los grandes inversores que a las necesidades reales de los ciudadanos de a pie. Era alguien capaz de construir arquitecturas de una calidad casi imposible de encontrar en el resto del país. Era, en definitiva, un profesional que trabaja día a día tratando de demostrar que se pueden hacer las cosas de otro modo. 

Hace poco escribimos en Twitter la siguiente frase: “En #China sobra producción sin reflexión y falta pensamiento crítico, análisis y capacidad de anticipación a problemas futuros”

Wang Shu era exactamente la excepción que destrozaba aquella afirmación. La excepción que confirmaba la regla. El problema es que, en general, las excepciones no son precisamente lo que más le interesa fomentar al Gobierno Chino. 

Wang Shu se convirtió, por tanto, en el personaje perfecto para atraer las miradas de los expertísimos Señores del Pritzker porque reunía todo lo que necesitaban para quedar bien a partes iguales tanto con China como con Occidente. Este es el doble juego de siempre: Por un lado, premiamos a China reconociendo su importancia y su influencia en el mundo y por otro exportamos a occidente la imagen de que hemos premiado a un tipo independiente, poco afín a los criterios del Gobierno Chino y moderadamente crítico con sus decisiones especulativas bajo la idea de un supercrecimiento ilimitado y carente de cualquier tipo de pensamiento crítico.

Lo mismo ocurre en todos los ámbitos: Occidente critica duramente a China por su doble rasero en política económica, por la censura, por la falta de libertad individual y por ciertas vulneraciones de los derechos humanos, pero acto seguido esos mismos Gobiernos Occidentales no dudan ni un instante en seguirle el juego al gigante asiático sin rechistar como dóciles corderitos. Occidente le da pequeñas collejas a China vanagloriándose por ello, y acto seguido se pone de rodillas para rendir pleitesía a la segunda potencia económica mundial. ¿Por qué? Pues porque su poder es incalculable y hay que mantenerles contentos para que no les dejen fuera de sus negocios. 

Y los Señores Expertos del Pritzker de este año han pensado exactamente lo mismo: “Hay que tener satisfecho al Gran Dragón porque es la única manera de asegurarnos que cuando todo el banquete esté bajo su dominio, nos permita rechupetear los huesos y coger las sobras que él tire al suelo. Pero también hay que demostrar al mundo que somos capaces de dar mini-lecciones de moral premiando a un tipo que ha tenido ciertas diferencias con las decisiones de su Gobierno” 

Esto, como comprenderán, le ha molestado a China tanto como el mordisco de una pulga a un Tiranosaurio Rex. Es decir: Nada. A este país no le interesan los individualismos con proyección internacional porque con el paso del tiempo pueden resultarle molestos y volvérseles en su contra, como ya ha pasado otras veces. El problema es que Wang Shu no es Ai Wei Wei ni mucho menos.

Así que simplemente todo el mundo ha salido ganando. La arquitectura china tiene por fin su reconocimiento internacional (aunque el galardonado sea sólo una gota de genialidad dentro de un océano de especuladores que danzan al son del comunismo de mercado del Gobierno Chino), la arquitectura occidental tiene a su pequeño y desconocido héroe asiático (porque este año el Trending Topic que tocaba era la artesanía, el anti star-architect y la sostenibilidad, al igual que otros años ha sido todo lo contrario) y todos nosotros tenemos una nueva figura que añadir a nuestra lista de búsquedas en internet.

Una conclusión optimista

Nos comentan en Twitter que mucha gente piensa que hay más política que arquitectura detrás de este premio. Pues hemos de decir abiertamente que, tal y como hemos explicado en el punto anterior, creemos firmemente que así es. Pero no es algo que ocurra únicamente con el fallo de este premio en concreto sino que sucede igualmente en casi todos los premios de los que ya hemos hablado, donde las verdaderas decisiones para otorgarlos suelen estar más motivadas por razones totalmente periféricas a lo que realmente se vende al público, ya sean estas políticas, económicas, estratégicas o puramente basadas en un intercambio de favores.


La repercusión y difusión de este premio ha sido muy escasa en China. Tan sólo alguna breve reseña en unos pocos medios de comunicación. Se ha informado, pero no se le ha dado ni bombo ni platillo. Al Gobierno Chino no le interesa poner un altavoz que pueda traspasar fronteras a personajes con posibilidad de emitir opiniones contrarias al desarrollo económico y especulativo que ellos mismos promueven. Así que la cosa se ha quedado ahí: Un arquitecto, poco o nada conocido hasta ahora más allá de las fronteras de China, cuyo trabajo ha sido valorado, reconocido y premiado por Occidente.

En conclusión, y siendo moderadamente optimistas, nos gustaría decir que esperamos que el Premio Pritzker de este año sirva al menos para ir (poco a poco) creando cierta conciencia en China de que hay otras maneras de trabajar, de reflexionar y de hacer arquitectura, que funcionan notablemente mejor y dan otro carácter a las ciudades, dotándolas de una personalidad de la que carecen por completo actualmente. Los políticos, arquitectos, urbanistas y developers chinos están creando un país homogéneo y plano a base de repetir modelos obsoletos en los que se comenten una y otra vez los mismos errores. China tiene una infinita colección de ciudades sin gancho, producto de una actuación masiva, invasiva y descontrolada donde prima la velocidad y la repetición de patrones y donde se deja voluntariamente a un lado la reflexión, el criterio, la flexibilidad y la singularidad.

Como en todo, por supuesto, hay excepciones. Existen ciudades como Shanghai que traen implícita su singularidad de serie, gracias a una fantástica herencia urbanística y arquitectónica que han hecho que esta sea una metrópolis con una gran flexibilidad y adaptabilidad a todas las actuaciones contemporáneas que han ido arrasando y devastando progresivamente cualquier signo de ese pasado de excelencia. Shanghai ha logrado mantener su distinción, absorbiendo con estilo y clase esas actuaciones masivas y descontroladas... convirtiendo la fealdad en pintoresquismo urbano, transformando la mediocridad en singularidad y haciendo que los errores pasen elegantemente desapercibidos.

Esperemos, por tanto, que este Pritzker sirva para ir creando conciencia y ayudando a que muchos, poco a poco y paso a paso, tengan ganas de volver a creer que se pueden hacer las cosas de otro modo. Y lo hagan.

Esperemos que, por una vez en la historia, la decisión de los expertos haya servido para algo... y el mordisco de la pulga sobre el áspero y acorazado lomo del Dragón le haga revolverse de dolor y modificar ligeramente la peligrosa senda por la que estaba transitando.

jueves, 23 de febrero de 2012

Luis Moreno Mansilla 1959-2012

Photo by HansBrinker.net

Luis Moreno Mansilla, arquitecto, ha fallecido hoy en Barcelona a la edad de 53 años.

Nos hemos enterado de la noticia gracias a este correo electrónico de Scalae:

Querido Luis,

Son muy escasas las horas que han pasado desde que anoche, en Barcelona, nos trajiste y llevaste, adelante y atrás, en las espirales del tiempo, recordando las cosas, la vida y los libros de Enric Miralles. Y tan intenso debió ser el recuerdo que esta noche, sin avisar y calladamente, te nos has ido con Enric.
 
Cuéntale que os queremos, que os seguiremos leyendo, queriendo entenderos, pero sobre todo cuéntale que vuestras vidas y vuestras arquitecturas nos han enseñado cómo sois, y que nos han hecho a todos mejores. 

Recibe un abrazo, Luis... no nos olvidéis. 

(En memoria de Luis Moreno Mansilla, que salió de viaje para siempre el 22 de febrero de 2012) 

Una noticia trágica e inesperada que nos ha dejado helados a todos los que le conocíamos y le admirábamos como arquitecto.

A pesar de que nunca le tuvimos como profesor durante nuestros años de estudiantes en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, en varias ocasiones nos colamos por curiosidad en algunas de sus clases y nos parecieron realmente magistrales.

Desde la distancia, queremos expresar nuestra más profunda gratitud por su labor profesional y académica.

Hoy es un día triste para la arquitectura contemporánea española.

Allá donde estés... Gracias por todo...

domingo, 19 de febrero de 2012

What´s next?

Hoy podemos decir orgullosos que somos unos bebés chinitos de tan solo un año de edad. 

Aterrizamos en Shanghai un día 20 de Febrero del año 2011. No íbamos demasiado cargados, pero jamás nos ha pesado tanto un equipaje como aquel día. Tan solo llevábamos con nosotros un par de maletas viejas, cargadas cada una de ellas con 23 kilos de miedos, preguntas e incertidumbres. Recuerdo que atravesamos el control de pasaportes del aeropuerto sin dirigirnos la palabra el uno al otro. Ni siquiera queríamos mirarnos entre nosotros porque sabíamos que si lo hacíamos, podríamos ver el temor reflejado en los ojos de la otra persona. Sonreíamos, eso sí. Pero no era una sonrisa común. Era más bien una de esas sonrisas que uno dibuja en su rostro cuando no tiene preparada una expresión adecuada para una situación desconocida hasta ese momento… y como uno no sabe qué hacer, ni qué cara poner, ni qué palabras decir, adopta de manera involuntaria esa sonrisa rígida, artificial, automática e inexpresiva. Como si fuera una máscara burlesca de un carnaval que trata de disimular el verdadero rostro que uno esconde debajo de ella. Atravesamos las puertas automáticas de las puertas de salida del aeropuerto y soltamos durante un instante las pesadas maletas. Alzamos la vista y nos quedamos allí parados. Inmóviles. Respiramos suavemente sin saber muy bien hacia dónde dirigir nuestros pasos, mientras echábamos un vistazo a nuestro alrededor sin fijar nuestras miradas en ningún lugar concreto.

“Ya estamos aquí” dijimos cada uno de nosotros sin necesidad de pronunciar palabra alguna. Sin necesidad siquiera de mirarnos a los ojos. “Ya hemos llegado”. Apuré el cigarro que había encendido minutos antes y sentí que era el momento de hablar. No porque me apeteciera decir nada, sino porque sencillamente uno sabe cuándo ha llegado la hora de pronunciar esas palabras que sólo con pensarlas logran que tu sangre se transforme en fríos bloques de hielo como por arte de magia. “Bueno… ¿por dónde empezamos?”

Ese fue el momento de nuestra llegada a China. Y así… como que no quiere la cosa… en un abrir y cerrar de ojos… sin casi darnos ni cuenta… sin apenas ser conscientes… hoy hace exactamente un año que llegamos a Shanghai.

Un año… que ha parecido durar tan sólo unos pocos meses.

Es sorprendente lo rápido que pasa el tiempo cuando cambian las reglas del juego y uno tiene que esforzarse en aprender a jugar de nuevo. Porque cierto es que a las personas se nos olvida jugar. Se nos olvida soñar. Se nos olvida mantener vivas las ilusiones. Se nos olvida relativizar y dejarnos llevar por el inesperado curso de los acontecimientos. Como hacíamos cuando éramos niños. Y el hecho de recuperar esas sensaciones perdidas dentro de nosotros, hace que consigamos adentrarnos en una dimensión olvidada en la que casi ninguna cosa tiene importancia. Una dimensión donde nada es relevante. Ni el tiempo. Ni el espacio. Ni ganar. Ni perder.

Lo único que realmente importa es adaptarse a esas nuevas reglas… y continuar jugando.

Tras un año a la deriva navegando por esta nueva dimensión, hemos de admitir que nos gusta. Hemos vencido ciertos miedos, hemos obtenido respuestas a algunas de las preguntas que trajimos en nuestras desgastadas maletas y hemos conseguido volver a recuperar las ganas de seguir jugando. Tras este año a la deriva, hemos descubierto que la mayoría de las veces, ni la oscuridad es tan oscura, ni los temores que en ocasiones nos paralizan son tales temores, ni las incertidumbres que nos contaminan por dentro lo son tanto.

Ha pasado un año desde aquella fría mañana de Febrero en la que aterrizamos en Shanghai.

Y si tal día como hoy alguien nos preguntase con qué frase nos gustaría terminar este pequeño relato de nuestro primer año viviendo en las Tierras del Dragón… haríamos nuestras aquellas sencillas y sabias palabras del Presidente Bartlet en la serie The West Wing… y gritaríamos al unísono…

“What´s next?”

viernes, 13 de enero de 2012

Trabajar como arquitecto en el extranjero

Hace un par de meses, nuestros amigos y compañeros de Arquitextónica nos hicieron una interesantísima entrevista que publicaron en su fantástico blog bajo el título de "Trabajar como arquitecto en el extranjero. Experiencias personales: MultiDO. Nieves Merayo y Julen Asua". 

Más que una entrevista como tal, fue un diálogo en el que conversamos acerca de las motivaciones de nuestra decisión de finalizar temporalmente nuestra etapa laboral en Madrid para emprender la aventura de ir a trabajar a Shanghái, los pasos que fuimos recorriendo para poner en marcha este importante cambio en nuestras vidas y las situaciones personales y profesionales que estamos viviendo desde nuestra llegada a China.

Sin más, reproducimos a continuación la fantástica conversación que mantuvimos con Lourdes y Miguel, a los que estamos muy agradecidos por haber pensado en nosotros para iniciar esta serie de diálogos que mantendrán con diversos arquitectos que actualmente se encuentran desarrollando su labor profesional en un país extranjero.


Trabajar como arquitecto en el extranjero. Experiencias personales: MultiDO. Nieves Merayo y Julen Asua. 


¿Qué situación/acontecimiento/epifanía os hizo tomar la decisión de dar el salto?


Un día nos hicimos a nosotros mismos una pregunta muy sencilla: 
“¿Qué podríamos perder si lo intentásemos y la cosa saliera mal?” La respuesta fue inmediata: Nada demasiado importante.

Llevábamos más de un año con la idea de irnos a vivir una aventura lejos de España. Queríamos probar y seguir aprendiendo. Jugar, fallar y acertar. La crisis fue el combustible perfecto, pero no el detonante. Lo hubiésemos hecho igualmente tarde o temprano. No queríamos irnos fuera sólo porque esa fuera nuestra única alternativa, y así lo hicimos.

En el momento de tomar la decisión ambos estábamos trabajando en Madrid y sin pensarlo demasiado dejamos nuestros trabajos y nos pusimos en marcha. Para tomar este tipo de decisiones no existe un detonante único, se trata mas bien de un conjunto de circunstancias que determinan la necesidad de dar un vuelco a tu vida y probar a ver qué ocurre si intentas caminar por un sendero diferente.

¿Cuál fue la logística de la salida? (Buscasteis trabajo antes de ir, evaluasteis gastos, contábais con ahorros, salisteis a por tabaco y hasta ahora…)


Buscar trabajo en Shanghai sin estar viviendo allí es complicado. Nadie quería hacernos una entrevista por skype. De hecho, la mayor demanda iba dirigida hacia arquitectos extranjeros con experiencia previa en China, así que las cosas no pintaban muy bien. Teniendo esto en cuenta, decidimos invertir el dinero que teníamos ahorrado en plantarnos allí sin nada. Nos propusimos una estancia mínima de 6 meses en el país, ya que estimamos que menos tiempo era insuficiente para poder valorar bien las cosas. Un mes antes de partir nos apuntamos por internet a un curso de chino de 5 meses de duración en una Universidad del centro de la ciudad que nos recomendaron. 


Esto nos permitía dos cosas: Por un lado, ir aprendiendo algo del idioma mientras nos asentábamos, buscábamos piso y empezábamos a buzonear currículums; y por otro, conseguir un visado de estudiante (de múltiple entrada) que nos permitía permanecer en el país sin problemas durante seis meses. Es decir, que ganábamos tiempo y a su vez no estábamos simplemente esperando a que nos llamasen para alguna entrevista, sino que aprovecharíamos ese tiempo para aprender algo nuevo (y tremendamente útil). 


Al final, resultó que el curso de chino nos interesó mucho más de lo que esperábamos y decidimos no empezar a buscar trabajo hasta que quedase un mes para terminar el semestre, e intentar así enlazar la vida de estudiante con la vida laboral.

¿Tenéis fecha de vuelta?

No hemos fijada ninguna fecha para el regreso. La idea inicial era precisamente esa: no hacer demasiados planes y actuar en función de cada momento. Es evidente que nos gustaría prolongar esta aventura durante unos cuantos años… e incluso no descartamos la posibilidad de movernos a otro país en un futuro. Pero no podemos predecir cómo se desarrollarán los acontecimientos así que preferimos ir poco a poco, valorando cada decisión en su debido momento y sin hacer demasiados planes incontrolables. Creemos que ha quedado más que demostrado que toda esa gente que tenía su vida perfectamente planificada ha visto cómo, en un abrir y cerrar de ojos, las circunstancias han dado un vuelco de 180 grados y lo que ellos tenían previsto ha valido para poco.

Vivimos una época tan impredecible en la que es preferible actuar según los instintos y tener una gran capacidad de adaptación a los cambios que vayan produciéndose.

Y con esa llegada y esa disposición en la cabeza ¿Cómo conseguísteis trabajo? ¿Dónde y a qué os dedicáis?


En China conviven paralelamente dos modelos de negocio: Por un lado están las oficinas de arquitectura chinas y por otro están las firmas internacionales. Cada una tiene sus pros y sus contras. Cuando comenzamos a buscar trabajo pensamos que podría ser una buena idea conocer las dos caras de la moneda laboral en China, así que decidimos que cada uno se centrara respectivamente en uno de los dos mercados. Nieves empezó a buscar en primer lugar y, tras realizar una serie de entrevistas para diferentes compañías internacionales, se decantó por una multinacional francesa asentada en Shanghai desde hace 7 años. Yo comencé a trabajar poco después para una gran empresa china con proyección internacional, que también cuenta con sede en Estados Unidos, Canadá y Singapur.

Lo más complejo del proceso de búsqueda fue convencer a las empresas de nuestra capacidad de adaptación al sistema de trabajo en China. La demanda para los puestos interesantes estaba dirigida casi en exclusiva a arquitectos con experiencia previa en China, lo cual supuso un problema serio cuando comenzamos a enviar currículums.


Así que decidimos aprovechar la única circunstancia que jugaba a nuestro favor: los años de experiencia laboral en España y la calidad (y variedad) de los trabajos que desarrollamos durante nuestros años en Madrid.

Generalmente a China vienen arquitectos recién titulados o con relativamente poca experiencia laboral en España, en cambio nosotros contábamos con más de 7 años ejerciendo la profesión (desarrollando algunas obras singulares y también con bastante experiencia llevando proyectos de obra pública de gran escala) y fue gracias a eso por lo que no tuvimos demasiado problema en comenzar a recibir ofertas laborales en un plazo de tiempo sorprendentemente breve.

Vitalmente transmitís muchísima ilusión y satisfacción. ¿Es igual de gratificante profesionalmente? ¿O es indisoluble y el balance es único?


Estamos muy contentos profesionalmente aunque pensamos que es demasiado pronto para hacer una valoración adecuada. El sistema de trabajo aquí es completamente diferente al de España y necesitamos más tiempo para hacer un análisis objetivo de los acontecimientos. Hasta ahora vemos muchas cosas positivas y otros aspectos que no nos convencen nada de nada, pero a día de hoy tratamos de aprovecharnos de lo bueno y con el paso del tiempo intentaremos tratar de corregir, en la medida de lo posible, algunas de las cosas que no nos gustan.

Como se suele decir, esto no es la panacea. No es la Tierra de los Milagros, a pesar de que las oportunidades que uno puede encontrar son muy interesantes. Aquí se cometen errores gravísimos en las oficinas de arquitectura y te encuentras con situaciones laborales muy frustrantes en el día a día, pero ya sabíamos a dónde veníamos y lo que no se puede negar es que también hay muchas cosas altamente positivas.
 

De momento, lo que esperamos, es sacar partido de todas esas cosas positivas que se puede uno llevar de aquí y tratar de conocer y entender en profundidad el complejísimo sistema social, laboral, económico y cultural chino.

¿Alguna idea para los que están pensando en irse? ¿Y para los que no se terminan de atrever?


Irse fuera de España no es la única opción, sino una de las opciones posibles. La cuestión radica en pensar cuáles son nuestras verdaderas inquietudes. Lo verdaderamente importante es no tener miedo a elegir un camino y recorrerlo con la tranquilidad de pensar que en este juego está permitido cometer errores. Somos ante todo profesionales con recursos y ahora es el momento de utilizarlos.


Así que, más que dar ideas, preferimos incidir brevemente en unos puntos que, al menos a nosotros, nos ayudaron bastante:


- No existen los errores. No existen las equivocaciones. No existen los fallos. 
Todo lo que uno decida hacer con un mínimo de sentido común, tarde o temprano descubrirá que ha sido para bien.


- El concepto de fracaso en España es un lastre del cual hay que deshacerse cuanto antes. Somos una generación educada en un ideal de vida basado en la búsqueda de una cómoda estabilidad propiciada por seguir un camino predefinido por otros. Nos inculcaron, desde bien pequeños, una cultura del miedo a la incertidumbre que nos ha hecho creer que asumir ciertos riesgos y vivir en base a planteamientos de vida apoyados en inestabilidades, supone ir por el camino equivocado. Y la realidad es que no hay caminos equivocados, sino simplemente caminos.


- Al igual que el concepto de fracaso que nos enseñaron es falso, también lo es el concepto de triunfo que nos venden como único. Porque para muchos, triunfar es sólo una cuestión de números. Tanto has ganado, tanto has triunfado. Pero hoy está más que demostrado que la vida realmente es como los mercados: Da igual cúanto tengas y el sudor que te haya costado conseguirlo porque mañana, si alguien decide cambiar las reglas, todo lo que tienes no valdrá nada. 
Triunfar es, en definitiva, que uno mismo esté satisfecho con sus decisiones. Triunfar es estar ilusionados con lo que hacemos y hacerlo lo mejor posible.


- Hay tres tipos de personas en el mundo: los inamovibles, los movibles y los que se mueven.


Y por último, aunque no por ello menos importante, el resumen de todo lo anterior:


- No hay que tener miedo a nada.

domingo, 1 de enero de 2012

2012

En Shanghai ya han entrado en el 2012. Aquí, en España, todavía nos quedan unas pocas horas.

Durante este año pasado han ocurrido muchas cosas. Demasiadas cosas. Tantas, que incluso nos ha sido materialmente imposible sacar tiempo para describirlas con palabras en este blog. Ha sido un año repleto de retos, de cambios, de aventuras, incertidumbres y desafíos. Un año muy intenso. Un año que, psicológicamente, ha parecido que duraba muchísimo más que 365 días. 

En unas horas entraremos en otro nuevo número. 2012. 

Y antes de que eso suceda, nos gustaría dar las gracias, como siempre, a la gente. A nuestra gente. A nuestros amigos y a nuestras familias.

A aquellos que nunca han dejado de enviarnos sus sonrisas, sobrevolando medio mundo a través de montañas, valles, desiertos, mares y océanos. A aquellos que jamás han dejado de estar junto a nosotros, a pesar de los casi 11.000 km de distancia que separan nuestros corazones. A aquellos amigos que cada noche nos mandan contenedores llenos de ilusión y de fuerza para seguir adelante. Vosotros ya lo sabéis, porque os lo hemos dicho muchas veces, pero nunca está de más decirlo de nuevo: Sois nuestra vida.

Y también queremos, como no, dar las gracias a todas esas nuevas personas que hemos ido conociendo a lo largo de este viaje que iniciamos hace unos cuantos meses. A aquellos que han transformado las dificultades en caminos de rosas. A aquellos que han conseguido convertir nuestros miedos en sonrisas. A todos aquellos que han conseguido que nos sintamos como en casa, a pesar de estar tan jodidamente lejos de casa.

Nunca nos cansaremos de repetirlo: Gracias. 

Y recuerden: Sigan estando en la brecha. Sigan vivos por dentro y por fuera. Sigan siempre sonriendo. No dejen jamás de ilusionarse ni de emocionarse. No tengan miedo a nada. Y sigan tirando siempre para adelante.

Feliz 2012.

domingo, 2 de octubre de 2011

El ladrillo español se refugia en China

Hace unas semanas se puso en contacto con nosotros Zigor Aldama, periodista y corresponsal del grupo Vocento en Asia, que cubre diferentes noticias por todo Extremo Oriente desde hace más de 11 años. Nos comentó que estaba realizando una serie de entrevistas a diferentes perfiles de arquitectos que actualmente se encuentran desarrollando su actividad profesional en China y quería que le diésemos nuestra visión particular. Fuimos a cenar con él un domingo y estuvimos conversando acerca de diferentes cuestiones de nuestra experiencia personal y profesional en Shanghai. ¿Por qué decidimos a dar el paso de venirnos a trabajar a China? ¿Cómo llevamos a cabo el proceso? ¿Cuáles fueron nuestras motivaciones, nuestras inquietudes, nuestras expectativas, nuestros miedos? ¿Cómo fue el proceso de adaptación al nuevo medio, tanto a nivel personal como profesional? ¿Qué diferencias principales encontramos entre la situación profesional en España y en China? ¿Cómo vemos el futuro de los arquitectos y de la arquitectura a nivel nacional e internacional?

Hoy se ha publicado el artículo en el Suplemento de Negocios del diario El País. En el reportaje se pueden escuchar las visiones de diferentes perfiles profesionales de arquitectos afincados en China y especialmente en la ciudad de Shanghai: Javier Castrillo (Madrid, 1976), Pedro Pablo Arroyo (Madrid, 1969), Álvaro Leonardo (Xàtiva, 1979), Julen Asua (Bilbao, 1978) y Nieves Merayo (León, 1978).

Como se puede observar, todos los perfiles de los diferentes arquitectos que participamos en el artículo, hemos coincidido plenamente en muchas de las opiniones y visiones acerca de la situación profesional de los arquitectos expatriados en China. Si cambiásemos el orden de los nombres manteniendo las respuestas tal y como están, el reportaje seguiría siendo igual de válido. Todos dijimos básicamente lo mismo, a pesar de que cada arquitecto enfocó sus+
planteamiento a la posición de mercado en la que actualmente se está focalizando.

Sobre todo, la visión general radica en la diferencia del rol del arquitecto entre China y Europa, la especialización del arquitecto en una fase del proyecto que se centra más en la parte creativa que en la parte técnica, la elevada valoración que tienen en China de los arquitectos que vienen desde occidente (y especialmente desde Europa) y la infinita capacidad de aprendizaje y de trabajo de las oficinas locales, que a su vez contrasta con la baja calidad constructiva de los productos arquitectónicos que desarrollan. También hay puntos en común en lo que respecta al momento de crecimiento desmesurado e imparable que vive actualmente el Gigante Asiático, la difícil competencia existente entre las oficinas internacionales para conseguir un hueco en el mercado luchando contra las oficinas nacionales, la importancia de las relaciones, los contactos y las amistades profesionales (lo que aquí llaman guanxi), la inabarcable y desproporcionada escala de los proyectos que se desarrollan, tanto a nivel urbanístico como arquitectónico, y la frenética velocidad de los tiempos que se manejan en el mercado laboral chino.


A continuación reproducimos el artículo de Zigor Aldama: "El ladrillo español se refugia en China. La crisis inmobiliaria provoca una estampida de arquitectos a la caza de un sueño" (Enlace aquí)

Javier Castrillo (Madrid, 1976) no puede evitar llevarse las manos a la cabeza cada vez que visita una obra. La desesperación se refleja en su mirada un segundo, pero este arquitecto sabe que tiene que mantener la calma. Lleva cinco años en Shanghái con un estudio propio, y ha aprendido que la nueva tierra de las oportunidades solo se exprime con paciencia. "Además, el rol del arquitecto en China es diferente del de España, donde tiene toda la responsabilidad en la construcción de un edificio. Aquí solo puede participar en la fase de concepto y de diseño, luego la construcción queda en manos de un instituto o una empresa local que desarrollan el proyecto. Por eso, a pie de obra poco podemos hacer. Nos cambian los detalles constructivos y hay que pelear para lograr una calidad decente", explica.

De hecho, hasta un maestro de feng shui puede tener más influencia que el arquitecto. "Condiciona mucho. Hay cosas de esta filosofía que resultan lógicas e interesantes, pero otras están ligadas a la superstición. Eso sí, cuando el maestro dice algo, hay que hacerlo". Así que, toma aire, y, con pausa, le explica a su asistente china las cosas que le sacan de quicio.

Castrillo inspecciona las placas de granito que recubren las columnas del club que ha diseñado para el Gobierno local de Jiading, y se muestra complacido. "El grosor está bien. Aquí se tira a lo bajo en la calidad de los materiales, porque no se puede olvidar que solo el Estado es propietario del suelo, y las concesiones son a 70 años", dice el arquitecto, encargado también del interiorismo de las franquicias con las que Telepizza desembarcará en China.

Su proyecto estrella son tres torres de hasta 160 metros de altura para GCL, una empresa de energías renovables. Pero el éxito no le llegó fácil. Vino a China contratado por el estudio Lamela para presentarse a concursos "que son una cortina de humo porque los proyectos ya están dados", señala Castrillo. El trabajo no prosperó, pero él vio la oportunidad del creciente mercado mientras vaticinaba el ladrillazo español. Decidió quedarse y montar "una empresa de renders (imágenes por ordenador que muestran el aspecto final de un proyecto), y fui labrando las relaciones personales que son indispensables aquí". Hoy emplea a una treintena de personas y ya ha concluido un conjunto de seis bloques de oficinas en las afueras de Shanghái. "Los buenos proyectos son los que concede el Gobierno", asegura. "Aquí la escala apabulla. Nunca podría haber soñado con proyectos de esta envergadura en España". Muchos piensan como él. El crash inmobiliario nacional ha provocado que miles de arquitectos pongan pies en polvorosa. Y el imparable desarrollo chino, que sigue alimentando una burbuja blindada, ha convertido al gigante asiático en el imán más potente. No hay cifras oficiales, pero los que han llegado a China se cuentan por decenas, si no por centenares. Buscan una salida digna, y persiguen un sueño que Pedro Pablo Arroyo (Madrid, 1969) ya ha alcanzado.

El decano de los arquitectos españoles establecidos en el país de Mao ha completado un viaje de ida y vuelta que comenzó con su doctorado en Japón. De allí saltó a China, donde abrió CA Group con un socio local. Su primer éxito fue modesto, pero no pasó desapercibido. El coqueto puente de Qingpu le proporcionó reconocimiento internacional y el mejor de los clientes: la Administración le encargó rápidamente un proyecto mucho más ambicioso, dos puentes gemelos en una autopista de Shanghái por valor de 20 millones de euros. Ahora está inmerso en un nuevo encargo que alumbrará 10 puentes más. Arroyo, no obstante, supervisa el proceso creativo desde España, desde la Universidad Europea de Madrid donde da clases, y desde donde sigue involucrado en el estudio CA, que ahora busca acometer proyectos en Europa desde China, el camino inverso al habitual. Con esa perspectiva, Arroyo dispara: "Los estudios españoles son demasiado pequeños para enfrentarse con éxito al reto que supone China. Es necesario construir una estructura empresarial mucho más potente, y añadir una visión internacional. La capacidad técnica y la imaginación no son problema, razón por la que somos bien valorados fuera, pero muchos no saben adaptarse a trabajar y gestionar equipos numerosos. Los que hemos conseguido algo en China somos microorganismos en un gran ecosistema".

Arroyo cree que el país asiático todavía ofrece oportunidades a los arquitectos españoles, y augura un porvenir duro a la profesión en nuestro país. "Vamos de pulcros, pero luego no barremos la casa. En España aún perduran el enchufismo y la cultura del pelotazo", asegura. Castrillo agrega que "muchos critican la calidad china, pero olvidan las chapuzas nacionales. Otros critican a los trabajadores chinos, pero son muy aplicados y van acortando distancias con los nuestros".

Lo mismo piensa Álvaro Leonardo (Xàtiva, 1979). Tras trabajar en Europa y América, decidió probar suerte en China, y lo hizo en un estudio local. "Ha cambiado la escala de nuestro mundo. Ahora somos una provincia de Europa, y tenemos que hacerlo valer. Los chinos todavía tienen que desencorsetarse pero lo harán rápido, así que no podemos seguir esperando a que nos lluevan los proyectos". De esa idea surge el estudio Polifactory, creado por jóvenes arquitectos, entre los que se encuentra Leonardo, y que tiene una rama en China, otra en Brasil, y el tronco en España. "Es imprescindible contar con valor añadido, el nuestro es la experiencia internacional que los chinos todavía no han adquirido".

La experiencia es un grado. Lo saben bien Nieves Merayo (León, 1978) y Julen Asua (Bilbao, 1978). Están en el último grupo de los arquitectos que han llegado a China, pero, a diferencia de la mayoría, no lo han hecho por necesidad. "Llevábamos trabajando siete años en Madrid y veíamos cómo nuestros amigos se quedaban sin trabajo. Nosotros no teníamos ese problema, pero sí que habían caído nuestros ingresos", cuenta él. "Entonces pensamos en la posibilidad de probar fuera. Elegimos China y descartarnos instalarnos por nuestra cuenta". Llegaron con un visado de estudios para aprender el idioma, pero Merayo tardó 15 días en encontrar trabajo en un estudio francés y Asua cerró su acuerdo con uno chino en un mes. "Tenemos mucha suerte, pero también es cierto que este no es un país para recién licenciados. Antes te daban trabajo por tu cara bonita, pero ahora el Gobierno limita los permisos a mano de obra muy cualificada. Es una nueva fase de su desarrollo", comenta el bilbaíno.

Artículo de Zigor Aldama para El País | Publicado el 02/10/2011 | Javier Castrillo, Pedro Pablo Arroyo, Álvaro Leonardo, Julen Asua y Nieves Merayo | Entrevistas realizadas en Shanghai (China) | El ladrillo español se refugia en China

sábado, 6 de agosto de 2011

Decálogos


Esta es una lista de consejos que escribió hace un año la ilustradora
Lisa Hanawalt. Es una especie de decálogo de ideas para ejercitar y mantener una mente y un espíritu creativo. Tras escribirla, colgó la lista en su estudio para tenerla siempre presente en su día a día. Nos parecen actitudes muy aplicables a nuestra profesión y creemos que muchas de ellas son también extrapolables a cualquier tipo de trabajo.

- Keep a journal. Carry a notepad.
- Draw everywhere.
- Don´t complain about what you do.
- Excercise.
- Go out and experience things/people, on rare occasion.
- Execute dumb ideas beautyfully.
- Turn off the internet.
- Read fiction.
- Don´t worry about how good it will be. Just make it and do your best.
- Say NO to people, even if you like them.

El hecho de escribir diez sencillas actitudes en un papel nos parece un buen ejercicio. Muchas veces preferimos mantener ciertas ideas en el olvido y actuar de una manera más cómoda. Muchas veces preferimos no arriesgar. Preferimos no esforzarnos demasiado. Por eso creemos que escribir diez puntos, muy sencillos de llevar a la práctica, y tenerlos presente día a día es algo que todos deberíamos hacer. Para no olvidar. Para no quedarnos en nuestro artificial y placentero estado de confort.

Nosotros vamos a tomar prestadas las ideas de Lisa Hanawalt porque creemos que son muy constructivas y necesarias. Pero además, nos gustaría añadir un breve decálogo particular, con otras ideas personales... aunque reconocemos que son algo más generales, quizá demasiado ambiciosas, y muchas veces resulte complicado ponerlas en práctica.

Pero no queremos olvidarlas. Nunca.

- Disfruta con todo lo que hagas.
- Trata de hacer cada cosa lo mejor que sepas.
- No temas equivocarte. El único fracaso es no haberlo intentado.
- Pon pasión, emoción e ilusión en cada cosa que lleves a cabo.
- Nunca dejes de viajar.
- Nunca dejes de aprender.
- Nunca dejes de sorprenderte.
- Nunca dejes de sonreír.
- Maneja las riendas de tu propia vida. Jamás dejes de ser libre.
- No tengas miedo a nada.

viernes, 5 de agosto de 2011

¿Cuándo dejasteis vosotros de dibujar?

puño from MADinSpain on Vimeo

Gracias a nuestros amigos de Arquitextonica hemos descubierto esta magnífica conferencia de un ilustrador llamado Puño. La conferencia tuvo lugar en la sexta edición de MAD2011 que organiza eventos y ponencias sobre diseño y creatividad. Podéis ver parte del trabajo de este ilustrador en su web: www.kokekoko.com

Como bien dicen Lourdes y Miguel en su blog, probad a sustituir la palabra "ilustrador" por "arquitecto" y veréis que todo lo que dice es perfectamente aplicable a nuestra profesión.

Una magnífica, interesante y positiva visión sobre la creatividad, sobre cómo algunos se empeñan en matarla cuando nos vamos haciendo mayores, sobre la educación, sobre el instinto, sobre la ilusión, sobre la correcta gestión de nuestras capacidades creativas, sobre el poder de la artesanía frente a la mentira-negocio del arte, sobre la importancia de asumir retos y eliminar progresivamente nuestros miedos y sobre diversos aspectos relacionados con la creación perfectamente extrapolables a nuestra profesión.

- Nadie nace sabiendo. No temas cometer errores. Equivócate.
- La creatividad no es improvisación sin método.
- Diviértete con lo que haces. Disfruta.
- Hay que pensar como un artesano, no como un artista.
- Nunca pierdas la capacidad de ilusionarte con las cosas que hagas.
- Haz lo que no sabes hacer, porque lo que sabes hacer ya está hecho. Asume retos.
- No tengas miedo.

Y vosotros... ¿cuándo dejasteis de dibujar?

viernes, 8 de julio de 2011

50 cosas que indican que llevas demasiado tiempo viviendo en China

1. Cuando en verano bebes agua caliente pese a los 40º a la sombra.
2. Cuando no dejas salir a la gente del vagón y ya estás metiendo el codo para entrar.
3. Cuando te dejas crecer la uña del dedo meñique.
4. Cuando sales a la calle en pijama.
5. Cuando tu pijama es de felpa y de Hello Kitty.
6. Cuando vas al supermercado y ves sapos y tortugas vivas y te planteas comprar uno para prepararte una rica sopa.
7. Cuando vas al baño, ves que hay taza y te sorprendes. Y ocurre lo mismo cuando hay papel.
8. Cuando te da por ponerte a escupir en la calle haciendo competición con los viandantes.
9. Cuando conduces y no respetas el semáforo rojo al girar a la derecha.
10. Cuando comes arroz blanco sólo sin estar enfermo.
11. Cuando ves los semáforos como elementos puramente decorativos.
12. Cuando, al comprar algo de comer por la calle, no eliges lo que más te gusta, sino lo que tiene pinta de ser lo menos malo.
13. Cuando piensas en comprarte un número de teléfono sin 4.
14. Cuando no quieres vivir en el 14.
15. Cuando regateas hasta en el autobús.
16. Cuando ves a un extranjero y piensas “Anda, un laowai”.
17. Cuando escupes los huesos al comer sopa y pelas las gambas con palillos.
18. Cuando pagar por las servilletas no te parece una injusticia.
19. Cuando fumas en el ascensor/hospital/taxi/tren y demás lugares prohibidos pese a que no estés sólo.
20. Cuando dejas de dar propina y te quedas esperando a los 5 maos.
21. Cuando prefieres usar la bicicleta pese a que llueva.
22. Cuando te compras una capa de lluvia, una mascarilla, unas orejeras y lo combinas en la bici con unos guantes de último modelo.
23. Cuando te levantas a las 7 am para hacer taichí con los viejitos de tu compound.
24. Cuando exclamas “ohhhhhhh”.
25. Cuando el “okey la” pasa a formar parte de tu vocabulario.
26. Cuando empujar forma parte de tu día a día.
27. Cuando no recuerdas cómo se decía “no entiendo” y pasas a usar “ting bu dong”.
28. Cuando tu inglés ha pasado a ser: “looka, looka, cheapa cheapa”.
29. Cuando te levantas pensando en comprarte un Gucci, un LV o quizás un Tous, todo por 30€ y con las vueltas ir a comer.
30. Cuando pagar para subir un monte te parece lo más natural del mundo. Y encontrarte a gente que te sigue ofreciendo bebidas cuando estás en la cima, aún más.
31. Cuando morir atropellado por un autobús ha dejado de ser tu principal preocupación cuando estás en la calle.
32. Cuando vas a cortarte el pelo a las 11 de la noche, por 2€ y te enfadas si no te dan masaje.
33. Cuando a las 2am te duelen los pies y te vas a dar un masaje.
34. Cuando trabajas con el msn, el skype y el qq abiertos.
35. Cuando ver escupideras te parece algo hasta higiénico.
36. Cuando eres todo un experto en camuflar dentro de la maleta barras de lomo, chorizo, queso, tuppers y paquetes de lentejas, cada vez que vuelves de un viaje a España. Como un narcotraficante más.
37. Cuando no visualizas negociar sin terminar comiendo y bebiendo más que en una boda.
38. Cuando te levantas por la mañana y desayunas “tofu”.
39. Cuando te vas de viaje de más de 2 días y tan sólo llevas una muda para cambiarte.
40. Cuando sientes que los chinos no son tan feos como cuando llegaste.
41. Cuando tomas la sopa sorbiendo y arqueando la espalda hasta casi comerte la mesa.
42. Cuando usas una mano para indicar cualquier número del 1 al 10.
43. Cuando gritar es tu nueva forma de hablar.
44. Cuando sales de fiesta y no visualizas hacer otra cosa que ir al karaoke.
45. Cuando subir la moto a casa en el ascensor, te parece lo más normal del mundo.
46. Cuando en lugar de esperar la cola optas por ir empujando al resto adelantando posiciones.
47. Cuando has conseguido perfeccionar tanto la técnica que eres capaz de pelar y comer una gamba con palillos.
48. Cuando quedas para cenar a las 4:30 de la tarde.
49. Cuando un policía irrumpe en tu casa a las 4 de la mañana para desalojar la macrofiesta que has montado y acabas sacándote fotos con él mientras le insistes para que se tome un tequila.
50. Cuando logras entrar a una discoteca china llevando una bota cargada de ron, convenciéndoles a todos los seguratas de que en realidad es un bolso muy caro de marca Osborne.

¿Se os ocurren más puntos para añadir a la lista?

Vía Laowai en Shanghai: Modificado y ampliado con algún punto basado en nuestra experiencia personal por estos mundos.

jueves, 7 de julio de 2011

50 cosas que indican que eres un novato en China

1. No acabas de creer que tengas que tirar el papel higiénico usado en una pequeña papelera que tienes al lado.
2. Te aterroriza cruzar la calle, incluso cuando tu semáforo está en verde y hay una multitud de chinos cruzando al otro lado.
3. Nunca has oido hablar del VPN y tus amigos de Facebook creen que has muerto en China.
4. Al menos cinco veces cada día vives un momento "This is China".
5. Compras un “jīn” de cualquier cosa que te pongan delante.
6. Todavía te crees los índices de contaminación que oyes en las noticias.
7. Compras películas a través del iTunes Store, en vez de comprarlas en las tiendas locales de DVDs.
8. Crees que el canal CCTV es simplemente una versión china de la CNN.
9. Te has quedado atascado en el capítulo 1 del libro de Conversación Práctica de Chino.
10. Dices continuamente “xiè xie” a todo el mundo y lo utilizas para todo tipo de situaciones.
11. Te sientes aliviado cuando te cruzas por la calle con otro laowai (extranjero).
12. Por mucho empeño que pones, no has logrado comprender del todo la lógica en el empleo de “èr” y “liǎng” para el recuento de cosas.
13. Pagas por comprar sofware original.
14. Crees que la diferencia entre un masaje de 150RMB y uno de 600RMB reside únicamente en la duración y la calidad del mismo.
15. Necesitas pañuelos para sonarte los mocos.
16. Dejas que las mujeres mayores pasen antes que tú cuando estás en una cola.
17. Crees que te estás muriendo cuando escupes cosas negras cada mañana.
18. Crees que hay que estar sobrio y mantener la compostura para cerrar un contrato con un cliente.
19 Sigues pensando que la gente va a los KTVs (karaokes) únicamente a cantar.
20. Te confunde que la zona de no fumadores esté justo al lado de la de fumadores. Y no puedes entender que, en muchas ocasiones, ambas zonas sean la misma.
21. Crees que muchas mujeres chinas tienen cuerpos perfectos de manera natural.
22. Todavía sientes la necesidad de identificar qué es ese olor tan raro que hay en el aire, y de dónde proviene.
23. No puedes creer que se necesiten cinco personas para estampar un sello sobre 15 papeles diferentes cada vez que vas al banco a realizar cualquier transacción, por sencilla que esta sea.
24. Todavía piensas que comer Pato Peking es algo especial.
25. Estás realmente convencido de que aquel traje que compraste en el Silk Market va a durar toda la vida.
26. Aún no tienes la cartera a punto de reventar debido a las millones de business cards que te entrega cada persona con la que hablas por la calle.
27. Realmente estás convencido de que ligas un montón cuando sales por la noche.
28. Envías emails a los amigos de tu país con todas las nuevas palabras que has aprendido en chino y las escribes en pinyin indicando los tonos mediante números (“ni3hao3”). Ellos creen que definitivamente has perdido el juicio.
29. No puedes decir “Běijīng” pronunciándolo con los tonos correctos.
30. Siempre llevas contigo tu pasaporte y tu permiso de trabajo.
31. No estás seguro de por qué en el banco pasan tus billetes de 100RMB por la máquina de reconocimiento de billetes falsos cada vez que vas a ingresar dinero.
32. Sabes que hay tiendas que son muy caras, pero sigues comprando en ella porque hablan un poco inglés.
33. No puedes decir tu número de teléfono en chino.
34. Sigues colocando tu mochila o tu bolso en el escaner de seguridad cada vez que entras en el metro.
35. Para mujeres: Necesitas desesperadamente un arreglo en tu peinado pero has oído demasiadas historias de terror sobre las peluquerías chinas, donde además ninguno de los peluqueros habla inglés.
36. Para hombres: Siempre llevas el pelo demasiado corto porque has descubierto que todas esas historias de terror son completamente ciertas.
37. Crees que los cumplidos acerca de tu nivel de chino que te dicen los chinos son verdad.
38. Crees que el pinyin fue ideado específicamente para volver locos a los extranjeros.
39. No has encontrado todavía tu lugar favorito para comer "jiǎozi" (dumplings).
40. Tienes un solo número de teléfono móvil.
41. Realmente sigues esperando que alguien alabe tus habilidades con los chopsticks.
42. Has pasado de comprar huevos milenarios, para después probar los huevos duros con sal y finalmente acabar comiendo huevos frescos normales y corrientes.
43. Cuando preguntas si hay alguien que hable inglés y te dicen que sí, confías ciegamente en que la persona que van a traerte realmente hable en inglés.
44. Sigues confiando en que pagando 90RMB por una copa el alcohol que te van a servir va a ser de primera calidad.
45. A la hora de alquilar un piso, le sigues preguntando al agente inmobiliario si el apartamento tiene horno y lavavajillas.
46. Entras en estado de shock al descubrir que el nombre de una marca tan conocida como “Starbucks” en chino suena totalmente diferente y nadie te entiende cuando la pronuncias en inglés.
47. Estás convencido de que vas a ser capaz de terminar de leer The Analects of Confucius.
48. Da igual lo que te diga un taxista, ya que lo único que eres capaz de contestarle en chino es "wǒ de māma hē kělè, wǒ de bàba hē kā fēi".
49. Sigues preguntando "¿Se puede fumar aquí?" cada vez que entras en un local cerrado.
50. Practicas la autocensura en tus emails... por si acaso.

¿Se os ocurren más puntos para añadir a esta lista?

Vía invisiblegaijin: Traducido, modificado y ampliado con algún punto basado en nuestra experiencia personal por estos mundos.

viernes, 10 de junio de 2011

Seoul: Design City



Corea del Sur es una isla que está unida a un continente. Limita al este con el Mar de Japón , al sur con el estrecho de Corea que lo separa de su vecino nipón, al oeste con el Mar Amarillo y al norte con un muro impenetrable de acero... sin puertas, ni ventanas, ni accesos, ni grietas, ni fisuras, ni imperfecciones. Corea debería funcionar como una península, pero la realidad política existente con su homónimo norteño hacen que se comporte como un territorio insular condenado a no poder despegarse jamás de ese muro ciego que resulta tan infranqueable o más que cualquiera de los océanos y mares de la tierra.

Llevábamos mucho tiempo queriendo descubrir este país pero no imaginábamos que nos iba a sorprender tanto. Llegamos a Seoul con una idea de ciudad en la cabeza muy diferente a la realidad que nos encontramos una vez allí. Es curioso cómo imaginamos los lugares que no conocemos. Involuntariamente, uno no puede evitar dibujar en su mente bocetos borrosos e imperfectos de esa ciudad a la que todavía no tiene el gusto de conocer personalmente. Y según uno va recorriéndola, esos apuntes mentales van completándose y corrigiéndose poco a poco. Van tomando forma. Van dibujándose solos... como por arte de magia.

Seoul es una colección de rincones especiales y de microarquitecturas anónimas capaces de "hacer ciudad". Es un paraíso de la cultura y del arte bien entendido. Es una escalera que se pierde por los tejados haciéndonos viajar sin rumbo por el peculiar reino de los gatos callejeros. Es una terraza donde pensar. Es un sitio tranquilo donde poder reconciliarse con el diseño, el arte y la arquitectura, siempre en compañía de una Cass bien fría que sabe escuchar como nadie. Es un escenario urbano plagado de conceptos pintoresquistas que hacen que uno no pueda dejar de querer ver qué sorpresa le deparará la siguiente calle. Es una melodía con ritmos del norte de Europa escritos sobre una partitura made in Japan. Es una ciudad plagada de montañas y atalayas a las que uno siente la necesidad de subir... asomarse... y observar... Es un hervidero de historias a pie de calle contadas por ciudadanos que tienen mucho que decir. Es una colección de sonrisas. Es un mapa perfecto de armonía y almas vivas. Pero sobre todo, Seoul está totalmente contaminado por detalles agradables en los que apetece detener los sentidos durante un instante... y volver a mirar... y volver a escuchar... y volver a tocar... Una medicina perfecta para recuperar aquella confianza en el buen hacer del ser humano, que muchas veces uno da por perdida.

Seoul fue catalogada en 2010 como la Capital Mundial del Diseño y a pesar de que habitualmente este tipo de galardones no son más que campañas de marketing metropolitano y pantomimas para incrementar el turismo, en este caso hemos de reconocer que el premio está muy merecido.

Lo mejor que tiene la ciudad es que el diseño no está prefabricado. No es una capa de maquillaje realizada ex profeso para realzar tontamente una serie de valores inexistentes. No es un vestido de seda para una mona. No es simplemente un acto organizado para transformar la realidad en algo imaginario. El diseño agradable, sincero y humano está impregnado en cada calle y en cada rincón. Esto nos sorprendió bastante porque habitualmente cuando se habla de una tienda de diseño, de un restaurante de diseño o de una ciudad de diseño, uno ya se conoce el discurso y los trucos baratos de revista de tendencias. Uno espera llegar allí y entrar en una especie de nave espacial blanca, pura, excéntricamente higienista, sin alma, sin continente y habitualmente sin contenido. Es algo parecido a lo que se sentiría al entrar en la casa de la hermana de monsieur Hulot en la película de Mon Uncle de Tati. El modernismo mal entendido. La ausencia de cualquier elemento humano. El vacío. La nada. La incomodidad y el absurdo como imagen de un progreso y una contemporaneidad que brilla por su ausencia. El diseño por el mero hecho de que "las cosas molan más si parecen sobrediseñadas, son caras, incómodas, desagradables para el espíritu y están (cómo no) pintadas de blanco".

Pero esto no ocurre en Seuol. Sus habitantes se han convertido en los artesanos de un urbanismo a pequeña escala, regalando a la ciudad espacios y lugares sinceros, cargados de emoción y plagados de millones de detalles fenomenológicos. Han logrado implantar un alma única en las calles de su ciudad.

Respecto a la arquitectura hay mucha y de alta calidad, no sólo constructivamente hablando sino también en lo referente a la escala y la implantación urbana. No nos gusta demasiado viajar como locos buscando tal o cual edificio como si se tratase de una maratón de estrellas del espacio o como si fuéramos adolescentes que siguen a sus ídolos por los hoteles en los que se alojan para gritarles desesperadamente al oído, pero en Seoul resulta inevitable toparse con arquitecturas de todo tipo y condición, desde los edificios anónimos que salpican todo el entramado urbano hasta los hitos de las archiconocidas figuras del panorama arquitectónico. Respecto a este último punto, nos gustaría señalar que nos horrorizó el híbrido edificio-parque de Zaha Hadid en Dongdaemun (aunque estaba todavía en construcción y habrá que otorgarle el beneficio de la duda); nos causó bastante indiferencia el Leeum Samsung Museum of Art en Itaewom, compuesto por tres edificios (de Rem Koolhaas, Mario Botta y Jean Nouvel) que no pegaban ni con cola y competían entre ellos para ver "quién es el que la tiene más grande"; y nos emocionó el edificio de Dominique Perrault en la Universidad de Mujeres de Ewha. Eso sí, queremos matizar que la ciudad respira gracias otros detalles arquitectónicos seguramente menos mediáticos que los ejemplos anteriores. Ahí es, en nuestra humilde opinión, donde se encuentra la verdadera magia de está capital asiática.

Disfrutamos como niños recorriendo el impresionante parque lineal urbano que se desarrolla a orillas del arroyo Cheonggyecheon. Saboreamos la deliciosa comida coreana en los innumerables restaurantes y puestos callejeros que surgen por todos los rincones. Dormimos en dos sitios bien diferentes: primero en uno de los millones de Love Hotels que iluminan con sus luces de neón las calles del barrio de Jongno-gu y después en una casa tradicional del céntrico barrio de Buchon, regentada por una señora encantadora y su precioso perro, que por unos cuantos Wons te ofrecían un pack compuesto por una agradable conversación, sonrisas sinceras, un patio de película, un cómodo colchón y un viaje en el tiempo a épocas antiguas. Vimos la ciudad desde dos atalayas diferentes, la Torre de Seoul al sur y la montaña que se alza junto a Buchon al norte. Visitamos los palacios de Changgyeonggung, Ch'angdokkgung y Gyeongbokgung. Salimos por la noche para saborear de primera mano el animadísimo ambiente universitario nocturno. Y recorrimos los ajetreados barrios de Insa-dong y Namdaemun, Itaewon y Gangnam.

Aunque, como ocurre siempre, lo más enriquecedor del viaje fue entrar en contacto con las personas y recibir su cordialidad, sus sonrisas y su amabilidad extrema. Los coreanos nos han dejado sin palabras. Son absolutamente geniales. No podemos añadir más.

Esperamos poder regresar en un futuro a Corea del Sur... pero nos gustaría contar con más tiempo para poder sumergirnos de lleno en el resto del país y poder llegar a conocer en profundidad cada uno de los rincones con los que cuenta esta maravillosa isla irreal que descansa flotando en uno de los puntos más remotos del lejano oriente... entre China y Japón... completando la temible trilogía de los Dragones Asiáticos...

jueves, 2 de junio de 2011

Rumbo a Seoul


El día 5 del mes 5 del calendario lunar chino es "Duan Wu". Este día se celebra en todo el país el Festival del Barco del Dragón. A este día también se le llama la Fiesta del Doble Cinco porque corresponde al día cinco del quinto mes del calendario lunar chino. Pero este año el Duan Wu Festival, más conocido como el Dragon Boat Festival, se celebra el día 6 de Junio. No me preguntéis por qué. Así que el próximo lunes 6 de Junio es fiesta en China.

Hay varias historias sobre el origen de esta festividad, pero la más aceptada tiene que ver con Qu Yuan, el primer poeta conocido de la literatura china. Qu Yuan nació en el año 340 aC. y creó un nuevo estilo de poesía que se hizo conocida por todo el reino como Chu Ci. Fue ministro del emperador Zhou durante la época de los Estados Guerreros (475-221 aC.) en el Período de los Reinos Combatientes. Siete estados lucharon entre ellos para unificar China y de esos siete reinos, el de Qin era el más fuerte y el de Chu el más grande.

Qu Yuan era un noble de Chu que se fue ganando poco a poco la confianza del Rey y acabó convirtiéndose en su primer ministro, ayudándole a elaborar leyes que determinaron y definieron la política exterior.

Cuando Qu Yuan comenzó a ver el peligro causado por el Estado de Qin, propuso diversas reformas de gobierno y una firme alianza con el estado vecino de Qi, como un modo de asegurar la seguridad del Imperio Chu. Pero el entorno del Rey de Chu aceptó sobornos de los enviados de Qin y disuadieron al Rey a hacer caso del consejo de Qu Yuan, causando el progresivo alejamiento del poeta y el Rey. Finalmente Qu Yuan fue enviado al exilio en la actual provincia de Hunan donde permaneció exiliado más de 20 años.

En el año 278 aC, la capital de Chu fue asaltada por tropas de Qin. Inmerso en un profundo dolor, Qu Yuan escribió el “Lamento", el más triste de todos sus poemas. Durante el quinto día del quinto mes lunar, Qu Yuan, desesperado por el futuro de su país y de sus gentes, se suicidó ahogándose en las aguas del Río Milo con una gran roca atada al cuello.

Ese día, los pescadores locales del pueblo Chu que tanto amaron a Qu Yuan, compitieron en barcos para recuperar su cuerpo batiendo los tambores y salpicando los remos sobre el agua con el fin de alejar a los peces del cuerpo del poeta muerto. La historia cuenta que los pescadores comenzaron a lanzar los "zongzi" (una especie de pasta de arroz envuelta en hojas de bambú) como ofrenda a la figura del poeta. Y así siguieron repitiendo el mismo ritual año tras año en las mismas fechas para recordar y venerar la figura de Qu Yuan.

Cuenta la leyenda que, años después, uno de estos pescadores halló al difunto poeta a la orilla del caudal y éste le dijo: "El Dragón del río me ha arrebatado toda la comida que ustedes me ofrecen. En adelante, denme la comida envuelta en cilindros de bambú pero tapados con hojas de artemisa y atados con hilos de cinco colores. El dragón teme a esas dos cosas".

Desde entonces, la gente rememora la fecha ofreciéndole unos bollos triangulares en hojas de una especie de bambú llamados zongzi.

Y esta es leyenda que dio lugar al Festival de DuanWu.

Nosotros no estaremos aquí para celebrar esta festividad porque tenemos una cita con otro Dragón mucho más poderoso y temible que el que atormentaba a Qu Yuan. Hemos preferido aprovechar y hacer una escapada de unos cuantos días fuera de la República Popular China, para conocer y descubrir la capital de Corea del Sur. Partimos rumbo a Seoul porque queremos sentir en primera persona el latido del corazón de este Gigante Surcoreano. Queremos conocer en profundidad sus calles, sus rincones, su arquitectura, su gastronomía y sus maravillosas gentes.

Seoul es un monstruo urbano que acoge a más de 24 millones de almas en toda su área metropolitana. Seoul es otro de los Dragones Asiáticos que mueven el mundo con su aliento de fuego. Seoul es, como ocurre en otras muchas metrópolis de este continente, una extraña y curiosa mezcla de infinitos rascacielos de acero, serpenteantes autovías elevadas y majestuosos templos antiguos cargados de historia. Seoul tiene la piel repleta de escamas y ruge ante nuestra llegada como una gigantesca criatura mitológica preparada para lanzar su grito de bienvenida.

Mañana pisaremos por primera vez la República de Corea y nos adentraremos llenos de ilusión hasta las mismísimas entrañas de su temido dueño y señor.

El otro Dragón de extremo oriente: Seoul 서울

jueves, 26 de mayo de 2011

Sleepless City


Aquí vivimos. Aquí soñamos.

En la otra ciudad que nunca duerme.

En la Ciudad de la Magia. En la Metrópolis de las Ilusiones.

En la infinita e incombustible Shanghai.

上 海

sábado, 21 de mayo de 2011

The Wall


Viernes. 20 de Mayo de 2011. Puerta del Sol. Madrid.

Más que un cartel publicitario... parece el muro de The Wall de Pink Floyd...

Estamos lejos, compañeros... pero estamos con vosotros...

他们声称这是民主但这不是

Los medios de comunicación en China se hacen eco de las noticias sobre las movilizaciones en España. Enlace aquí. (vía @ZaiChina) Sigue nuestros pensamientos y microhistorias en twitter @julenasua y @multidoo #acampadapeoplesquare #acampadashanghai #acampadarénmínguǎngchǎng #acampadasol #spanishrevolution

miércoles, 4 de mayo de 2011

Se vende voto: Razón aquí



Se acercan las elecciones en España y los políticos nos miran a los ojos poniendo cara de buenos, suplicándonos que les ofrezcamos desinteresadamente nuestro voto. Comienza esa época carnavalesca en la que todos estos lobos sacan del armario sus disfraces de cordero para exigirnos con buenas palabras que les apoyemos para conseguir la victoria. Llegó el momento en que les interesa demostrar a toda costa que su única prioridad somos los ciudadanos. De la noche a la mañana se convierten en nuestros fieles y serviles escuderos. Nos preguntan acerca de las cosas que necesitamos y simulan escucharnos con interés. Nos consultan y se interesan por nuestras opiniones y durante unos cuantos días descienden de sus confortables sillones de oro para pasear amigablemente por nuestras calles, sacarse fotos con nuestros hijos y ofrecernos un fuerte y cordial apretón de manos mientras lucen una de las mejores sonrisas que guardan en su maleta de las hipocresías. Quieren demostrar que ellos son los defensores de nuestros derechos y que pueden transformar todas nuestras exigencias en realidades como por arte de magia. Ya no son simplemente nuestros dirigentes sino que se autoproclaman nuestros amigos.

Llegó la época de los corderitos. Llegó la era de la nueva hipocresía barata. Llegó instante en el que nos necesitan. El único período de sus vidas en que dependen de nuestras decisiones. El único momento en que miran hacia abajo rogando y suplicando nuestro apoyo.

Pero resulta que ya es demasiado tarde. Estamos hartos de vosotros. Nos hemos cansado de vuestras mentiras. Ya no hay vuelta atrás. Como decía Serrat, entre estos tipos y yo hay algo personal.

Esta noche comienza la Campaña Electoral en España.

Y nosotros, los ciudadanos, tenemos algo que anunciaros:

Nuestro voto no os va a salir gratis.

Así. Como lo estáis oyendo. Nuestro voto a partir de este momento se pone en venta y se lo llevará aquel que ofrezca una suma más elevada de dinero. Comienza la puja. Empieza la subasta. Queda oficialmente inaugurado nuestro particular e-bay electoral. A partir de hoy podéis dejar de fingir y borrar de vuestras caras esas estúpidas y falsas sonrisas. Ya no tienen cabida vuestros fariseismos ni las hipocresías a las que nos teníais acostumbrados. Ahora es el dinero el que manda.

¿Queréis nuestro apoyo? ¿Queréis nuestro voto? Pues pagad, malditos.

Desde hace tiempo nos habéis enseñado muchísimas cosas que desconocíamos. Véase, entre otras: Los países ya no son países, sino Marcas. El motor de las naciones no son las personas, sino las multinacionales y las entidades financieras. Lo importante no es ser, sino tener. El verdadero objetivo no es vivir, sino ganar a costa de lo que sea. Los honestos jamás triunfarán. Los corruptos en cambio, serán aplaudidos y recompensados por sus acciones. El poderoso impone y el sometido acata. La solución para cualquier problema económico se basa en que nosotros, los ciudadanos de a pie, aumentemos el consumo y reduzcamos nuestros derechos laborales y sociales hasta límites medievales. La fuerza es más importante que la razón. Lo hacéis todo por el pueblo, pero sin el pueblo. La economía es la única fuente de energía que mueve el planeta. Todos los animales son iguales, pero unos animales son más iguales que otros. Las fronteras son más importantes que los caminos. El deber del ciudadano para con el mundo es rescatar a los grandes bancos con su dinero para que la economía mundial no se vaya al garete. Las entidades financieras han estado esclavizando y sometiendo durante décadas a todos sus pequeños y sumisos salvadores. Los partidos políticos se han globalizado y no representan ideologías distintas sino que se han convertido en empresas lucrativas capaces de hacer lo que sea por conseguir el ansiado poder. Los perros sólo se diferencian por el color de sus collares. En vuestras listas electorales se respira corrupción. La partitocracia se ha profesionalizado. No llegan al poder los mejores sino los que desde bien jóvenes se han dedicado a gestionar influencias e imponer la disciplina de la jerarquía. El miedo es una herramienta para conseguir sumisión a precio de saldo. Las decisiones políticas se realizan a la medida de los lobbies de presión que manejan vuestros hilos. Las personas son males necesarios. El poder es el objetivo. El dinero es vuestro único combustible.

Con todo esto que hemos ido aprendiendo gracias a vuestras lecciones... ¿cómo esperabais que acabásemos actuando? ¿Realmente creísteis por un momento que íbamos a seguir siendo unos simples espectadores? Hemos tenido unos profesores excelentes... y como alumnos aplicados que somos vamos a comenzar a poner en práctica todo lo que nos habéis enseñado durante estos años.

No queremos más promesas. No queremos más sonrisas. No queremos más palabras vacías. No vais a insultarnos ni una sola vez más. Queremos ver recompensado nuestro apoyo a vuestra plataforma politica de poder con dinero contante y sonante. Se acabaron de una vez por todas las putas ideologías. Aquí ya no hay colores, ni verde o azul o rojo, ni izquierda o derecha, ni nacionalismos o globalizaciones, ni extremistas o moderados, ni ortodoxos o heterodoxos... Lo único que cuenta es el beneficio inmediato que obtenemos al hacer uso de vuestros simuladores de democracias. ¿Queríais capital? Pues aquí tenéis dos tazas bien llenas... solo que esta vez las servimos los que conformamos la base de la pirámide...

Ya no somos ciudadanos. Somos mercenarios. Cazarrecompensas que han decidido subastar su derecho a voto ofreciéndoselo al mejor postor. Somos conscientes de que nuestros votos no significan nada para ustedes. Lo sabemos de sobra. Pero quizá mañana la cosa cambie y lo que esté en juego sea algo más que dos ridículos y anónimos votos. Quizá mañana su victoria dependa del número de adquisiciones que consigan en una masiva subasta ciudadana de derechos democráticos. ¿Qué harán entonces, sus señorías?

Se acabó. Esto es lo que habéis sembrado y esto es lo que recogeréis de ahora en adelante.

Sus señorías... amos y señores del Tinglado... sus ilustres excremencias... tenemos que decirles algo: Se acabó el juego.

A partir de hoy vamos a adoptar sus sucias reglas morales y vamos a comenzar a exigir beneficios inmediatos por nuestras acciones. A partir de hoy vamos a colocarnos a su altura para demostrarles que nosotros también somos capaces de desmontar sus rastreros negocios.

Si quieren nuestros votos van a tener que pagar por ellos.

Comienza vuestra Campaña Electoral. Comienza nuestra subasta.

Pujad... malditos.

¿Alguien da más?

martes, 26 de abril de 2011

Shakiras versus Fulanitos

Una vez más, como viene siendo habitual últimamente, los medios de comunicación vuelven a hacerse eco acerca de temas de actualidad referidos a nuestra profesión. Jamás habían difundido tantas noticias sobre arquitectura como en los últimos tiempos. Nunca antes se habían molestado lo más mínimo en tratar de retratar el día a día de un arquitecto de a pie, ya que por entonces preferían centrarse únicamente en los peces gordos y en las superestrellas del momento. Parece que los periodistas sólo están presentes cuando hay verdadera carnaza con la que poder rellenar páginas y artículos de todo tipo y condición.

Cuando las cosas iban bien sólo veíamos retratados en los periódicos a los magnates del star-system arquitectónico. Nos sorprendían con su estilo y sus buenos modales... y nos daban clases magistrales sobre sus exquisitas y refinadas excentricidades artísticas. Eran los elegidos. Eran los dioses. Eran los sabios. Eran únicos. Eran populares. Eran el reflejo del éxito. Y eran, como no, ricos.

Entonces no había lugar para compositores desconocidos que emocionan de verdad cuando uno les escucha tocar, pero que jamás darían un concierto en en Royal Albert Hall y a los que Sony Music no les haría un contrato discográfico ni en sueños.

En esos tiempos sólo había espacio para las Shakiras de turno.

Diseñadores, arquitectos y estrellas mediáticas vestidas de Armani nos revelaban las claves de cómo proyectaban sus complejos, lujosos y perfectos edificios utilizando nada más que su inspiración divina. Lo que para cualquier humano sólo era una simple servilleta usada, para ellos no era otra cosa más que el lienzo perfecto donde dibujar ese improvisado garabato capaz de concentrar en unos cuantos trazos la idea generadora de sus inmaculados proyectos... la esencia de la mente del artista condensada en un simple croquis que meses después se convertiría, como por arte de magia, en un singular edificio chic del Upper East Side de Manhattan. Y sin que ellos se arrugasen la camisa de firma ni se descolocase un sólo pelo de su cabellera engominada. Las gafas de pasta permanecían en su sitio y la dentadura siempre parecía retocada por Photoshop. Todo era magia en ellos. Todo era arte y elegancia.

Calatrava parecía ser el único arquitecto que existía sobre la faz de la tierra y el día que tocaba hablar de mujeres arquitectos, ahí tenían a la incombustible y luchadora Zaha, abriéndose camino a mordiscos dentro de una profesión históricamente dominada por hombres. Y entre toda esa lluvia de estrellas estaba nuestra querida Anatxu, que se convirtió gracias a sus sabias y calculadas palabras en la abanderaba de la crítica arquitectónica en España. Ella nos deleitaba cada día su sabiduría, su conocimiento y su profundidad analítica... eso sí... siempre edulcorada de un buenrrollismo adulador para con sus amiguetes del cotarro... aquellos con los que compartía canapés en las fiestas arqui-artísticas de más alto copete.

Como hemos dicho, estos eran los tiempos de las Shakiras y los Justin Biebers. Los tiempos del photocall y del ensalzamiento de los elegidos. Eran los momentos del vino y las rosas. Eran los tiempos de bonanza en los que sólo importaban los grandes. Los triunfadores. Los destacados. No había sitio para los profesionales anónimos que no fueran ídolos de masas. El circo estaba más preocupado de llenar sus páginas con temas bien distintos y jamás hubo un sólo artículo que no estuviera catalogado en la sección "Tendencias" del suplemento dominical de un periódico.

Todo era precioso. Y todos eran héroes triunfadores.

Pero este es el tiempo de los Fulanitos. Las Shakiras ya no venden tantos ejemplares.

Ahora que las cosas pintan mal, los medios de comunicación han cambiado su estrategia. De un tiempo a esta parte únicamente se entran en el arquitecto anónimo que lucha por salir adelante. Que si Pedro es un arquitecto de 30 años que ha tenido que emigrar al Congo para trabajar extrayendo Coltán en jornadas de 19 horas al día cobrando una media de 10 dólares a la semana... que si Marta tuvo que vender un riñón en el mercado negro de tráfico de órganos para poder devolver a la administración los IVAs de las facturas que ésta todavía no le había abonado... que si Alberto y Cristina, que obtuvieron sendos Premios Especiales de Fin de Carrera en el año 2003, han tenido que cerrar su pequeño estudio a las afueras de Madrid para convertirse en mulas de un cártel de narcos en la localidad de El Paso (Nuevo México) y ahora se dedican a introducir cocaína en sus esfínteres, mientras que sus socios se han especializado en el ilustre arte del Ping Pong Show en un club de las afueras de Bangkok y no les va nada pero que nada mal... que si Fulanito tal... que si Menganito cual...

En los tiempos que corren, los periodistas sí que buscan arquitectos no mediáticos y nos cuentan con detalle sus dramáticas historias ilustrando los artículos con una fotografía firmada con los nombres y apellidos de los protagonistas.

Ahora ya no salimos en la sección de Tendencias de las revistas de moda ni junto a los anuncios de Hermés de los suplementos dominicales más fashion, sino que ocupamos las páginas de sucesos... y dentro de poco quizá nos reserven un hueco en las esquelas.

El último artículo con el que nos deleita El País nos cuenta la siguiente historia: adjuntamos el enlace aquí. El texto se titula "De arquitectos a tenderos" y viene acompañado del dramatismo que caracteriza a este tipo de artículos a los que ya nos tiene acostumbrados la prensa generalista.

El artículo tiene todos los ingredientes de todos los clones que llevan publicados en el último año y medio:

1. Comienza con nombres propios y una fotografía de los protagonistas: Xavi y Mariona. Antes arquitectos, ahora regentes de un pequeño supermercado.
2. Está plagado de datos y más datos de esos que ya todos nos sabemos de carrerilla: el 30% de los arquitectos colegiados no visaron ni un solo proyecto en 2010... la superficie visada, es decir, la que se prevé construir, ha caído el 85% desde 2006.... ese año se visaron 30,5 millones de metros cuadrados, mientras que en 2010 la cifra bajó hasta los 4,5 millones de metros cuadrados... si durante la burbuja inmobiliaria se visaron hasta 130.000 viviendas al año en Cataluña, en 2010 fueron unas 8.000...
3. Incluye las sobrecogedoras (y vergonzosas) declaraciones de algún miembro de un Colegio de Arquitectos: El decano del Colegio de Cataluña se muestra crítico con el papel de las Administraciones: "era un sector sobredimensionado, pero tenemos la sensación de que las Administraciones han dejado al sector en caída libre". (Actualización: El inigualable blog de n+1 ha escrito un post muy recomendable acerca de estas declaraciones.)
4. Contiene una historia de superación, entrega y de personas que se reinventan a sí mismas ante situaciones adversas. Como si fuera una especie de moraleja con la que nos machacan constantemente como advirtiéndonos: "Pensad en algo para salir del agujero. ¿No veis que hay gente que lo hace? No os quedéis buscando a los culpables de la crisis y encontrad soluciones antes de que sea tarde, insensatos".

Siempre es el mismo cuento con diferentes protagonistas. Lo que vende son las historias de superación y los dramatismos de un colectivo que se ha visto inmerso en un agujero del que difícilmente podrá salir airoso. Eso vende. La carnaza vende. Como si fuera esto el Diario de Patricia.

A mi personalmente me parece muy loable la historia de Xavi y Mariona. No tengo nada en contra de ellos e igualmente no tengo nada en contra de Fulanito ni de Menganito. De hecho supongo que no serán los únicos que tengan que idear estrategias para poder sobrevivir ante la falta de trabajo. Este post no va de todos ellos sino del periodismo de titular fácil. Uno ya se cansa de tanto cuento cada vez que abre un periódico. Ni antes lo hicieron bien fabricando mitos vivos a los que admirar e idolatrar, ni ahora están acertando con tanto melodrama barato más propio de una telenovela cutre que de un periódico de tirada nacional.

Si se me permite la licencia periodística, y en alas de haber terminado el artículo con un punto desdramatizador, yo hubiese añadido un diálogo ficticio entre Xavi y Mariona. Sería algo así como:

- ¿Dónde has puesto el número de fachadas ventiladas de la tectónica, cariño?
- Donde siempre. Al lado de las fabadas litoral y los berberechos. Las estoy marcando para venderlas en la próxima exposición que organicemos... he pensado en colocarlas junto a los filetes de ternera en la carnicería... envasadas al vacío que quedan como más contemporáneas aunque sean del 2001 y estén enmohecidas.
- ¿Y dónde coño está el último número de El Croquis en el que hablan de "Obras de arquitectura española"?
- Creo que lo puse en la sección de congelados... que es donde va a tener que permanecer durante muuuucho tiempo.

Pero bueno... dicho queda: A reinventarse tocan antes de que sea tarde, compañeros. Dejemos de dar la lata y pongámonos a buscar soluciones. Somos imaginativos y propositivos así que no deberíamos tener problema en encontrar salidas viables y futuros negocios.

Si por algo se han caracterizado hasta hace bien poco muchos arquitectos es por no haber sabido gestionar correctamente sus empresas. Así que no me extrañaría que ahora algunos de ellos acabasen montando videoclubs por toda nuestra geografía...

Eso sí... con pelis en BETA y VHS... que la están petando bien petada últimamente...

Un negociazo!!!

Si es que otra cosa no... pero visionarios somos un rato...